Se ha Completado la Maldad de Puerto Rico… ¿Y, Ahora Qué?

Y en la cuarta generación volverán acá: porque aún no está cumplida la maldad del Amorrheo hasta aquí. Génesis 15:16

Según las Escrituras toda situación natural que acontece sobre la faz de la tierra tiene una causa espiritual que la provoca, y es presentada por Dios a los moradores de la tierra como señal de Su Soberanía y Autoridad.

Y no se trata de la invención humana, es diseño divino. La lectura del primer capítulo del primer libro de Moisés, el libro de Génesis, encontramos que el Todopoderoso dispuso el firmamento como tablón de edictos para manifestar al hombre sus designios,

Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y para las estaciones, y para días y años; Génesis 1:14

El salmista David destaca esta forma particular de Dios de comunicarse con la humanidad como la forma cotidiana de impactar a la humanidad con su Potencia.

Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos. 2El un día emite palabra al otro día, Y la una noche a la otra noche declara sabiduría. 3No hay dicho, ni palabras, Ni es oída su voz. 4Por toda la tierra salió su hilo, Y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol. Salmo 19:1-4

Aunque no hay palabras audibles, sin embargo nadie es inexcusable para luego decir, no lo supe.

Porque los Gentiles que no tienen ley, naturalmente haciendo lo que es de la ley, los tales, aunque no tengan ley, ellos son ley a sí mismos: Romanos 2:14

Moisés extendió esta forma divina de hablarle a la humanidad, y agregó junto al firmamento, a los cielos y la tierra.

A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente: Deuteronomio 30:19

Así que, el Todopoderoso habla a través de las situaciones naturales. Nada es casualidad. Es un mensaje, una llamada de atención, una alerta, la promulgación de un juicio sobre los moradores de una región.

El colapso del sistema eléctrico producto de la falla de la Central de Aguirre, el 21 de septiembre de 2016, fue una llamada de atención para hacernos reflexionar sobre el estado espiritual de la nación.

En aquella ocasión planteamos una pregunta: ¿Qué significado espiritual tiene para Puerto Rico el colapso de energía eléctrica del 21 de septiembre de 2016?

No entendimos de lo que este evento nos estaba advirtiendo, y justo un año después, el 20 de septiembre de 2017, fuimos azotados por el huracán Maria, que hoy por hoy tiene en una crisis a la isla.

¿Casualidad? No, no lo es. Nada es casualidad. Es juicio de Dios ante la creciente incredulidad y arrogancia del pueblo que no quiere humillarse ante el propietario de la isla: la isla del Cordero. El que tiene oídos para ‎oír,… ¡que oiga!…‎

Hoy, nuevamente estamos ante una situación natural extraordinaria: a partir del lunes 5 de marzo, y por espacio de 5 dias, se anuncia una histórica marejada con olas de entre 13 a 19 pies, así como olas rompientes de sobre 20 pies. Un evento que tendrá una duración de cinco días, como para que nadie ignore sobre la importancia espiritual y la advertencia por la que fue enviado.

Aunque los meteorólogos están conscientes de su existencia se trata de un evento grande de marejada inusual, por la dirección que corre, de noroeste a norte, usualmente son del norte noreste.

Una condición de huracán sin que haya uno de por medio, como lo fue el apagón general por el fallo de la Central de Aguirre. Es la última advertencia.

¿Qué en realidad es lo que está pasando? ¿A qué obedece este evento grande de marejada?

Desde hace un poco más de cuatro años, Puerto Rico ha estado recibiendo mensajes precisos de Dios. El Señor llamándolo al arrepentimiento, y a la humillación, a volverse en amistad con Él.

El 9 de marzo de 2014, un día domingo, comenzó en el Coliseo de Arecibo un acontecimiento singular, restaurador, dado por Dios para iniciar en esta nación un mover profético sobre la tierra: 40 días de ayuno, como el evento de Jonás ante Nínive.

Tan pronto el acontecimiento concluyó el día 17 de abril, muchos otros municipios siguieron el ejemplo. Lastimosamente un mensaje revelado que el Señor había entregado a un hombre no religioso ni conocido, fue transformado en “moda”, donde lo que menos se hizo fue ayunar y humillarse ante el Creador. La soberbia y vanidad de los líderes religiosos menospreció la Palabra de Dios y se refugió en ritos y costumbres paganos, como el profeta Jeremías denunció,

Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas. Jeremías 2:13

Estamos a escasos 5 días de cumplir cuatro años de que en Arecibo se inició un tiempo de cuarenta días de ayuno, para según fue decretado por el alcalde de Arecibo, traer un gran avivamiento que nos lleve a que nuestro pueblo se una y se levante ante la presencia del Señor.

¿No será que este evento grande de marejada nos estará recordando la proclama divina de humillarnos y buscar al Señor en ayuno?

En el caso de Nínive, un rey pagano que no sabia distinguir entre su mano derecha ni su mano izquierda, estuvo dispuesto a humillarse, y a ayunar, y sin tener garantía de que esto pudiera funcionar, propuso, ¿Quién sabe si se volverá y arrepentirá Dios, y se apartará del furor de su ira, y no pereceremos?[1]

¡Cuánto no más Puerto Rico que sus bases son evangélicas! El orgullo, la vanidad y la soberbia es mucha, y grande, que no nos permite ver lo que Dios nos está diciendo.

Dios está confrontando a la nación entera a través de fenómenos naturales sobre su fe nominal, renuentes a someterse a su señorío.

Puerto Rico se ha rebelado contra el Todopoderoso. Sus líderes políticos, y aun religiosos, han tentado al Señor.

Los líderes políticos se acercan a las iglesias solo en tiempo de elecciones, para buscar votos; y la iglesia ha caído en su juego, pues amenazan con retirar su voto cuando éstos se alejan de los pactos que formalizaron con las comunidades de fe a cambio de su voto.

Han antepuesto la capacidad humana, nadie busca a Dios. Predominan las alianzas, el cabildeo, los negocios, y todo esto es maldad y abominación a Dios. No han creído que el Señor esté interesado en intervenir. Han relegado a Dios a las iglesias.

Este evento grande de marejada nos está advirtiendo de otro evento grande que viene, destructor, como nos advirtió el apagón de Aguirre antes de la llegada del huracán Maria.

Para todo esto hay fecha. Y la fecha es cercana.

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

www.ministerioscristorey.com

[1] Jonás 3:9

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