¿Trata Dios al justo de igual forma que al impío?




Entendiendo los Procesos de Revelación: Caminando en fe para establecer Revelación a través de nuestros actos


Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Génesis 18:23

 


Dios no hace acepción de personas, es el primer establecimiento de Verdad y Justicia que la Escritura presenta en cuanto a la Esencia y Naturaleza de Dios.

Sea pues con vosotros el temor de Jehová; guardad y haced: porque en Jehová nuestro Dios no hay iniquidad, ni acepción de personas, ni recibir cohecho. 2 Crónicas 19:7

La Ley misma había establecido preceptos para enseñar al pueblo a no hacer acepción de personas,

No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. Deuteronomio 16:19

El libro de proverbios denuncia que el hacer acepción de personas establece maldad en la cultura de los pueblos,

Tener acepción de personas, no es bueno: Hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre. Proverbios 28:21

El apóstol Pedro reconoció que el Evangelio del Reino de los Cielos se fundamenta sobre el juicio de no hacer acepción de personas,

Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace acepción de personas; Hechos 10:34

Y el apóstol Pablo, de igual forma, estableció en su doctrina apostólica que para Dios no hay acepción de personas, este es el establecimiento de la Justicia del Reino de los Cielos,

Porque no hay acepción de personas para con Dios. Romanos 2:11


Entonces, si es así, ¿Por qué Abraham establece diferencia entre el justo y el impío? Y más aún, ¿Por qué Dios avala la petición de Abraham?

Efectivamente, Dios no hace acepción de personas; en el evangelio de Mateo leemos en la enseñanza de Jesús que Dios hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos,[1] y según esta doctrina introducida por Jesús, el no hacer acepción de personas es la forma de ser perfectos tal y como el Padre lo es.[2]


Sin embargo, Abraham descubre un nuevo atributo de parte de Dios: Dios no congenia ni soporta la maldad de los pueblos, que hay un límite dentro de la Gracia de Dios que determina hasta cuando Dios ha de tolerarla,

Y en la cuarta generación volverán acá: porque aún no está cumplida la maldad del Amorrheo hasta aquí. Génesis 15:16

Además, la pregunta de Abraham a Dios: ¿Destruirás también al justo con el impío? Nos es útil para entender dos aspectos importantes del valor de un justo delante de la Gracia de Dios.


La presencia de un justo hace que salgan a la luz los juicios de Dios sobre una región

La decisión de destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra había sido tomada mucho antes del encuentro de Abraham con Jehová—Dios, fue justamente en el camino hacia las ciudades de Sodoma y Gomorra cuando Jehová—Dios dispuso “descubrir” a Abraham el propósito de su jornada al lugar.

Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer…?, Génesis 18:17

Esta es la forma de operación de Dios sobre la tierra, y la razón de ubicar sobre ella a justos que la bendigan. En el evangelio de Mateo leemos en una enseñanza de Jesús, que un justo es definido como la luz del mundo, y que su función sobre la faz de la tierra es establecer rumbo y dirección en medio de las tinieblas,

Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Mateo 5:14

Este mensaje fue establecido por el apóstol Pablo como el Evangelio del Reino a las naciones gentiles,

Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz, Efesios 5:8; 1 Tesalonicenses 5:5; 2 Timoteo 1:10

A razón de ello, los profetas establecieron en sus proclamaciones de Justicia que Dios revelaría sus planes a su pueblo por medio de profetas para que entendieran su Voluntad y caminaran a la luz de sus enseñanzas,

Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Amós 3:7


Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos. Isaías 51:4

Así que, un justo es un elemento de Gracia y de bendición para las naciones, su presencia no es un elemento antagónico para las regiones, es la persona que Dios ubica en los lugares para permitir que por amor a ellos salga a la luz aquellos juicios ocultos, para establecer la Justicia, Juicio y Misericordia del Señor.


La presencia de un justo puede hacer que los juicios de Dios sobre una región sean detenidos

El segundo valor de un justo que se destaca en el relato, el cual a partir de aquí es presentado en la Escritura como su función espiritual sobre una región, es la de hacer que el juicio de Dios sea detenido, dando oportunidad a que los moradores de un lugar procedan al arrepentimiento. En el relato del encuentro de Abraham con Jehová—Dios, leemos:

24 Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él? 25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? 26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor de ellos. 27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza: 28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. 29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta. 30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. 31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor de los veinte. 32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor de los diez. Génesis 18:24—32

La presencia de un justo provoca que la región sea bendecida, y que los juicios que pesan sobre ella sean detenidos o aplazados, no para librar a sus moradores del juicio por sus establecimientos de maldad y dejarlos en libertad, sino para darles oportunidad para que sus moradores procedan al arrepentimiento, tal y como el apóstol Pedro lo explicó en una de sus epístolas,

El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3:9

De no haber arrepentimiento, los juicios de Dios caerán sobre aquel lugar irremisiblemente,

Y díjole Jehová: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalem, y pon una señal en la frente á los hombres que gimen y que claman á causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Y á los otros dijo á mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad viejos, mozos y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno: mas á todo aquel sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y habéis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron pues desde los varones ancianos que estaban delante del templo. Ezequiel 9:4-6

El profeta Ezequiel estableció en sus profecías que la forma de proceder de Jehová—Dios sobre la aplicación de sus juicios sobre una ciudad o región, antes de proceder con ellos busca entre sus habitantes al menos un justo por quien la tierra reciba la Misericordia del Señor,

Y busqué de ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese al portillo delante de mí por la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. Ezequiel 22:30

El apóstol Pablo amonesta en su doctrina apostólica a los justos de cada comunidad de fe, que entiendan cuál es su función sobre la tierra, para que por su presencia e intervención los lugares habitados reciban la bendición de Dios,

1AMONESTO pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres; 2Por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 3Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador; 1 Timoteo 2:1-3

Así que, la intervención de Abraham ante el Señor aquel día que los ángeles fueron enviados a destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra, es relatada en el libro de Génesis no solo con un valor histórico, sino sobre todo, para mostrar el valor espiritual que tiene delante de la Presencia del Señor un justo, y su función de bendición para las regiones y ciudades donde habita.

Entendiendo este misterio de Revelación, caminemos con paciencia nuestra vida de fe, sabiendo que una grande nube de testigos es beneficiada con nuestro caminar sobre la tierra. Dios te prospere.


 

Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)


Pastor Pedro Montoya

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[1] Mateo 5:45

[2] Idem 5:49

¿Por qué está airado Dios en contra del impío?




Dios es el que juzga al justo: Y Dios está airado todos los días contra el impío. Salmos 7:11


Dios está airado en contra del impío porque por sus hechos, número uno,  la tierra es contaminada:

“Hijo del hombre, morando en su tierra la casa de Israel, la contaminaron con sus caminos y con sus obras: como inmundicia de menstruosa fue su camino delante de mí. Y derramé mi ira sobre ellos por las sangres que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron.” (Ezequiel 36:17—18);

Y, número dos, porque por sus hechos la tierra es entregada a los Principados y Potestades para asentarse en ella y a operar con derecho desde allí:

“Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.” (1 Corintios 10:20; léase también Apocalipsis 9:20; 16:14).

La ira de Dios pesa sobre todos los impíos todos los días de sus vidas, según el apóstol Pablo lo establece en su epístola a los Efesios:

“Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.” (Efesios 5:6),

y, también en la epístola a los Colosenses:

“Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión.” (Colosenses 3:6).

La ira de Dios sobre los impíos es tan grande que Él no escucha ninguna de sus oraciones, según es establecido en el evangelio de Juan:

Y sabemos que Dios no oye a los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a éste oye.” (Juan 9:31).

La ira de Dios sobre un impío lo puede llevar a apartarlo definitivamente de su Presencia, según es establecido en los libros de los profetas:

Yo os he amado, dice Jehová: y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob, dice Jehová, y amé a Jacob, Y a Esaú aborrecí, y torné sus montes en asolamiento, y su posesión para los chacales del desierto?” (Malaquías 1:2-3, léase también Romanos 9:13).

Y esto de que Dios puede apartar al impío de su Presencia definitivamente es porque la Gracia de Dios también incluye “tiempo” para ser aplicada; Gracia no significa espera indefinida:

Y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicación; y no se ha arrepentido.” (Apocalipsis 2:21).

Ahora, en cuanto a la ira de Dios que pesa sobre un impío, aquí hay un misterio que muchos ministros desconocen como dispensadores de la Gracia de Dios. La religión desde la cual muchos predican los lleva a “ofrecer” un cambio radical para aquellos que se acojan a la Gracia, lo cual es falso. ¿Por qué es falso? Porque Dios no retira la ira de Dios que el impío viene cargando a sus espaldas (Romanos 7:24) tan solo porque aceptaron a Jesús. Para que la “ira de Dios” se aplaque sobre el impío, éste tiene que obrar en fe (actos de fe) tan pronto viene a Jesús. Debe haber un “acto” que aplaque la ira de Dios, usted lo puede leer en los siguientes textos:

  • “Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonathán en tierra de Benjamín, en Sela, en el sepulcro de Cis su padre; e hicieron todo lo que el rey había mandado. Después se aplacó Dios con la tierra.” (2 Samuel 21:14);
  • “Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y pacíficos; y Jehová se aplacó con la tierra, y cesó la plaga de Israel.” (2 Samuel 24:25)
  • “Y Jehová dijo a Moisés: Toma todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos a Jehová delante del sol; y la ira del furor de Jehová se apartará de Israel.” (Números 25:4)
  • “Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón el sacerdote, ha hecho tornar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos: por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel.” (números 25:10—11)

Un ministro de Dios debe enseñar a la congregación que Dios está airado, y que la única forma de cancelar la ira de Dios es a través de los actos de fe:

Empero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” (Hebreos 11:6; léase junto a esto, Santiago 2:20—26).

Cuando la persona ha creído en Jesús pero no “actúa” en fe, porque no quiso o no le enseñaron que esa era la forma de retirar la ira de Dios, la ira se convierte en juicio, hasta que toda la maldad pasada es purgada:

Porque es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios: y si primero comienza por nosotros, ¿qué será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4:17)

Esta situación nos descubre otra que debemos confrontar con conciencia, ¿Está Dios airado solo contra el impío, o lo está también en contra de su pueblo?

Las referencias que los escritos de los profetas nos presentan nos indican que Dios no está agradado totalmente con su pueblo, y es por causa de la conducta que los pastores,  —ministerios, en términos generales— han adoptado con respecto a lo que la Palabra presenta,

  • Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha. Jeremías 2:8
  • Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y diles a los pastores: Así ha dicho el Señor Jehová: ­Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores los rebaños? Ezequiel 34:2
  • Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré los machos de cabrío: mas Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y tornarálos como su caballo de honor en la guerra. Zacarías 10:3

No es por el “pecado” que pueda estar encubierto, no se trata de eso; se trata de cuánto estamos cumpliendo con la Voluntad de Dios para nuestras naciones; se trata de cuánto de la instrucción del Espíritu Santo estamos estableciendo en nuestras comunidades de fe; se trata de cuánta legitimidad de la Palabra estamos proclamando.

Un ejemplo claro es la referencia muy conocida por todos: “Dios aborrece el pecado pero ama al pecador”, es una referencia que no se encuentra en la Biblia, pero se predica como tal; nos sorprendería saber que quien acuñó tal frase perteneció y predicó la filosofía hindú. Esta referencia nos sirve para entender cómo la filosofía ha invadido a la iglesia en formas de apostasía, y para colmo, muchos resultan predicando lo que la Biblia no autoriza a establecer. Hay un desconocimiento de la Palabra, ¿Cómo tendrán Revelación así?

El por qué muchos ministros han caído en ese juego es porque acostumbran a leer devocionales y escritos motivacionales de hombres que han basado sus experiencias en el pensamiento positivo. La Biblia es clara, el Espíritu Santo recomienda recibir nuestra instrucción SOLO de las Sagradas Escrituras:

Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,” (2 Timoteo 3:16).

Eva cayó en apostasía porque atendió un conocimiento de la serpiente que ella desconocía. Cuando Dios nos va a dar de su Revelación, no hay necesidad de otros libros, todo está en las Sagradas Escrituras:

Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.” (Juan 16:13).

Dios revela según el trabajo que desarrollamos, la Revelación de Dios no es pura información, es para establecer el Reino de Dios. Si hay un conocimiento que no necesitamos, no lo busquemos en fuentes extrañas a Dios, lo único que haremos es atraer apostasía.


Usted no caiga en ese juego. Recurra solo a las Escrituras.

 


Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

 


Pastor Pedro Montoya

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¿Cuál es el Valor Real de la Parábola del Buen Samaritano?




Instrucciones para el perfeccionamiento del discernimiento espiritual…



Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y a tu prójimo como a ti mismo. Relato contenido en Lucas 10:25—37

La parábola del Buen Samaritano, como se le conoce en todos los círculos eclesiásticos, es la parábola que presenta a un viajante samaritano que en el camino de Jerusalén a Jericó, más cerca de Jericó que de Jerusalén, se encuentra con un hombre moribundo a quien los ladrones del camino habían asaltado para robarle todas sus pertenencias.

La parábola fue introducida por Jesús a raíz de la pregunta que un doctor de la Ley le planteó en torno a cómo se define quién es el prójimo de cada quien: Mas él, queriéndose justificar a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?(10:29). El tema es uno bien álgido entre los maestros de la Ley, pues como se presenta en la parábola misma por la presencia en el relato del sacerdote y el Levita, de la definición dependía las responsabilidades de cada quien ante la Ley. El sacerdote, por ejemplo, vería en el moribundo un elemento de contaminación, y por lo tanto, su abandono sin siquiera detenerse para certificar que efectivamente estaba muerto, estaría hasta cierto punto validado por la Ley,

Y JEHOVA dijo a Moisés: Habla a los sacerdotes hijos de Aarón, y diles que no se contaminen por un muerto en sus pueblos…    4No se contaminará, porque es príncipe en sus pueblos, haciéndose inmundo. Levítico 21:1—4

El Levita, de igual forma, acercarse al moribundo podría significarle un retraso en su servicio en el Templo, incluso convertirse él mismo en fuente de contaminación,

11El que tocare muerto de cualquiera persona humana, siete días será inmundo: 12Este se purificará al tercer día con aquesta agua, y al séptimo día será limpio; y si al tercer día no se purificare, no será limpio al séptimo día. 13Cualquiera que tocare en muerto, en persona de hombre que estuviere muerto, y no se purificare, el tabernáculo de Jehová contaminó; y aquella persona será cortada de Israel: por cuanto el agua de la separación no fue rociada sobre él, inmundo será; y su inmundicia será sobre él. Números 19:11—13

Así, pues, la definición es determinante; definir quién es el “prójimo” es cuestión de “Vida Eterna”. Es evidente que el doctor de la Ley cuestiona a Jesús para “evaluar” cuánto de su doctrina está fuera de la Ley, y cuánto de su interpretación ofende a la Ley; el propósito es hacerlo “caer” en un fallo de interpretación doctrinal con respecto a la Ley de Moisés.

En realidad, la parábola forma parte de un dialogo—enseñanza desarrollado entre Jesús y el doctor de la Ley; el dialogo se inició cuando el doctor pregunta a Jesús acerca de cómo obtener la Vida Eterna: ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna? (10:25).

En el Evangelio, la Vida Eterna consiste en “creer” en el Hijo de Dios como el que el Padre ha enviado para que el mundo sea salvo por Él,

17Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, para que condene al mundo, mas para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios….   36El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. Juan 3:17—36

¿Por qué el doctor de la Ley pregunta acerca de la Vida Eterna? No es el único que pregunta sobre cómo se obtiene la Vida Eterna. En otro relato aparece Jesús con un joven rico tratando el mismo tema,

Y saliendo él para ir su camino, vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna? Marcos 10:17

En ambos casos Jesús los remite a la Ley, ¿Por qué? La respuesta es sencilla; Jesús no está interesado en validar en ellos el concepto escatológico de Vida Eterna, Jesús está interesado en establecer que en el camino del aprendizaje para amar, entender y conocer a Dios, el requisito es, antes que nada, aprender a cómo tratar y relacionarse con el prójimo. Las palabras del apóstol Juan nos ayudan a entender mejor esta propuesta,

Si alguno dice, Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 1ra. Juan 4:20

Así que, en ambos casos, cada quien es confrontado por la instrucción de la Ley sobre cuánto valor tiene para cada quien la vida de los que les rodean. En el caso del joven rico, la instrucción de Jesús de, ve, vende todo lo que tienes, y da a los pobres,[1] resulta ser la prueba del valor que para el joven le merecen los más necesitados de su ciudad.

En el caso del doctor de la Ley, cuando se llega al final de la parábola, Jesús le pregunta en términos que no le dio oportunidad a pensar su respuesta. Si el moribundo encontrado en el camino a Jericó era el protagonista de la parábola, hubiera sido más pertinente preguntar, ¿Para quién de los tres fue el moribundo su prójimo? Sin embargo Jesús plantea la pregunta en el sentido contrario: ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrones?

La respuesta del mismo doctor de la Ley establece el protocolo de acción en cuanto a cómo tratar a las personas. El Ve, y haz tú lo mismo, sacó a la luz que el doctor de la Ley había vivido haciendo acepción de personas, y para colmo, así lo enseñaba cuando instruía acerca de la Ley de Moisés.


La respuesta de Jesús, parafraseada, se podría plantear de la siguiente forma:

Ve, y haz tú lo mismo, y no actúes como el sacerdote que para él el prójimo significa contaminación; Ve, y haz tú lo mismo, y no actúes como el Levita que para él el prójimo significa retraso en su trabajo; Ve, y haz tú lo mismo, y actúa como el samaritano que para él el prójimo es todo aquel que necesita de su tiempo y de su dinero, sin escatimar esfuerzo alguno.


Volviendo de nuevo a la pregunta original del doctor de la Ley: ¿Haciendo qué cosa poseeré la vida eterna? Ahora tenemos una respuesta más precisa: La Vida Eterna se obtiene haciendo misericordia a tu prójimo.

No obstante, la parábola también trata en forma indirecta el tema de la fe. En la pregunta primera que Jesús le plantea al doctor de la Ley se descubre que Jesús busca que él descubra por sí mismo cuánta capacidad tiene él de seguir la instrucción de la Ley, su capacidad de seguir la instrucción de la Ley es el tamaño de su fe. La fe es definida en este dialogo—enseñanza como la capacidad de cada quien de “seguir” instrucción por la Palabra, y saberla establecer en Verdad. Y aquí toman vigor otras instrucciones de la Palabra que hemos leído en varias otras ocasiones,

Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios. Romanos 10:17

El “oír” por supuesto no para ser informado, sino para hacer, según Santiago ha establecido en su epístola: no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra. Sobre esto mismo habla también el escritor de la epístola a los Hebreos,

Porque también a nosotros se nos ha evangelizado como a ellos; mas no les aprovechó el oír la palabra a los que la oyeron sin mezclar fe. Hebreos 4:2

Lo cual significa que ellos “oyeron”, pero no hicieron conforme a lo que les fue declarado. La parábola de los talentos destaca también que la fe consiste en la “capacidad” de cada cual de hacer tal y como se les encomendó que hicieran,

14Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamó a sus siervos, y les entregó sus bienes. 15Y á éste dio cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: a cada uno conforme a su facultad; y luego se partió lejos. Mateo 25:14—15

Así, pues, la enseñanza que esta parábola nos deja en cuanto a la fe, que la fe no es tanto la capacidad de convencimiento que tenemos sobre la posibilidad o realización de algo, sino más, la capacidad de seguir instrucciones, y establecerlas en Verdad. Verdad significa la integridad de los hechos de la persona, la Verdad no permite la interpretación de los hechos; el doctor de la Ley pretende “acomodar” el concepto de “prójimo” para así tener la libertad de seguirse moviendo en la acepción de personas.

El sacerdote de la parábola, juntamente con el Levita, ambos actuaron según las normas de sus respectivos ministerios, sin embargo ninguno actuaba en Verdad, porque cuando tuvieron de frente a uno que había sido “hecho” conforme a la imagen y semejanza del Dios al cual ellos servían en el Templo, no tuvieron la misma misericordia con la cual ellos fueron sacados de la esclavitud de Egipto, y prefirieron que el moribundo terminara de morir sin la asistencia que él requería por su condición.

Actuar con Verdad es manifestar al prójimo lo que le declaramos a Dios, es hacer las cosas viendo a Dios en los más cercanos; Verdad es renunciar al egoísmo, a la arrogancia y al disgusto de sentirnos maltratados por los demás. Verdad es bendecir sin esperar nada a cambio.

 


¡Para la edificación de los Santos!

 


Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

 

 


Pastor Pedro Montoya

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[1] Marcos 10:21

¡Cómo la bendición de un hombre de Revelación puede transformar el destino de un pueblo!


Y concibió Lea, y parió un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ya que ha mirado Jehová mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido. Génesis 29:32

La siguiente enseñanza está basada en los hechos de la vida de Rubén, primogénito del patriarca Jacob. El propósito es mostrar cómo por la palabra de un hombre de Revelación, Rubén fue reintegrado a la bendición de ser parte de la herencia del Reino de Israel, luego de que la perdiera por causa de su decisión y acción de haber tomado a Bilha, sierva de Rachêl y concubina de su padre.

El hecho se desarrolló en el tiempo cuando el campamento se movía de Beth-El hacia Ephrata (Belén), luego de que en el camino Rachêl muriera al dar a luz a Benjamín.

15Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Beth-el. 16Y partieron de Beth-el, y había aún como media legua de tierra para llegar a Ephrata, cuando parió Rachêl, y hubo trabajo en su parto. 17Y aconteció, que como había trabajo en su parir, díjole la partera: No temas, que también tendrás este hijo. 18Y acaeció que al salírsele el alma, (pues murió) llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín. 19Así murió Rachêl, y fue sepultada en el camino del Ephrata, la cual es Beth-lehem. 20Y puso Jacob un título sobre su sepultura: este es el título de la sepultura de Rachêl hasta hoy. 21Y partió Israel, y tendió su tienda de la otra parte de Migdaleder. 22Y acaeció, morando Israel en aquella tierra, que fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual llegó a entender Israel. …  Génesis 35:15—22

Este acto de Rubén, el primero en su clase de la nación que se formaba sobre cada uno de los hijos de Jacob, fue tenido por su padre como un acto de rebelión y de usurpación, razón por la cual su padre le quitó el derecho de ser considerado hijo primogénito; al morir Jacob pronunció sobre Rubén una declaratoria de excomulgación que además de quitarle el derecho y los beneficios de ser el hijo primogénito, lo constituía en un heredero sin patria,

2Juntaos y oíd, hijos de Jacob; Y escuchad a vuestro padre Israel. 3Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principal en dignidad, principal en poder. 4Corriente como las aguas, no seas el principal; Por cuanto subiste al lecho de tu padre: Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado. Génesis 49:2-4

Los relatos que el libro de Genesis presenta en torno a los hechos de Rubén después de este acto, muestran a Rubén sufriendo del descredito ante sus hermanos, y con muy poca confianza de parte de su padre. Se enfrentó ante la impotencia de no poder convencer a sus hermanos de no hacer daño a su hermano José,

21Y como Rubén oyó esto, librólo de sus manos y dijo: No lo matemos. 22Y díjoles Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre…   29Y Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, y rasgó sus vestidos. Génesis 37:21—29

Las palabras de Rubén a sus hermanos cuando son confrontados en Egipto y tratados como espías, muestran la culpa que le siguió todos esos años,

Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el mozo; y no escuchasteis? He aquí también su sangre es requerida. Génesis 42:22

En cuanto a su relación con su padre, Rubén perdió toda credibilidad, un relato lo presenta empeñando la vida de sus hijos como medio para ser considerado digno de confianza, lo cual muestra la deshonra a la que fue expuesto entre todo el campamento.

Y Rubén habló a su padre, diciendo: Harás morir a mis dos hijos, si no te lo volviere; entrégalo en mi mano, que yo lo volveré a ti. Génesis 42:37

Pero no fue solo su degradación ante su padre lo único que deterioró a Rubén. La Ley de Moisés también le afectó de igual forma; aunque promulgada muchos años más tarde, no dejó impune este hecho, y estableció retroactivamente sobre Rubén la condición de “maldito” que le correspondió por haber tenido sexo con la mujer de su padre. En el libro de Deuteronomio leemos la pena sobre este acto,

Maldito el que se echare con la mujer de su padre; por cuanto descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deuteronomio 27:20

Una maldición significaba una pena de muerte, pausada y silente; quien recibía sobre sí una maldición estaba destinado a perecer, se convertía en débil y frágil, sin recursos para prevalecer ante sus enemigos; era el concepto que prevalecía en ese entonces, lo leemos en un relato entre Balac y Balaam,

Ven pues ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo: quizá podré yo herirlo, y echarlo de la tierra: que yo sé que el que tú bendijeres, será bendito, y el que tú maldijeres, será maldito. Números 22:6

En la Ley de Moisés se lee que una maldición sobre una persona, o sobre un pueblo, provoca la muerte sobre ellos a lo largo del tiempo,

Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó: Deuteronomio 28:45

Así que, un doble decreto de fatalidad recayó sobre Rubén y sobre su generación, convirtiéndolo de por vida en una persona sujeta a la desgracia, y al deterioro progresivo de su generación. La declaración de su padre que le hizo perder su primogenitura y el derecho de ejercerla, perdiendo además los beneficios de la herencia que le correspondía como hijo primogénito; y la adjudicación de la declaración de “maldito” por la Ley de Moisés, que lo sujetó a la degradación progresiva de su generación.

En los relatos sobre el desarrollo de la tribu de Rubén puede observarse cómo la tribu sufrió muchos percances en su desarrollo. A un año de la salida de Egipto, la población arriba de los veinte años de la tribu era de cuarenta seis mil quinientos,

20Y los hijos de Rubén, primogénito de Israel, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por sus cabezas, todos los varones de veinte años arriba, todos los que podían salir a la guerra; 21Los contados de ellos, de la tribu de Rubén, fueron cuarenta y seis mil y quinientos. Números 1:20—21

En el segundo censo que Moisés hace del pueblo, con los mismos parámetros, a casi cuarenta años de haber salido de Egipto, la población de la tribu de Rubén había decrecido a cuarenta y tres mil setecientos treinta,

Estas son las familias de los Rubenitas: y sus contados fueron cuarenta y tres mil setecientos y treinta. Números 26:7

La tribu de Rubén no fue en su desarrollo de las principales tribus,

10La bandera del ejército de Rubén al mediodía, por sus escuadrones: y el jefe de los hijos de Rubén, Elisur hijo de Sedeur;…   16Todos los contados en el ejército de Rubén, ciento cincuenta y un mil cuatrocientos y cincuenta, por sus escuadrones, irán los segundos. Números 2:10—16

Así que, tanto la declaración de degradación de su padre, como la adjudicación retroactiva de la maldición de la Ley, provocaron un gran deterioro en el desarrollo de Rubén y de su generación. En uno de los relatos del libro de Crónicas se lee que la tribu fue llevada cautiva a asiria,

Por lo cual el Dios de Israel excitó el espíritu de Phul rey de los Asirios, y el espíritu de Thiglath-pilneser rey de los Asirios, el cual trasportó a los Rubenitas y Gaditas y a la media tribu de Manasés, y llevólos á Halad, y a Habor y a Ara, y al río de Gozán, hasta hoy. 1 Crónicas 5:26

El relato aunque parezca trágico, en realidad es un relato que exalta la Gloria de Dios, y nos ilustra cómo prevalece la Gracia y la Misericordia de Dios sobre el juicio y aun sobre la maldición.

El destino final de la tribu de Rubén habría  sido el exterminio total; sin embargo, en medio de la debacle a la cual estuvo expuesta las tribu por las acciones de su fundador, hubo un hombre de Revelación que pudo ver no solo lo que estaba escrito sobre Rubén, sino que se remontó sobre el tiempo y vio en Rubén la obra de Dios por medio de Jesús, de reconciliación y de restauración.

Rubén fue el resultado de la decisión de Dios sobre Lea, Dios determinó el nacimiento de Rubén por causa del menosprecio de Jacob sobre ella, así que el nombre de Rubén es un nombre profético,

31Y vio Jehová que Lea era aborrecida, y abrió su matriz; pero Rachêl era estéril. 32Y concibió Lea, y parió un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ya que ha mirado Jehová mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido. Génesis 29:31-33

Rubén (רְאוּבֵ֑ן) es la unión de dos palabras, “vio” (רָאָ֤ה), e hijo (בֵּ֔ן), porque ella dijo: “Ya que ha mirado Jehová mi aflicción

Rubén etimológicamente significa “vio—hijo”, pero según la Revelación de la obra de Dios, Rubén significa, “Dios vio”; y como tal, aunque no deja impune las decisiones y acciones perversas de quienes las hacen, tiene Misericordia sobre ellos, y les extiende su mano de restauración y restitución.

Rubén fue la intervención de Dios en Jacob para poner fin a la impunidad de aborrecer a Lea como coadjutora de la formación de Israel; así que Rubén viene a ser una obra divina en medio de los tiempos para poner fin a prevaricación de un pueblo que conoce a su Dios pero que actúa repudiando a quienes no considera dignos de recibir los beneficios del Reino. Rubén es una obra divina de depuración.

Para los efectos, Rubén fue el primogénito de Dios. Dios vio, y actuó; es el sello de la obra de Dios en medio de los tiempos para aquellos que saben esperar el tiempo de su redención. Esta visión del Reino quedó establecida como la decisión de Dios sobre el pueblo de Israel,

7Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias: 8Y he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del Jebuseo. 9El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los Egipcios los oprimen. Éxodo 3:7-9

Moisés aunque recibió la Ley y la promulgó, fue sobre todo el hombre de Revelación que pudo ver más allá de lo que estaba escrito, y conoció de Dios no solo la dureza de cómo castiga la desobediencia, la rebeldía y la rebelión, sino que también conoció la Gracia y la Misericordia de su obra por Jesús. Pudo ver en Rubén no solo los hechos, sino más, la intervención de Dios en él desde aun antes de que él naciera; por eso, antes de morir habló en Revelación sobre Rubén y le exoneró de su condición de maldito, anuló su vileza y le constituyó en heredero nuevamente para recibir una herencia mucho mayor que la que hubiera recibido antes como hijo primogénito. Moisés lo dejó decretado y ejecutado, establecido por las siguientes palabras,

Viva Rubén, y no muera; Y sean sus varones en número. Deuteronomio 33:6

Rubén es el típico caso del hijo menor que pida la parte de su herencia, y la desperdicia viviendo perdidamente, parábola que Jesús presentó ante los escribas y fariseos de su tiempo para mostrar el valor del Evangelio para restaurar a los que han vivido bajo la maldición de la Ley.[1]

Las palabras de Moisés sobre Rubén aun no se han cumplido, pero las veremos cumplidas muy pronto; se trata de una obra profética que traerá a vida a muchas naciones, naciones a las cuales fue esparcido Rubén en consecuencia a su vileza.

Moisés habló vida sobre Rubén, quitó sobre de él la maldición, y habló prosperidad sobre su postrimería. Rubén es una obra profética para transformar el destino de naciones enteras. Necesitamos hombres de Revelación.



 

Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

 


Pastor Pedro Montoya

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[1] Lucas 15

Procesos de Revelación


Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley. Deuteronomio 29:29

¿Existe algún proceso de preparación para propiciar un ambiente de Revelación?

Recientemente, mientras preparaba material para una clase sobre el carácter espiritual del llamado al ministerio, y el grado de revelación que la persona llamada por Dios necesita tener para ser efectivo como dispensador de los misterios de Dios, llegué a pensar que existe un proceso de preparación previo para exponerse al momento de la Revelación. Comenté sobre mi inquietud con otro ministerio y tuve como respuesta que cuando Dios decide revelar sus misterios, la persona no tiene necesidad, ni tiempo, para prepararse, Dios lo hace en la decisión de su Soberanía y la persona la recibe, y la transmite.

De momento abandoné la idea, pues entendí que la respuesta era contundente y estaba basada en la Palabra: No por obras, para que nadie se gloríe,[1] según escribió el apóstol Pablo a la comunidad de Efeso.

Sin embargo, al paso de los días aun continuó la idea, y aunque entendía que el hombre y la mujer de Dios no pueden hacer nada para provocar que Dios disponga revelarles sus misterios, me preguntaba aun qué cosa hizo Abraham para ser escogido de entre tantos similares a él para que Dios le confiara un proyecto de restauración tan grande; qué cosa hizo que Jacob fuera amado por Dios por encima de Esaú; en términos generales, qué hicieron los hombres y mujeres del pasado, escogidos por Dios para que Él les confiara sus misterios, ¿acaso simple elección sin mayor requisito de cualificación?

En el proceso aprendí que Dios no revela a nadie sin antes haber confirmado por sí mismo que a quien Él revelará sus misterios es digno de recibirlos, y que el tal está dispuesto a vivir según ellos.

Dios prueba para determinar la nobleza y la dignidad de quienes serán herederos de sus misterios; las Escrituras lo confirman:

Y Jehová dijo a Gedeón: Aun es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí yo te los probaré; y del que yo te dijere: Vaya este contigo, vaya contigo: mas de cualquiera que yo te dijere: Este no vaya contigo, el tal no vaya. Jueces 7:4

El profeta Oseas lo propuso de la siguiente forma,

Empero he aquí, yo la induciré, y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Oseas 2:14

Todos son precandidatos, esto para que nadie se queje de que Dios hace acepción de personas, pero la elección es según dignidad, la dignidad que muestran hacia las cosas de Dios. Los escogidos fueron considerados y probaron ser dignos de tal distinción. Si verificamos en las Escrituras del Nuevo Testamento, aun Jesús mismo fue sometido al mismo proceso,

Entonces Jesús fue llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo. Mateo 4:1 (Lucas 4:1)

Revisemos las revelaciones depositadas en Abraham. Jesús sacó a la luz un misterio que si Jesús no lo hubiera referido nunca habría habido forma de saberlo. Miles años antes del nacimiento de Jesús, Abraham vio a Jesús, y se gozó;

Abraham vuestro padre se gozó por ver mi día; y lo vio, y se gozó. Juan 8:56

¿Cómo logró tal apertura a la Revelación? Para contestar esta pregunta es necesario forjarnos otra pregunta: ¿Cuándo sucedió ese momento de Revelación? ¿Antes o después de casi haber sacrificado a Isaac?

Abraham fue aprobado en obediencia, sometido a prueba repetidas veces. Veámoslo. Primero probado en su disposición de salir de la tierra que le significaba seguridad,

Empero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré; Génesis 12:1

Luego, ya en la tierra de Canaán, Abraham fue probado en su capacidad de creer a Dios aún por encima de su discapacidad procreativa,

Y luego la palabra de Jehová fue a él diciendo: No te heredará éste, sino el que saldrá de tus entrañas será el que te herede. 5Y sacóle fuera, y dijo: Mira ahora a los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu simiente. 6Y creyó a Jehová, y contóselo por justicia. Génesis 15:4-6

Abraham es sometido a una prueba de obediencia aún más dolorosa cuando es demandado a expulsar a su hijo Ismael,

Por tanto dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo; que el hijo de esta sierva no ha de heredar con mi hijo, con Isaac. 11Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo. 12Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia. Génesis 21:10-12

Pero la prueba de obediencia mayor fue cuando Abraham fue requerido por Dios para sacrificar a su hijo Isaac, el de la promesa,

Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Génesis 22:2

Las evidencias de los mismos relatos apuntan a que los momentos de Revelación de Abraham fueron después de haber atendido esta última prueba de fe. La prueba de fe en realidad consistía en una prueba de dignidad. Abraham fue encontrado digno de recibir las Revelaciones de Dios.

Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes a Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único. Génesis 22:12

El apóstol Pablo escribiendo sobre este hecho, explicó:

…creyó Abraham a Dios, y le fue atribuido a justicia…  Romanos 4:3

Tal atribución de justicia fue considerada ante Dios como una atribución de dignidad, para que así fuera constituido como el padre espiritual de una nueva generación de hombres y mujeres dignos de recibir Revelación de los misterios de Dios,

Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión: para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, para que también a ellos les sea contado por justicia; Romanos 4:11

Este mismo proceso fue destacado por David, quien aunque bajo el manto del rigor de la Ley, él mismo disfrutó de los beneficios de la Gracia de Jesús,

Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, la fe le es contada por justicia. 6Como también David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin obras, 7Diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. 8Bienaventurado el varón al cual el Señor no imputó pecado. Romanos 4:5-8

Así que, sí existe un proceso de preparación para la exposición ante la Revelación, pero no es provocado por el hombre, sino todo lo contrario, es un proceso desarrollado por Dios para descubrir cuán digna es la persona de contener Sus misterios. El hombre no puede hacer nada para asegurar que Dios le confiará Su Revelación. En todo este proceso podemos comprobar la presencia del misterio del amor de Dios.

El siguiente principio que aprendí es que pese a lo digno que sea la persona ante Dios de recibir y vivir según la Revelación de Dios, no todos desarrollan en su totalidad los beneficios de la Revelación; a unos les cuesta más que a otros lograr establecerlos.

Y esto no porque Dios así lo decida hacer, sino porque los procesos propios de cada quien así lo determinan. La parábola del sembrador logra confirmar este planteamiento.

Y parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta. Mateo 13:8

Si se trata del mismo terreno, y de la misma semilla, ¿Cómo es posible que los resultados sean diferentes?

Las parábolas de los obreros a quienes el amo les entrega sus bienes, la parábola de los talentos,[2] y la parábola de las minas,[3] parábolas con el mismo tema de enseñanza de la parábola del sembrador, descubren que la diferencia en resultados es debido a la facultad de cada quien; es decir, conforme a lo diáfano de la visión de cada quien de entender la obra que realizan.

Esto queda de manifiesto en la respuesta que los siervos le presentan a su señor en ambas parábolas. El siervo malo y negligente, en la parábola de los talentos responde,

Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste; 25Y tuve miedo, y fui, y escondí tu talento en la tierra: he aquí tienes lo que es tuyo. Mateo 25:24-25

Lo mismo acontece con el siervo malo, en la parábola de las minas,

Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo: 21Porque tuve miedo de ti, que eres hombre recio; tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. Lucas 19:20-21

En ambas parábolas es presentado el mismo esquema: todos precalificados para ejecutar una operación especial, pero los resultados de cada quien son en base a la facultad de cada quien para desarrollar la visión de otro y trabajarla como propia. Parte de la enseñanza es la participación del siervo malo, su negligencia es destacada para ilustrar cómo su fracaso se debió a una visión entorpecida de la situación, lo que hizo que no pudiera reaccionar con cordura y al menos entregar el dinero a los banqueros.

No todos desarrollan en su totalidad los beneficios de la Revelación, y no porque Dios así lo decida sino por causa de los procesos propios de cada quien. Cada quien producirá y establecerá según lo revelado en la medida que logre descontaminar los siguientes procesos:

  • La visión acerca de las circunstancias

Aprender a ver como Dios mira y dejar de ver como el hombre acostumbra ver las cosas, fue el tema central de la doctrina de la perfección predicada por los apóstoles en los primeros años de la fundación de la iglesia. El tema no fue nunca un beneficio optativo para mejorar el discernimiento o el criterio cristiano, sino todo lo contrario, se constituyó en la obra de perfección del nuevo nacimiento. La causa del estancamiento o de la inacción en la vida de fe, y aun ministerial, es precisamente la falta de una visión adecuada,

¿No decís vosotros: Aún hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega. Juan 4:35

Samuel se vio afectado cuando el pueblo pidió rey, y fue porque él vio que la solicitud del pueblo significaba rechazo a su gestión profética,

Y descontentó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. 7Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren: porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. I Samuel 8:6-7

La forma de ver las cosas puede traer luz o tinieblas a la vida de cada quien,

La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso: 23Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas? Mateo 6:22-23

La versión presentada por el escritor del evangelio de Lucas destaca el hecho de que muchas personas viven a expensas de una visión distorsionada de la obra de Dios,

La antorcha del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso. 35Mira pues, si la lumbre que en ti hay, es tinieblas. 36Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra. Lucas 11:34-36

El pecado entró precisamente por la vista,

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Génesis 3:6

Pablo ve lo importante de una visión correcta, ello puede hacer la diferencia entre una construcción espiritual correcta o deformada, incluso apostata.

Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica. 1ra. Corintios 3:10

  • La forma de pensar y de sentir de cada quien

La forma de pensar y la forma de sentir son la parte de la personalidad del ser humano más susceptible de sufrir cambios de postura, a tal grado que los cambios pueden darse en cortos lapsos de tiempo aun sin la presencia de un periodo de transición. Esto por supuesto, bajo los efectos de la presión de las circunstancias sobre la persona. En condiciones óptimas el pensamiento y el sentimiento de alguien puede mantenerse invariable.

Pero, ante la presión de circunstancias que atenten contra la comodidad del entorno de alguien, inmediatamente comenzaran a surgir cambios en la postura de la persona.

Mas temo que como la serpiente engaño a Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo. 2da. Corintios 11:3

Si en adición consideramos que los pensamientos y los sentimientos están conectados, y los unos involucran a los otros, una persona operando bajo el compromiso de ambos bajo una misma asignación puede llegar a desarrollar una fuerza poderosa de resistencia y obstinación irracional.

Satanás conoce esta característica humana, por eso en muchas ocasiones son su herramienta más poderosa para llevar a muchos a su misma destrucción,

Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el día de hoy les queda el mismo velo no descubierto en la lección del antiguo testamento, el cual por Cristo es quitado. 2da. Corintios 3:14

De allí que, cuidar la forma de pensar y la forma de sentir ocuparon dentro de la doctrina de los apóstoles del primer siglo una posición sumamente importante para el desarrollo de la vida de fe; tanto así que el apóstol Pablo al dirigir su primera epístola a la comunidad de fe mas carnal[4] de todas las que él ha visitado, les confronta que cómo puede uno que tiene la mente de Cristo actuar con semejante carnalidad,

Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. 1ra. Corintios 2:16

Un pensamiento no sujeto a la obediencia de Cristo; y por extensión, un sentimiento no sujeto a la obediencia de Cristo, son un pensamiento y un sentimiento que naufraga a la deriva, susceptibles de incurrir en engaño,

Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error: Efesios 4:14

La doctrina apostólica establece que el requisito para vivir la vida de fe es a través de la decisión de sujetar los pensamientos y los sentimientos a la obediencia del Señorío de Cristo,

Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y cautivando todo intento a la obediencia, de Cristo; 2da. Corintios 10:5

De allí que, la recomendación apostólica sea: Pensar según establecido en la enseñanza de Jesús,

Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos a Dios en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:11


Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño, mas cuando ya fui hombre hecho, dejé lo que era de niño. 1ra. Corintios 13:11


No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios; 2da. Corintios 3:5


Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: Que si uno murió por todos, luego todos son muertos; 2da. Corintios 5:14


Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8

La recomendación apostólica es: Sentir según establecido en la enseñanza de Jesús,

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: Filipenses 2:5


Como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, sois todos vosotros compañeros de mi gracia. Filipenses 1:7


Hermanos, no seáis niños en el sentido, sino sed niños en la malicia: empero perfectos en el sentido. 1ra. Corintios 14:20

  • La forma de tratar a las demás personas

Nadie podría creer que la forma de tratar a las demás personas tenga injerencia en el desarrollo de la Revelación que podamos recibir de parte de Dios, pero es así; el trato que dispensemos hacia los demás puede incrementar los niveles de Revelación, dependiendo de si dispensamos un buen trato; o detenerlo o hacerlo decrecer, si por el contrario dispensamos un mal trato hacia los demás.

La base de este principio se encuentra en la enseñanza que Jesús compartió con sus discípulos en torno a dar de Gracia lo de Gracia hemos recibido,[5] y en torno al perdón.[6]

¿No te convenía también a ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti? 34Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Mateo 18:33-34

Esta enseñanza puede resumirse en las siguientes Palabras,

Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros: Lucas 6:31

El escritor de la epístola a los Hebreos reconoce que el buen trato a los necesitados hizo que algunos hospedaran ángeles sin ellos saberlo,

No olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Hebreos 13:2

El maltrato a una persona es considerado una ofensa directa a Jesús, y evita por ello recibir de Él la Revelación de sus misterios,

Entonces el Rey dirá a los que estarán a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui huésped, y me recogisteis; 36Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí. 37Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿O sediento, y te dimos de beber? 38¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿O desnudo, y te cubrimos? 39¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 40Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis. Mateo 25:34-40

En resumen, como habremos considerado, la Revelación no llega de la nada, ni es el resultado de la observancia de prácticas rituales como muchas veces los estudios religiosos pudieran habernos sugerido. No es por lo que el hombre y la mujer hacen, o dejan de hacer, que alcanzan los beneficios de ser receptores de los misterios de Dios.

Por el contrario, la Revelación de los misterios y proyectos de Dios al hombre son la decisión de Dios en respuesta a la dignidad que el hombre y la mujer muestran hacia las cosas de Dios, cuando en su momento son probados bajo las circunstancias de optar entre sus beneficios personales, o los beneficios del Reino.

Hay sin embargo, procesos que entorpecen el pleno desarrollo de la Revelación, estos procesos son situaciones propias de cada quien, según lo diáfano de las decisiones de cada quien en torno a saber cómo conducirse entre las circunstancias,

Y si no fuere tan presto, para que sepas cómo te conviene conversar en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad. 1ra. Timoteo 3:15

Dios quiere llevarnos a todos a que alcancemos la plenitud de la estatura de Cristo, ¿es esa también nuestra decisión?

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo: Efesios 4:13

 

Todas los textos biblicos han sido tomados de la Biblia version Reina Valera Antigua (RVA 1909)

Pastor Pedro Montoya

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[1] Efesios 2:9

[2] Mateo 25:14-30

[3] Lucas 19:12-27

[4] 1ra. Corintios 3:1-4

[5] Mateo 10:8

[6] Mateo 6:12; Lucas 11:4

¿Por qué no somos Íntegros? Razón número 3: Porque no nos damos el tiempo suficiente para internalizar la experiencia vivida


Detén asimismo a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Salmo 19:13

Esta tercera y última razón que presentamos para explicar el porqué de la insuficiencia de muchos por alcanzar la integridad se fundamenta sobre la doctrina bíblica de que todo cuanto acontece a nuestro alrededor tiene un principio espiritual de enseñanza que se introduce en el ambiente humano para explicarle al hombre acerca de la grandeza de quien creo todas estas cosas.

32Porque pregunta ahora de los tiempos pasados, que han sido antes de ti, desde el día que crio Dios al hombre sobre la tierra, y desde el un cabo del cielo al otro, si se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella.  …  36De los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte: y sobre la tierra te mostró su gran fuego: y has oído sus palabras de en medio del fuego.  …  39Aprende pues hoy, y reduce a tu corazón que Jehová él es el Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay otro. Deuteronomio 4:32-39

Es, como lo explicó el salmista David, la sabiduria que se manifiesta día a día, y noche a noche, sin habla ni lenguaje, donde no se escucha una voz, para comprender los errores y estar limpio de las faltas secretas. Entonces seré recto, y seré inocente de la gran transgresión.

El un día emite palabra al otro día, Y la una noche a la otra noche declara sabiduría. 3No hay dicho, ni palabras, Ni es oída su voz.  …  12Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos. 13Detén asimismo a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Salmo 19:2-13

Como tal, la poca o nada tolerancia que los seres humanos tenemos hoy en día para entender y discernir acerca del significado de las cosas que suceden a nuestro entorno no nos permite ver el valor espiritual y educativo de las experiencias vividas.

Si el lector revisa el texto del libro de Jonás, por ejemplo, descubrirá que la tripulación de la embarcación en la cual Jonás huía de la presencia de Dios, rápido entendieron que aquella tempestad obedecía a una razón espiritual que la había provocado,

Y dijeron cada uno a su compañero: Venid, y echemos suertes, para saber por quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. 8Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Jonás 1:7,8

Otro ejemplo lo encontramos en el libro del profeta Joel,

Oíd esto, viejos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres? Joel 1:2

Toda experiencia vivida tiene un principio espiritual de enseñanza, descubrirlo es la asignación de cada quien,

Gloria de Dios es encubrir la palabra; Mas honra del rey es escudriñar la palabra. Proverbios 25:2

No hemos podido lograr la integridad porque somos reactivos, es decir, reaccionamos repentinamente a cualquier estímulo, a cualquier situación, a cualquier experiencia. No preguntamos por qué ha ocurrido tal evento, o por qué se ha producido tal situación; No nos tomamos el tiempo para interiorizarlo, no le damos tiempo al Espíritu Santo para que declare el valor de la experiencia vivida.

Si observa el caso de Maria cuando el ángel se le apareció para manifestarle acerca del ser que ella daría a luz, el texto declara que ella “guardaba” todo en su corazón,

Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón. – Lucas 2:19

Otro ejemplo lo encontramos en el caso del apóstol Pedro cuando tuvo la visión del lienzo con muchos animales dentro. El texto declara que Pedro “meditaba” en estas cosas,

Y estando Pedro dudando dentro de sí qué sería la visión que había visto, he aquí, los hombres que habían sido enviados por Cornelio, que, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Hechos 10:17

No se trata de una doctrina nueva implantada dentro de la proclamación de la verdad del Evangelio, es lo que desde tiempos antiguos encontramos en la Ley Mosaica como la base operacional de la vida de fe según la justicia del Reino.

En la Ley el lector descubre de la existencia de ciertas disposiciones operacionales que respaldaban a quien las observaba, a introspectar según las experiencias vividas para encontrar la sabiduría de su existencia.

El Shabat, al término de cada ciclo de siete días; el Yom kippur, a los diez días del séptimo mes; las tres grandes conmemoraciones anuales, Pesaj, Shavuot y Sukkot, son todos ejemplos de establecimientos divinos para que el hombre tuviera tiempos para meditar, y corregir su vida, en base a sus experiencias vividas.

Y contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Hácese esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. 9Y serte ha como una señal sobre tu mano, y como una memoria delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto. Éxodo 13:8,9

Dios nos mete en experiencias “accidentales” para enseñarnos por ellas,

Y acordarte has de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. 3Y te afligió, e hízote tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido; para hacerte saber que el hombre no vivirá de solo pan, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. 4Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado por estos cuarenta años.        Deuteronomio 8:2-4

Muchas de estas experiencias vienen para que salga a la luz lo que está escondido dentro de nosotros, para que salga a la luz lo que para nosotros está oculto, o ignoramos; para que por la experiencia sea quitado del medio aquello que impide que alcancemos integridad. Reaccionamos muy rápido y no podemos ver la enseñanza.

Esta tercera causa de por qué no somos íntegros está dirigida a hacernos conscientes de nuestras reacciones. Las reacciones son nuestro más grande estorbo.

El grado de integridad se obtiene cuando no reaccionamos de inmediato, sino que antes lo internalizamos, meditamos en ello, y lo presentamos en oración. Allí vendrá la enseñanza.

Satanás quita la enseñanza cuando provoca y logra que reaccionemos ante el primer estimulo,

Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado junto al camino.   Mateo 13:19

El punto de perfección se alcanza cuando logramos controlar nuestras reacciones, o sentimientos, e internalizamos acerca del valor espiritual de la experiencia,

Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí. Juan 14:30

Cuando no nos comportemos conforme a los sentimientos, ni conforme a los estímulos; cuando gobernemos nuestras reacciones, y en lugar de actuar por estímulos o por sentimientos podamos actuar según instrucciones del Señor, entonces el príncipe de este mundo no robará nada en nosotros, y habremos alcanzado integridad.

Quien cuando le maldecían no retornaba maldición: cuando padecía, no amenazaba, sino remitía la causa al que juzga justamente: 1ra. Pedro 2:23

La integridad llega cuando no hay nada ni nadie que nos obligue a actuar, cuando actuamos por las instrucciones del Reino.

No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia. 1ra. Pedro 3:9


¡Seas integro, y próspero!

 

 

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

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¿Por qué no somos Íntegros? Razón número 1: Nuestras Plataformas de Evaluación están Distorsionadas


El justo que camina en su integridad, Bienaventurados serán sus hijos después de él. Proverbios 20:7

Nadie nace siendo integro, la integridad se cultiva, se alcanza con esfuerzo; claro está, en la medida de la disposición de exponernos ante Dios. La integridad es la apertura que el espíritu humano adquiere de permitir que la herencia de pecado sea expuesta a la luz; nadie que no esté dispuesto a exponerse ante Dios puede ser integro.

Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme. Génesis 3:10

La integridad no tiene nada que ver con la moralidad, aunque por supuesto, habrá quienes se afanen por definirla en función de ella. La integridad es una virtud de ánimo de carácter espiritual, y por lo tanto, para cultivarla es necesario erradicar primero todos los modelos y patrones seculares sobre los cuales se ha querido construirla.

La integridad es ordenada a partir de la decisión personal de actuar según disposiciones divinas, solo puede ser integro quien está dispuesto a honrar a Dios a través de sus ejecutorias. La razón básica de por qué no podemos ser íntegros se debe a que muy pocos han decidido tener a Dios en su noticia.

Y como a ellos no les pareció tener a Dios en su noticia, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene, Romanos 1:28

Pensar que podemos llegar a ser íntegros sin Él es alejarnos de la posibilidad de serlo, ampararnos en la moralidad como recurso alterno nos envuelve en un hechizo; así que, quienes quieran exponerse a la posibilidad de ser íntegros en Dios, bienvenidos, y adelante en el esfuerzo.

Tengo muchos años en el Evangelio, y en el pastorado, y he notado que muchos creyentes –entre ellos yo– aunque en Cristo y fieles participantes de una congregacion de fe, no han podido alcanzar un estatus de integridad total; y no quiero que confunda creyendo que cuando señalamos la no integridad de alguien equivale a identificar al tal como una persona pecadora.

Una persona puede estar exenta del pecado y no ser integro, y es porque la integridad tiene que ver con perfección, y no con niveles de contaminación, como es destacada en la moralidad.

Un día en dialogo con el Señor, me atreví a preguntarle, ¿Por qué muchos hombres y mujeres de Dios no hemos podido ser íntegros? Y esto es lo que Él me respondió.

El primer obstáculo que debemos sortear es la tendencia a la auto-justificación. Este es el mayor estorbo que nos impide ser íntegros.

Aunque todos sabemos y confesamos que la justificación no es por obras, en la práctica diaria la realidad es otra. Hay dentro de nosotros una tendencia, y cada vez más fuerte, de justificar nuestros actos, y nuestros sentimientos. Tenemos necesidad de explicar por qué llegamos tarde, por qué hicimos, o no hicimos, tal cosa, nos comparamos con otros; y peor aún, nos amparamos en la Palabra para validar actos que no nos conducen a nada, muchos de ellos incluso hasta vergonzosos.

La fortaleza de esta tendencia lamentablemente la extraemos de los principios de moralidad que sustentamos. Les echamos la culpa a los demás, argumentamos que lo hicimos en ingenuidad, que Satanás nos engañó. Todos sabemos muy bien de lo que estamos hablando.

Para cultivar la integridad debemos considerar, primero, cómo estamos evaluando las situaciones que nos enfrentan.

Las plataformas de evaluación que usamos actualmente para medir nuestras conductas, y las reacciones ante las situaciones cotidianas, están distorsionadas, son manipuladas conforme al bien e interés privado y dirigidas por pensamientos egoístas.

La integridad está dirigida a la consecución del beneficio comunitario. En días recientes fui ilustrado por Dios en un caso propio.

Me sucedió que uno de estos días Christian se quedó sin vehículo, y debía yo llevarlo a su lugar de empleo; pero también como todos los días tenía que llevar a Diego y a Zion a su escuela. Para que Christian no incurriera en tardanza, decidí primero llevar a Christian y luego dejar en el colegio a Zion y a Diego. El tiempo no nos daba para hacer ruta.

Sucedió que Diego se retrasó y para no afectar a Christian, me marché llevando a Zion conmigo.
Después de dejar a Christian en su lugar de empleo, decidí regresar por Diego para eventualmente dejarlos a ambos en su colegio.

El esquema me parecía bueno, ¿para qué pasar por la escuela a dejar a Zion si total ya estaba tarde? Unos minutos más no haría la diferencia.

Mi plataforma de evaluación estaba incorrecta, era injusta. Debí haber llevado a Zion al colegio antes de recoger a Diego, pues Zion había hecho su esfuerzo de levantarse temprano, de estar a tiempo a la hora de salida, pues sabía lo que había acontecido con el vehículo de Christian y la necesidad que él tenía de no llegar con retraso ese día.

En el momento de actuar, mi decisión me pareció correcta, era práctica, me facilitaba las cosas, pero incurrí en una injusticia en contra de Zion.

Las plataformas de evaluación que usamos están distorsionadas, son egoístas, no buscan establecer justicia y verdad, y peor aún, no buscan el bien comunitario.

Cuando fui corregido por el Señor, confieso, me incomodé. Ante la experiencia recordé inmediatamente que en las Escrituras había leído en algún momento un texto que dice, “para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días“. Lo busqué, y dice literalmente:

Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para hacer habitar allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. Deuteronomio 14:23

Y allí entendí la corrección. La integridad se cultiva. Se aprende a ser integro. Si el temor a Dios es aprendido, ¿Cuánto más la integridad?

Por supuesto, si la persona no se auto–justifica, de lo contrario, la persona no podrá aprender a ser integro, ni mucho menos podrá cultivar la integridad a la que estuvo expuesta.

Vemos claro ahora el porqué la necesidad de destruir las plataformas mundanas de evaluación, y sustituirlas por plataformas bíblicas y espirituales, es la única forma de alcanzar integridad. Está ordenado en la misma Escritura,

JEHOVÁ, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de tu santidad?El que anda en integridad, y obra justicia, Y habla verdad en su corazón. – Salmos 15:1-2

La integridad demanda esfuerzo, sacrificio, entrega, denuedo. Demanda el bien comunitario antes que el bien personal.

No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo: mas amarás a tu prójimo como a ti mismo: Yo Jehová. Levítico 19:18

La integridad se construye a través del esfuerzo de la persona por mostrar que sus intenciones son honestas. El íntegro se esfuerza por no actuar movido por una razón oculta. Su acción es sincera, no esconde ninguna trampa, ni doble agenda, ni busca obtener un resultado que no ha manifestado con anticipación.

La integridad se construye sobre fundamento de verdad. Ser íntegro significa ser veraz, es la persona que actúa conforme a la verdad. El íntegro no engaña, no comete fraude, no defrauda la confianza de quienes en él confían.

Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará. Juan 8.32

Ser integro ante Dios significa presentarse ante Él creyendo que Él es único Dios, que fuera de Él no hay nada, ni nadie. La idolatría es considerada como un síntoma de que la persona adolece de ausencia de integridad,

La integridad se construye sobre acciones de justicia. Integro es la persona que no se apega a las cosas materiales.

Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Mateo 19:21

Es íntegro la persona que no rehúye a hacer tareas aunque no le correspondan, aunque no sean su responsabilidad.

Y al que quisiere ponerte a pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa; 41Y a cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos. Mateo 5:40, 41

Integro es quien da, quien no retiene, quien no toma para sí, aquel que desarrolla la cualidad de no apegarse a las cosas materiales, porque haciendo así acumula tesoros en los cielos.

En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar a los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir. Hechos 20:35


Integro es la persona que aprendió a no justificarse a sí mismo, aquel que juzga adecuadamente cada situación entendiendo que ella le advierte de un grado de carencia de integridad que debe superar.

¡Sean bendecidos!

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya