… ¿Quién eres, Señor?

Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová. Jeremías 9:24

¿Puede alguien conocer y entender a Dios? Hay dos formas de conocer a Dios, una es la única que nos permite entenderlo. Nos referimos a la forma religiosa y a la forma espiritual; la forma religiosa añade conocimiento pero no enseña a entender a Dios, la forma espiritual está basada en la Revelación de Su Palabra y es la única que nos enseña a entenderlo,

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta. Deuteronomio 4:6

Por supuesto en nuestro estudio desechamos toda explicación religiosa para conocer a Dios, y establecemos solo la Revelación como el único medio para conocer y entender a Dios. Son muchos los que han logrado conocer y entender a Dios; la expresión “amigo de Dios” (φιλος θεου)[1] declarada a Abraham no es un título simbólico, es la declaración divina del grado de conocimiento y entendimiento de Dios que Abraham alcanzó en su caminar con Él.

Enoc es otro ejemplo, la expresión “caminó Henoch con Dios” (ευηρεστησεν δε ενωχ τω θεω. Septuaginta)[2] no es solo la referencia histórica de la relación de Henoch con Dios, sino más, el nivel de conocimiento y entendimiento de Henoch acerca de Dios, tanto así que la referencia bíblica sobre él es que desapareció porque Dios le llevó.[3]

Y así, podríamos seguir citando casos como el de Elías, que Dios le llevó en un torbellino;[4] Eliseo, que sabía qué hacer y qué decir en cada situación;[5] Pedro en el Nuevo Testamento, que aún por su sombra los enfermos eran sanados,[6] y muchos otros citados en la epístola de Hebreos de los cuales se dice que por fe ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon las bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de extraños.[7]

Todos ellos conocieron y entendieron a Dios. No son la excepción, son la regla general a la cual somos todos llamados. El profeta Jeremías propuso que esto es el logro espiritual al que cada hombre y mujer de Dios debe dirigirse: alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme. El apóstol Pablo escribió también en esta misma línea, y estableció la regla de la vida en Cristo:

A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad a su muerte, Filipenses 3:10

Y un poco más adelante, escribió:

Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, Filipenses 3:13

Alguien podría preguntar, e incluso objetar, ¿Por qué para muchos en la actualidad es difícil (por no decir, imposible) conocer y entender a Dios?

Según la epístola de Santiago, la razón del porqué es difícil para muchos conocer y entender a Dios es por causa de la amistad con el mundo, y la dependencia que han establecido de él,

Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Santiago 4:4

Para conocer y entender a Dios, lo primero que el hombre y la mujer de Dios tienen que hacer es renunciar a la amistad con el mundo; esta es la proclamación del Evangelio que los apóstoles establecieron como la doctrina de Cristo:

Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Hechos 2:40

No es un mensaje nuevo, es el mismo mensaje profético del cual todo el pueblo conocía muy bien, pero que muy pocos estuvieron dispuestos a obedecer; profetizado tanto por el profeta Isaías,

Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; limpiaos los que lleváis los vasos de Jehová. Isaías 52:11

Como también por el profeta Jeremías,

Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida de la ira del furor de Jehová. Jeremías 51:45

El apóstol Pablo lo proclamó adecuadamente como parte del mensaje de la cruz,

Por lo cual Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, 2da. Corintios 6:17

El apóstol Juan lo estableció como piedra angular de la vida en Cristo,

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. 17Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. 1ra. Juan 2:15-17

Solo quien está dispuesto a renunciar al mundo y a la dependencia de él puede estar por encima de las circunstancias,

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1ra. Juan 5:5

Aquí se constituye el fundamento para operar sobrenaturalmente ante toda situación y circunstancia; quien mantiene alianzas con el mundo establece formas de operación circunstanciales y no puede operar sobrenaturalmente. Abraham pudo vencer con tres cientos hombres a cuatro reyes que en batalla anterior otros cinco reyes no habían podido vencerlos.[8] Gedeón venció con tres cientos hombres a un innumerable ejercito de madianitas y amalecitas que estaban apostados listos para atacar a Israel.[9]

Conocer y entender a Dios constituye al hombre y a la mujer de Dios en hombres y mujeres de rompimiento de las fuerzas de las tinieblas, como está escrito proféticamente en la Ley de Moisés,

Y cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a cuchillo delante de vosotros. Levítico 26:8

Moisés lo vuelve a reiterar como la forma natural de Dios de operar sobrenaturalmente a favor de aquellos que le conocen y le entienden,

¿Cómo podría perseguir uno a mil, Y dos harían huir a diez mil, Si su Roca no los hubiese vendido, Y Jehová no los hubiera entregado? Deuteronomio 32:30

Se hace necesario que se levante una generación que conozca a su Dios, y que le entienda; hay mucho conocimiento religioso en nuestro tiempo que ha acallado la Revelación de Dios. Es necesario que se levante como dice el apóstol Pablo, la generación de los Hijos de Dios, la generación de los que conocen y entienden a su Señor, y establezcan sobre la tierra la Voluntad del Todopoderoso, como se hace en el cielo.

¿Quieres conocer a tu Señor? ve, y renuncia a la amistad con el mundo y suelta todas las alianzas que has establecido con él,… y sigue al Señor.


 

 


Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

 



Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

[1] Santiago 2:23

[2] Génesis 5:22

[3] Ídem 5:24

[4] II Reyes 2:1-11

[5] Ídem 6:11-12

[6] Hechos 5:15

[7] Hebreos 11:33-34

[8] Génesis 14:9-16

[9] Jueces 7

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