Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová. Jeremías 9:24

La historia de la sanidad del paralítico de Bethesda, como mejor se le conoce; la sanidad del paralítico que había establecido su morada en el estanque de Bethesda, es la historia que introduce al lector en el tema poco desarrollado entre los judíos acerca de quién es Dios.

Para las sociedades cristianas occidentales, Dios es Espíritu, el ser Supremo, el Creador de todas las cosas, el Todopoderoso que habita en los cielos. Elohim, el Dios de los Hebreos, en cambio, la palabra de donde proviene el término Dios de nuestras versiones, asume muchos nombres, la mayoría más como calificativos de los atributos que nombres reales de Elohim.

El Hebreo no se refiere a Elohim como Dios por la convicción de que no se debe tomar el nombre de Dios en vano; lo definen más bien como Adonay, o como HaShem.

Elohim, aunque asume características y atributos personales, es más bien un ser que carece de forma y trascendencia; al religioso Hebreo le interesa más las actividades que se hacen para Él, que Él mismo.

¿Quién es Dios? No importa. ¿Qué ritual debemos hacer para El?, eso es lo importante. Los hombres que oyeron de Él en la antigüedad no estaban preocupados por quién es Él, ni donde se encuentra; se acostumbraron a verlo en los portentos que acompañaban su nombre; así que, si estaban las obras sobrenaturales era más que suficiente. Allí estaba Él.

Importó más el profeta que hablaba a nombre de Él. Por eso, desde la partida de Moisés, el profeta que habría de venir, del que Moisés anunció en sus escritos, el Mesías, es la persona más importante en la visión religiosa judía.

Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios: a él oiréis: – Deuteronomio 18:15

Así que, cuando el lector se introduce en la lectura de la sanidad del paralítico de Bethesda, capítulo cinco del Evangelio de Juan, se encuentra con una gran interrogante: ¿Dónde está Dios aquí? Y la respuesta que encuentra es, ¿Dios? ¿Por qué tiene que estar aquí? ¿No se da cuenta que estamos de fiesta? ¡Fiesta a Dios!

Es una lectura que choca a los ojos occidentales, se advierte irreverencia a la presencia de Dios. Para ilustrarlo, si esta escena se hubiera dado en cualquier otro sitio de América, el día habría sido convertido en día Nacional. Pero aquí, en el relato, pese a la obra de Dios sobrenatural presente, por la mención del ángel y por la sanidad misma del paralítico, se cuestiona el hecho de que la sanidad fue realizada en Shabbat. ¡Qué ironía!

El relato habría carecido de valor espiritual de no ser por las Palabras de Jesús:

Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

¿Por qué es importante esta declaración, y qué establece? La declaración establece la necesidad, la urgencia –y la oportunidad, a su vez– de que el hombre aprenda a conocer a Dios.

¿Quién es Dios, y que quiere Él de nosotros? La enseñanza que sigue a continuación en el relato se establece según la didáctica de la contraposición: las Palabras y actos de Jesús en contraposición con lo que la Ley establecía para tales situaciones.

El valor de las Palabras de Jesús está determinado por la trascendencia del día cuando Jesús obró la sanidad.

… Y era Shabbat aquel día. (vers. 9)

El valor que el pueblo adquirió sobre el Shabbat se remonta hasta el tiempo de la peregrinación por el desierto, particularmente por la forma de cómo ellos fueron alimentados con pan del cielo. Por causa de esta forma escogida por Dios mismo para suplirles de Manáh, el pueblo aprendió que Shabbat era sinónimo de no hacer trabajo alguno en ese día.

Mirad que Jehová os dio el sábado, y por eso os da en el sexto día pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día. — Éxodo 16:29-30

Posteriormente, en la promulgación de Ley Mosaica –Torah– la Ley estableció los siguientes decretos en torno al día de reposo (Shabbat):

Así que guardaréis el sábado, porque santo es a vosotros: el que lo profanare, de cierto morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella alma será cortada de en medio de sus pueblos. Seis días se hará obra, mas el día séptimo es sábado de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que hiciere obra el día del sábado, morirá ciertamente. — Éxodo 31:14-15

Ahora, si volvemos al relato de la sanidad del paralítico, y comparamos, veremos que:

  • Aquel día, el día de la sanidad era sábado (Shabbat); sanar es equivalente a “hacer sanidad”, es obra, por lo tanto el acto incurre en delito según lo establecido por la Ley;
  • Cargar el lecho es equivalente a hacer obra, lo que convierte la acción en un acto también sujeto a la penalización de la Ley. Es entendible que el escritor refiriera que, por esta causa los Judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado. – (5:16)

Ahora, ¿cómo entender las Palabras de Jesús. Él dijo: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro… ¿El Padre obra en sábado (Shabbat)?

El relato de la sanidad del paralítico de Bethesda, como otros relatos similares, de aparente contradicción, son el “examen” del creyente para evaluar cuánto conocemos al Dios que profesamos servir.

Shabbat es el día para obrar en beneficio de los demás. No significa no hacer absolutamente nada, no quiere decir paralizar la obra. Shabbat significa “obrar” pero para el beneficio de otros, no para el beneficio personal; por eso, Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

Sí, ya veo. Lo hemos entendido erróneamente.

Seis días obrarás (para ti); uno, el Shabbat, (obrarás) en beneficio de tu prójimo.

La Ley le ponía un freno al afán desmedido del hombre por multiplicar riquezas trabajando overtime.

Antes acuérdate de Jehová tu Dios: porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. Deuteronomio 8:18

¡Jesús estaba en lo correcto, obrando según lo dispuesto; no había irrumpido en ilegalidad, su acto y la recomendación al paralítico estaba conforme a la Ley!

Shabbat es el tiempo establecido según la Justicia del Eterno para que el hombre mostrara al mundo su decisión de confiar y esperar en Dios. No se trata de no hacer absolutamente nada.

Pero, ¿de dónde usted llega a esa conclusión?
El pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud en día de reposo (Shabbat). La enseñanza es para que el pueblo que en Él confía haga lo mismo con su prójimo. Comparemos los siguientes textos:

Y habéis de guardarlo hasta el día catorce de este mes; y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. 7Y tomarán de la sangre, y pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. 8Y aquella noche (el catorce del mes) comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura: con hierbas amargas lo comerán. … 12Pues yo pasaré aquella noche (el catorce del mes) por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así en los hombres como en las bestias: y haré juicios en todos los dioses de Egipto. YO JEHOVÁ. … 51Y en aquel mismo día (día quince del mes) sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus escuadrones. – Éxodo 12:6-8, 12,51. Las inserciones son nuestras para efectos de enseñanza.

Comparemos ahora con otros textos paralelos,

En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová. 6Y á los quince días de este mes es la solemnidad de los ázimos a Jehová: siete días comeréis ázimos. 7El primer día tendréis santa convocación: ninguna obra servil haréis. 8Y ofreceréis a Jehová siete días ofrenda encendida: el séptimo día será santa convocación; ninguna obra servil haréis. Levítico 23:5-8

La solemnidad de los panes sin levadura duraba una semana completa, de sábado a sábado. ¿Cómo lo sabemos? Pues bien, el texto de Levítico dice: no harás ningún trabajo habitual en él, la misma instrucción se da a la observancia del sábado.

En el décimo cuarto día se comió el cordero pascual, después de la puesta del sol (Éxodo 12:6,11); al día siguiente, comenzó la fiesta de los panes sin levadura, que coincidió con el Sábado. (Éxodo 12:15,16)

Según el relato del Éxodo, el pueblo salió justo después de haber comido el cordero pascual, y a su partida comenzó la fiesta de los panes ácimos (Éxodo 12:39). Así que el decimoquinto día fue el día de Shabat, como ya vimos, el día en que el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud.

El testimonio que aparece en los evangelios también tiene valor aquí para confirmar todo lo que se ha mencionado. Los relatos evangélicos señalan que Jesús celebró la cena del cordero pascual, que en los círculos cristianos se conoce como la Última Cena; y también señalan que Jesús fue crucificado al final de esa semana de los Panes sin levadura, justo el día antes del Día de Reposo.

Entonces los Judíos, por cuanto era la víspera de la Pascua, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, pues era el gran día del sábado, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados. Juan 19:31

Jesús estaba honrando el día; Shabat: Día de la liberación. El hombre inválido estaba siendo liberado de la enfermedad y de la conciencia que lo había atado durante treinta y ocho años.

Si revisamos otros relatos similares, veremos que Jesús actuó en función de lo que se había establecido como el principio de la vida en el reino desde la fundación del pueblo como nación.

Shabbat, día de liberación, día para obrar libertad y bendición en beneficio de otros.

Y a esta hija de Abraham, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado? Lucas 13:16


El lector puede observar en el relato de la sanidad del paralítico, la seguridad en Jesús de que su obra era según la obra del Padre, pese a que al obrar así se exponía a ser perseguido por los judíos.

Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

Conocer a Dios no es conocimiento, no son conceptos, no son definiciones; conocer a Dios es actuar conforme a su Voluntad, es hacer lo que Él quiere que hagamos.

El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace. – Santiago 4:17

Hoy, como en los días del hombre inválido de Bethesda, muchas personas viven de acuerdo a conocimientos, a normas, a leyes, a ritos religiosos; razonamientos que tienen a muchos postrados, y persiguen a otros, a aquellos que no actúan de acuerdo a lo establecido. Estas ataduras de argumento sólo se romperán cuando actuemos de acuerdo con la obra de Dios… Cuando conozcamos a Dios.

¡Solo puede obrar quien conoce a Dios!

Ve, y haz tú lo mismo

Pastor Montoya

Twitter: @pastormontoya

Tel. (407) 764-2699

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