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Los riesgos de caer en apostasía en torno a los nombres alternos acuñados de Jesús…

Jesús, Señor y Cristo


Entendiendo el aspecto doctrinal de la Revelación del nombre de Jesús


El riesgo de caer en apostasía en nuestros días es mucho más grande, y más peligroso que el riesgo que sufrieron otras generaciones en el tiempo pasado. La apostasía, para el conocimiento de todos, no se fundamenta sobre el analfabetismo de las personas en materia de Biblia, no son los que desconocen el aspecto bíblico los más propensos a caer en apostasía; por el contrario, la apostasía consiste y se nutre del conocimiento que pretende convertir la Revelación en erudición humana.

Bíblicamente, ¿Cómo se define la apostasía? La apostasía es un quehacer religioso, nacido de la ambigüedad de los términos usados para definir los conceptos doctrinales, y de la ausencia del discernimiento espiritual apropiado para evaluar las acciones humanas en función de la Justicia del Reino de Dios.

¿Hay base bíblica para amparar esta definición? Sí, la hay, y aparece redactada en la epístola del apóstol Pablo a la comunidad de fe de Filipos, en ella Pablo exhorta a la comunidad sobre la necesidad de establecer un protocolo espiritual de evaluación y corrección.

Y esto ruego, que vuestro amor (η αγαπη) abunde (περισσεύῃ) aún más y más en ciencia (ἐπιγνώσει) y en todo conocimiento (αἰσθήσει), 10 Para que discernáis (δοκιμάζειν) lo mejor (διαφέροντα); que seáis sinceros (εἰλικρινεῖς) y sin ofensa (ἀπρόσκοποι) para el día de Cristo; Filipenses 1:9-10

En una traducción libre, leemos el texto de la siguiente forma,

Es mi oración, que la relación en comunidad entre ustedes sobrepase (περισσεύῃ) los límites del conocimiento (ἐπιγνώσει) y de toda percepción humana (αἰσθήσει); para que aprobéis (δοκιμάζειν) solo las cosas perfectas (διαφέροντα), y lleguéis a ser personas sin aleaciones (εἰλικρινεῖς) y no se les pueda reprochar (ἀπρόσκοποι) por alguna cosa contraria a la Justicia del Reino a la venida de Jesús.

En la epístola el apóstol muestra la preocupación de que algunos han comenzado a manifestar un “sentir” diferente sobre lo que el apóstol les enseñó:

Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos: y si otra cosa sentís, esto también os revelará Dios. Filipenses 3:15

Es la exhortación del apóstol de que todos sintamos lo mismo, y por eso, al final de su epístola, el apóstol exhorta a Euodias y á Syntychê que ellos sientan lo mismo en el Señor.[1] Así que, entendiendo el contexto de la epístola, vemos que el apóstol les hace la siguiente corrección, para alinear las apreciaciones de la comunidad y evitar que incurran en un conocimiento apostata.

El riesgo de caer en apostasía atenta contra la comunidad, y Pablo advierte a tiempo sobre el riesgo. Y es que el riesgo siempre está latente, pero se acrecienta solo cuando la persona y/o la comunidad es incapaz de “discernir” lo perfecto según la Justicia del Reino.

Nadie quiere apostatar, ni nadie planificó apostatar; la apostasía llega y se establece en las personas, en la mayoría de los casos, sin que ellas se den cuenta de que han apostatado de la Verdad ¿Cómo es posible tal cosa?

Los mayores riesgos de caer en apostasía giran en torno a los nombres alternos de Jesús usados en la actualidad, nombres no revelados, acuñados por el hombre, tal el caso del nombre “Jesucristo”, nombre ampliamente usado dentro de las comunidades creyentes de lengua hispana.


El nombre “Jesucristo” es un nombre acuñado por los editores de las biblias modernas, y multiplicado por el mercadeo publicitario de las editoriales que han vuelto popular sus producciones. El nombre “Jesucristo” no es un nombre bíblico ni un nombre inspirado por el Espíritu Santo. Es un nombre apostata.


Lo correcto es leer, Jesús Cristo, tal como aparece en el idioma original: ιησου χριστου, o Jesús el Cristo, como se mantuvo en las primeras traducciones al español de la Biblia. El lector puede comprobar accesando a la Biblia del Oso (1573) donde encontrará que el traductor mantuvo en todos los textos el uso de “Jesús el Cristo”, y no el uso de “Jesucristo” de las versiones comercializadas de las editoriales modernas. La versión de la Biblia Jubilee Bible 2000 (JBS) mantiene también la separación de los dos vocablos, y lee: Jesús el Cristo.


No es un juego de palabras, ni la conveniencia literaria, es asunto de valor doctrinal donde se atenta contra la Revelación del nombre de Jesús y su designación como Mesías enviado con el mandamiento de reconciliar al hombre con el Padre.


La presencia del nombre y su designación, Jesús y Cristo (ιησου χριστου), en las epístolas paulinas, de hecho, en todas las cartas apostólicas, se debió a la defensa del Evangelio,[2] como dice Pablo, que los apóstoles establecieron en su doctrina y testimonio de que Jesús es el Cristo, y esto debido a la renuencia y negación del judaísmo de aceptar y reconocer que Jesús es el Mesías profetizado aun desde Moisés.

62 Y levantándose el pontífice, le dijo: ¿No respondes nada? ¿qué testifican éstos contra ti? 63 Mas Jesús callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios. 64 Jesús le dijo: Tú lo has dicho: y aun os digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo de los hombres sentado á la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo. 65 Entonces el pontífice rasgó sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habéis oído su blasfemia. Mateo 26:62-65

En la primera intervención en público del apóstol Pedro el día de Shavuot, Pedro dejó establecido el mensaje del Evangelio, de que Jesús es el Cristo,

Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que a éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo. Hechos 2:36

Así que, Jesús Cristo —o, Jesús el Cristo— significa, Jesús es Señor y Cristo, lo cual según Mateo 16:18 representa la “piedra” sobre la cual es edificada la iglesia. Pervertir la declaración significa atentar contra la doctrina del Evangelio, y atentar contra el fundamento de la iglesia del Señor.

Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Mateo 16:18

El nombre “Jesucristo” es una contracción del nombre de Jesús y de su designación como enviado de Dios, Cristo; la contracción deja como resultado la mutilación del nombre de Jesús (Jesu—). Si a Abraham Dios le cambió el nombre añadiéndole letras tomadas del nombre de Dios (YHVH), el quitarle letras al nombre de Jesús es levantarse en contra de la Revelación del misterio de la reconciliación.

El mensaje del Evangelio es la proclama de que Jesús es piedra angular de fe y de Vida Eterna,

Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo. Hechos 4:11:  


¿Por qué? Porque la seguían no por fe, mas como por las obras de la ley: por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo, 33Como está escrito: He aquí pongo en Sión piedra de tropiezo, y piedra de caída; Y aquel que creyere en ella, no será avergonzado. Romanos 9:32-33


Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesús Cristo mismo; En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor:   Efesios 2:20-21


Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesús Cristo, andad en él: 7Arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis aprendido, creciendo en ella con hacimiento de gracias. Colosenses 2:6,7


Ella es pues honor a vosotros que creéis: mas para los desobedientes, La piedra que los edificadores reprobaron, Esta fue hecha la cabeza del ángulo; Y Piedra de tropiezo, y roca de escándalo a aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; para lo cual fueron también ordenados. 1ra. Pedro 2:7-8


Los apóstoles retomaron la enseñanza de los profetas de que Jesús es “piedra angular”,

La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. Salmo 118:22


Enseñanza que en su momento Jesús mismo utilizó para establecer el fundamento de su divinidad,

Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, Esta fue por cabeza de esquina? 18 Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará. Lucas 20:17-18


La apostasía se introduce cuando se acuña un nombre no revelado, que desvirtúa el valor doctrinal de que Jesús es Señor y Cristo, y permite que prevalezcan las “puertas del infierno”. Es todo un fundamento doctrinal que es pisoteado. ¿Entiendes ahora dónde está la apostasía del nombre “Jesucristo”?

Lo mismo sucede con otros nombres alternos, particularmente con aquellos que abogan por el valor de las raíces hebreas del Evangelio. Nombres como Yeshua, Yahweh, que pretenden ser más dignos que Jesús y Jehová, son intentos apostatas para desviar al hombre y a la mujer de fe del valor de la Revelación del nombre que es sobre todo nombre y depositarlo en el valor idiomático de una palabra.

El Evangelio no es producto de la literatura de una nación, no es el resultado ni siquiera de la cultura hebrea; el Evangelio es el mensaje del Reino de los Cielos; el Evangelio es la Palabra del Dios Eterno revelada al hombre por medio de la cual el hombre se reconcilia con Dios.

La Revelación es de carácter espiritual y trasciende las barreras del idioma y de los elementos culturales. El valor doctrinal de la epístola del apóstol Pablo a la comunidad de fe de Filipos establece el valor del Evangelio no por los méritos del judaísmo, no se trata de acogerse a palabras con contenido hebreo como para decir que estamos dentro de la Revelación del Reino de los Cielos. En la epístola a la comunidad de fe de Tesalónica, Pablo advirtió sobre el peligro de la apostasía, basado en la actitud judaizante de los que contradecían la doctrina de que Jesús es Señor y Cristo

No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, o que se adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios…  10 Y con todo engaño de iniquidad en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11 Por tanto, pues, les envía Dios operación de error, para que crean a la mentira;  2 Tesalonicenses 2:3-11

La apostasía se introduce cuando se acuñan esfuerzos lingüísticos para pretender acercarse —y sustituir— por ellos el valor de la Revelación de Dios dada al hombre. La instrucción de Jesús a Juan en la isla de Patmos fue que cuidara de no añadir y/o quitar a la Palabra revelada entregada, y aunque fue una instrucción particular para el caso de la visión presentada en el libro de Apocalipsis, por extensión aplica a toda Revelación que Dios ha entregado al hombre para que viva por ella.

18 Porque yo protesto a cualquiera que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas que están escritas en este libro. 19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro. 20 El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente, vengo en breve. Amén, sea así. Ven: Señor Jesús. Apocalipsis 22:18-20

 


 

 

Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

 


Pastor Pedro Montoya

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[1] Filipenses 4:2

[2] Idem 1:17

por

El pastor Pedro Montoya y su esposa Yolanda Montoya son los fundadores del Ministerio Apostólico y Profético Cristo Rey, un ministerio con sede en Puerto Rico y con énfasis en la formación ministerial. Los pastores Montoya desarrollan programas de capacitación en las áreas de formación del carácter según la vida en Cristo, y capacitan sobre cómo implementar el modelo apostólico y profético para el establecimiento de comunidades de fe. Además, los pastores Montoya han desarrollado el Programa de Capacitación Ministerial en el Hogar, un programa de capacitación ministerial por Internet basado en el modelo de educación en el hogar (home schooling), a partir del cual se está capacitando a muchas personas en América Latina; el programa está orientado a desarrollar funciones ministeriales no convencionales en preparación para el regreso de Jesús a la tierra.