¿Qué motivó a Esaú a renunciar de su primogenitura?




Primera de dos partes sobre el menosprecio a la primogenitura por parte de Esaú


31Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. 32Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? 33Y dijo Jacob: Júrame lo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. 34Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y levantóse, y fuése. Así menospreció Esaú la primogenitura. Génesis 25:31-34

La escena del menosprecio de Esaú por su primogenitura es un caso sensitivo, muy delicado a la hora de establecer interpretación sobre su hecho, pues una apreciación incorrecta de su intención y acto nos puede conducir a construir una plataforma espiritual de ejecución distorsionada, y peligrosa, si queremos elaborar catedra sobre ella.

¿Quién no ha leído acerca de este hecho anteriormente? Esta es una historia hasta cierto punto clásica dentro del ámbito cristiano, y en muchos de los casos, incluso, una historia “moraleja” propuesta desde los pulpitos para advertirnos sobre el cuidado que debemos tener acerca de nuestra salvación.

Sin embargo, me parece que no hemos hecho justicia a este hecho, y aunque no pretendemos cambiar el curso de la historia ni la interpretación sobre ella, el hecho de entrar con un “prejuicio” al análisis del relato nos constituye en constructores de injusticia, y nos separa de la sabiduría de enseñanza que los relatos contienen, para hacerle conocer al lector de la existencia de un Dios soberano, justo y perfecto, que escoge —y desecha— a las personas en función de la sabiduría con la que ejecutan sus acciones,

Ve a la hormiga, oh perezoso Mira sus caminos, y sé sabio; Proverbios 6:6


Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis. Proverbios 8:33

Este mismo hecho llevó al profeta a establecer como principio de justicia y sabiduría que Dios había amado a Jacob, y desechado a Esaú,

2Yo os he amado, dice Jehová: y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob, dice Jehová, y amé á Jacob, 3Y á Esaú aborrecí, y torné sus montes en asolamiento, y su posesión para los chacales del desierto? Malaquías 1:2-3

El relato de la escena del menosprecio de Esaú a su primogenitura no es propuesto para hacernos inclinar a uno y desprestigiar al otro, no es ese el propósito; el relato es propuesto para hacer entender al lector, precisamente, cómo una actitud prejuiciada y caprichosa puede conducirnos eventualmente a decir cosas tan solo por salir del paso, sin tener una conciencia real de lo que acabamos de decir.


¿Cuánta hambre pudo haber tenido Esaú que no pudo esperar a prepararse él mismo su comida? ¿Estaba realmente Esaú extremadamente cansado como para entregar a cambio su primogenitura?


El relato presenta una idea falsa —el lector se forja una idea falsa, mas bien— acerca de por qué Esaú se antojó de comer del potaje que Jacob había preparado; la idea que el lector se forja es que Esaú tenía tanto desfallecimiento por causa del hambre que sufría, que pesó más en ese momento su deseo de subsistir que el valor por la primogenitura.

Esta idea “falsa” surge porque en el dialogo se presentan juntas las expresiones de que Esaú volvió del campo “cansado”, con la reflexión suya de que para qué le serviría la primogenitura si al fin de cuentas iba a morir; a razón de ello, el lector piensa que la necesidad de Esaú por comer era tanta que sintió que moriría si no comía algo pronto; lo cual no es lo que realmente se describe en el dialogo.

El escritor tiene mucho cuidado al presentar esta parte de la historia, y si notamos con cuidado, nos daremos cuenta que aunque el escritor concluye el relato diciendo que así menospreció Esaú la primogenitura, esta historia es presentada como una continuidad al relato del nacimiento de ambos; lo cual, para efectos de interpretación, la escena del acto de menosprecio de Esaú a su primogenitura es en realidad una consecuencia de la “rivalidad” que hubo entre ambos aun desde que estuvieron en el vientre de su madre.

Por la forma de como el escritor presenta esta parte de la historia de los dos hermanos, Jacob y Esaú, hijos gemelos de Isaac y Rebeca, la renuncia a su primogenitura por parte de Esaú no aparece como un desprecio total de ella, ni que él no creyera en realidad que no le serviría para nada; la escena de la renuncia a ella es presentada como un argumento mas, de los muchos, que ambos utilizaban para sacar ventaja el uno del otro; en este caso, para mostrar la intención en Esaú de engañar y sacar ventaja de su hermano Jacob.

Ambos reconocieron desde niños el valor de la primogenitura, no tanto por la herencia material que eso conllevaba, sino mas por el carácter de Revelación que ambos padres portaban y que en algún momento habían transferido a sus hijos, junto a la presencia de Abraham cuando aún vivo entre ellos.

Ambos portaban el conocimiento de que eran nietos de Abraham y que por ellos Dios haría proezas entre las naciones. Abraham tenía cien años cuando Isaac nació,[1] Isaac tenía sesenta años cuando ambos niños nacieron,[2] Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años,[3] lo que significa que Jacob y Esaú tenían quince años cuando Abraham falleció. Ambos conocieron de primera mano la obra de Dios entre ellos, y conocían perfectamente lo que Dios se había propuesto hacer con ellos.

Esaú era el favorito de su padre: Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza;[4] así que Esaú tenía un voto mayor de confianza ante su padre más que Jacob, ¿necesitaba Esaú de una primogenitura teniendo a su padre de su lado?

Esaú tuvo un antojo por comer del potaje que Jacob preparaba, eso fue todo, un antojo de Esaú; lo que Esaú no esperaba fue la forma cómo Jacob le contestó. Esaú entró en un juego peligroso, no midió el peso de las palabras, y continuó con su antojo de querer sacar ventaja de su hermano, y aunque interpuso juramento, nunca creyó que Jacob fuera capaz de tomarla.

La evidencia de ello es la forma de cómo Esaú reacciona luego de enterarse que Isaac había bendecido a Jacob en calidad de primogénito,

Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró. Génesis 27:38

El relato nos lo confirma. Observemos en detalle la escena. En primer lugar, veamos la reflexión que Esaú elabora ante la petición de Jacob: Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? En principio. Esaú no está diciendo, he aquí yo me estoy muriendo, Esaú está admitiendo que en algún momento me voy a morir, lo cual muestra el origen del menosprecio de su primogenitura.


La reflexión de Esaú es elaborada incluyendo a su hermano Jacob: Esaú también está pensando, si para mí no tiene mayor significado, qué valor tendrá para éste.


¿Menospreció realmente Esaú su primogenitura, o fue a Jacob a quien menospreció?


El origen del menosprecio de su primogenitura estuvo basado en el menosprecio por su hermano. Esta historia no puede ser vista aisladamente, es necesario entender que esta historia formó parte de una serie de incidentes de rivalidad entre ellos, cada uno queriendo sacar ventaja del otro, pero en Esaú se fundamentó en el menosprecio por su hermano.

Por eso, la escena del reencuentro de ambos, veinte años después de Jacob haber partido luego de recibir la bendición de su padre, es una escena reconciliadora entre ambos, principalmente de restauración para Esaú, pues por primera vez en la vida de ambos, Esaú no quiso sacar ventaja de su hermano,

Y dijo Esaú: harto tengo yo, hermano mío, sea para ti lo que es tuyo. Génesis 33:9

El menosprecio a la obra y a los propósitos de Dios, el menosprecio a la Revelación, el menosprecio a ser protagonista de las operaciones espirituales de toma de territorio, de las ejecuciones divinas, no comienza con un menosprecio directo a ellas, comienza con el menosprecio a la gente que Dios nos envió para notificarnos de la existencia de ellas.

El menosprecio a Dios y su obra comienza cuando menospreciamos a los que tenemos cerca, particularmente a aquellos que parecen que no nos pueden aportar nada ¿Como podemos amar la obra de Dios, y aborrecer la imagen y semejanza de Dios, a la misma vez? Con justa razón leemos en los escritos del apóstol Juan,

Si alguno dice, Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 1 Juan 4:20

De las intenciones más impías del hombre, el menosprecio hacia una persona es de las más graves. El apóstol Juan la clasifica en el mismo rango de un homicidio,

Cualquiera que aborrece a su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí. 1 Juan 3:15

Aborrecer a otra persona despierta en quien aborrece la intención de desprestigiar, e incluso, insultar, a quien se aborrece. Jesús presentó en su doctrina que este tipo de pasionismo puede conducir a una persona al infierno mismo,

Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego. Mateo 5:22

Todos somos Esaú en potencia. Somos Esaú cuando menospreciamos a la persona por causa de su nacionalidad, cuando menospreciamos a aquel que no tiene estudios, a aquel que solo nos busca para pedir; somos Esaú cuando no vemos el propósito en Dios en aquel que insiste en ayudarnos, en corregirnos, en guiarnos e instruirnos; somos Esaú cuando no vemos la necesidad de tener a alguien cerca. Somos Esaú solo cuando recurrimos a alguien como recurso y no como guía.

Muchos pastores han renunciado al acceso a la Revelación por causa del menosprecio que han tenido de recibir enseñanza de parte de otros…


Esaú corrigió su actitud… ¿Lo podremos hacer nosotros?

 

 

 

 

 


 

Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

 


Pastor Pedro Montoya

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[1] Génesis 21:5

[2] Idem 25:26

[3] Idem 25:7

[4] Ídem 25:28

¿Por qué está airado Dios en contra del impío?




Dios es el que juzga al justo: Y Dios está airado todos los días contra el impío. Salmos 7:11


Dios está airado en contra del impío porque por sus hechos, número uno,  la tierra es contaminada:

“Hijo del hombre, morando en su tierra la casa de Israel, la contaminaron con sus caminos y con sus obras: como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí. Y derramé mi ira sobre ellos por las sangres que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron.” (Ezequiel 36:17—18);

Y, número dos, porque por sus hechos la tierra es entregada a los Principados y Potestades para asentarse en ella y a operar con derecho desde allí:

“Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.” (1 Corintios 10:20; léase también Apocalipsis 9:20; 16:14).

La ira de Dios pesa sobre todos los impíos todos los días de sus vidas, según el apóstol Pablo lo establece en su epístola a los Efesios:

“Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.” (Efesios 5:6),

y, también en la epístola a los Colosenses:

“Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión.” (Colosenses 3:6).

La ira de Dios sobre los impíos es tan grande que Él no escucha ninguna de sus oraciones, según es establecido en el evangelio de Juan:

Y sabemos que Dios no oye a los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a éste oye.” (Juan 9:31).

La ira de Dios sobre un impío lo puede llevar a apartarlo definitivamente de su Presencia, según es establecido en los libros de los profetas:

Yo os he amado, dice Jehová: y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob, dice Jehová, y amé a Jacob, Y a Esaú aborrecí, y torné sus montes en asolamiento, y su posesión para los chacales del desierto?” (Malaquías 1:2-3, léase también Romanos 9:13).

Y esto de que Dios puede apartar al impío de su Presencia definitivamente es porque la Gracia de Dios también incluye “tiempo” para ser aplicada; Gracia no significa espera indefinida:

Y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicación; y no se ha arrepentido.” (Apocalipsis 2:21).

Ahora, en cuanto a la ira de Dios que pesa sobre un impío, aquí hay un misterio que muchos ministros desconocen como dispensadores de la Gracia de Dios. La religión desde la cual muchos predican los lleva a “ofrecer” un cambio radical para aquellos que se acojan a la Gracia, lo cual es falso. ¿Por qué es falso? Porque Dios no retira la ira de Dios que el impío viene cargando a sus espaldas (Romanos 7:24) tan solo porque aceptaron a Jesús. Para que la “ira de Dios” se aplaque sobre el impío, éste tiene que obrar en fe (actos de fe) tan pronto viene a Jesús. Debe haber un “acto” que aplaque la ira de Dios, usted lo puede leer en los siguientes textos:

  • “Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonathán en tierra de Benjamín, en Sela, en el sepulcro de Cis su padre; e hicieron todo lo que el rey había mandado. Después se aplacó Dios con la tierra.” (2 Samuel 21:14);
  • “Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y pacíficos; y Jehová se aplacó con la tierra, y cesó la plaga de Israel.” (2 Samuel 24:25)
  • “Y Jehová dijo a Moisés: Toma todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos a Jehová delante del sol; y la ira del furor de Jehová se apartará de Israel.” (Números 25:4)
  • “Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, ha hecho tornar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos: por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel.” (números 25:10—11)

Un ministro de Dios debe enseñar a la congregación que Dios está airado, y que la única forma de cancelar la ira de Dios es a través de los actos de fe:

Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:6; léase junto a esto, Santiago 2:20—26).

Cuando la persona ha creído en Jesús pero no “actúa” en fe, porque no quiso o no le enseñaron que esa era la forma de retirar la ira de Dios, la ira se convierte en juicio, hasta que toda la maldad pasada es purgada:

Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios: y si primero comienza por nosotros, ¿qué será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4:17)

Esta situación nos descubre otra que debemos confrontar con conciencia, ¿Está Dios airado solo contra el impío, o lo está también en contra de su pueblo?

Las referencias que los escritos de los profetas nos presentan nos indican que Dios no está agradado totalmente con su pueblo, y es por causa de la conducta que los pastores,  —ministerios, en términos generales— han adoptado con respecto a lo que la Palabra presenta,

  • Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha. Jeremías 2:8
  • Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y diles a los pastores: Así ha dicho el Señor Jehová: ­Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores los rebaños? Ezequiel 34:2
  • Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré los machos de cabrío: mas Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y tornarálos como su caballo de honor en la guerra. Zacarías 10:3

No es por el “pecado” que pueda estar encubierto, no se trata de eso; se trata de cuánto estamos cumpliendo con la Voluntad de Dios para nuestras naciones; se trata de cuánto de la instrucción del Espíritu Santo estamos estableciendo en nuestras comunidades de fe; se trata de cuánta legitimidad de la Palabra estamos proclamando.

Un ejemplo claro es la referencia muy conocida por todos: “Dios aborrece el pecado pero ama al pecador”, es una referencia que no se encuentra en la Biblia, pero se predica como tal; nos sorprendería saber que quien acuñó tal frase perteneció y predicó la filosofía hindú. Esta referencia nos sirve para entender cómo la filosofía ha invadido a la iglesia en formas de apostasía, y para colmo, muchos resultan predicando lo que la Biblia no autoriza a establecer. Hay un desconocimiento de la Palabra, ¿Cómo tendrán Revelación así?

El por qué muchos ministros han caído en ese juego es porque acostumbran a leer devocionales y escritos motivacionales de hombres que han basado sus experiencias en el pensamiento positivo. La Biblia es clara, el Espíritu Santo recomienda recibir nuestra instrucción SOLO de las Sagradas Escrituras:

Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,” (2 Timoteo 3:16).

Eva cayó en apostasía porque atendió un conocimiento de la serpiente que ella desconocía. Cuando Dios nos va a dar de su Revelación, no hay necesidad de otros libros, todo está en las Sagradas Escrituras:

Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.” (Juan 16:13).

Dios revela según el trabajo que desarrollamos, la Revelación de Dios no es pura información, es para establecer el Reino de Dios. Si hay un conocimiento que no necesitamos, no lo busquemos en fuentes extrañas a Dios, lo único que haremos es atraer apostasía.


Usted no caiga en ese juego. Recurra solo a las Escrituras.

 


Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

 


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¡Cómo la bendición de un hombre de Revelación puede transformar el destino de un pueblo!


Y concibió Lea, y parió un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ya que ha mirado Jehová mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido. Génesis 29:32

La siguiente enseñanza está basada en los hechos de la vida de Rubén, primogénito del patriarca Jacob. El propósito es mostrar cómo por la palabra de un hombre de Revelación, Rubén fue reintegrado a la bendición de ser parte de la herencia del Reino de Israel, luego de que la perdiera por causa de su decisión y acción de haber tomado a Bilha, sierva de Rachêl y concubina de su padre.

El hecho se desarrolló en el tiempo cuando el campamento se movía de Beth-El hacia Ephrata (Belén), luego de que en el camino Rachêl muriera al dar a luz a Benjamín.

15Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Beth-el. 16Y partieron de Beth-el, y había aún como media legua de tierra para llegar a Ephrata, cuando parió Rachêl, y hubo trabajo en su parto. 17Y aconteció, que como había trabajo en su parir, díjole la partera: No temas, que también tendrás este hijo. 18Y acaeció que al salírsele el alma, (pues murió) llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín. 19Así murió Rachêl, y fue sepultada en el camino del Ephrata, la cual es Beth-lehem. 20Y puso Jacob un título sobre su sepultura: este es el título de la sepultura de Rachêl hasta hoy. 21Y partió Israel, y tendió su tienda de la otra parte de Migdaleder. 22Y acaeció, morando Israel en aquella tierra, que fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó a entender Israel. …  Génesis 35:15—22

Este acto de Rubén, el primero en su clase de la nación que se formaba sobre cada uno de los hijos de Jacob, fue tenido por su padre como un acto de rebelión y de usurpación, razón por la cual su padre le quitó el derecho de ser considerado hijo primogénito; al morir Jacob pronunció sobre Rubén una declaratoria de excomulgación que además de quitarle el derecho y los beneficios de ser el hijo primogénito, lo constituía en un heredero sin patria,

2Juntaos y oíd, hijos de Jacob; Y escuchad a vuestro padre Israel. 3Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principal en dignidad, principal en poder. 4Corriente como las aguas, no seas el principal; Por cuanto subiste al lecho de tu padre: Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado. Génesis 49:2-4

Los relatos que el libro de Genesis presenta en torno a los hechos de Rubén después de este acto, muestran a Rubén sufriendo del descredito ante sus hermanos, y con muy poca confianza de parte de su padre. Se enfrentó ante la impotencia de no poder convencer a sus hermanos de no hacer daño a su hermano José,

21Y como Rubén oyó esto, librólo de sus manos y dijo: No lo matemos. 22Y díjoles Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre…   29Y Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, y rasgó sus vestidos. Génesis 37:21—29

Las palabras de Rubén a sus hermanos cuando son confrontados en Egipto y tratados como espías, muestran la culpa que le siguió todos esos años,

Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchasteis? He aquí también su sangre es requerida. Génesis 42:22

En cuanto a su relación con su padre, Rubén perdió toda credibilidad, un relato lo presenta empeñando la vida de sus hijos como medio para ser considerado digno de confianza, lo cual muestra la deshonra a la que fue expuesto entre todo el campamento.

Y Rubén habló a su padre, diciendo: Harás morir a mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré a ti. Génesis 42:37

Pero no fue solo su degradación ante su padre lo único que deterioró a Rubén. La Ley de Moisés también le afectó de igual forma; aunque promulgada muchos años más tarde, no dejó impune este hecho, y estableció retroactivamente sobre Rubén la condición de “maldito” que le correspondió por haber tenido sexo con la mujer de su padre. En el libro de Deuteronomio leemos la pena sobre este acto,

Maldito el que se echare con la mujer de su padre; por cuanto descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deuteronomio 27:20

Una maldición significaba una pena de muerte, pausada y silente; quien recibía sobre sí una maldición estaba destinado a perecer, se convertía en débil y frágil, sin recursos para prevalecer ante sus enemigos; era el concepto que prevalecía en ese entonces, lo leemos en un relato entre Balac y Balaam,

Ven pues ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo: quizá podré yo herirlo, y echarlo de la tierra: que yo sé que el que tú bendijeres, será bendito, y el que tú maldijeres, será maldito. Números 22:6

En la Ley de Moisés se lee que una maldición sobre una persona, o sobre un pueblo, provoca la muerte sobre ellos a lo largo del tiempo,

Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó: Deuteronomio 28:45

Así que, un doble decreto de fatalidad recayó sobre Rubén y sobre su generación, convirtiéndolo de por vida en una persona sujeta a la desgracia, y al deterioro progresivo de su generación. La declaración de su padre que le hizo perder su primogenitura y el derecho de ejercerla, perdiendo además los beneficios de la herencia que le correspondía como hijo primogénito; y la adjudicación de la declaración de “maldito” por la Ley de Moisés, que lo sujetó a la degradación progresiva de su generación.

En los relatos sobre el desarrollo de la tribu de Rubén puede observarse cómo la tribu sufrió muchos percances en su desarrollo. A un año de la salida de Egipto, la población arriba de los veinte años de la tribu era de cuarenta seis mil quinientos,

20Y los hijos de Rubén, primogénito de Israel, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por sus cabezas, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 21Los contados de ellos, de la tribu de Rubén, fueron cuarenta y seis mil y quinientos. Números 1:20—21

En el segundo censo que Moisés hace del pueblo, con los mismos parámetros, a casi cuarenta años de haber salido de Egipto, la población de la tribu de Rubén había decrecido a cuarenta y tres mil setecientos treinta,

Estas son las familias de los Rubenitas: y sus contados fueron cuarenta y tres mil setecientos y treinta. Números 26:7

La tribu de Rubén no fue en su desarrollo de las principales tribus,

10La bandera del ejército de Rubén al mediodía, por sus escuadrones: y el jefe de los hijos de Rubén, Elisur hijo de Sedeur;…   16Todos los contados en el ejército de Rubén, ciento cincuenta y un mil cuatrocientos y cincuenta, por sus escuadrones, irán los segundos. Números 2:10—16

Así que, tanto la declaración de degradación de su padre, como la adjudicación retroactiva de la maldición de la Ley, provocaron un gran deterioro en el desarrollo de Rubén y de su generación. En uno de los relatos del libro de Crónicas se lee que la tribu fue llevada cautiva a asiria,

Por lo cual el Dios de Israel excitó el espíritu de Phul rey de los Asirios, y el espíritu de Thiglath-pilneser rey de los Asirios, el cual trasportó a los Rubenitas y Gaditas y a la media tribu de Manasés, y llevólos á Halad, y a Habor y a Ara, y al río de Gozán, hasta hoy. 1 Crónicas 5:26

El relato aunque parezca trágico, en realidad es un relato que exalta la Gloria de Dios, y nos ilustra cómo prevalece la Gracia y la Misericordia de Dios sobre el juicio y aun sobre la maldición.

El destino final de la tribu de Rubén habría  sido el exterminio total; sin embargo, en medio de la debacle a la cual estuvo expuesta las tribu por las acciones de su fundador, hubo un hombre de Revelación que pudo ver no solo lo que estaba escrito sobre Rubén, sino que se remontó sobre el tiempo y vio en Rubén la obra de Dios por medio de Jesús, de reconciliación y de restauración.

Rubén fue el resultado de la decisión de Dios sobre Lea, Dios determinó el nacimiento de Rubén por causa del menosprecio de Jacob sobre ella, así que el nombre de Rubén es un nombre profético,

31Y vio Jehová que Lea era aborrecida, y abrió su matriz; pero Rachêl era estéril. 32Y concibió Lea, y parió un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ya que ha mirado Jehová mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido. Génesis 29:31-33

Rubén (רְאוּבֵ֑ן) es la unión de dos palabras, “vio” (רָאָ֤ה), e hijo (בֵּ֔ן), porque ella dijo: “Ya que ha mirado Jehová mi aflicción

Rubén etimológicamente significa “vio—hijo”, pero según la Revelación de la obra de Dios, Rubén significa, “Dios vio”; y como tal, aunque no deja impune las decisiones y acciones perversas de quienes las hacen, tiene Misericordia sobre ellos, y les extiende su mano de restauración y restitución.

Rubén fue la intervención de Dios en Jacob para poner fin a la impunidad de aborrecer a Lea como coadjutora de la formación de Israel; así que Rubén viene a ser una obra divina en medio de los tiempos para poner fin a prevaricación de un pueblo que conoce a su Dios pero que actúa repudiando a quienes no considera dignos de recibir los beneficios del Reino. Rubén es una obra divina de depuración.

Para los efectos, Rubén fue el primogénito de Dios. Dios vio, y actuó; es el sello de la obra de Dios en medio de los tiempos para aquellos que saben esperar el tiempo de su redención. Esta visión del Reino quedó establecida como la decisión de Dios sobre el pueblo de Israel,

7Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias: 8Y he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del Jebuseo. 9El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los Egipcios los oprimen. Éxodo 3:7-9

Moisés aunque recibió la Ley y la promulgó, fue sobre todo el hombre de Revelación que pudo ver más allá de lo que estaba escrito, y conoció de Dios no solo la dureza de cómo castiga la desobediencia, la rebeldía y la rebelión, sino que también conoció la Gracia y la Misericordia de su obra por Jesús. Pudo ver en Rubén no solo los hechos, sino más, la intervención de Dios en él desde aun antes de que él naciera; por eso, antes de morir habló en Revelación sobre Rubén y le exoneró de su condición de maldito, anuló su vileza y le constituyó en heredero nuevamente para recibir una herencia mucho mayor que la que hubiera recibido antes como hijo primogénito. Moisés lo dejó decretado y ejecutado, establecido por las siguientes palabras,

Viva Rubén, y no muera; Y sean sus varones en número. Deuteronomio 33:6

Rubén es el típico caso del hijo menor que pida la parte de su herencia, y la desperdicia viviendo perdidamente, parábola que Jesús presentó ante los escribas y fariseos de su tiempo para mostrar el valor del Evangelio para restaurar a los que han vivido bajo la maldición de la Ley.[1]

Las palabras de Moisés sobre Rubén aun no se han cumplido, pero las veremos cumplidas muy pronto; se trata de una obra profética que traerá a vida a muchas naciones, naciones a las cuales fue esparcido Rubén en consecuencia a su vileza.

Moisés habló vida sobre Rubén, quitó sobre de él la maldición, y habló prosperidad sobre su postrimería. Rubén es una obra profética para transformar el destino de naciones enteras. Necesitamos hombres de Revelación.



 

Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

 


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[1] Lucas 15

¿Cómo Conocer la Visitación de Dios?




El Caso de la Visitación de Dios en Tiempos de Juan el Bautista

El tema de la “visitación”, פָּקְדִי (ppakedi), es un tema tan antiguo como el hombre mismo, y está asociado con la manifestación de Dios, en principio, a una comunidad, a un pueblo o a una nación completa. No se debe relacionar con “aparición”, accidental וַיֵּרָא (yera), o deliberada הַנִּרְאֶה (han.nir’eh), pues no es lo mismo. La naturaleza de la “visitación” es de tipo grupal, mientras que la aparición puede ser tanto grupal como individual.

La aparición conlleva una presencia evidente, mientras que la “visitación” no significa necesariamente una presencia evidente de Dios. La “visitación” es más bien un evento que marca la diferencia en tiempo entre una estación y la otra, con el propósito de destacar que el cambio es una decisión de Dios sobre la comunidad visitada.

Por supuesto, hay varias razones o causas para una “visitación”; en este caso en particular queremos introducirnos al tema, si Dios nos permite desarrollar a profundidad sobre las causas de la “visitación” en un estudio posterior; introducirnos, decíamos, estudiando el caso referido por el escritor del evangelio de Lucas citando las palabras del sacerdote Zacarías en relación al nacimiento de Juan el Bautista.

Y Zacarías su padre fue lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: 68Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y hecho redención a su pueblo, 69Y nos alzó un cuerno de salvación En la casa de David su siervo, Lucas 1:67-69


La “visitación” tiene el significado de tiempo de redención (v. 68),

Que ha visitado y hecho redención a su pueblo,

El escritor describe claramente las características de una “visitación”, veámoslas. La primera y la más importante característica de una “visitación” de Dios es la presencia de un “libertador” (v. 69),


Y nos alzó un cuerno de salvación en la casa de David su siervo,


La obra de Dios se establece por intermedio de hombres y mujeres, y aun niños. Esta es característica fundamental de la obra legítima de Dios. En el caso cuando ha intervenido un ángel de Dios, su participación es tan solo como mensajero para dar a conocer sobre un evento, o para dar instrucciones sobre alguna acción que las personas deben tomar; pero son hombres o mujeres quienes establecen la obra.

En los escritos del libro de Jueces se destaca esta forma operacional de actuar de Dios:

Y cuando Jehová les suscitaba jueces, Jehová era con el juez, y librábalos de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez: porque Jehová se arrepentía por sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. 19Mas en muriendo el juez, ellos se tornaban, y se corrompían más que sus padres, siguiendo dioses ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos; y nada disminuían de sus obras, ni de su duro camino. Jueces 2:18, 19

La segunda característica de una de “visitación” es el establecimiento de liberación en toda la tierra visitada. La liberación no solo es sobre personas sino sobre lugares y regiones sobre las cuales ha caído maldición a causa de las prácticas e invocaciones satánicas realizadas por sus habitantes. El escritor del evangelio de Lucas citando las palabras del sacerdote Zacarías, establece sus énfasis,


Salvación de nuestros enemigos, (v.71a)


La evidencia contundente de que el Reino de Dios se ha establecido sobre un lugar y sobre sus habitantes es la expulsión de demonios (liberación). Jesús mismo lo estableció como la señal del establecimiento del Reino,

Y si por espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Mateo 12:28 (Lucas 11:20)

Un tiempo de “visitación” trae consigo el ejercicio de la expulsión de demonios de los lugares y la liberación de los habitantes de las regiones. No puede haber “visitación” sin una real manifestación de la liberación. Es el fundamento mismo del Evangelio del Reino de los Cielos; veámoslo,

El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 1ra. Juan 3:8


Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo, Hebreos 2:14


Por lo cual Dios también le ensalzó a lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre; 10Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; Filipenses 2:9, 10


Y de mano de todos los que nos aborrecieron; (v.71b)


Otra característica de una “visitación” de Dios es la recuperación de la valía del pueblo de Dios ante los habitantes de las localidades.

El caso de cuando el pueblo de Israel fue librado de la mano de faraón de Egipto: Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los Egipcios, y prestáronles; y ellos despojaron a los Egipcios. (Éxodo 12:36); el caso de cuando el pueblo fue librado de la mano de Amán hijo de Amadatha Agageo, enemigo de los Judíos: Y muchos de los pueblos de la tierra se hacían Judíos, porque el temor de los Judíos había caído sobre ellos. (Esther 8:17); entre otros muchos casos, nos ilustran esta característica de liberación, fruto de una “visitación” de Dios.

No son casos aislados, es la plataforma de ejecución sobre la que opera todo tiempo de “visitación” de Dios.


Para hacer misericordia con nuestros padres, (v.72a)


La “visitación” de Dios establece entre quienes viven bajo el Señorío de Cristo un espíritu de revelación, según el mismo apóstol Pablo destaca: Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento; (Efesios 1:17).

Es un tiempo de descubrimiento de los misterios del Padre. Dios valida las misericordias dadas a los patriarcas, Abraham, Isaac, Jacob y David, y las activa en favor de quienes viven bajo el Señorío de Cristo.

Es decir, lo anterior significa que en un tiempo de “visitación”, el trato (misericordia) que recibe uno bajo “visitación” es la misma misericordia dada a David, por ejemplo:

Jehová Dios, no hagas volver el rostro de tu ungido: acuérdate de las misericordias de David tu siervo. (2 Crónicas 6:42).


Inclinad vuestros oídos, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. (Isaías 55:3)


Y que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, así lo dijo: Os daré las misericordias fieles de David. Hechos 13:34

Un tiempo de “visitación” es un tiempo de Revelación de los misterios del Todopoderoso.


Y acordándose de su santo pacto; (v.72b)


El santo pacto es el pacto de heredar la tierra. Un tiempo de “visitación” es un tiempo de tomar gobierno sobre los lugares de la tierra que Dios ha entregado en heredad a su pueblo. El salmo 37 es el salmo que mejor describe el santo pacto.

Espera en Jehová, y haz bien; Vivirás en la tierra,(v.3)…Porque los malignos serán talados, Mas los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.(v.9)… Pues de aquí a poco no será el malo: Y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá.(v.10)Pero los mansos heredarán la tierra,(v.11)… Conoce Jehová los días de los perfectos: Y la heredad de ellos será para siempre.(v.18)Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros Serán consumidos: se disiparán como humo.(v.20)Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán talados.(v.22)En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su simiente es para bendición.(v.26)Mas la simiente de los impíos será extirpada. Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.(v.28, 29)Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te ensalzará para heredar la tierra:(v.34)


Del juramento que juró a Abraham nuestro padre, Que nos había de dar, (v.73)


El juramento de Dios a Abraham lo encontramos en el libro de Génesis,

Bendiciendo te bendeciré, y multiplicando multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está a la orilla del mar; y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos: 18En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. Génesis 22:17, 18

La promesa tiene dos énfasis. El primero, la de poseer las puertas de sus enemigos, promesa que fue validada a Pedro en los mismos términos: y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18).

El segundo énfasis, el de establecer y regular los términos y condiciones bajo los cuales vivirán las naciones de la tierra: En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra. No solo se trata de un beneficio extendido a las demás naciones, significa que la descendencia de Abraham determina las condiciones bajo las cuales se dispensa la bendición que ellas disfrutaran. El profeta Isaías lo presenta como una especie de cobertura espiritual,

Y ECHARÁN mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente sea llamado tu nombre sobre nosotras, quita nuestro oprobio. Isaías 4:1

Esto, si revisamos detenidamente otros textos proféticos, como la bendición de Moisés a las doce tribus, veremos que desde tiempo antiguo se profetizó sobre el carácter regulador del pueblo de Dios sobre los habitantes de la tierra:

No será quitado el cetro de Judá, Y el legislador de entre sus pies, Hasta que venga Shiloh; Y a él se congregarán los pueblos. Génesis 49:10

Por eso, entendiendo y validando esta Palabra, la causa de la debacle moral, social, económica y política de una nación no consiste en la multiplicación de la maldad dentro de ella, no es por causa de lo que los malos hacen, sino a causa de un pueblo de Luz que no ejerce su autoridad sobre las regiones, que se metido en cuatro paredes y busca vivir aislado de su entorno, sin darse cuenta que al hacerlo así están perdiendo terreno e invalidando ellos mismos la Promesa que con juramento Dios entregó a Abraham, el padre de la fe.

Y ahora, viene la conclusión. En vista de que el pueblo posee las puertas de sus enemigos, ahora pueden vivir en Paz,


Que sin temor librados de nuestros enemigos, Le serviríamos en santidad y en justicia delante de él, todos los días nuestros. (v.74, 75)


Muchos hombres y mujeres de Dios han sido llamados como libertadores, para traer “visitación” de Dios a las regiones que habitan, pero han errado el camino y están buscando pulpitos e iglesias donde trabajar, creyendo que ministerio se reduce a pulpito.

Hay hombres y mujeres ya escogidos en Venezuela, en México, en España, en El Salvador, en China, en Irán, en Bolivia, en distintos tantos lugares del mundo, lugares que Dios ha dispuesto para iniciar “visitación” sobre la tierra. Son hombres y mujeres sin pulpito, sin iglesia que les reconozca, sin mucho prestigio ministerial, algunos incluso desconocidos, algunos niños aun… pero son los libertadores que traerán “visitación” de Dios sobre la tierra en preparación para su Venida.

 


Todos los textos bíblicos han sido tomados de la Biblia versión Reina Valera Antigua (RVA 1909)

 


Pastor Pedro Montoya

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¿Por qué ahora que estoy buscando del Señor las cosas están peor?


Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria; 2da. Corintios 4:17

El tema propuesto recoge la expresión en los labios de muchas personas que tratan de entender cómo tan pronto decidieron entregar sus vidas al Señor, y poner todas sus cosas en orden, de momento todo se volvió tan complicado, incluso financieramente.

Aunque no es una regla general de la vida de fe en Jesús, muchas personas pasan por estas experiencias de desorden al principio de su caminar con el Señor, provocándose en muchas de ellas, confusión y deseos de desistir de su propósito de buscar del Señor.

Lo grave de todo es la ausencia de la explicación pertinente para entender lo que está sucediendo con ellos, y cómo enfrentarlo.

Hay por lo menos tres razones bíblicas que explican el porqué de lo complicado de estas experiencias del comienzo de la vida de fe de muchas personas.


  • Razón #1: Estamos siendo enseñados a creerle a Dios

El propósito en vida de desarrollar fe en Jesús es ser agradables a Dios. Es el tema que se repite muchas veces en toda la Biblia, con mayor énfasis en el Nuevo Testamento.

Así que, los que están en la carne no pueden agradar a Dios. Romanos 8:8


RESTA pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesús, que de la manera que fuisteis enseñados de nosotros de cómo os conviene andar, y agradar a Dios, así vayáis creciendo. 1ra. Tesalonicenses 4:1


Empero sin fe es imposible agradar a Dios; … Hebreos 11:6

Para alcanzar ese propósito no basta con las buenas intenciones de la persona, ni se logra con herramientas de la inventiva humana; el creyente tiene que ser enseñando directamente por el Espíritu Santo porque para lograrlo es necesario una transformación de la naturaleza pecaminosa que arrastra como heredero de Adam.

… habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, Colosenses 3:9

Cuando una persona ha nacido de nuevo, del Espíritu Santo, y comienza a caminar según la Voluntad de Dios, Dios depura (santifica) a la persona de todas las costumbres paganas que adquirió en su vida pasada, costumbres todas ellas generadas a imagen del maligno. El proceso de depuración (santificación) consiste en someterlo por diversas pruebas (experiencias difíciles) para que salga de él o de ella aquellos lastres pecaminosos que no le permitirán crecer en su fe.

La obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba. 1ra. Corintios 3:13


Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese; 1ra. Pedro 4:12

Así, lo primero que tenemos que entender en cuanto a caminar en obediencia a Dios, que la vida de fe es una vida de pruebas, y que si estamos pasando por una de ellas, la actitud tiene que ser de gozo,…

Y no sólo esto, mas aún nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; Romanos 5:3

…Y nos gozamos, porque sabemos que el proceso crítico por el que estemos pasando es el fuego de depuración (santificación) traído por Dios mismo para que como a una novia, en su venida, seamos presentados ante Él sin mancha y sin arruga.

Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha. Efesios 5:27

La vida de fe es una vida de pruebas. Dios prueba la fe de cada quien,…

Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia. Santiago 1:3


Para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual perece, bien que sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, cuando Jesucristo fuere manifestado: 1ra. Pedro 1:7

…Dios prueba los corazones,…

Sino según fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el evangelio, así hablamos; no como los que agradan a los hombres, sino a Dios, el cual prueba nuestros corazones. 1ra. Tesalonicenses 2:4

¿Por qué Dios prueba los corazones? Porque del corazón salen los malos pensamientos; para depurar (santificar) la fuente de nuestras motivaciones.

Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Mateo 15:19 (véase también Marcos 7:21)

…Dios prueba nuestro amor por Él y por su obra,…

Mostrad pues, para con ellos a la faz de las iglesias la prueba de vuestro amor, y de nuestra gloria acerca de vosotros. 2da. Corintios 8:24

Hay muchas personas que no soportan la prueba, y desisten de su interés de caminar con Jesús, y es debido a que a la hora de la prueba, no pueden ver a Dios en el proceso,…

Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal que venida la aflicción o la persecución por la palabra, luego se ofende. Mateo 13:21

…, O su amor por el dinero y/o la perdida de estatus social pesa más que su amor por Jesús,…

Y el que fue sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra, y hácese infructuosa. Mateo 13:22

Los procesos de prueba dejan como resultado un mayor conocimiento de Dios, un espíritu mucho más fortalecido, una revelación particular sobre Dios y su obra, y principalmente, instrucciones sobre el camino de Verdad al que la persona es conducido,

… sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado. Romanos 5:3-5


Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria; 2da. Corintios 4:17

Las pruebas nos enseñan a conocer a Dios. Las frases Roca,[1] castillo,[2] refugio,[3] escondedero,[4] por mencionar algunas de las expresiones que aparecen en los salmos, son expresiones que David acuñó bajo los procesos de persecución por parte de Saúl; todas ellas muestran cómo David conoció a Dios en medio de las pruebas de asedio.

Las pruebas nos enseñan a conocer a Dios. Conocemos a Dios como el sanador bajo la prueba de enfermedad; como sustentador bajo la escasez; como proveedor bajo la persecución; como refugio bajo la opresión. Así que, si estas en prueba; preparate, Dios se te está revelando.


  • Razón #2: Estamos siendo enseñados a desarrollar el llamado ministerial

Toda persona que nace, nace con un propósito espiritual de parte de Dios.

Todas las cosas ha hecho Jehová por sí mismo, Y aun al impío para el día malo. Proverbios 16:4


¿Que el malo es reservado para el día de la destrucción? Presentados serán en el día de las iras. Job 21:30

Pero, aunque muchas veces confesamos que tenemos una vida con propósito, en la realidad solamente un grupo muy reducido descubre el propósito de Dios con sus vidas.

El propósito de Dios, como lo hemos llamado desde que se descubrió la importancia del tema, es en realidad un “llamado” de Dios para desarrollar una actividad pro-ministerial entre un grupo particular, y/o para desarrollar una función única para el beneficio de los habitantes de una región específica.

Los casos de José y Esther son buenos ejemplos de lo anterior. José aunque vendido por sus hermanos y llevado a Egipto como esclavo, su llamado real era para provocar preservación de vida a sus hermanos.[5] El caso de Esther, aunque reina, su real llamado era denunciar y desarticular la trama de Aman.[6] Y así muchos otros casos bíblicos que nos ilustran cómo cada persona tiene un llamado de Dios como propósito de existencia.

La duración de la prueba depende de cuán rápido la persona descubra su llamado. Lo reiterativo de una misma prueba significa que la persona no logra descubrir su real llamado, porque reniegue de el, o porque no tenga el conocimiento pertinente para descubrir su llamado.

Jonás es el típico ejemplo de una persona que reniega de su llamado. Sansón es el caso de una persona que no tiene conocimiento de su llamado.

Por lo general, Dios siempre descubre a cada quien cuál es su llamado; unos lo llegan a conocer desde muy jóvenes, como el caso del profeta Jeremías,[7] otros lo descubren en edad adulta, como el caso de la mayoría de los apóstoles.[8] Sin embargo, es permitido que cada quien pregunte al Señor cuál es su llamado.

El llamado es descubierto por el Señor a través de sueños, como el caso de José;[9] a través de profeta, como el caso de Gedeón;[10] a través de visión, como el caso del apóstol Pablo;[11] a través de experiencias personales, como el caso de Samuel;[12] y sobre todo, la Palabra de Dios, tal el caso del eunuco etíope.[13]

La parábola de los diez siervos a quienes su amo les entrega “minas”[14] para que inviertan con ellas, mientras él viaja a una región lejana para recibir un reino, sacó a la luz que el proceso de selección de Dios, y de capacitación, es a base de periodos de trabajo bajo presión para sacar de las personas sus verdaderas habilidades para la obra a la cual son llamados. En el caso de la parábola, el amo tuvo en mente desde el principio ponerlos al frente de ciudades, pero quería ver cuán fieles eran primero.[15] La prueba capacita para que la persona se posicione y desarrolle adecuadamente su llamado.

El “llamado” no necesariamente tiene que ver con pulpito, ni tampoco con predicación. El llamado es una operación única e intransferible que Dios delega sobre la persona para que en su momento establezca la Verdad que porta de parte de Dios. Hay casos en la Biblia, incluso, de personas no necesariamente religiosas, y aún poco piadosos, que desarrollaron un llamado particular. Son los casos de Nabucodonosor y Ciro. El profeta Jeremías da testimonio del llamado de Nabucodonosor,[16] y el libro de Daniel reporta la conciencia que él tuvo de Dios acerca de las cosas que hacía;[17] así mismo Ciro rey de los Persas, Dios lo llama su ungido.[18]

Los procesos de prueba dirigen a la persona a descubrir su sensibilidad hacia un interés particular, a descubrir su habilidad para ayudar en lo que le atrae, o sencillamente a descubrir su capacidad para resolver o administrar una función. Los dones y los ministerios surgen como resultado de situaciones críticas que en su momento no parecían tener sentido.

En los casos donde la persona no puede entender acerca de su llamado, es necesario que la persona recurra a un mentor que lo ayude a descubrir su real llamado, y que lo conduzca a desarrollarlo.

  • Razón #3: Estamos devolviendo lo que no nos pertenece

No todo tiene que ver con una prueba o con un llamado, muchas veces las cosas se complican también porque Satanás está recuperando todo lo que le entregó a la persona cuando ésta dispuso servirle.

El evangelio de Lucas muestra que el dueño de las riquezas mundanas es Satanás, …

Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí es entregada, y a quien quiero la doy: Lucas 4:6

Jesús lo identificó como el príncipe de este mundo,[19] y el apóstol Pablo como el príncipe de la potestad del aire.[20]

La Biblia establece que si una persona decide obedecer a otra, ésta es hecha siervo de la otra.[21] Así, si una persona obedeció y se sometió a las formas de pecado y de maldad para actuar, y recurrió a la suerte, a la magia, al soborno, a prácticas ocultas, al robo, al desfalco, etc., para hacer riquezas, estas riquezas no le pertenecen pues fueron el pago por el pacto que la persona concertó con Satanás.

Los pactos con Satanás no necesariamente son realizados bajo la conciencia de la persona. Los actos realizados según los principios de maldad convierten tales actos en pactos con Satanás.

Las cosas se complican para la persona cuando ésta nace de nuevo por el Espíritu, porque Satanás reconoce que tal persona ya no más está bajo su jurisdicción,[18] y si no puede recuperarlo, buscará despojarlo de todo lo que le entregó cuando aún le servía.

Así, entonces, cuando una persona viene a Jesús, y se somete a su señorío, todas las cosas materiales que adquirió en su pasada manera de vivir tienen que ser dejadas en el camino porque de lo contrario se convierten en lastre para continuar creciendo en la revelación del Señor. Tiene que hacerlo por convicción si no quiere verse de momento envuelto en las demandas satánicas para recuperar lo suyo propio.

El fundamento lo tenemos en la decisión de Zaqueo, …

Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto. Lucas 19:8

Notemos cómo Jesús mismo certificó la liberación de Zaqueo, …

Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; … Lucas 19:9

La llave de la liberación se encuentra en la capacidad de la persona de desprenderse de las cosas que adquirió bajo los principios de maldad. Aferrarse a ellos solo provocará que Satanás incremente el derecho legal y golpee con mayor fuerza.

Aferrarse a las cosas materiales obtenidas bajo principios de maldad es un estorbo al crecimiento espiritual,

Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Lucas 16:13 (véase también Mateo 6:24)

La persona entra en estancamiento y adormecimiento espiritual,

De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva. Juan 12:24

La recomendación de Jesús es de no entrar en la preocupación por las riquezas materiales, pues el Padre tiene cuidado de sus hijos, y los vestirá y proveerá oportunamente,

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan; Mateo 6:19


No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos? 32Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester. Mateo 6:31-32

El testimonio del apóstol Pablo es a considerar todas las cosas materiales como basura,

Y ciertamente, aun reputo todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y téngolo por estiércol, para ganar a Cristo, Filipenses 3:8

En resumen, ¿Por qué las cosas se complican?

Hay un propósito de Dios para todo aquel que ha nacido de nuevo por el Espíritu; todo lo que la persona confronta no son accidentes circunstanciales propios de los cambios mismos de las sociedades donde está inserto.

Todo lo que le acontece a una persona que ha nacido de nuevo ha pasado por el debido escrutinio de Dios, y tiene su aprobación; es la escuela de formación que Él ha diseñado para provocar en ellos el debido desarrollo espiritual, para revelársele en medio de la situación, para desarrollarle fe, para descubrirle un llamado especial, o para llevarlo a la conciencia de quién es su fortaleza y su provisión.

Con justa razón, ahora podemos entender, por qué el apóstol Pablo recomienda gloriarse en las tribulaciones, independiente del sufrimiento sufrido; la gloria de las virtudes espirituales recibidas al final no compara con la aflicción tolerada.

Y no sólo esto, mas aún nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; Romanos 5:3

Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

Pastor Pedro Montoya

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[1] Salmos 18.2; 18.46; 19.14; 27.5; 31.2; 31.3; 42.9; 62.7; 71.3; 73.26; 89.26; 94.22; 95.1; 114.8; 144.1

[2] Salmos 18.2; 31.3; 91.2; 144.2

[3] Salmos 9.9; 18.2; 32.7; 46.7; 46.11; 48.3; 59.16; 61.3; 62.2; 62.6; 62.7; 71.7; 78.35; 90.1; 94.22; 142.4

[4] Salmos 18.11; 119.114

[5] Genesis 45:5-7

[6] Esther 4:14

[7] Jeremias 1:5

[8] Mateo 4:19

[9] Genesis 37:5-10

[10] Jueces 6:8

[11] Hechos 9:4

[12] 1 Samuel 3:9-10

[13] Hechos 8:27

[14] Unidad monetaria griega equivalente a cien dracmas (equivalente al salario de cien días de trabajo de un jornalero)

[15] Lucas 19:13-25

[16] Jeremias 27:8

[17] Daniel 4:34-37

[18] Isaías 45:1

[19] Véanse los siguientes textos: Juan 12.31; Juan 14.30; Juan 16.11

[20] Efesios 2:2

[21] Romanos 6:16

[18] Colosenses 1:13

Quita el calzado de tu pie…


Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Éxodo 3:5

Para acercarnos al Señor no necesitamos quitarnos nuestros atuendos, ni cambiarlos por otros, a menos que las cosas que usamos tengan un valor espiritual que mantenerlos signifique resistencia a la voz de Dios.

Para acercarnos a Dios necesitamos cambiar nuestra actitud hacia Él, y hacia su Voluntad. Ya el salmista David lo estipulaba cuando señaló, que Dios demanda un corazón dispuesto a someterse a su Voluntad.

Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salvará a los contritos de espíritu. Salmo 34:18


Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmo 51:17

La vida de fe no consiste en la ropa que vestimos, ni depende de rituales de vestiduras como para que Él pueda manifestarse. Ya el apóstol Pablo lo había establecido, cuando guiado por el Espíritu Santo estableció que el Reino de los Cielos no depende de comida ni de bebida,

Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo. Romanos 14:17

Dios mira el corazón del hombre, su disposición a servir, a escuchar Su Voz,

Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón. I Samuel 16:7

Si esto es así, ¿Por qué a Moisés le fue exigido que se quitara el calzado de sus pies? Y no solo a él, a Josué se le presentó también la misma demanda.

Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo. Y Josué lo hizo así. Josué 5:15

Ante esta situación, ¿es posible que Dios nos demande algo parecido?

Hay elementos materiales que son dotados de un valor que trasciende a lo material, y no por sí mismos, sino porque nosotros se los entregamos. Cuando hablamos de que el valor trasciende a lo material nos referimos a valores espirituales. Para entenderlo, revisemos varios casos.

El calzado es presentado como un símbolo de gobierno,

Hierro y metal tu calzado, Y como tus días tu fortaleza. Deuteronomio 33:25

En algunos casos, de tiranía y menosprecio,

¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis presentes, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel? I Samuel 2:29

Bajo esta representación, el calzado puede adoptar valores espirituales de orgullo, soberbia, vanidad, altivez. Quitar el calzado de tu pie puede significar, quitar el orgullo y la soberbia; es decir, es una demanda de humillarse ante el Señor.

El calzado es presentado también como un símbolo de logros y riquezas,

Aquel día quitará el Señor el atavío de los calzados, y las redecillas, y las lunetas; 19Los collares, y los joyeles, y los brazaletes; Isaías 3:18-19

Bajo esta representación, el calzado puede adoptar valores espirituales de ostentación, arrogancia, menosprecio hacia los demás, etc. Quitar el calzado de tu pie significa quitar tales actitudes, y deponerlas, y no hacer acepción de personas.

Todavía un caso mas, y es el caso aplica a la situación de Moisés.

El calzado es presentado como un símbolo de hacer negocios, y establecer testimonio de contratos permanentes.

Había ya de largo tiempo esta costumbre en Israel en la redención o contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero: y este era el testimonio en Israel. Ruth 4:7

El calzado adopta el valor espiritual de dignidad. Es la dignidad de la persona, su integridad, su palabra, su veracidad están empeñados en el calzado.

Arrebatarle a alguien el calzado era sinónimo de deshonrarlo, sinónimo de avergonzarlo,

Llegaráse entonces su cuñada a él delante de los ancianos, y le descalzará el zapato de su pie, y escupirále en el rostro, y hablará y dirá: Así será hecho al varón que no edificare la casa de su hermano. 10Y su nombre será llamado en Israel: La casa del descalzado. Deuteronomio 25:9-10

Nadie puede tocar, ni osar usar el calzado de otro; es atentar contra su integridad, contra su dignidad, y puede ser entendido como una forma de revelarse en contra de él. Por eso, cuando Juan el Bautista dijo que no era digno de desatar la correa de su calzado,[1] estaba diciendo que la dignidad de Jesús era tal, que ni siquiera desatar la correa de su calzado era posible.

Así que, cuando Dios le demanda a Moisés que se quite el calzado de su pie, la demanda hacia él, y eventualmente a Josué también, era que no se acercara ante Dios con su propia dignidad, lo cual significa, con su propia justicia, con su propia capacidad espiritual de entender a Dios.

Quita tu nivel de desarrollo espiritual, tus galones espirituales, tus títulos de ministro, y acercate ante Él con la necesidad de ser guiado e instruido por Él. Una forma de hacer compromiso ante Él.

Guíame, Jehová, en tu justicia a causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino. Salmo 5:8


Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud, A causa de mis enemigos. Salmo 27:11


Guíame por la senda de tus mandamientos; Porque en ella tengo mi voluntad. Salmo 119:35


Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno. Salmo 139:24

Cuando una persona hace pacto con el Señor, muchas cosas cambian, a partir de dentro hacia afuera. No puede ser el mismo. Hay evidencias físicas que revelarán su disposición de seguir al Señor y ser enseñado por Él.

Cuando venimos al Señor, es necesario quitarnos el calzado de nuestro pie, porque estamos ya en un lugar santo.

Y tú, ¿estás dispuesto a quitarte el calzado de tu pie?

 

 

Pastor Pedro Montoya

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[1] Lucas 3:16

Levántate, toma tu lecho, y anda…


Como Jesús vio a éste echado, y entendió que ya había mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estanque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido. – Juan 5:6-7

El relato de la sanidad del paralítico de Bethesda es una historia bastante conocida en muchos sectores cristianos. Es una historia impresionante porque el lugar de la sanidad es un sitio histórico, su construcción se remonta hasta el tiempo de la restauración del muro de Jerusalén, luego del regreso del cautiverio. En ella, en su restauración, estuvo envuelto el Sumo Sacerdote Eliasib junto con otros sacerdotes, quienes por algún hecho milagroso del que no tenemos registro, debieron haber llamado al estanque, Bethesda.

Y LEVANTÓSE Eliasib el gran sacerdote con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos aparejaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Meah, aparejáronla hasta la torre de Hananeel. Nehemias 3:1

El escritor del evangelio presenta esta sanidad como una señal, la tercera, de las siete señales que Jesús estableció durante todo su Ministerio terrenal, y sobre las cuales se fundamenta el mensaje de Salvación y Vida Eterna. Juan entiende que estas señales son la obra que el Padre le encomendó que hiciese,

Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el Padre me dio que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado. – Juan 5:36

Estas señales son para demostrar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (20:31).

Esta señal tiene una particularidad que la hace especial. Es a partir de esta sanidad que se señala que los judíos procuraban matar a Jesús (5.16). Es por lo tanto la señal que marca el camino a la cruz, y el camino a la Salvación y Vida Eterna para aquellos que creen en su nombre. Es el punto de inflexión entre el profeta que hace milagros y sanidades, y el Mesías que viene a salvar lo que se había perdido.

El paralítico aunque no es una figura pública, es la persona escogida por Jesús para establecer en él, y por él, la razón del misterio escondido desde la antigüedad con respecto a la proclamación de que Dios se hizo carne, y habitó entre nosotros.

A saber, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas ahora ha sido manifestado a sus santos: – Colosenses 1:26


Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. – Juan 1:14

Juan presenta esta sanidad como una señal porque por la forma de cómo Jesús sana al paralitico, junto con las condiciones del lugar y fecha, el proceso de la sanidad se constituye en protocolo para la Salvación y Vida Eterna.

El paralítico acude al templo tan pronto es sanado, acción que lo convierte en prototipo del ser humano piadoso que busca a Dios por convicción, y no tan sólo por los beneficios recibidos; y es allí, en el templo, donde concluye el protocolo de liberación y recibe la instrucción de Salvación y Vida Eterna, de “no peques más, porque no te venga alguna cosa peor” (5:14).

Las Palabras de Salvación y Vida Eterna están contenidas en el seguimiento a la instrucción de Jesús.

  • Levántate…

El proceso comienza con una decisión personal. Es la elección entre seguir postrado, o moverte a otro lugar. El paralítico había experimentado, no sabemos por cuántas veces, la frustración de haber trabajado por algo y ver que otro se llevaba los logros… Pero seguía en el mismo lugar, estaba atado al lugar.

No era fe lo que lo hacía permanecer en el sitio, él mismo confiesa que no había probabilidades para él de ser sanado, en ese lugar. ¿Qué lo hacía permanecer allí?

Hay ataduras que tienen que ser rotas por la decisión, y la salvación y Vida Eterna comienza por, y con, una decisión. Es la decisión que escoge atender la voz de Dios y desoír la voz de las circunstancias. La decisión de renunciar a los intereses personales por seguir el camino de la humillación para alcanzar los propósitos del porqué Dios fijó sus ojos en nosotros. La decisión de renunciar al libre albedrio y someterse al Señorío de Cristo.

Por eso, cuando Jesús cuestiona al paralitico sobre si quiere ser sanado, no es en forma de sarcasmo sino para sacar de él el verdadero deseo que él tenía de ser sano. El propósito de la pregunta era confrontarlo con la realidad de su estado, de su situación. Era necesario que él tomara una decisión.

Levántate, reacciona, responde…

Sal de tu estado de estupor…

Muévete.

  • Toma tu lecho…

¿No era más fácil decirle, –vete? ¿Para qué le iba a servir el lecho? ¡No es un buen recuerdo! ¿En qué estaba pensando Jesús cuando le ordenó que tomara el lecho?

Tomar el lecho significaba, exponerse. Jesús sabía perfectamente que era sábado (Shabbat), y que iban a cuestionar al paralitico tan pronto lo vieran cargando su lecho. El propósito de encomendarle que cargue su lecho es para que el paralitico venza el impedimento que le ató toda su vida.

Para alcanzar la Salvación y Vida Eterna tienes que exponerte. Llevar el lecho significa, ¡Exponte! No tengas miedo del que dirán, no temas a la crítica, no te escondas de los que querrán humillarte… Exponte.

El testimonio es la parte vital del proceso de la Salvación y de la Vida Eterna. Dios busca hombres y mujeres de decisión, de compromiso; hombres y mujeres definidos con pasión y celo por el evangelio.

La presencia de Nicodemo en el evangelio de Juan sólo sirvió para que Jesús nos enseñara acerca de la necesidad de nacer de nuevo, pero no se vuelve a decir nada de él, ¿por qué? Quiso ser un discípulo anónimo.

  • Y anda…

Anda es el penúltimo paso del protocolo. Significa no te quedes cautivo en los logros, no vivas del pasado, deja que tu pasado se aleje de tí junto con el tiempo.

No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. Isaías 43:18

Significa también, no permitir que los fracasos crezcan más que la bendición que Dios dijo de nosotros,

Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición: Génesis 12:2

Anda es el propósito de la sanidad. Significa la capacidad de crecer, de desarrollarte, de alcanzar otros niveles espirituales, de llegar a la perfección. Creo que si la mujer de Lot hubiera conocido este principio no hubiera vuelto la mirada hacia lo que dejó.

Anda, es la llave del crecimiento espiritual, y ministerial.

El apóstol Pablo estableció sobre el valor de este proceso cuando guiado por el Espíritu Santo, escribió,

Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús. – Filipenses 3:13-14

Finalmente, el cierre de este protocolo,

  • No peques más, porque no venga alguna cosa peor…

No peques más significa la decisión de seguir adelante no importa lo grande de lo que quiera detenerme. Es la decisión de mantenerse firme, no la ambigüedad que espera las caídas.

No peques mas no es una consigna religiosa. Es convicción, es firmeza, es entereza, es celo por la obra aunque no se forme parte de una congregacion.

Quien toma la decisión de fidelidad al Señor no teme las caídas, porque sabe que el pecado ya no se enseñorea más de él.

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias; Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado por instrumento de iniquidad; antes presentaos a Dios como vivos de los muertos, y vuestros miembros a Dios por instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. – Romanos 6:12-14

Un corito antiguo, decía: ¡He decidido seguir a Cristo! No vuelvo atrás, no vuelvo atrás.

Satanás ha minado tanto nuestros púlpitos que en lugar de predicar el Evangelio de poder del Reino, se predica filosofías morales y motivacionales. Huid de ellas.

La peor caída del hombre es la ambigüedad de su decisión. El proceso de la Salvación y Vida Eterna comienza con una decisión, y se cierra con una decisión.

Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios. Lucas 9:62

¿Cuál es tu decisión?

 

Pastor Montoya

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