¿Por qué no somos Íntegros? Razón número 1: Nuestras Plataformas de Evaluación están Distorsionadas

El justo que camina en su integridad, Bienaventurados serán sus hijos después de él. Proverbios 20:7

Nadie nace siendo integro, la integridad se cultiva, se alcanza con esfuerzo; claro está, en la medida de la disposición de exponernos ante Dios. La integridad es la apertura que el espíritu humano adquiere de permitir que la herencia de pecado sea expuesta a la luz; nadie que no esté dispuesto a exponerse ante Dios puede ser integro.

Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme. Génesis 3:10

La integridad no tiene nada que ver con la moralidad, aunque por supuesto, habrá quienes se afanen por definirla en función de ella. La integridad es una virtud de ánimo de carácter espiritual, y por lo tanto, para cultivarla es necesario erradicar primero todos los modelos y patrones seculares sobre los cuales se ha querido construirla.

La integridad es ordenada a partir de la decisión personal de actuar según disposiciones divinas, solo puede ser integro quien está dispuesto a honrar a Dios a través de sus ejecutorias. La razón básica de por qué no podemos ser íntegros se debe a que muy pocos han decidido tener a Dios en su noticia.

Y como a ellos no les pareció tener a Dios en su noticia, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene, Romanos 1:28

Pensar que podemos llegar a ser íntegros sin Él es alejarnos de la posibilidad de serlo, ampararnos en la moralidad como recurso alterno nos envuelve en un hechizo; así que, quienes quieran exponerse a la posibilidad de ser íntegros en Dios, bienvenidos, y adelante en el esfuerzo.

Tengo muchos años en el Evangelio, y en el pastorado, y he notado que muchos creyentes –entre ellos yo– aunque en Cristo y fieles participantes de una congregacion de fe, no han podido alcanzar un estatus de integridad total; y no quiero que confunda creyendo que cuando señalamos la no integridad de alguien equivale a identificar al tal como una persona pecadora.

Una persona puede estar exenta del pecado y no ser integro, y es porque la integridad tiene que ver con perfección, y no con niveles de contaminación, como es destacada en la moralidad.

Un día en dialogo con el Señor, me atreví a preguntarle, ¿Por qué muchos hombres y mujeres de Dios no hemos podido ser íntegros? Y esto es lo que Él me respondió.

El primer obstáculo que debemos sortear es la tendencia a la auto-justificación. Este es el mayor estorbo que nos impide ser íntegros.

Aunque todos sabemos y confesamos que la justificación no es por obras, en la práctica diaria la realidad es otra. Hay dentro de nosotros una tendencia, y cada vez más fuerte, de justificar nuestros actos, y nuestros sentimientos. Tenemos necesidad de explicar por qué llegamos tarde, por qué hicimos, o no hicimos, tal cosa, nos comparamos con otros; y peor aún, nos amparamos en la Palabra para validar actos que no nos conducen a nada, muchos de ellos incluso hasta vergonzosos.

La fortaleza de esta tendencia lamentablemente la extraemos de los principios de moralidad que sustentamos. Les echamos la culpa a los demás, argumentamos que lo hicimos en ingenuidad, que Satanás nos engañó. Todos sabemos muy bien de lo que estamos hablando.

Para cultivar la integridad debemos considerar, primero, cómo estamos evaluando las situaciones que nos enfrentan.

Las plataformas de evaluación que usamos actualmente para medir nuestras conductas, y las reacciones ante las situaciones cotidianas, están distorsionadas, son manipuladas conforme al bien e interés privado y dirigidas por pensamientos egoístas.

La integridad está dirigida a la consecución del beneficio comunitario. En días recientes fui ilustrado por Dios en un caso propio.

Me sucedió que uno de estos días Christian se quedó sin vehículo, y debía yo llevarlo a su lugar de empleo; pero también como todos los días tenía que llevar a Diego y a Zion a su escuela. Para que Christian no incurriera en tardanza, decidí primero llevar a Christian y luego dejar en el colegio a Zion y a Diego. El tiempo no nos daba para hacer ruta.

Sucedió que Diego se retrasó y para no afectar a Christian, me marché llevando a Zion conmigo.
Después de dejar a Christian en su lugar de empleo, decidí regresar por Diego para eventualmente dejarlos a ambos en su colegio.

El esquema me parecía bueno, ¿para qué pasar por la escuela a dejar a Zion si total ya estaba tarde? Unos minutos más no haría la diferencia.

Mi plataforma de evaluación estaba incorrecta, era injusta. Debí haber llevado a Zion al colegio antes de recoger a Diego, pues Zion había hecho su esfuerzo de levantarse temprano, de estar a tiempo a la hora de salida, pues sabía lo que había acontecido con el vehículo de Christian y la necesidad que él tenía de no llegar con retraso ese día.

En el momento de actuar, mi decisión me pareció correcta, era práctica, me facilitaba las cosas, pero incurrí en una injusticia en contra de Zion.

Las plataformas de evaluación que usamos están distorsionadas, son egoístas, no buscan establecer justicia y verdad, y peor aún, no buscan el bien comunitario.

Cuando fui corregido por el Señor, confieso, me incomodé. Ante la experiencia recordé inmediatamente que en las Escrituras había leído en algún momento un texto que dice, “para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días“. Lo busqué, y dice literalmente:

Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para hacer habitar allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. Deuteronomio 14:23

Y allí entendí la corrección. La integridad se cultiva. Se aprende a ser integro. Si el temor a Dios es aprendido, ¿Cuánto más la integridad?

Por supuesto, si la persona no se auto–justifica, de lo contrario, la persona no podrá aprender a ser integro, ni mucho menos podrá cultivar la integridad a la que estuvo expuesta.

Vemos claro ahora el porqué la necesidad de destruir las plataformas mundanas de evaluación, y sustituirlas por plataformas bíblicas y espirituales, es la única forma de alcanzar integridad. Está ordenado en la misma Escritura,

JEHOVÁ, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de tu santidad?El que anda en integridad, y obra justicia, Y habla verdad en su corazón. – Salmos 15:1-2

La integridad demanda esfuerzo, sacrificio, entrega, denuedo. Demanda el bien comunitario antes que el bien personal.

No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo: mas amarás a tu prójimo como a ti mismo: Yo Jehová. Levítico 19:18

La integridad se construye a través del esfuerzo de la persona por mostrar que sus intenciones son honestas. El íntegro se esfuerza por no actuar movido por una razón oculta. Su acción es sincera, no esconde ninguna trampa, ni doble agenda, ni busca obtener un resultado que no ha manifestado con anticipación.

La integridad se construye sobre fundamento de verdad. Ser íntegro significa ser veraz, es la persona que actúa conforme a la verdad. El íntegro no engaña, no comete fraude, no defrauda la confianza de quienes en él confían.

Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará. Juan 8.32

Ser integro ante Dios significa presentarse ante Él creyendo que Él es único Dios, que fuera de Él no hay nada, ni nadie. La idolatría es considerada como un síntoma de que la persona adolece de ausencia de integridad,

La integridad se construye sobre acciones de justicia. Integro es la persona que no se apega a las cosas materiales.

Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Mateo 19:21

Es íntegro la persona que no rehúye a hacer tareas aunque no le correspondan, aunque no sean su responsabilidad.

Y al que quisiere ponerte a pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa; 41Y a cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos. Mateo 5:40, 41

Integro es quien da, quien no retiene, quien no toma para sí, aquel que desarrolla la cualidad de no apegarse a las cosas materiales, porque haciendo así acumula tesoros en los cielos.

En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar a los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir. Hechos 20:35


Integro es la persona que aprendió a no justificarse a sí mismo, aquel que juzga adecuadamente cada situación entendiendo que ella le advierte de un grado de carencia de integridad que debe superar.

¡Sean bendecidos!

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

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