¿Cómo Reconciliar con Dios las Regiones Malditas?

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; Génesis 3:17

La maldición entró en el mundo por causa de la rebelión que Adam y Eva iniciaron en contra del proceso de vida que Jehová-Dios había establecido en Edén.

Aunque en el texto de Génesis 3:17 aparece como una acción divina, es decir, Dios maldiciendo la tierra, la maldición es la consecuencia del trastorno en la Creación que significó la interrupción de la instrucción divina por parte de Adam y Eva.

Resistirse a continuar con la instrucción divina provocó que la tierra no fuera capaz de ejecutar adecuadamente la potencia de la Palabra, y vio Dios que era bueno, palabra con la cual se había certificado que la Creación fue diseñada para traer bienestar al hombre.

La maldición se potencia por la palabra hablada, y se presenta en forma de formulación de mal, que detiene el proceso de funcionamiento original de la Creación.

En palabras del apóstol Pablo, la maldición es una condición de sujeción a vanidad,

Porque las criaturas sujetas fueron a vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujetó con esperanza, Romanos 8:20

La maldición es un estado de degradación física y espiritual en el que entra una persona o una región, en virtud de la declaración de maldición que sobre ella ha recaído. La maldición trastorna el bienestar del hombre.

La maldición se fundamenta en el poder de la palabra, según el mismo apóstol Santiago lo confirma,

Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno. Santiago 3:6

La maldición también se adquiere por participar de las mismas condiciones que llevaron a una persona o a una región a estar bajo estado de maldición.

Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡bienvenido! 11Porque el que le dice bienvenido, comunica con sus malas obras. 2da. Juan 10,11

Las palabras que se usan en la Biblia para referirse a la maldición, son dos, la primera, אֲרוּרָה (aruráh), cuya raíz, ארר (arar), significa la acción de maldecir, es el término que aparece en Génesis 3:17.

En este contexto el significado es, la tierra se convierte en maldita según las ejecutorias de quien la habita, y te devolverá la maldición que sembraste en ella.

La segunda palabra, קְלָלָה (kelalah), se refiere al texto de la maldición en sí. Este es el término que aparece en los textos de Deuteronomio para referirse a la maldición que recaerá sobre los que no siguen los mandamientos del Señor.

La maldición nunca llega sin una causa real que la permita. Este principio se destaca en la historia de contratación de Balaam por Balaac para maldecir a Israel:

¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? Números 23:8

El libro de Proverbios lo establece claramente,

Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, Así la maldición sin causa nunca vendrá. Proverbios 26:2

En el texto de la descripción de la participación de Balaam se destaca que la maldición viene por causa de la idolatría y de las prácticas paganas,

Porque en Jacob no hay agüero, Ni adivinación en Israel: Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! Números 23:23

En resumen, aunque la maldición tiene acceso al hombre y puede trastocar su bienestar en el lugar donde viva, la maldición está sujeta y condicionada a las acciones de quien la recibe.

Quizá me tentará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. Génesis 27:12

No solo las personas pueden recibir maldición, y constituirse en malditas; los pueblos pueden recibir maldición y constituirse en ciudades y regiones malditas.

Los pueblos, las ciudades, las regiones se consideran como una extensión de la vida de sus habitantes. Las acciones de los habitantes faculta que las regiones queden expuestas a maldición.

Los siguientes ejemplos lo muestran claramente. El primer caso es el caso de Caín en torno a la ciudad que construyó sobre su generación,

Ahora pues, maldito seas tú de la tierra que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano de tu mano: 12Cuando labrares la tierra, no te volverá a dar su fuerza: errante y extranjero serás en la tierra. 13Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi iniquidad para ser perdonada. 14He aquí me echas hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconderé; y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. 15Y respondióle Jehová: Cierto que cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo hiriese cualquiera que le hallara. Génesis 4:11-15

Puede observarse que tanto la región de Nod, como la ciudad de Henoch que Caín fundó, se constituyeron en una zona bajo maldición, en la que predominó la violencia.

La maldición establecida por Caín generó un ambiente propicio para que sus habitantes forjaran personalidades malditas, es el caso de Lamech, quinto descendiente en línea directa de Caín.

Y dijo Lamech a sus mujeres: Ada y Zilla, oid mi voz; Mujeres de Lamech, escuchad mi dicho: Que varón mataré por mi herida, Y mancebo por mi golpe: 24Si siete veces será vengado Caín, Lamech en verdad setenta veces siete lo será. Génesis 4:23,24

La maldición genera estilos y conductas de vida social, estilos malditos, que alejan a las personas de Dios. Vemos en Lamech un incremento de maldad y violencia. Sobre ese estilo de vida se construyen rituales sexuales unidos estrechamente con la actividad idolátrica y formas religiosas.

El caso de la maldición de la región de Canaán, es otro ejemplo. La maldición entró en la zona por causa de Cam, el hijo de Noé, quien se constituyó en el iniciador de la raza camítica,

Y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos. Génesis 9:25

En el caso de la ciudad de Jericó, la maldición entró a causa de la idolatría y apostasía que allí se desarrolló. Fue Josué quien interpuso maldición para evitar su reconstrucción.

Y en aquel tiempo Josué les juramentó diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. En su primogénito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas. Josué 6:26

Todos estos ejemplos nos ilustran cómo las poblaciones, las ciudades, las regiones quedan expuestas a la maldición por causa de quienes fueron sus fundadores, o sus habitantes.

El peso de maldición sobre una región se mantiene aun cuando los precursores de las poblaciones en ellas construidas hayan desaparecido. La revocación de la maldición sobre una región no puede ser quitada por una declaración contraria a la maldición establecida, es necesario actuar conforme al protocolo de liberación que Dios ha establecido.

Para levantar la maldición de una región y reconciliarla con Dios, el primer punto del protocolo es descubrir quiénes fueron los fundadores de la región, y quiénes sus habitantes actuales.

La maldición del lugar es la suma de las ejecutorias paganas de quienes la han habitado.

Un perfil de sus máximos representantes nos ayuda a entender la causa, o causas, que provocaron que germinara y creciera la maldición en el área.

El libro de Proverbios presenta algunas causas de maldición que nos son útiles para entender sobre el tema,

Hay generación que maldice a su padre, Y a su madre no bendice. Hay generación limpia en su opinión, Si bien no se ha limpiado su inmundicia. Hay generación cuyos ojos son altivos, Y cuyos párpados son alzados. Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra, y de entre los hombres a los menesterosos. Proverbios 30:11-14

Otros ejemplos de causas que provocan maldición,

  • La sangre inocente derramada es causa de maldición,

Porque no sea derramada sangre inocente en medio de tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad, y sea sobre ti sangre… No le perdonará tu ojo: y quitarás de Israel la sangre inocente, y te irá bien. Deuteronomio 19:10-13

Se ilustra en el caso del reinado del rey Manases,

Fuera de esto, derramó Manasés mucha sangre inocente en gran manera, hasta henchir a Jerusalem de cabo a cabo: además de su pecado con que hizo pecar a Judá, para que hiciese lo malo en ojos de Jehová. 2 Reyes 21:16

  • La actividad idolátrica es causa de maldición,

He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de él, y todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá: 25Por cuanto me han dejado, y han sacrificado a dioses ajenos, provocándome a ira en todas las obras de sus manos; por tanto mi furor destilará sobre este lugar, y no se apagará. 2 Crónicas 34:24,25

El capítulo 27 del libro de Deuteronomio presenta varias causas de maldición,

  • vs.15: Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén.
  • vs.16: Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
  • vs.17: Maldito el que redujere el término de su prójimo. Y dirá todo el pueblo: Amén.
  • vs.18: Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dirá todo el pueblo: Amén.
  • vs.19: Maldito el que torciere el derecho del extranjero, del huérfano, y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén.
  • vs.20: Maldito el que se echare con la mujer de su padre; por cuanto descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
  • vs.21: Maldito el que tuviere parte con cualquiera bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén.
  • vs.22: Maldito el que se echare con su hermana, hija de su padre, o hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
  • vs.23: Maldito el que se echare con su suegra. Y dirá todo el pueblo: Amén.
  • vs.24: Maldito el que hiriere a su prójimo ocultamente. Y dirá todo el pueblo: Amén.
  • vs.25: Maldito el que recibiere don para herir de muerte al inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén.
  • vs.26: Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para cumplirlas. Y dirá todo el pueblo: Amén.

El segundo punto del protocolo: necesitamos uno que se levante con la suficiente disposición de aun sufrir por amor de los habitantes de la región,

Este es el punto difícil, el punto que muy pocos ven como necesario. Se trata de una persona que pueda entender que aquella región es importante para Dios, tal y como se demuestra en las Palabras de Jehová-Dios a Jonás,

¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento y veinte mil personas que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales? Jonás 4:11

Que por ese entendimiento sea capaz de sembrar sobre aquella región el valor necesario para pelear por ella, y por sus habitantes.

El apóstol Pablo lo describió como un encarecer la caridad sobre la región, que es mucho más sublime que simplemente amar. Es darle el valor, el mérito que la región tiene para Dios.

Ciertamente apenas muere algún por un justo: con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno. 8Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Romanos 5:7,8

Este encarecer la caridad significa que la persona sea capaz de colocarse entre Dios y la región, como reconciliador de ella, para convencer a Dios de que no la destruya.

Y busqué de ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese al portillo delante de mí por la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. Ezequiel 22:30

Bien podría ser definido como un intercesor, aunque no en el formato de los conceptos religiosos que predominan hoy en día,

Se trata de uno que entienda el valor de la reconciliación,

Y no sólo esto, mas aún nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación. De consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron. Romanos 5:11,12

Que se presente ante Dios como reconciliador por la ciudad,

Y todo esto es de Dios, el cual nos reconcilió a sí por Cristo; y nos dio el ministerio de la reconciliación. Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo a sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. 2da. Corintios 5:18

Y que esté dispuesto aun a padecer por causa de ella,

Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Isaías 53:10

En palabras del apóstol Pablo, padecer las mismas angustias de Cristo por el pueblo al que somos llamados,

Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; Colosenses 1:24

Se trata de una intercesión diferente a la intercesión de oración. Es una intercesión basada en la presencia, en la acción, en la intención de demostrar lo que aquella tierra y/o aquella gente significa.

Es una intercesión de compromiso, como el apóstol Pablo la describió en torno a su llamado apostólico,

A griegos y a bárbaros, a sabios y a no sabios soy deudor. Romanos 1:14

O, como lo expresa a la comunidad de fe en Filipos,

Mas si el vivir en la carne, esto me será para fruto de la obra, no sé entonces qué escoger; 23Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de ser desatado, y estar con Cristo, lo cual es mucho mejor: 24Empero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. 25Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para provecho vuestro y gozo de la fe; Filipenses 1:22-25

Por eso, y entendiendo que lo que se hace por aquella región es mas importante que las oraciones que podamos presentar, necesitamos levantarnos como intercesoresreconciliadores, buscando con nuestra presencia y acción el beneficio de la región y de sus habitantes,

Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. 1ra. Corintios 10:24

El tercer punto del protocolo: el intercesor-reconciliador debe ejecutar actos de fe en la región que contravengan los actos paganos de las personas por las cuales vino la maldición a la región.

Este punto del protocolo está basado enteramente en el capítulo 5 de la epístola del apóstol Pablo a la comunidad de fe en Roma.

En este capítulo, el apóstol establece varios puntos doctrinales sumamente importantes, valiosos para el tema que estamos trabajando.

  • El primer punto que el apóstol establece es, que Jesús cuando aún éramos flacos, a su tiempo murió por los impíos. (vs. 6)

Este primer punto surge de la comparación entre el valor social que tiene un justo, uno bueno, y un flaco. El término que el apóstol utiliza para referirse al flaco, es, ασθενων (asthenon).

Este término es traducido en Juan 5:7, y 11:1, como, enfermo; un flaco es en realidad un paciente de hospital.

La comparación del apóstol nos lleva a entender que la disposición a padecimiento de Jesús no fue por causa de uno que tuviera merito en sí mismo, sino por decisión propia. Esta es la base para poder operar como reconciliador de una región, o de una persona. Sin esta disposición no hay acto de fe que valga.

  • Este primer punto lleva al apóstol a establecer que Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. (Vs. 8)

Lo que significa que como la persona no tiene mérito en sí misma, por ser flaco e impío, el valor que ella adquiere es porque Dios mismo se lo asigna por un proceso que el apóstol define como, encarecimiento de caridad (αγαπην/ agapin); eso es, que por la disposición a padecer por decisión.

Este segundo punto del apóstol establece, para los efectos de nuestro tema, que para reconciliar con Dios a una región maldita, es de base que la persona le otorgue valor a la región.

Un ejemplo lo tenemos en Abraham. Dios lo llama de tierras lejanas para darle una tierra en heredad.[1] Sin embargo, aunque heredero, pagó por una tierra que era suya.

Entonces Abraham se convino con Ephrón, y pesó Abraham a Ephrón el dinero que dijo, oyéndolo los hijos de Heth, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes. 17Y quedó la heredad de Ephrón que estaba en Macpela enfrente de Mamre, la heredad y la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todo su término al derredor, Génesis 23:14-17

Este acto de pagar por una tierra que era ya suya se constituye en el encarecimiento de caridad de Abraham por aquella tierra, para levantar la maldición de Cam, y reconciliarla con Dios.

Uno que reconcilia debe encarecer el valor de la tierra por medio de inversiones a través actos de fe. No puede cobrar ni aceptar ofrendas cuando lo inviten a predicar, sino él de sus recursos personales pagar sus propios gastos.

  • El tercer punto que el apóstol establece es que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron. (vs.12)

Las acciones de una persona, las acciones paganas e idolátricas, son las que facultan a la maldición a ocupar gobierno sobre una región. Por las acciones paganas y pactos satánicos de una persona toda una región viene a ser constituida en región maldita y depravada.

De allí, como lo mencionamos en el paso uno del protocolo de reconciliación, la necesidad de identificar a los fundadores de las poblaciones y a sus residentes más significativos, porque en las acciones de ellos descansa la maldición de la ciudad.

El cuarto punto doctrinal del apóstol es el punto que establece la reconciliación de las regiones.

  • El apóstol establece que como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos. (vs.19)

Mas no como el delito, tal fue el don: porque si por el delito de aquel uno murieron los muchos, mucho más abundó la gracia de Dios a los muchos, y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo. 16Ni tampoco de la manera que por un pecado, así también el don: porque el juicio a la verdad vino de un pecado para condenación, mas la gracia vino de muchos delitos para justificación. 17Porque, si por un delito reinó la muerte por uno, mucho más reinarán en vida por un Jesucristo los que reciben la abundancia de gracia, y del don de la justicia. 18Así que, de la manera que por un delito vino la culpa a todos los hombres para condenación, así por una justicia vino la gracia a todos los hombres para justificación de vida. 19Porque como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos. Romanos 5:15-19

La reconciliación se establece cuando por obediencia se contrapone una Palabra a la palabra o acto que trajo maldición sobre la región.

Lo anterior significa que quien opera como reconciliador debe someterse a la obediencia de una Palabra que se oponga a los actos que establecieron la maldición sobre la región.

Un caso bíblico contundente es el caso de Zaqueo. Zaqueo vivía en Jericó, una ciudad maldita; a veces perdemos de vista este dato. Jesús lo sabe por eso busca a uno que se pare en la brecha para levantar la maldición de la ciudad, y reconciliarla con Dios.

Jericó recibió maldición por causa de la idolatría que en ella se operaba, haciéndola anatema y abominable ante Dios.

La desobediencia que predominó en la ciudad, la misma que contaminó a Achan cuando tomó y escondió un manto babilónico, razón por la cual el pueblo fue derrotado y convertido en anatema, tenía que ser contrapuesta por la obediencia a la Palabra de alguien que estuviera dispuesto a ello.

Cuando Zaqueo dijo: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto,[2] haciendo referencia a la disposición de la Ley de resarcir el daño con un 20% adicional al valor defraudado, Zaqueo estableció obediencia, y por la obediencia de uno (Zaqueo), los muchos fueron ‎constituidos justos.

La obediencia de Zaqueo estableció justicia por la cual vino la reconciliación de la región. Las Palabras, Hoy ha venido la salvación a esta casa, establecen la liberación y reconciliación no sólo para la casa de Zaqueo, sino la liberación y reconciliación para la región entera.

La obediencia de Zaqueo sobrepasó a la demanda del mandamiento de la Ley, pues el compromiso de Zaqueo lo llevó a resarcir con un 25% por el daño.

Quien opere como reconciliador de una región tiene que estar dispuesto a someterse a obediencia a la Palabra. La reconciliación no llega por medio de un simple decretar, como muchos pretenden actuar. Requiere obediencia a una Palabra que contravenga los actos paganos que abrieron la puerta a la maldición.

Si la maldición de una región llegó por causa de avaricia, el reconciliador debe someterse a contentarse con lo que tiene, como Elías,

No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. Filipenses 4:11

Si la maldición de una región llegó por causa de la lujuria y las prácticas sexuales degeneradas, el reconciliador debe someterse a la pureza sexual,

Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas a los fornicarios y a los adúlteros juzgará Dios. Hebreos 13:4

Y a huir de la fornicación y de la depravación sexual,

Huid la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. 1ra. Corintios 6:18

Si la maldición de una región llegó por causa de la adoración idolátrica y de las ciencias ocultas, el reconciliador debe derribar todo tipo de altar,

Y DIJO Dios a Jacob: Levántate, sube a Beth-el, y estáte allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. 2Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. 3Y levantémonos, y subamos a Beth-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado. 4Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina, que estaba junto a Sichêm. Génesis 35:1-4

Y a huir de la idolatría,

Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 1ra. Corintios 10:14

En resumen, es el acto de fe ejecutado en la obediencia a la Palabra la que hará que se remuevan los cimientos de la maldición.

No cualquier Palabra, sino aquella que contraríe los actos paganos por quienes vino maldición al lugar.

¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia? Romanos 6:16

En el caso de Adam y Eva, la maldición entró por causa de su desobediencia a la Palabra, fue necesario que Jesús derribara ese fundamento de maldición sometiéndose a obediencia; por eso en un momento del establecimiento del propósito de presencia en la tierra, dijo,

Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre; porque yo, lo que a él agrada, hago siempre. Juan 8:29

Obediencia aun a muerte, pues esa había sido la advertencia de desoír la Palabra del Creador,

Y hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Filipenses 2:8

Cuando decimos que es un acto de fe en obediencia a la Palabra, no nos referimos a UN solo acto; de acuerdo a lo impregnado de la maldición en el lugar serán necesarios varios actos de fe, incluso, una vida entera,

Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien. 2da. Tesalonicenses 3:13

Hay varios casos que queremos discutir, al menos aquí brevemente señalar. El caso de Haití, es una tierra maldita y la maldición entró por causa de prácticas de vudú, y prácticas ocultas de brujería.

Quien intente trabajar en ese país para reconciliar con Dios esa tierra deberá considerar vivir en obediencia bajo el recurso divino, sin recurrir a nada ni nadie más que a Dios, pues es la Palabra que se opone al vudú como recurso de vida para obtener beneficios personales,

HE aquí mi siervo, yo lo sostendré; mi escogido en quien mi alma toma contentamiento: he puesto sobre él mi espíritu, dará juicio a las gentes. Isaías 42:1

Deberá establecer la Palabra de David,

Está mi alma apegada a ti: Tu diestra me ha sostenido. Salmo 63:8

El caso de Venezuela. Venezuela es una tierra que ha recibido maldición por las palabras y acciones de un hombre, Hugo Chavez, que quiso introducir un modelo de justicia humano, desechando el establecido en la Palabra; lo más grave de esta situación es que muchos pastores y ministros lo aceptaron, y pactaron, no discerniendo la maldición que atraían. Satanás ha adquirido derecho legal sobre esa tierra.

Hugo Chavez se atrevió a maldecir a Israel, y esa maldición recayó sobre toda la nación. La escasez y la pobreza son la maldición que predomina en el área.

Quien trabaje en Venezuela deberá someterse a la Palabra que traiga Justicia, no basta solo con predicar; es necesario establecer Palabra de Justicia, y obediencia a ella.

Aprended a hacer bien: buscad juicio, restituid al agraviado, oíd en derecho al huérfano, amparad a la viuda. Isaías 1:17

Y así de igual manera, El Salvador, Bolivia, Argentina, cuyas condiciones sociales no son producto de causas socio-económicas y políticas, sino de maldición que ha recaído en el área por causa de actos paganos, idolátricos y de establecimiento de brujos cuyas acciones han permeado aun las costumbres de las comunidades de fe.

Las maldiciones de las regiones no serán removidas sino hasta que se levante uno, o una, que hiciese vallado y que se pusiese al portillo delante de mí por la tierra, para que yo no la destruyese.

Quien opere como reconciliador de una región tiene que estar dispuesto a someterse a obediencia a la Palabra.

¿Estamos listos?

Lectura recomendada:

Centros Ceremoniales… Asientos de ‎ Dispersión del Gobierno satánico.

‎‎‎¿Idolatría en nuestros ‎templos?‎

Tomado del libro: Levantando la Maldicion de la Tierra

ISBN-13: 978-1722237165

ISBN-10: 1722237163

 

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

[1] Genesis 12:1,7

[2] Lucas 19:8. Léase Levítico 6:5; 27:13

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