¿Recibir el Bautismo del Espíritu Santo es solo el ‘Hablar en Lenguas’?



El Bautismo del Espíritu Santo, o con el Espíritu Santo, tiene un solo propósito: Ser testigos de Dios sobre la tierra. La base bíblica la encontramos en las últimas instrucciones de Jesús a sus discípulos antes de ascender a los cielos.

“Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8)

Si lo observamos, el texto es claro en establecer la relación entre el Bautismo con el Espíritu Santo y el testimonio al mundo de Dios dada por su pueblo. Nótese la relación: recibiréis la virtud del Espíritu Santo, que en el mismo texto aparece definida como “promesa del Padre” (Hechos 1:4), y justo a continuación, concluye: y me seréis testigos. El Bautismo con el Espíritu Santo tiene como único propósito ser testigo de Dios sobre la tierra.

Pero esta declaración de Jesús en realidad no fue una declaración acuñada por Él en ese preciso momento, fue una declaración que hacía referencia a la decisión de Dios de habitar en medio de su pueblo, descrita en la Ley de Moisés:

Éxodo 25:8: “Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos.”


Éxodo 29:45: “Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios.”

Esta decisión de Dios, desde David en adelante, fue confirmada a cada uno de los reyes tanto de Israel como de juda,

12 Esta casa que tú edificas, si anduvieres en mis estatutos, é hicieres mis derechos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo tendré firme contigo mi palabra que hablé a David tu padre; 13 Y habitaré en medio de los hijos de Israel, y no dejaré a mi pueblo Israel. 1 Reyes 6:12-14

Los profetas años después y debido a la apostasía del pueblo, establecieron proféticamente en cada uno de sus Escritos que llegaría un tiempo en que el Señor habría de habitar en medio de su pueblo en una forma más intensa,

Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Jeremías 31:33


27 Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra. 28 Y habitaréis en la tierra que di á vuestros padres; y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. 29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Ezequiel 36:27-29

En este contexto, vosotros me seréis por pueblo, significa “ser testigos de Dios” a todas las naciones de la tierra, como sucedió con Salomón en su tiempo, que venían ante él para “ver y oír” la sabiduría de Salomón,

Y venían de todos los pueblos á oír la sabiduría de Salomón, y de todos los reyes de la tierra, donde había llegado la fama de su sabiduría. 1 Reyes 4:34

Así que, volviendo al tema del Bautismo con el Espíritu Santo, el Bautismo no es un acto aislado; el Bautismo es la capacitación espiritual por el reconocimiento del Señorío de Jesús, no solo de ser transformados en linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, sino mucho más, de SER TESTIGOS ANTE EL MUNDO de las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. (1 Pedro 2:9)

Lamentablemente los conceptos religiosos y filosóficos que se infiltraron en la iglesia, y  que se han predicado como doctrina, le han otorgado un valor “milagroso” como si fuera algo extraordinario y adicional a la salvación y al Evangelio, que requiere requisitos extraordinarios para poder recibirlo.

El “hablar en lenguas” fue el testimonio para un pueblo incrédulo, según consta en los escritos proféticos,

10Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá: 11Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, 12A los cuales él dijo: Este es el reposo: dad reposo al cansado; y éste es el refrigerio: mas no quisieron oír. Isaías 28:10-12

Si revisamos los casos donde aparece el Bautismo con el Espíritu Santo y el “hablar en lenguas”, veremos que por ese acto, hablar en lenguas, los apóstoles determinaron que aquellos en quienes se manifestó esa acción era porque habían creído en Jesús; el hablar en lenguas es en concordancia con la fe en Jesús, como evidencia de que los que “hablaban en otras lenguas” habían creído en Jesús. Jesús lo propuso como “señal” de la fe en su nombre,

Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Marcos 16:17

Este texto está mal redactado por los traductores de la Biblia; debe leerse:

Y estas señales seguirán a los que creyeren en mi nombre, echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Marcos 16:17

En los relatos de los Hechos de los Apóstoles, leemos que el “hablar en lenguas” fue la prueba fehaciente de que los discípulos hablaban de parte del Señor,

7Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: He aquí ¿no son “Galileos todos estos que hablan? 8¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos? 9Partos y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea y en Capadocia, en el Ponto y en Asia, Hechos 2:7-9

Recordemos que al principio de esta manifestación, los incrédulos aseguraban que ellos, los discípulos, estaban “borrachos” (Hechos 2:13—15).

En el caso de la conversión de Cornelio, si Cornelio y su casa no hubieran recibido el Espíritu Santo, y hablar en otras lenguas como evidencia de ello, Pedro y los que le acompañaron, que eran todos judíos ortodoxos, nunca hubieran permitido que Cornelio abrazara la fe, ni que fueran bautizados en agua,

44Estando aun hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el sermón. 45Y se espantaron los fieles que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, de que también sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 46Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 47Entonces respondió Pedro: ¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Hechos 10:44—47

Y así, cada caso, el “hablar en lenguas” fue la señal de que quienes lo hacían era porque habían “creído” en Jesús; el hablar en lenguas se constituyó como la prueba evidente de su fe en Jesús. Es digno señalar aquí, sin embargo, que el escritor de Hechos de los Apóstoles siempre agrega en sus relatos una explicación adicional, de que hablaban en lenguas, y les oían magnificar a Dios; por ejemplo, en el caso del Bautismo de los apóstoles: Cretenses y Árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios (Hechos 2:11). En el caso de la conversión de Cornelio: Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios (Hechos 10:46). En el caso de los discípulos de Éfeso que Pablo rebautizó: Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban (Hechos 19:6).

¿Qué sentido tiene que el escritor agregue esta nota explicativa, si ya de por sí el “hablar en lenguas” es una señal de conversión? La respuesta es sencilla, el “hablar en lenguas” fue para testimonio de los incrédulos, pero tan pronto se confirmaba la señal de se trataba de una legitima conversión, los recién conversos retornaban a hablar en su idioma original, y a magnificar a Dios por su fe en Jesús. Pablo años más tarde tendría que explicar que las lenguas ya no deberían ser la prueba de la legitimidad de la fe en Jesús de los nuevos conversos,

Por tanto os hago saber, que nadie que hable por Espíritu de Dios, llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por Espíritu Santo. 1 Corintios 12:3

El Bautismo con el Espíritu Santo no viene acompañado con el “hablar en lenguas”, fue la demostración de que el acto era una acción divina en quienes habían creído, pero no debemos juzgar más que es la evidencia de que un hijo de la fe ha sido bautizado con el Espíritu Santo; el apóstol Pablo lo clasificó como una señal para los incrédulos,

Así que, las lenguas por señal son, no a los fieles, sino a los infieles: mas la profecía, no a los infieles, sino a los fieles. 1 Corintios 14:22

Las lenguas permanecen en vigencia, sí, pero manifestado como don del Espíritu,

A otro, operaciones de milagros, y a otro, profecía; y a otro, discreción de espíritus; y a otro, géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 1 Corintios 12:10


Y á unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero doctores; luego facultades; luego dones de sanidades, ayudas, gobernaciones, géneros de lenguas. 1 Corintios 12:28


¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? 1 Corintios 12:30

En cuanto a lo que a nosotros respecta, NO DEBEMOS establecer el dogma religioso de que el Bautismo con el Espíritu Santo viene acompañado de “hablar en lenguas”, pues no solo estaríamos sumándonos a una doctrina apostata y herética, sino que además estaríamos “obligando” a la congregación a mentir, como ha sucedido, porque las personas empiezan a balbucear expresiones sin sentido y sin valor espiritual, porque se ven forzadas a hacerlo, porque lastimosamente se ha clasificado como creyentes de “segunda categoría” a aquellos que “no hablan en lenguas”.

Los procesos para impartir el Bautismo del Espíritu Santo aún siguen vigentes, y deben de aplicarse de la misma forma tal y como lo leemos en el Nuevo Testamento, pero no esperando ver necesariamente “lenguas” como la evidencia de que la persona recibió el Bautismo con el Espíritu Santo; el testimonio de que la persona recibió el Bautismo del Espíritu Santo lo veremos en el “testimonio” de su fe ante la comunidad en que ella se mueve.

El profeta estableció que la obra del Espíritu consiste en “hablar con sentido” acerca de las maravillas del Señor,

3No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos. 4Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos será desenvuelta para hablar claramente. 5El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho generoso el avariento. Isaías 32:3-5

El apóstol Pablo también lo dejó establecido como sana doctrina, que es preferible hablar una palabra con sentido, para edificación, que mil que no produzcan edificación a nadie,

Pero en la iglesia más quiero hablar cinco palabras con mi sentido, para que enseñe también a los otros, que diez mil palabras en lengua desconocida. 1 Corintios 14:19


Para la edificación de los santos en Jesús.

 


pastor Montoya

(407) 764—2699

Twitter: @pastormontoya

http://ministerioscristorey.com

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