¿Qué es la Maldición?



Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;   Génesis 3:17

La maldición entró en el mundo por causa de la rebelión que Adam y Eva iniciaron en contra del proceso de vida que Jehová-Dios había establecido en Edén.

Aunque en el texto de Génesis 3:17 aparece como una acción divina, es decir, Dios maldiciendo la tierra, la maldición es la consecuencia del trastorno en la Creación que significó la interrupción de la instrucción divina por parte de Adam y Eva.

Resistirse a continuar con la instrucción divina provocó que la tierra no fuera capaz de ejecutar adecuadamente la potencia de la Palabra, y vio Dios que era bueno, palabra con la cual se había certificado que la Creación fue diseñada para traer bienestar al hombre.

La maldición se potencia por la palabra hablada, y se presenta en forma de formulación de mal, que detiene el proceso de funcionamiento original de la Creación.

En palabras del apóstol Pablo, la maldición es una condición de sujeción a vanidad,

Porque las criaturas sujetas fueron a vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujetó con esperanza, Romanos 8:20

La maldición es un estado de degradación física y espiritual en el que entra una persona o una región, en virtud de la declaración de maldición que sobre ella ha recaído. La maldición trastorna el bienestar del hombre.

La maldición se fundamenta en el poder de la palabra, según el mismo apóstol Santiago lo confirma,

Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno. Santiago 3:6

La maldición también se adquiere por participar de las mismas condiciones que llevaron a una persona o a una región a estar bajo estado de maldición.

Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡bienvenido! 11Porque el que le dice bienvenido, comunica con sus malas obras. 2da. Juan 10,11

Las palabras que se usan en la Biblia para referirse a la maldición, son dos, la primera, אֲרוּרָה (aruráh), cuya raíz, ארר (arar), significa la acción de maldecir, es el término que aparece en Génesis 3:17.

En este contexto el significado es, la tierra se convierte en maldita según las ejecutorias de quien la habita, y te devolverá la maldición que sembraste en ella.

La segunda palabra, קְלָלָה (kelalah), se refiere al texto de la maldición en sí. Este es el término que aparece en los textos de Deuteronomio para referirse a la maldición que recaerá sobre los que no siguen los mandamientos del Señor.

La maldición nunca llega sin una causa real que la permita. Este principio se destaca en la historia de contratación de Balaam por Balaac para maldecir a Israel:

¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? Números 23:8

El libro de Proverbios lo establece claramente,

Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, Así la maldición sin causa nunca vendrá. Proverbios 26:2

En el texto de la descripción de la participación de Balaam se destaca que la maldición viene por causa de la idolatría y de las prácticas paganas,

Porque en Jacob no hay agüero, Ni adivinación en Israel: Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! Números 23:23

En resumen, aunque la maldición tiene acceso al hombre y puede trastocar su bienestar en el lugar donde viva, la maldición está sujeta y condicionada a las acciones de quien la recibe.

Quizá me tentará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. Génesis 27:12

No solo las personas pueden recibir maldición, y constituirse en malditas; los pueblos pueden recibir maldición y constituirse en ciudades y regiones malditas.

Los pueblos, las ciudades, las regiones se consideran como una extensión de la vida de sus habitantes. Las acciones de los habitantes faculta que las regiones queden expuestas a maldición.

Los siguientes ejemplos lo muestran claramente. El primer caso es el caso de Caín en torno a la ciudad que construyó sobre su generación,

Ahora pues, maldito seas tú de la tierra que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano de tu mano: 12Cuando labrares la tierra, no te volverá a dar su fuerza: errante y extranjero serás en la tierra. 13Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi iniquidad para ser perdonada. 14He aquí me echas hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconderé; y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. 15Y respondióle Jehová: Cierto que cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo hiriese cualquiera que le hallara.                 Génesis 4:11-15

Puede observarse que tanto la región de Nod, como la ciudad de Henoch que Caín fundó, se constituyeron en una zona bajo maldición, en la que predominó la violencia.

La maldición establecida por Caín generó un ambiente propicio para que sus habitantes forjaran personalidades malditas, es el caso de Lamech, quinto descendiente en línea directa de Caín.

Y dijo Lamech a sus mujeres: Ada y Zilla, oid mi voz; Mujeres de Lamech, escuchad mi dicho: Que varón mataré por mi herida, Y mancebo por mi golpe: 24Si siete veces será vengado Caín, Lamech en verdad setenta veces siete lo será. Génesis 4:23,24

La maldición genera estilos y conductas de vida social, estilos malditos, que alejan a las personas de Dios. Vemos en Lamech un incremento de maldad y violencia. Sobre ese estilo de vida se construyen rituales sexuales unidos estrechamente con la actividad idolátrica y formas religiosas.

El caso de la maldición de la región de Canaán, es otro ejemplo. La maldición entró en la zona por causa de Cam, el hijo de Noé, quien se constituyó en el iniciador de la raza camítica,

Y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos. Génesis 9:25

En el caso de la ciudad de Jericó, la maldición entró a causa de la idolatría y apostasía que allí se desarrolló. Fue Josué quien interpuso maldición para evitar su reconstrucción.

Y en aquel tiempo Josué les juramentó diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. En su primogénito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas. Josué 6:26

Todos estos ejemplos nos ilustran cómo las poblaciones, las ciudades, las regiones quedan expuestas a la maldición por causa de quienes fueron sus fundadores, o sus habitantes.

El peso de maldición sobre una región se mantiene aun cuando los precursores de las poblaciones en ellas construidas hayan desaparecido. La revocación de la maldición sobre una región no puede ser quitada por una declaración contraria a la maldición establecida, es necesario actuar conforme al protocolo de liberación que Dios ha establecido.


Todas las citas bíblicas son tomadas de la Biblia versión Antigua (RVA1909)

 

 


Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

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