¿Recibir el Bautismo del Espíritu Santo es solo el ‘Hablar en Lenguas’?




El Bautismo del Espíritu Santo, o con el Espíritu Santo, tiene un solo propósito: Ser testigos de Dios sobre la tierra. La base bíblica la encontramos en las últimas instrucciones de Jesús a sus discípulos antes de ascender a los cielos.

“Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8)

Si lo observamos, el texto es claro en establecer la relación entre el Bautismo con el Espíritu Santo y el testimonio al mundo de Dios dada por su pueblo. Nótese la relación: recibiréis la virtud del Espíritu Santo, que en el mismo texto aparece definida como “promesa del Padre” (Hechos 1:4), y justo a continuación, concluye: y me seréis testigos. El Bautismo con el Espíritu Santo tiene como único propósito ser testigo de Dios sobre la tierra.

Pero esta declaración de Jesús en realidad no fue una declaración acuñada por Él en ese preciso momento, fue una declaración que hacía referencia a la decisión de Dios de habitar en medio de su pueblo, descrita en la Ley de Moisés:

Éxodo 25:8: “Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos.”


Éxodo 29:45: “Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios.”

Esta decisión de Dios, desde David en adelante, fue confirmada a cada uno de los reyes tanto de Israel como de juda,

12 Esta casa que tú edificas, si anduvieres en mis estatutos, é hicieres mis derechos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo tendré firme contigo mi palabra que hablé a David tu padre; 13 Y habitaré en medio de los hijos de Israel, y no dejaré a mi pueblo Israel. 1 Reyes 6:12-14

Los profetas años después y debido a la apostasía del pueblo, establecieron proféticamente en cada uno de sus Escritos que llegaría un tiempo en que el Señor habría de habitar en medio de su pueblo en una forma más intensa,

Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Jeremías 31:33


27 Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra. 28 Y habitaréis en la tierra que di á vuestros padres; y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios. 29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre. Ezequiel 36:27-29

En este contexto, vosotros me seréis por pueblo, significa “ser testigos de Dios” a todas las naciones de la tierra, como sucedió con Salomón en su tiempo, que venían ante él para “ver y oír” la sabiduría de Salomón,

Y venían de todos los pueblos á oír la sabiduría de Salomón, y de todos los reyes de la tierra, donde había llegado la fama de su sabiduría. 1 Reyes 4:34

Así que, volviendo al tema del Bautismo con el Espíritu Santo, el Bautismo no es un acto aislado; el Bautismo es la capacitación espiritual por el reconocimiento del Señorío de Jesús, no solo de ser transformados en linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, sino mucho más, de SER TESTIGOS ANTE EL MUNDO de las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. (1 Pedro 2:9)

Lamentablemente los conceptos religiosos y filosóficos que se infiltraron en la iglesia, y  que se han predicado como doctrina, le han otorgado un valor “milagroso” como si fuera algo extraordinario y adicional a la salvación y al Evangelio, que requiere requisitos extraordinarios para poder recibirlo.

El “hablar en lenguas” fue el testimonio para un pueblo incrédulo, según consta en los escritos proféticos,

10Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá: 11Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, 12A los cuales él dijo: Este es el reposo: dad reposo al cansado; y éste es el refrigerio: mas no quisieron oír. Isaías 28:10-12

Si revisamos los casos donde aparece el Bautismo con el Espíritu Santo y el “hablar en lenguas”, veremos que por ese acto, hablar en lenguas, los apóstoles determinaron que aquellos en quienes se manifestó esa acción era porque habían creído en Jesús; el hablar en lenguas es en concordancia con la fe en Jesús, como evidencia de que los que “hablaban en otras lenguas” habían creído en Jesús. Jesús lo propuso como “señal” de la fe en su nombre,

Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Marcos 16:17

Este texto está mal redactado por los traductores de la Biblia; debe leerse:

Y estas señales seguirán a los que creyeren en mi nombre, echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Marcos 16:17

En los relatos de los Hechos de los Apóstoles, leemos que el “hablar en lenguas” fue la prueba fehaciente de que los discípulos hablaban de parte del Señor,

7Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: He aquí ¿no son “Galileos todos estos que hablan? 8¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos? 9Partos y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea y en Capadocia, en el Ponto y en Asia, Hechos 2:7-9

Recordemos que al principio de esta manifestación, los incrédulos aseguraban que ellos, los discípulos, estaban “borrachos” (Hechos 2:13—15).

En el caso de la conversión de Cornelio, si Cornelio y su casa no hubieran recibido el Espíritu Santo, y hablar en otras lenguas como evidencia de ello, Pedro y los que le acompañaron, que eran todos judíos ortodoxos, nunca hubieran permitido que Cornelio abrazara la fe, ni que fueran bautizados en agua,

44Estando aun hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el sermón. 45Y se espantaron los fieles que eran de la circuncisión, que habían venido con Pedro, de que también sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 46Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. 47Entonces respondió Pedro: ¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Hechos 10:44—47

Y así, cada caso, el “hablar en lenguas” fue la señal de que quienes lo hacían era porque habían “creído” en Jesús; el hablar en lenguas se constituyó como la prueba evidente de su fe en Jesús. Es digno señalar aquí, sin embargo, que el escritor de Hechos de los Apóstoles siempre agrega en sus relatos una explicación adicional, de que hablaban en lenguas, y les oían magnificar a Dios; por ejemplo, en el caso del Bautismo de los apóstoles: Cretenses y Árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios (Hechos 2:11). En el caso de la conversión de Cornelio: Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios (Hechos 10:46). En el caso de los discípulos de Éfeso que Pablo rebautizó: Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban (Hechos 19:6).

¿Qué sentido tiene que el escritor agregue esta nota explicativa, si ya de por sí el “hablar en lenguas” es una señal de conversión? La respuesta es sencilla, el “hablar en lenguas” fue para testimonio de los incrédulos, pero tan pronto se confirmaba la señal de se trataba de una legitima conversión, los recién conversos retornaban a hablar en su idioma original, y a magnificar a Dios por su fe en Jesús. Pablo años más tarde tendría que explicar que las lenguas ya no deberían ser la prueba de la legitimidad de la fe en Jesús de los nuevos conversos,

Por tanto os hago saber, que nadie que hable por Espíritu de Dios, llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por Espíritu Santo. 1 Corintios 12:3

El Bautismo con el Espíritu Santo no viene acompañado con el “hablar en lenguas”, fue la demostración de que el acto era una acción divina en quienes habían creído, pero no debemos juzgar más que es la evidencia de que un hijo de la fe ha sido bautizado con el Espíritu Santo; el apóstol Pablo lo clasificó como una señal para los incrédulos,

Así que, las lenguas por señal son, no a los fieles, sino a los infieles: mas la profecía, no a los infieles, sino a los fieles. 1 Corintios 14:22

Las lenguas permanecen en vigencia, sí, pero manifestado como don del Espíritu,

A otro, operaciones de milagros, y a otro, profecía; y a otro, discreción de espíritus; y a otro, géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. 1 Corintios 12:10


Y á unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero doctores; luego facultades; luego dones de sanidades, ayudas, gobernaciones, géneros de lenguas. 1 Corintios 12:28


¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? 1 Corintios 12:30

En cuanto a lo que a nosotros respecta, NO DEBEMOS establecer el dogma religioso de que el Bautismo con el Espíritu Santo viene acompañado de “hablar en lenguas”, pues no solo estaríamos sumándonos a una doctrina apostata y herética, sino que además estaríamos “obligando” a la congregación a mentir, como ha sucedido, porque las personas empiezan a balbucear expresiones sin sentido y sin valor espiritual, porque se ven forzadas a hacerlo, porque lastimosamente se ha clasificado como creyentes de “segunda categoría” a aquellos que “no hablan en lenguas”.

Los procesos para impartir el Bautismo del Espíritu Santo aún siguen vigentes, y deben de aplicarse de la misma forma tal y como lo leemos en el Nuevo Testamento, pero no esperando ver necesariamente “lenguas” como la evidencia de que la persona recibió el Bautismo con el Espíritu Santo; el testimonio de que la persona recibió el Bautismo del Espíritu Santo lo veremos en el “testimonio” de su fe ante la comunidad en que ella se mueve.

El profeta estableció que la obra del Espíritu consiste en “hablar con sentido” acerca de las maravillas del Señor,

3No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos. 4Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos será desenvuelta para hablar claramente. 5El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho generoso el avariento. Isaías 32:3-5

El apóstol Pablo también lo dejó establecido como sana doctrina, que es preferible hablar una palabra con sentido, para edificación, que mil que no produzcan edificación a nadie,

Pero en la iglesia más quiero hablar cinco palabras con mi sentido, para que enseñe también a los otros, que diez mil palabras en lengua desconocida. 1 Corintios 14:19


Para la edificación de los santos en Jesús.

 


pastor Montoya

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La Doctrina de Bautismos


POR tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios, 2De la doctrina de bautismos, y de la imposición de manos, y de la resurrección de los muertos, y del juicio eterno. Hebreos 6:1

Según el texto del capítulo seis de la epístola de Hebreos, el tema correcto de esta doctrina es, la doctrina de bautismos, en plural, y no en singular, como si estuviera haciendo referencia al bautismo en agua, o al bautismo en el Espíritu Santo.

Y es que, efectivamente, en la doctrina de los apóstoles está contenida la existencia de varios bautismos, algunos vigentes aún, de los cuales es necesario conocer sobre su uso.

  • El primer bautismo del que tenemos constancia es el Bautismo de Juan;

Y todo el pueblo oyéndole, y los publicanos, justificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan. Lucas 7:29

Este bautismo es por inmersión en agua, y fue también conocido como bautismo de arrepentimiento,

Y dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, es a saber, en Jesús el Cristo. Hechos 19:4

Su característica principal era que quienes acudían a Juan para ser bautizados por él, antes de ser sumergidos, cada quien en su turno confesaba públicamente sus pecados. Este bautismo ya no está vigente.

Y eran bautizados de él en el Jordán, confesando sus pecados. Mateo 3:6

  • El otro bautismo que surge a continuación del de Juan es el Bautismo en agua, conocido también como el bautismo de Jesús, o el bautismo en el nombre de Jesús,

(Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.) Hechos 8:16


Oído que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Hechos 19:5

Este es el bautismo que todos conocemos, que todavía está en vigor, y que el lector puede estudiar en detalle en la sección: ¿Qué es el bautismo en agua?

  • Luego, el tercer bautismo que surge es el Bautismo con el Espíritu Santo; este surge justamente el mismo día de la Fiesta Solemne de Shavuot (Pentecostés).

Porque Juan a la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos. Hechos 1:5

Se trata de un bautismo espiritual operado por la intervención directa del Espíritu Santo, como lo observamos en los casos del bautismo de los apóstoles en el día de la celebración de Shavuot (pentecostés),[1] y en el caso de Cornelio y su casa cuando el apóstol Pedro les visito.[2] En otras ocasiones hay una intervención indirecta de un ministro, como lo observamos en el caso de los apóstoles que viajaron a Samaria y oraron por los convertidos de ellos bajo el ministerio de Felipe,[3] y el caso del apóstol Pablo que oró por los convertidos de Efeso.[4]

El bautismo con el Espíritu Santo significa la inmersión de la persona dentro del Espíritu Santo. Puesto que “bautismo” significa “inmersión en”, la persona que es bautizada con el Espíritu Santo es sumergida dentro del Espíritu santo, por supuesto, en una operación espiritual. No se debe confundir el bautismo con el Espíritu Santo con la “llenura” del Espíritu.

El bautismo con el Espíritu Santo es una vez en la vida, de allí en adelante procesos similares son conocidos como la “llenura” del Espíritu Santo. En el relato del libro de Hechos de los apóstoles leemos, en el capítulo dos, el bautismo con el Espíritu Santo de los apóstoles,

Y COMO se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos; 2Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados; 3Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos. 4Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2:1-4

Mientras que, en el capítulo cuatro, leemos acerca de una de las tantas veces que fueron llenos con el Espíritu Santo. No se debe confundir aunque ambos eventos pueden ser similares.

Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza. Hechos 4:31

Este bautismo lo opera Jesús mismo quien introduce a la persona en el seno del Espíritu Santo; es un bautismo espiritual acompañado en muchos de los casos con la impartición de lenguas. Este bautismo está vigente aun.

Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua; mas vosotros seréis bautizados en Espíritu Santo. Hechos 11:16

Cuando hay intervención indirecta de un ministro, el bautismo con el Espíritu Santo se imparte con la imposición de manos,

Entonces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo. Hechos 8:17

  • El cuarto bautismo del que la Biblia nos hace referencia, es el Bautismo en el cuerpo de Cristo,

¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? 4Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Romanos 6:3-4

Al igual que el bautismo con el Espíritu Santo, este bautismo es también un bautismo espiritual; es el bautismo del Nuevo Nacimiento, del que Jesús hizo referencia a Nicodemo la noche que éste le visitó. Jesús se refirió a este bautismo como nacer del Espíritu.

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. 8El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Juan 3:6-8

Este bautismo significa inmersión dentro del cuerpo de Jesús; no es un símil, es una operación del Espíritu Santo sobre la persona en el proceso del nuevo nacimiento, para que se ejecute sobre de las persona, como expresa el apóstol Pablo, el cuerpo de pecado muera y se levante en novedad de vida conforme a las imagen de Jesús.

Este bautismo tiene vigencia aún, y es operado por el Espíritu Santo quien introduce a la persona en el cuerpo de Cristo. Las evidencias de este bautismo se ven en la transformación de la naturaleza pecaminosa de la persona.

Si empero lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad está en Jesús, 22A que dejéis, cuanto a la pasada manera de vivir; el viejo hombre que está viciado conforme a los deseos de error; 23Y a renovarnos en el espíritu de vuestra mente, 24Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme a Dios en justicia y en santidad de verdad. Efesios 4:21-24

La persona anda en novedad de vida, y ya no se pertenece a sí mismo; según la enseñanza impartida por el apóstol Pablo, la persona está escondida dentro del cuerpo de Cristo,

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20

Es precisamente debido a esta clase de bautismo que la enseñanza apostólica destacó que todos los nacidos de nuevo conforman a su vez el cuerpo de Cristo.

Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y diólo por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23La cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos. Efesios 1:22-23


Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte. 1ra. Corintios 12:27


En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de Cristo; Colosenses 2:11

  • El quinto bautismo presentado en la Biblia, y fue Jesús mismo quien lo presentó, es el Bautismo en fuego.

Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego. Mateo 3:11 (Lucas 3:16)

Este bautismo es identificado por el pentecostalismo como el mismo bautismo con Espíritu Santo. Sin embargo, Juan no se estaba refiriendo a un solo bautismo con un solo nombre, sino a dos bautismos diferentes.

El bautismo en fuego, es un bautismo de “prueba”.

Para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual perece, bien que sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, cuando Jesucristo fuere manifestado: 1ra. Pedro 1:7


Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese; 1ra. Pedro 4:12

Es un bautismo operado por Jesús mismo, según la instrucción de Juan el Bautista: él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego (Mateo 3:11). Es un bautismo del que aun en la Ley encontramos referencia,

Todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse: mas haréis pasar por agua todo lo que no aguanta el fuego. Números 31.23

Es un bautismo que aún está vigente, y puede repetirse tantas veces en la vida de la persona, particularmente cada vez que la persona permita, tolere, y comparta con apostasía y/o con doctrinas que presenten la vida en Cristo como una vida de ganancia personal,

La obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba. 1ra. Corintios 3:13

  • Finalmente, el sexto bautismo que la Biblia presenta es un bautismo histórico, es presentado por el apóstol Pablo como el Bautismo en la nube y en la mar,

Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar; 1ra. Corintios 10:2

Es un bautismo exclusivo para el pueblo de Israel, se trata de un bautismo de provisión y salvación divina. Es un bautismo de liberación, que aún mantiene vigencia y ha estado, y estará, disponible para cada generación de los hijos de Israel.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Marcos 16:16

[1] Hechos 2:1-4

[2] Ídem 10:44-46

[3] Ídem 8:15

[4] Ídem 19:6

las citas biblicas son tomadas de la Biblia version Reina Valera Antigua (1909)

Pastor Pedro Montoya

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‎¿Tiene el Bautismo en Agua alguna ‎Virtud Espiritual?‎ Serie de enseñanzas sobre el bautismo en agua


Aunque pareciera que ya hemos visto todos los aspectos del bautismo, queda todavía una pregunta por contestar: ¿tiene el bautismo en agua alguna virtud espiritual?

Hay una enseñanza presentada por el apóstol Pablo, poco discutida, que responde a la pregunta que nos hemos formulado, y nos ayuda a entender la virtud espiritual del bautismo en agua para los que se acogen a la fe en Jesús.

Se trata de la referencia que el apóstol hace del paso en seco por el mar del pueblo de Israel, una semana después de haber abandonado Egipto.

PORQUE no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron la mar; 2Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar; 1ra. Corintios 10:1,2

De acuerdo a esta Palabra, el apóstol establece que el paso en seco por el mar Rojo no fue una escapatoria emergente, un recurso de ultimo momento para huir del ejército egipcio que los perseguía, sino que se trató de una acción planificada de antemano por Dios mismo, para llevar al pueblo a la experiencia del bautismo en agua.

El relato del libro de Éxodo lo confirma, y refiere que Jehová Dios le explicó a Moisés lo que había dispuesto hacer, aunque a los ojos de todos pareciera que se trataba de una trampa en la que el pueblo mismo había caído:

Y HABLÓ Jehová a Moisés, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel que den la vuelta, y asienten su campo delante de Pihahiroth, entre Migdol y la mar hacia Baalzephón: delante de él asentaréis el campo, junto a la mar. 3Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. 4Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército; y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así. Éxodo 14:1-4

Se observa en el relato claramente lo que Jehová Dios había dispuesto en su Voluntad, como parte de la escuela profética en la que ha introducido al pueblo para enseñarlos acerca de cómo se camina con Dios.

A esta acción de la Voluntad de Dios es a la que el apóstol se refiere con el termino de, estas cosas fueron en figura de nosotros.[1] El termino traducido en figura es el termino griego τυποι, que significa no necesariamente algo “simbólico”, como muchas veces se ha interpretado, sino más bien, a una enseñanza establecida por analogía, mostrando con ello también el valor espiritual asignado a la experiencia del bautismo en agua.

El apóstol Pedro también utiliza la misma expresión τυποι, y se refiere con ello a modelo a imitar.

Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo dechados de la grey. 1ra. Pedro 5:3

¿Por qué bautizarlos en la mar?, y por analogía, ¿Por qué necesario someternos al bautismo en agua para entrar al Reino de los Cielos?

¿Qué significó salir de Egipto? Jehová Dios le explicó a Moisés que Él había descendido para librarlos de mano de los egipcios,[2] por causa de sus angustias:

Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias. Éxodo 3:7

Jehová Dios comisiona a Moisés para que saque a su pueblo, y los libre de la aflicción de Egipto:

Y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del Cananeo, y del Hetheo, y del Amorrheo, y del Pherezeo, y del Heveo, y del Jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel. Éxodo 3:17

Diez plagas son enviadas sobre Faraón y los egipcios para romper el yugo que Egipto había establecido sobre los hijos de Israel. La décima plaga descubre que se trata de juicio de Dios sobre las potestades espirituales de Egipto, que en realidad son las causantes de la aflicción de su pueblo:

Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así en los hombres como en las bestias: y haré juicios en todos los dioses de Egipto. Yo JEHOVÁ. Éxodo 12:12

Cuando instituye la fiesta solemne de Pesaj, le explica al pueblo, de que todo lo que han sufrido es porque son librados de la muerte de Egipto:

Vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. Éxodo 12:27

Pero el pueblo, aunque libre, no había salido aun de Egipto. La presencia del gran ejército de Faraón quien aparentemente los había sitiado sacó a la luz lo que había en el corazón del pueblo:

11Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? 12¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Que mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto. Éxodo 14:11-12

Allí es donde se descubre la Voluntad de Jehová Dios, y del porqué los llevó frente a la mar: para librarlos de quienes les habían inculcado semejante temor. Obsérvese la agenda de liberación:

Vrs.10     Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí los egipcios que venían tras ellos; por lo que temieron en gran manera, y clamaron los hijos de Israel a Jehová.

 

Vrs.24     Y aconteció a la vela de la mañana, que Jehová miró al campo de los Egipcios desde la columna de fuego y nube, y perturbó el campo de los Egipcios.

 

Vrs.27     Y Moisés extendió su mano sobre la mar, y la mar se volvió en su fuerza cuando amanecía; y los egipcios iban hacia ella: y Jehová derribó a los egipcios en medio de la mar.

 

Vrs.28     Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en la mar; no quedó de ellos ni uno.

 

Vrs.30     Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los Egipcios; e Israel vio a los Egipcios muertos a la orilla de la mar.

¿Qué significó el bautismo en agua para el pueblo de Israel? Significó la liberación total de sus enemigos:

Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios: y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo. Éxodo 14:31

Basado en este hecho quedó establecido para la posteridad que todo debía pasarse por agua, aquello que no soportare el fuego:

Todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse: mas haréis pasar por agua todo lo que no aguanta el fuego. Números 31:23

Si el bautismo en la mar significó para el pueblo liberación de todos los que les perseguían, y el apóstol Pablo estableció la analogía de los hechos, porque dice:

…y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado. 1ra. Corintios 10:11

Entonces, el bautismo en agua tiene una virtud espiritual, la de ser recurso de liberación para quienes se acogen a la fe en Jesús.

Lo anterior se comprueba por el testimonio mismo del apóstol Pedro. El apóstol reconoce la virtud espiritual del bautismo en agua:

Los cuales en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, cuando se aparejaba el arca; en la cual pocas, es a saber, ocho personas fueron salvas por agua. 21A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurrección de Jesucristo. 1ra. Pedro 3:20,21

Lo anterior significa que nadie que haya reconocido a Jesús como Señor, y se haya bautizado en agua, necesitaría someterse a liberación, pues habría recibido liberación mediante el bautismo en agua. La enseñanza presentada por el apóstol Pablo lo confirma.

Pero no en todos lo anterior es cierto. Los ministros de liberación sabemos que muchas veces hemos visto casos de liberación en gente de fe que a pesar de no haber incurrido en pecado resultan reaccionando a una ministración de liberación. La pregunta es, ¿Por qué?

La respuesta es sencilla. Porque en muchos casos no hemos bautizado correctamente a las personas. El caso contundente del caso de los discípulos de Efeso lo confirma:

Y ACONTECIÓ que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, andadas las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando ciertos discípulos, 2Díjoles: ¿Habéis recibido el Espíritu Santo después que creísteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo. 3Entonces dijo: ¿En qué pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de Juan. 4Y dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, es a saber, en Jesús el Cristo. 5Oído que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Hechos 19:1-5

Aunque habían sido bautizados en agua, a la manera del bautismo de Juan, no habían trascendido espiritualmente, y Pablo inmediatamente reconoció cual era el problema: no habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús.

Lo mismo está aconteciendo en nuestros días. Un bautismo en agua no basado en las instrucciones de la Palabra, es un bautismo sin trascendencia espiritual, un bautismo religioso pero sin virtud espiritual como para hacernos andar en novedad de vida. La liberación que está disponible para los hijos de la fe, por cuanto es el pan de los hijos, no se ejecuta, y tenemos muchos hijos mendingando migajas, sujetos a los demonios que operan en los dioses paganos que operan en sus entornos.

No hay demanda de una buena conciencia, y por lo tanto, el viejo hombre sigue tan vigente como el momento antes de la confesión de fe. Los dioses a los cuales se sirvieron por muchos años siguen aún vigentes, demandando la adoración que anteriormente se les rendía. Razón por la cual hay tantas y tantas caídas, y poca perseverancia de quienes se acercan a nuestras iglesias.

La enseñanza traída por el Espíritu establece la virtud del bautismo en agua, en el nombre del señor Jesús:

¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. 5 Porque si fuimos plantados juntamente en él a la semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección: 6 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado. 7 Porque el que es muerto, justificado es del pecado. 8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; 9 Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñoreará más de él. Romanos 6:3-9

¿Qué nos conviene hacer? ¿Seguir en las doctrinas religiosas en las que fuimos enseñados, o volvernos al Dios Todopoderoso, dador de toda buena dadiva, y vivir por su Palabra?

TOMADO DEL LIBRO “El Bautismo en Agua… Rito, Tradición o un Acto Espiritual

  • ISBN-10: 1548931055
  • ISBN-13: 978-1548931056

Pastor Montoya

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[1] 1ra. Corintios 10:6

[2] Éxodo 3:8

¿Tiene el Bautismo en Agua una Formula Bautismal? Serie de enseñanzas sobre el ‎bautismo en agua


Aunque su fundamento es el ritual de la purificación de la Ley Mosaica, como hemos visto, pronto se alejó de ella y se identificó con una fe, la fe de que Jesús resucitó de entre los muertos. El bautismo en agua era acompañado con la proclamación de que Jesús es Señor y que Él vive.

Era el tema central de su proclamación. Los apóstoles se constituyeron en testigos, y añadían a su predicación, y nosotros somos testigos.[1] Esta constancia de predicación llenó a Jerusalén entera de esta doctrina,[2] doctrina que con el tiempo se conoció como la doctrina de Cristo.[3]

Era la intención establecer que Jesús es el Mesías, que debemos someternos a su señorío, y que a su retorno a la tierra seriamos resucitados, de haber muerto para ese entonces. Esta intención está contenida en la proclama del Evangelio del Reino, la cual el apóstol Pedro fue el primero en establecer el día de la segunda gran fiesta solemne, la fiesta de Shavuot (pentecostés):

Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que a éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo. Hechos 2:36

El propósito del bautismo en agua adquirió a partir de allí un valor profético, establecer que como Jesús resucitó de entre los muertos, así un día, a su venida, resucitaríamos de igual forma:

Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Romanos 6.4

Y otra vez, de igual manera, el apóstol le escribe a la comunidad de fe de Colosas.

Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos. Colosenses 2:12

Es la proclama del Evangelio del Reino. Ya Juan el Bautista lo había iniciado:

Y diciendo: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado. Mateo 3:2

 

Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio. Marcos 1:15

Pedro se encargó de dejarlo claramente establecido en cada una de sus participaciones:

Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesús el cristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Hechos 2:38

 

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor, Hechos 3:19

A eso obedece que todas las referencias de bautismos en el libro de Hechos de los Apóstoles, se enfatiza que lo hacían en el nombre de Jesús.

(Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.) Hechos 8:16

 

Y les mandó bautizar en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días. Hechos 10:48

El caso más contundente lo encontramos en unos discípulos de Efeso que Pablo re-bautiza porque no habían sido bautizados de la forma correcta:

Oído que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Hechos 19:5

No se trata de una formula bautismal, es la proclamación profética del Evangelio del Reino de que Jesús está vivo, ha resucitado de entre los muertos, y que Si sufrimos, también reinaremos con él:[4]

Pablo reporta acerca del bautismo por los muertos,[5] bautizar en el nombre del Señor Jesús nunca pretendió ser un lema de identificación para separarse de quienes practicaban bautismos heréticos. Pablo mismo reconoce que el propósito es establecer la resurrección de Jesús:

Y si Cristo es predicado que resucitó de los muertos ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? 13Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó: 14Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. 15Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado a Cristo; al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan. 16Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. 17Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun estáis en vuestros pecados. 18Entonces también los que durmieron en Cristo son perdidos. 19Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres. 20Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. 1ra. Corintios 15:12-20

El bautismo en agua es el testimonio profético de que un día, a la final trompeta, el día de su venida, seremos resucitados. Es la proclama del Evangelio del Reino:

De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos? 30 ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? 31 Sí, por la gloria que en orden a vosotros tengo en Cristo Jesús Señor nuestro, cada día muero. 32 Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos. 1ra. Corintios 15:29-32

Un conflicto de apariencia doctrinal ha llevado a muchos ministerios a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

No negamos ni ponemos en duda la legitimidad de Mateo 28:19:

Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Mateo 28:19

El texto establece las manifestaciones de Jehová Dios, que hasta ese momento nadie cuestiona. Por eso están presentes en todos los escritos neo testamentarios. Pero se trata de un único Dios, el mismo Dios uno del Antiguo Testamento:

Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es: Deuteronomio 6:4

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, señala la totalidad del Dios de Israel, el único Dios verdadero del Antiguo Testamento. No pretende ser una formula bautismal.

No es destacar la pluralidad de las manifestaciones de Dios lo que se pretende en el texto, pues nadie las cuestiona. Se pretende destacar la autoridad de quién es el que comisiona. Jesús es nombre sobre todo nombre y ante Él se doblará toda rodilla.[6]Por eso el texto mismo se encarga de recalcar que toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.[7]

El texto de Mateo 28:19 aparece dentro de lo que conocemos como “La Gran Comisión”, pero no la hemos entendido como tal a la hora de establecer por ella el mandato de bautizar, y eso ha provocado un conflicto de apariencia doctrinal.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es la “Comisión”; en el nombre del Señor Jesús, es la proclamación.

No hay contradicción, es solo cuestión de protocolo. Somos comisionados, y actuamos en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por lo tanto, en y por virtud de esa comisión, bautizamos, entiéndase sumergimos, en el nombre de quien Dios ha hecho Señor y Cristo, en el nombre que es sobre todo nombre: Jesús):

3¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? 4Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Romanos 6:3,4

El aparente conflicto fue alimentado por los concilios de los primeros siglos que presentando una forma de reconocer a quienes anulaban que Jesús -el Logosera con Dios, y Él era Dios,[8] destacaron la “gran Comisión” como la formula bautismal

Para ser congruentes con lo que la Palabra enseña, tendríamos que manifestar que somos comisionados por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y que en virtud de la autoridad delegada, como ministros de un nuevo pacto, no por la letra sino por el Espíritu, bautizamos (sumergimos) en el nombre (cuerpo) de Jesús que ha resucitado de entre los muertos, para muerte al pecado y para andar en novedad de vida.

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[1] Hechos 2.32

[2] Ídem 5:28

[3] Hebreos 6:1

[4] 2da. Timoteo 2:12

[5] 1ra. Corintios 15:29         De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?

[6] Filipenses 2:9,10

[7] Mateo 28:18

[8] Juan 1:1

¿Cómo Pasó el Bautismo de Juan a Jesús? Serie de enseñanzas sobre el ‎bautismo en agua


Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, y el agua, y la sangre: y estos tres concuerdan en uno. 1ra. Juan 5:8

Como tal, el bautismo en agua no es una enseñanza originada dentro de la doctrina de Jesús. Como bien hemos señalado, surgió como extensión del rito de purificación contenida en la ley mosaica, y presentada por Juan el Bautista como bautismo de arrepentimiento.

Ya una vez integrada al cuerpo de la predicación dejó de verse como una modificación del rito de la purificación, aislada, y se asoció con doctrinas de la restauración del Reino, el juicio eterno, y la vida eterna.[1]

Juan el Bautista no era un ministerio profético, permanente, aunque en su tiempo lo identificaron como tal. Juan el Bautista fue un ministerio temporal, llamado para abrir camino e identificar al Mesías:

Y yo no le conocía; más para que fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando con agua. 32 Y Juan dio testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él. 33 Y yo no le conocía; mas el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo. 34 Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios. Juan 1:31-34

Juan el Bautista fue más que un profeta, o un ministerio activado por el Espíritu Santo. Fue Palabra cumplida en el tiempo que Dios había establecido para manifestarse al mundo en la condición de hombre.[2] Es un dispensador del misterio del Reino de Dios,[3] con la misión de establecer y activar sobre la tierra una operación del Espíritu.

Isaías profeta habló de Juan el Bautista, y lo caracterizó como la voz del que clama en el desierto:[4]

Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. 2Hablad al corazón de Jerusalem: decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. 3Voz que clama en el desierto: Barred camino a Jehová: enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. 4Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. 5Y manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Jehová habló.           Isaías 40:1-5

El profeta Malaquías lo definió como mensajero de su faz:[5]

HE aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí: y luego vendrá a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. Malaquías 3:1

El ángel Gabriel quien le anunció a Zacarías, su padre, sobre su nacimiento, le advirtió que venía con el espíritu de Elías:

Porque él (Juan) irá delante de él (Jesús) con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido. Lucas 1:17

Jesús dio testimonio de que Juan era un cumplimiento de tiempo y de Palabra para Israel:

7E idos ellos, comenzó Jesús a decir de Juan a las gentes: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña que es meneada del viento? 8Mas ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre cubierto de delicados vestidos? He aquí, los que traen vestidos delicados, en las casas de los reyes están. 9Mas ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? También os digo, y más que profeta. 10Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, Que aparejará tu camino delante de ti. 11De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista; mas el que es muy más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. 12Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan. 13Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron. 14Y si queréis recibir, él es aquel Elías que había de venir. Mateo 11:7-14

Los mismos escribas y fariseos daban testimonio de la venida previa al Mesías de uno que establecería el misterio de su manifestación.

Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen pues los escribas que es menester que Elías venga primero? Mateo 17:10

Todo esto nos conduce a entender que el bautismo de Juan, o bautismo de arrepentimiento, aunque extensión del rito de purificación, era un establecimiento espiritual, para que por él aquellos que creían que Jesús era el Mesías, pudieran entrar al Reino de los cielos, como bien Jesús instruyó a Nicodemo.[6]

Por esa razón es que el bautismo en agua establecido por Juan se constituyó en la doctrina de Cristo en el requisito para recibir la promesa del Padre.

14Y los apóstoles que estaban en Jerusalem, habiendo oído que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan: 15Los cuales venidos, oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo; 16(Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.). Hechos 8:14-16

Lo vemos más claramente de manifiesto en el caso de Cornelio ante la predicación de Pedro:

Entonces respondió Pedro: ¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Hechos 10:47

El caso contundente es el caso tratado por el apóstol Pablo ante los discípulos de Efeso, que por no haber sido bautizados en el bautismo de Jesús correctamente no habían podido recibir el bautismo del Espíritu Santo.

2Díjoles: ¿Habéis recibido el Espíritu Santo después que creísteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo. 3Entonces dijo: ¿En qué pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de Juan. 4Y dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, es a saber, en Jesús el Cristo. 5Oído que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Hechos 19:2-6

Para la iglesia, el bautismo tuvo un valor espiritual de establecimiento de Reino. Más que un proceso de purificación, el bautismo fue la declaración escatológica de que la muerte fue sorbida con victoria.[7] Que Jesús en la cruz destruyó al que tenía el imperio de la muerte, es saber al diablo.[8]

El apóstol Pedro hablando del bautismo destacó que demanda una conciencia pura para con Dios:

A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurrección de Jesucristo: 1ra. Pedro 3:21

El bautismo en la doctrina de Cristo es parte de las Buenas Nuevas de Salvación. Lo vemos en la instrucción de Jesús a Nicodemo: para entrar al Reino, es imperativo nacer del agua y del Espíritu.[9] En la instrucción final a sus discípulos Jesús destaca el valor salvífico:

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Marcos 16:16

Según predicado por el apóstol Pedro el día de la celebración solemne de Shavuot (pentecostés):

Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Hechos 2:38

Los discípulos todos lo ejecutaron de la misma forma:

Mas cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. Hechos 8:12

El apóstol Pablo destaca también su valor espiritual, y su carácter único:

Un Señor, una fe, un bautismo,… Efesios 4:5

Entendemos por qué entre los fieles que se acogían a la Gracia de Jesús eran bautizados tan pronto como creían. Era parte del Evangelio del Reino, postergar el bautismo es negar la eficacia de la fe en Jesús.

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[1] Mateo 3:11         11Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego 12Su aventador en su mano está, y aventará su era: y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. Véase también Marcos 1:7; Juan 1:15,30; Hechos 13:25

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[2] Filipenses 2:7

[3] 1ra. Corintios 4:1

[4] Juan 1:23

[5] Hechos 13:24

[6] Juan 3:5

[7] 1ra. Corintios 15:54         Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria.

[8] Hebreos 2:14    Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo,

[9] Juan 3:5

 

¿Qué es el Bautismo en Agua? Serie de enseñanzas sobre el ‎bautismo en agua


Este es Jesús el Cristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio: porque el Espíritu es la verdad. 1ra. Juan 5:6

El bautismo, o inmersión en agua, que nosotros practicamos no siempre fue de la misma forma como lo conocemos actualmente. Fue establecido y promovido por Juan el Bautista y conocido como el bautismo de Juan,[1] También se le conoció como bautismo de arrepentimiento.[2] Posteriormente se estableció como bautismo en Jesús, que es como lo conocemos actualmente.

El bautismo no fue un elemento extraño para quienes lo recibieron de parte de Juan el Bautista. La razón de por qué el pueblo no tuvo reparo de someterse a su práctica, aparentemente nueva, fue porque su principio básico se encuentra contenido en la ley de Moisés.

El bautismo en agua es una extensión de la práctica mosaica de purificación. Queda de manifiesto en la descripción que el autor del evangelio de Juan presenta sobre la pugna suscitada entre los judíos y los discípulos de Juan el Bautista por precisamente el incremento de bautismos, actividad a la cual se sumó el mismo Jesús junto con sus discipulos:

Pasado esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea; y estaba allí con ellos, y bautizaba. 23 Y bautizaba también Juan en Enón junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. 24 Porque Juan, no había sido aún puesto en la cárcel. Y hubo cuestión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. Juan 3:25

De hecho, en el relato que el mismo apóstol Pablo hace de su conversión, y de cómo fue instruido por un discípulo de nombre Ananías, Pablo describe el bautismo como lavarse de los pecados:

Entonces un Ananías, varón pío conforme a la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban, 13 Viniendo a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella hora le miré. 14 Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha predestinado para que conocieses su voluntad, y vieses a aquel Justo, y oyeses la voz de su boca. 15 Porque has de ser testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. 16 Ahora pues, ¿por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre. Hechos 22:12-16

El rito de la purificación es el tema que predomina en la ley Mosaica. Era requerido para todo el pueblo, necesario para garantizar que Dios habitara en medio de ellos. Hay que recordar que el pueblo fue declarado por Dios como pueblo santo. Esta es la razón de ser del rito de la purificación:

Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos, para que seáis míos. Levítico 20:26

 

Porque tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios: Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra. Deuteronomio 7:6

 

Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo singular de entre todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra. Deuteronomio 14:2

 

Porque Jehová tu Dios anda por medio de tu campo, para librarte y entregar tus enemigos delante de ti; por tanto será tu real santo: porque él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti. Deuteronomio 23:14

La purificación en agua es establecida rigurosamente a los sacerdotes. Es la condición necesaria para poder ministrar limpieza espiritual al pueblo. En el libro de Éxodo se lee la instrucción particular dada a los sacerdotes:

También se lavarán las manos y los pies, y no morirán. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su simiente por sus generaciones. Éxodo 30:21

De igual manera, toda ofrenda presentada en los diferentes sacrificios, debía lavarse con agua previo a ser quemado en el altar:

Y cortarás el carnero en pedazos, y lavarás sus intestinos y sus piernas, y las pondrás sobre sus trozos y sobre su cabeza. Éxodo 29:17

En las instrucciones de Moisés al pueblo tocante a las impurezas o inmundicias, se destaca oportunamente que para resolverlas debían lavarse ceremonialmente con agua:

Lavará sus vestidos y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde; y se limpiará. Levítico 17:15

Todo tenía que ser lavado con agua, era parte del protocolo de purificación y limpieza:

23Todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse: mas haréis pasar por agua todo lo que no aguanta el fuego. Números 31:23

Leemos, incluso, que la primera señal de su mesianismo, Jesús utiliza seis tinajuelas de piedra para agua, conforme a la purificación de los judíos.[3]

Estaba tan integrado en la idiosincrasia social y religiosa del pueblo, que a razón de ello, los escribas y fariseos cuestionaron a Jesús de que sus discípulos comían sin lavarse las manos.[4]

Es en ese contexto donde surge el bautismo en agua. La tarea de Juan el Bautista fue establecerlo como una extensión publica del ritual que hasta ese momento se ejecutaba en privado. La diferencia que Juan estableció con respecto al rito de la purificación fue que el bautismo en agua se consideró suficiente uno solo para toda la vida, a diferencia del rito que exigía que se practicase cuantas veces la persona incurriera en contaminación.

Pretendía ser una convicción de arrepentimiento alejándose de su valor ritual mosaico. Lo observamos en el momento cuando Juan les demanda frutos dignos de arrepentimiento a los escribas y fariseos que venían a él para ser bautizados.[5]

El bautismo en agua tuvo el aval de Jesús, pues las Escrituras dan testimonio de que Él vino a Juan para ser bautizado por él.[6]

Más adelante, incluso, tenemos referencias de que los discípulos de Jesús se sumaron a la práctica de bautizar a quienes a él venían:

DE manera que como Jesús entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan, 2(Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), 3Dejó a Judea, y fuése otra vez a Galilea.    Juan 4:1-3

Sin embargo, el bautismo de Juan sólo fue un elemento de transición, como bien el apóstol Pablo explica, entre tanto se manifestaba el Mesías:

Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, es a saber, en Jesús el Cristo. Hechos 19:4

La decapitación de Juan el Bautista por parte de Herodes el Tetrarca,[7] el retiro de Jesús a Galilea, y el incremento de la persecución de los fariseos, hizo que el bautismo en agua no fuera más la tendencia del momento, hasta que reapareció más tarde como parte de la doctrina de Cristo, luego de la ascensión de Jesús.

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[1] Juan 21:25; Hechos 19:3

[2] Marcos 1:4;Lucas 3:3; Hechos 13:24; 19:4

[3] Juan 2:6

[4] Mateo 15:2

[5] Mateo 3:8; Lucas 3:8

[6] Mateo 3:13-16

[7] Mateo 14:8