Levántate, toma tu lecho, y anda…

Como Jesús vio a éste echado, y entendió que ya había mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estanque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido. – Juan 5:6-7

El relato de la sanidad del paralítico de Bethesda es una historia bastante conocida en muchos sectores cristianos. Es una historia impresionante porque el lugar de la sanidad es un sitio histórico, su construcción se remonta hasta el tiempo de la restauración del muro de Jerusalén, luego del regreso del cautiverio. En ella, en su restauración, estuvo envuelto el Sumo Sacerdote Eliasib junto con otros sacerdotes, quienes por algún hecho milagroso del que no tenemos registro, debieron haber llamado al estanque, Bethesda.

Y LEVANTÓSE Eliasib el gran sacerdote con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos aparejaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Meah, aparejáronla hasta la torre de Hananeel. Nehemias 3:1

El escritor del evangelio presenta esta sanidad como una señal, la tercera, de las siete señales que Jesús estableció durante todo su Ministerio terrenal, y sobre las cuales se fundamenta el mensaje de Salvación y Vida Eterna. Juan entiende que estas señales son la obra que el Padre le encomendó que hiciese,

Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el Padre me dio que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado. – Juan 5:36

Estas señales son para demostrar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (20:31).

Esta señal tiene una particularidad que la hace especial. Es a partir de esta sanidad que se señala que los judíos procuraban matar a Jesús (5.16). Es por lo tanto la señal que marca el camino a la cruz, y el camino a la Salvación y Vida Eterna para aquellos que creen en su nombre. Es el punto de inflexión entre el profeta que hace milagros y sanidades, y el Mesías que viene a salvar lo que se había perdido.

El paralítico aunque no es una figura pública, es la persona escogida por Jesús para establecer en él, y por él, la razón del misterio escondido desde la antigüedad con respecto a la proclamación de que Dios se hizo carne, y habitó entre nosotros.

A saber, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas ahora ha sido manifestado a sus santos: – Colosenses 1:26


Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. – Juan 1:14

Juan presenta esta sanidad como una señal porque por la forma de cómo Jesús sana al paralitico, junto con las condiciones del lugar y fecha, el proceso de la sanidad se constituye en protocolo para la Salvación y Vida Eterna.

El paralítico acude al templo tan pronto es sanado, acción que lo convierte en prototipo del ser humano piadoso que busca a Dios por convicción, y no tan sólo por los beneficios recibidos; y es allí, en el templo, donde concluye el protocolo de liberación y recibe la instrucción de Salvación y Vida Eterna, de “no peques más, porque no te venga alguna cosa peor” (5:14).

Las Palabras de Salvación y Vida Eterna están contenidas en el seguimiento a la instrucción de Jesús.

  • Levántate…

El proceso comienza con una decisión personal. Es la elección entre seguir postrado, o moverte a otro lugar. El paralítico había experimentado, no sabemos por cuántas veces, la frustración de haber trabajado por algo y ver que otro se llevaba los logros… Pero seguía en el mismo lugar, estaba atado al lugar.

No era fe lo que lo hacía permanecer en el sitio, él mismo confiesa que no había probabilidades para él de ser sanado, en ese lugar. ¿Qué lo hacía permanecer allí?

Hay ataduras que tienen que ser rotas por la decisión, y la salvación y Vida Eterna comienza por, y con, una decisión. Es la decisión que escoge atender la voz de Dios y desoír la voz de las circunstancias. La decisión de renunciar a los intereses personales por seguir el camino de la humillación para alcanzar los propósitos del porqué Dios fijó sus ojos en nosotros. La decisión de renunciar al libre albedrio y someterse al Señorío de Cristo.

Por eso, cuando Jesús cuestiona al paralitico sobre si quiere ser sanado, no es en forma de sarcasmo sino para sacar de él el verdadero deseo que él tenía de ser sano. El propósito de la pregunta era confrontarlo con la realidad de su estado, de su situación. Era necesario que él tomara una decisión.

Levántate, reacciona, responde…

Sal de tu estado de estupor…

Muévete.

  • Toma tu lecho…

¿No era más fácil decirle, –vete? ¿Para qué le iba a servir el lecho? ¡No es un buen recuerdo! ¿En qué estaba pensando Jesús cuando le ordenó que tomara el lecho?

Tomar el lecho significaba, exponerse. Jesús sabía perfectamente que era sábado (Shabbat), y que iban a cuestionar al paralitico tan pronto lo vieran cargando su lecho. El propósito de encomendarle que cargue su lecho es para que el paralitico venza el impedimento que le ató toda su vida.

Para alcanzar la Salvación y Vida Eterna tienes que exponerte. Llevar el lecho significa, ¡Exponte! No tengas miedo del que dirán, no temas a la crítica, no te escondas de los que querrán humillarte… Exponte.

El testimonio es la parte vital del proceso de la Salvación y de la Vida Eterna. Dios busca hombres y mujeres de decisión, de compromiso; hombres y mujeres definidos con pasión y celo por el evangelio.

La presencia de Nicodemo en el evangelio de Juan sólo sirvió para que Jesús nos enseñara acerca de la necesidad de nacer de nuevo, pero no se vuelve a decir nada de él, ¿por qué? Quiso ser un discípulo anónimo.

  • Y anda…

Anda es el penúltimo paso del protocolo. Significa no te quedes cautivo en los logros, no vivas del pasado, deja que tu pasado se aleje de tí junto con el tiempo.

No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. Isaías 43:18

Significa también, no permitir que los fracasos crezcan más que la bendición que Dios dijo de nosotros,

Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición: Génesis 12:2

Anda es el propósito de la sanidad. Significa la capacidad de crecer, de desarrollarte, de alcanzar otros niveles espirituales, de llegar a la perfección. Creo que si la mujer de Lot hubiera conocido este principio no hubiera vuelto la mirada hacia lo que dejó.

Anda, es la llave del crecimiento espiritual, y ministerial.

El apóstol Pablo estableció sobre el valor de este proceso cuando guiado por el Espíritu Santo, escribió,

Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús. – Filipenses 3:13-14

Finalmente, el cierre de este protocolo,

  • No peques más, porque no venga alguna cosa peor…

No peques más significa la decisión de seguir adelante no importa lo grande de lo que quiera detenerme. Es la decisión de mantenerse firme, no la ambigüedad que espera las caídas.

No peques mas no es una consigna religiosa. Es convicción, es firmeza, es entereza, es celo por la obra aunque no se forme parte de una congregacion.

Quien toma la decisión de fidelidad al Señor no teme las caídas, porque sabe que el pecado ya no se enseñorea más de él.

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias; Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumento de iniquidad; antes presentaos a Dios como vivos de los muertos, y vuestros miembros a Dios por instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. – Romanos 6:12-14

Un corito antiguo, decía: ¡He decidido seguir a Cristo! No vuelvo atrás, no vuelvo atrás.

Satanás ha minado tanto nuestros púlpitos que en lugar de predicar el Evangelio de poder del Reino, se predica filosofías morales y motivacionales. Huid de ellas.

La peor caída del hombre es la ambigüedad de su decisión. El proceso de la Salvación y Vida Eterna comienza con una decisión, y se cierra con una decisión.

Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios. Lucas 9:62

¿Cuál es tu decisión?

 

Pastor Montoya

Tel. Cell (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

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