La Base de la Maldición es la Adoración Idolátrica



El hombre antiguo descubrió que para poder gobernar e imponerse sobre sus contemporáneos necesitaba de fuerza sobrenatural, descubrió que su fuerza se incrementaba en la medida que desarrollaba ceremonias culticas cada vez más complejas. Es así como desde la antigüedad descubrimos la dedicación a deidades específicas en centros ceremoniales regionales tales como se menciona en referencia a Balac y Balaam.

El escrito del libro de Números menciona, los altos de Baal (bamot-Baal: בָּמֹות בָּעַל),[i] el campo de Zophim (sadeh Tsophiym: שְׂדֵה צֹפִים),[ii] en la cumbre del Pizga; la cumbre de Peor (rosh haPeor: רֹאשׁ הַפְּעֹור);[iii] y finalmente, baal-Peor (baal Peor: בַעַל פְּעֹור),[iv] este último, un sitio de adoración idolátrica que incluía rituales sexuales, de procreación, en recordación de cómo las hijas de Lot levantaron descendencia de su padre. Para este tiempo, las hijas de Moab son un grupo de sacerdotisas consagradas a Baal por las cuales se abría puertas espirituales a la abundancia agrícola y militar. Esto explica el nombre de la deidad: Pe-or, cuyo significado es brecha, apertura.

Entenderemos ahora lo vital del mandamiento y la necesidad de obediencia que Jehová Dios demandó del pueblo cuando le entregó la instrucción de cómo trabajar este asunto:

ESTOS son los estatutos y derechos que cuidaréis de poner por obra, en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para que la poseas, todos los días que vosotros viviereis sobre la tierra. 2 Destruiréis enteramente todos los lugares donde las gentes que vosotros heredareis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol espeso: 3 Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus imágenes, y sus bosques consumiréis con fuego: y destruiréis las esculturas de sus dioses, y extirparéis el nombre de ellas de aquel lugar. Deuteronomio 12:1-3

La instrucción que Jehová le entrega al pueblo por intermedio de Moisés, es que deben destruir estos sitios ceremoniales porque de no hacerlo, los demonios entronados por ellos tomarán autoridad sobre el pueblo. La historia sagrada lo confirma, encontramos como ejemplo los casos referidos por el libro de Jueces, donde constantemente se dice, dejaron a Jehová, y producto de esto, los robadores los despojaron.

11Y los hijos de Israel hicieron lo malo en ojos de Jehová, y sirvieron a los Baales: 12Y dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y fuéronse tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. 13Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astaroth. 14Y el furor de Jehová se encendió contra Israel, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en manos de sus enemigos de alrededor: y no pudieron parar más delante de sus enemigos. Jueces 2:11-14

En la idolatría se mueven fuerzas demoniacas que provocan ataduras y enfermedad en quienes la practican, pese a que las personas acuden a ellos para adquirir prosperidad. Jacob abrigó ídolos en su casa, y tuvo acceso a prácticas agoreras,[v] cuando residió en los terrenos de Laban, su suegro:

Y Labán había ido a trasquilar sus ovejas: y Rachêl hurtó los ídolos de su padre…  Y tomó Rachêl los ídolos, y púsolos en una albarda de un camello, y sentóse sobre ellos: y tentó Labán toda la tienda y no los halló…  Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos. Génesis 31:19, 34, 35

Años más tarde Dios le conmina a deshacerse de ellos pues la presencia de ellos entre su familia le otorga derecho a sus enemigos a perseguirlos:

Y DIJO Dios a Jacob: Levántate, sube a Beth-el, y estáte allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. 2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. 3 Y levantémonos, y subamos a Beth-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado. 4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina, que estaba junto a Sichêm. Génesis 35:1-3

Aunque Jehová Dios aborrece la actitud idolátrica, pues también sobre esto Moisés dio instrucción al respecto.

No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición: Yo Jehová vuestro Dios. Levítico 19.4


NO haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella: porque yo soy Jehová vuestro Dios. Levítico 26.1

Es la institucionalización de la actividad idolátrica a través de sitios ceremoniales la que Dios condena, y por la cual viene su ira, pues el establecimiento de la vida cultica y litúrgica, idolátrica y sacrificial, a otras deidades, provoca a ira a Dios.

De esto nos dan testimonio los escritos proféticos. Una y otra vez se lee en los escritos históricos y proféticos la reprensión de que es necesario volverse a Jehová.[vi]

La instrucción de destruir los sitios ceremoniales dada y dejada plasmada en los escritos de Moisés no fue llevada a cabo pues después de la muerte de Moisés y Josué, el pueblo institucionalizó centros ceremoniales a las deidades cananeas de los pueblos vecinos. Encontramos las siguientes referencias del libro de los Jueces:

13Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astaroth. Jueces 2:13


6Mas los hijos de Israel tornaron a hacer lo malo en los ojos de Jehová, y sirvieron a los Baales y a Astaroth, y a los dioses de Siria, y a los dioses de Sidón, y a los dioses de Moab, y a los dioses de los hijos de Ammón, y a los dioses de los Filisteos: y dejaron a Jehová, y no le sirvieron. Jueces 10:6

En el primer libro de Samuel quedó plasmada la demanda del profeta al pueblo de que se alejara de esa práctica ritual:

3Y habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astaroth de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y a sólo él servid, y os librará de mano de los Filisteos. 4Entonces los hijos de Israel quitaron a los Baales y a Astaroth, y sirvieron a solo Jehová. I Samuel 7:3,4


10 Y ellos clamaron a Jehová, y dijeron: Pecamos, que hemos dejado a Jehová, y hemos servido a los Baales y a Astaroth: líbranos pues ahora de la mano de nuestros enemigos, y te serviremos. I Samuel 12:10

Durante el tiempo de la monarquía también se institucionalizó la adoración idolátrica, y se construyeron centros ceremoniales.

Jeroboam, el primer rey del reino del norte, luego de la división del reino, constituyó centros ceremoniales para contrarrestar la influencia del Templo de Jerusalem, y el texto bíblico reconoce que su práctica idolátrica dio lugar al establecimiento de demonios:

Jeroboam… Y él se hizo sacerdotes para los altos, y para los demonios, y para los becerros que él había hecho. II Crónicas 11.14, 15

Salomón construyó sitios ceremoniales a deidades cananeas de Moab, Ammón, Idumea, Sidón y Heth.[vii] Estos sitios ceremoniales fueron construidos justo en el monte de los Olivos, frente a Jerusalén. Se destaca en el relato del primer libro de Reyes los sitios ceremoniales a las deidades cananeas Astaroth, Milcom y Chemos:

5Porque Salomón siguió a Astaroth, diosa de los Sidonios, y a Milcom, abominación de los Ammonitas. 6 E hizo Salomón lo malo en los ojos de Jehová, y no fue cumplidamente tras Jehová como David su padre. 7 Entonces edificó Salomón un alto a Chêmos, abominación de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalem; y a Moloch, abominación de los hijos de Ammón. 8 Y así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban perfumes, y sacrificaban a sus dioses. I Reyes 11:5-8

El relato descubre que no se trató de una actividad personal, individual, aislada, sino de un culto institucional de su reinado:

33 Por cuanto me han dejado, y han adorado a Astharoth diosa de los Sidonios, y a Chêmos dios de Moab, y a Moloch dios de los hijos de Ammón; y no han andado en mis caminos, para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos, y mis derechos, como hizo David su padre. I Reyes 11:33

Para el tiempo de la deportación del reino del norte el sincretismo de Samaria había perdido todo nexo con el judaísmo, se desarrolló en su lugar una religión nueva, basada en una mezcla de rituales provenientes de regiones vecinas, religión que posteriormente sería practicada por los samaritanos:

28 Y vino uno de los sacerdotes que habían trasportado de Samaria, y habitó en Beth-el, y enseñóles cómo habían de temer a Jehová. 29 Mas cada nación se hizo sus dioses, y pusiéronlos en los templos de los altos que habían hecho los de Samaria; cada nación en su ciudad donde habitaba. 30 Los de Babilonia hicieron a Succoth-benoth, y los de Cutha hicieron a Nergal, y los de Hamath hicieron a Asima; 31 Los Heveos hicieron a Nibhaz y a Tharthac; y los de Sepharvaim quemaban sus hijos al fuego a Adra-melech y a Anamelech, dioses de Sepharvaim. 32 Y temían a Jehová; e hicieron del pueblo bajo sacerdotes de los altos, quienes sacrificaban para ellos en los templos de los altos. 33 Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las gentes de donde habían sido trasladados. 34 Hasta hoy hacen como primero; que ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos, ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel. II Reyes 17:28-34

Para el tiempo del rey Achaz, duodécimo rey de Judá, Jerusalén entera había sido convertida en una ciudad con centros de adoración a diferentes deidades. Los escritos del segundo libro de Reyes enfatizan que Achaz introdujo influencia asiria en el culto a Jehová.

10 Y fue el rey Achâz a encontrar a Tiglath-pileser rey de Asiria en Damasco; y visto que hubo el rey Achâz el altar que estaba en Damasco, envió a Urías sacerdote el diseño y la descripción del altar, conforme a toda su hechura. 11 Y Urías el sacerdote edificó el altar; conforme a todo lo que el rey Achâz había enviado de Damasco, así lo hizo el sacerdote Urías, entre tanto que el rey Achâz venía de Damasco. 12 Y luego que vino el rey de Damasco, y hubo visto el altar, acercóse el rey a él, y sacrificó en él; 13 Y encendió su holocausto, y su presente, y derramó sus libaciones, y esparció la sangre de sus pacíficos junto al altar. II Reyes 16:10-13

Fue durante el reinado de Ezechías que vino una primera restauración del culto a Jehová. Ezechías destruyó los centros ceremoniales que Achaz, su padre, había levantado, incluyendo la adoración a la serpiente de metal construida por Moisés.[viii] Rompió con la influencia de Asiria y restableció el culto único a Jehová. Sin embargo, no quitó los centros ceremoniales levantados por Salomón a las deidades de Astharoth, abominación de los Sidonios, y a Chêmos abominación de Moab, y a Milcom abominación de los hijos de Ammón. Fue su bisnieto, Josías, dieciseisavo rey de Judá quien los destruyó por completo.[ix]

La restauración traída por Ezechías duró poco tiempo, un promedio de veintinueve años,[x] pues su sucesor, su hijo Rey Manases, restauró y reconstruyó nuevamente todos los sitios ceremoniales que Ezechias había destruido, y aumentó aún más la actividad ceremonial idolátrica, pues construyó centros rituales con las costumbres conservadas y practicadas durante el reinado del rey Achab.

3 Porque él volvió a edificar los altos que Ezechîas su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo bosque, como había hecho Achâb rey de Israel: y adoró a todo el ejército del cielo, y sirvió a aquellas cosas. 4 Asimismo edificó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: Yo pondré mi nombre en Jerusalem. 5 Y edificó altares para todo el ejército del cielo en los dos atrios de la casa de Jehová. 6 Y pasó a su hijo por fuego, y miró en tiempos, y fue agorero, e instituyó pythones y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo en ojos de Jehová, para provocarlo a ira. 7 Y puso una entalladura del bosque que él había hecho, en la casa de la cual había Jehová dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalem, a la cual escogí de todas las tribus de Israel. II Reyes 21:3-7

El tiempo de Rey Manases fue el tiempo más idolátrico de Judá o reino del sur, porque en él es donde aún el mismo Templo fue convertido en un centro ceremonial, con cámaras específicas para deidades paganas, una en particular dedicada a Ashera.

El verso siete de ese mismo texto dice: Y puso una entalladura del bosque que él había hecho. El término traducido al español como bosque es la palabra hebrea Ashera (אֲשֶׁר). Así que el texto debe leerse, entonces: Y puso una entalladura de Ashera que él había hecho.

El texto en realidad describe la integración de una talla de artífice, un tótem, de la diosa cananea Ashera. De esto el libro del profeta Jeremías da testimonio, cuando escribe:

Que dicen al leño: Mi padre eres tú; y a la piedra: Tú me has engendrado: pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo dicen: Levántate, y líbranos. Jeremías 2.27


Y sucedió que por la liviandad de su fornicación la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño.   Jeremías 3.9


3 Porque las ordenanzas de los pueblos son vanidad: porque leño del monte cortaron, obra de manos de artífice con azuela. 4 Con plata y oro lo engalanan; con clavos y martillo lo afirman, para que no se salga. 5 Como palma lo igualan, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.  Jeremías 10:3-5


8 Y todos se infatuarán, y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el mismo leño. 9 Traerán plata extendida de Tarsis, y oro de Uphaz; obrará el artífice, y las manos del fundidor; vestiránlos de cárdeno y de púrpura: obra de peritos es todo.         Jeremías 10:8,9

Esta descripción del profeta Jeremías también encuentra apoyo en el relato de la visión del profeta Ezequiel:

3Y aquella semejanza extendió la mano, y tomóme por las guedejas de mi cabeza; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y llevóme en visiones de Dios a Jerusalem, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el aquilón, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que hacía celar. Ezequiel 8:3

Aunque el texto del segundo libro de Reyes nos descubrió que Rey Manases introdujo una figura de Ashera, a la cual el profeta Ezequiel se refiere como la imagen del celo, la forma de cómo Ezequiel presenta el dato nos ayuda a entender el ritual que dentro del Templo se le ofrecía a esta deidad.

Se trataba de una cámara —la habitación de la imagen del celo— donde había sido colocado la entalladura de Ashera cuyo ritual exigía que se comiera en su presencia lo que hubiera sido sacrificado o dedicado a Jehová.

Descubrimos la liturgia de este ritual por la enseñanza que el apóstol Pablo plantea a los Corintos en su primera epístola en torno al tema de la cena del Señor.[xi] En la confrontación que el apóstol les hace acerca de no podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios, el apóstol hace uso de la expresión provocar a celo al Señor, que si la comparamos con la visión de Ezequiel, veremos que es similar a la que Ezequiel utiliza para identificar este ídolo: la imagen del celo, la que hacía celar.

En el contexto de la enseñanza de la cena del Señor, Pablo advierte que se ha desarrollado una dinámica peligrosa: hay quienes están introduciendo comida consagrada a ídolos y la están ingiriendo en el tiempo, o como parte de la cena del Señor: No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. De aquí se desprende que si Pablo llama a esta práctica provocar a celo al Señor, entonces, la imagen del celo, la que hacía celar, recibe este nombre en la visión de Ezequiel porque en su liturgia demandaba que se comiera en su presencia aquella ofrenda de comida que se presentara en el Templo.[xii]

La exhortación de Pablo de huir de la idolatría no solo es por causa de los peligros de la idolatría misma, sino porque esta herencia sincrética ha provocado que dentro de la comunidad de fe haya muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.[xiii]

Este ritual a Ashera también está documentado en el libro del profeta Jeremías. Al principio de su ministerio profético denunció a quienes entraban por las puertas del Templo que sus ofrendas eran abominación a Jehová:

17¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem? 18 Los hijos cogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, por provocarme a ira.             Jeremías 7:17,18

Más adelante, en el relato de la destrucción de Jerusalén se registra de nuevo el protocolo de este ritual por parte de algunos sobrevivientes de la invasión por Nabucodonosor:

17Antes pondremos ciertamente por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer sahumerios a la reina del cielo, y derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalem, y fuimos hartos de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. 18Mas desde que cesamos de ofrecer sahumerios a la reina del cielo, y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a cuchillo y a hambre somos consumidos. 19Y cuando ofrecimos sahumerios a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿hicímosle nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin nuestros maridos?    … 25Así ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres proferisteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer sahumerios a la reina del cielo y de derramarle libaciones: confirmáis a la verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra. Jerusalem 44:17-19,25

En el libro del profeta Ezequiel aparece una referencia que certifica el ritual de la comida ante Ashera.

19Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, y el aceite, y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor suave; y fue así. Ezequiel 16:19

Volviendo al establecimiento de los centros ceremoniales del Rey Manases, leemos en el texto del segundo libro de Reyes que edificó altares en la casa de Jehová, y que también edificó altares para todo el ejército del cielo en los dos atrios de la casa de Jehová. El texto del libro del profeta Ezequiel describe en detalle lo que significó estos altares y los rituales ocultos que se realizaban en cámaras construidas en los atrios del Templo:

6Díjome entonces: Hijo del hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí, para alejarme de mi santuario? Mas vuélvete aún, y verás abominaciones mayores. 7 Y llevóme a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero. 8 Y díjome: Hijo del hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. 9 Díjome luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. 10 Entré pues, y miré, y he aquí imágenes de todas serpientes, y animales de abominación, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared alrededor. 11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Saphán estaba en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y del sahumerio subía espesura de niebla. 12 Y me dijo: Hijo del hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas? porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha dejado la tierra. 13 Díjome después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos. 14 Y llevóme a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al aquilón; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tammuz. 15 Luego me dijo: ¿No ves, hijo del hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que éstas. 16 Y metióme en el atrio de adentro de la casa de Jehová: y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros al oriente, y encorvábanse al nacimiento del sol. 17 Y díjome: ¿No has visto, hijo del hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado la tierra de maldad, y se tornaron a irritarme, he aquí que ponen hedor a mis narices. 18 Pues también yo haré en mi furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia, y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré. Ezequiel 8:3-18

Muchas deidades y rituales fueron introducidos en Jerusalén en tiempos de Rey Manases. La gravedad de la idolatría practicada quedó registrada en las palabras finales de hechos del reinado de Rey Manases, y explica el por qué Jehová-Dios no quiso cancelar el juicio sobre Jerusalén:

11Por cuanto a Manases rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los Amorrheos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá en sus ídolos; 12 Por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalem y sobre Judá, que el que lo oyere, le retiñirán ambos oídos. II Reyes 21:11,12

Pero no solo se trató de centros ceremoniales institucionales, sino que también Jerusalén entera se volcó a la idolatría. El profeta Jeremías denuncia los rituales idolátricos que cada habitante de la ciudad practicaba en sus propias casas:

Y vendrán los Caldeos que combaten esta ciudad, y la pondrán a fuego, y la abrasarán, asimismo las casas sobre cuyas azoteas ofrecieron perfumes a Baal y derramaron libaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira. Jeremías 32:29

Y las casas de Jerusalem, y las casas de los reyes de Judá, serán como el lugar de Topheth inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron perfumes a todo el ejército del cielo, y vertieron libaciones a dioses ajenos. Jeremías 19:13

Hay todavía un dato adicional que aparece en el texto del segundo libro de Reyes que no podemos dejar de mencionar, y es parte también de la institucionalización de los centros ceremoniales:

16Fuera de esto, derramó Rey Manases mucha sangre inocente en gran manera, hasta henchir a Jerusalem de cabo a cabo: además de su pecado con que hizo pecar a Judá, para que hiciese lo malo en ojos de Jehová. II Reyes 21:16

La expresión derramó sangre inocente se refiere al sacrificio de niños. Este dato refleja lo que significó la práctica del sacrificio de niños a través del ritual de pasar los hijos por el fuego,[xiv] dedicado a Moloch. Aunque era un ritual cananeo practicado desde antes del asentamiento judío en la zona, Moisés lo dejó proscrito como mandamiento dado por Jehová-Dios.[xv] Originalmente el sitio donde se practicó los sacrificios fue conocido como el valle de los hijos de Hinnon, Rey Manases estableció en ese sitio un centro ceremonial y lo llamó Topheth.[xvi]

31Y han edificado los altos de Topheth, que es en el valle del hijo de Hinnom, para quemar al fuego sus hijos y sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón. 32Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, que no se diga más, Topheth, ni valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Topheth, por no haber lugar. Jeremías 7:31,32


35Y edificaron altares a Baal, los cuales están en el valle del hijo de Hinnom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloch; lo cual no les mandé, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominación, para hacer pecar a Judá. Jeremías 32:35

El profeta Jeremías denunció la abominación de esta práctica pagana, y profetizó destrucción sobre Jerusalén por causa de la sangre inocente de niños que fue derramada por idolatría introducida por Rey Manases:

6Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová, que este lugar no se llamará más Topheth, ni Valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza. …    11les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra un vaso de barro, que no puede más restaurarse; y en Topheth se enterrarán, porque no habrá otro lugar para enterrar. 12Así haré a este lugar, dice Jehová, y a sus moradores, poniendo esta ciudad como Topheth…  14Y volvió Jeremías de Topheth, a donde le envió Jehová a profetizar, y paróse en el atrio de la casa de Jehová, y dijo a todo el pueblo. Jeremías 19.6-14

El ritual de pasar los hijos por el fuego consistía en sacrificar al hijo primogénito a Moloch, según el profeta Ezequiel transcribe las palabras que Jehová-Dios le entrega para denunciar al pueblo:

26Y contaminélos en sus ofrendas cuando hacían pasar por el fuego todo primogénito, para que los desolase, a fin de que supiesen que yo soy Jehová… 31Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habéis contaminado con todos vuestros ídolos hasta hoy: ¿y he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no os responderé. Ezequiel 20:26,31

Años más tarde, bajo la restauración del culto a Jehovah que trajo el rey Josías, este centro ceremonial de Topheth fue destruido, según también el profeta Isaías lo había profetizado.

Asimismo profanó a Topheth, que está en el valle del hijo de Hinnom, porque ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloch. II Reyes 23:10


Porque Topheth ya de tiempo está diputada y aparejada para el rey, profunda y ancha; cuyo foco es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, la enciende. Isaías 30:33

La gravedad del sincretismo religioso que Rey Manases introdujo entre el pueblo, al cual se sumaron los sacerdotes de turno queda de manifiesto en las siguientes palabras de Ezequiel:

37Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con sus ídolos; y aun sus hijos que me habían engendrado, hicieron pasar por el fuego, quemándolos. 38Aun esto más me hicieron: contaminaron mi santuario en aquel día, y profanaron mis sábados; 39Pues habiendo sacrificado sus hijos a sus ídolos, entrábanse en mi santuario el mismo día para contaminarlo: y he aquí, así hicieron en medio de mi casa. Ezequiel 23:37-39

Destacan también los sitios ceremoniales de Beth-el,[xvii] y Gilgal,[xviii] que aunque en sus orígenes fueron sitios de revelación para el pueblo, con el tiempo fueron convertidos en sitios de adoración idolátrica.

Destaca también, Lachis, aunque ciudad fuerte de Judá,[xix] en sus territorios se cosechó la uva, y en el tiempo de la vendimia, en su región se instituyó un festival anual con rituales idolátricos que la convirtieron en un centro ceremonial, motivo de caída para Jerusalén:

13 Unce al carro dromedarios, oh moradora de Lachîs, que fuiste principio de pecado a la hija de Sión; porque en ti se inventaron las rebeliones de Israel. Miqueas 1:13

También destacan los centros ceremoniales en el tiempo de Gedeón; y los centros ceremoniales establecidos por la reina-profetiza de Baal, Jezabel, en el Monte Carmelo.

[i] Números 22:41

[ii] Ídem 23:14

[iii] Ídem 23:28

[iv] Léase también Números 25:3, 25:5; Deuteronomio 4:3; Salmo 106:28; Oseas 9:10

[v] Génesis 30:37-43

[vi] 2 Reyes 1:6       Y ellos le respondieron: Encontramos un varón que nos dijo: Id, y volveos al rey que os envió, y decidle: Así ha dicho Jehová: ¿No hay Dios en Israel, que tú envías a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, del lecho en que subiste no descenderás, antes morirás de cierto.

2 Reyes 17:13     Jehová protestaba entonces contra Israel y contra Judá, por mano de todos los profetas, y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por mano de mis siervos los profetas.

2 Crónicas 30:6  Fueron pues correos con letras de mano del rey y de sus príncipes por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían: Hijos de Israel, volveos a Jehová el Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, y él se volverá a las reliquias que os han quedado de la mano de los reyes de Asiria.

Proverbios 1:23  Volveos a mi reprensión: He aquí yo os derramaré mi espíritu, Y os haré saber mis palabras.

Jeremías 25:5      Cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y morad en la tierra que os dio Jehová, a vosotros y a vuestros padres para siempre;

Jeremías 49:8      Huid, volveos, escondeos en simas para estar, oh moradores de Dedán; porque el quebrantamiento de Esaú traeré sobre él, al tiempo que lo tengo de visitar.

Ezequiel 14:6      Por tanto di a la casa de Israel: Así dice el Señor Jehová: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.

Ezequiel 18:30   Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice el Señor Jehová. Convertíos, y volveos de todas vuestras iniquidades; y no os será la iniquidad causa de ruina.

Ezequiel 33:11   Diles: Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío, sino que se torne el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos: ¿y por qué moriréis, oh casa de Israel?

Zacarías 1:3        Les dirás pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Zacarías 1:4        No seáis como vuestros padres, a los cuales dieron voces los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos, y de vuestras malas obras: y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová.

[vii] 1 Reyes 11:1

[viii] II Reyes 18:1-3

[ix]Ídem 23:13

[x] Ídem 18:2

[xi] 1ra. corintios 10:14-22 14Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 15 Como a sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo. 16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? 17 Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan. 18 Mirad a Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar? 19 ¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿o que sea algo lo que es sacrificado a los ídolos? 20 Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios. 21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. 22 ¿O provocaremos a celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

[xii] Lev 6.26El sacerdote que la ofreciere por expiación, la comerá: en el lugar santo será comida, en el atrio del tabernáculo del testimonio.

Lev 7.6Todo varón de entre los sacerdotes la comerá: será comida en el lugar santo: es cosa muy santa.

Lev 7.10Y todo presente amasado con aceite, y seco, será de todos los hijos de Aarón, tanto al uno como al otro.

Lev 7.16Mas si el sacrificio de su ofrenda fuere voto, o voluntario, el día que ofreciere su sacrificio será comido; y lo que de él quedare, comerse ha el día siguiente:

[xiii] 1ra. Corintios 11:30

[xiv] 2 Reyes 23:10; 2 Crónicas 28:3; 33:6; Jeremías 7:31,.32; 19:2, 6

[xv] Levítico 18:21; 20:2-4

[xvi] ‎II Reyes 23:10                Asimismo profanó a Topheth, que está en el valle del hijo de ‎Hinnom, porque ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloch.‎

Isaías 30:33         Porque Topheth ya de tiempo está diputada y aparejada para ‎el rey, profunda y ancha; cuyo foco es de fuego, y mucha leña; el soplo de ‎Jehová, como torrente de azufre, la enciende.‎

[xvii] 1 Reyes 12:29-33; 13:1-4, 32; 2 Reyes 10.29; 23:4-19

[xviii] Jueces 3:19; Oseas 4:15

[xix] Jeremías 34:7

 


Todos los textos bíblicos son tomadas de la Biblia versión Reina Valera Antigua (RV1909)

 


pastor Montoya

Twitter: @pastormontoya

(407) 764-2699

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