Programa Radial “Jesús, Señor y Cristo” Argentina



Programación radial por radio Líder, 100.1FM, desde General Pinto, provincia de Argentina.

 El programa “Jesús, Señor y Cristo” es un programa semanal de 30 minutos de duración dedicado al estudio doctrinal de las enseñanzas de Jesús contenidas en los evangelios y en los escritos apostólicos.

El programa está dirigido a fortalecer las bases doctrinales en las comunidades de fe cristiana que buscan establecerse en sus respectivas regiones como testigos vivos de la doctrina de la salvación a través de Jesús.


Día de Transmisión: jueves (programa semanal)

Hora: 1:00 PM (hora de Argentina)

(10:00 AM hora de Centroamérica; 12 del mediodía hora de Puerto Rico)


Escúchelo conectándose a la Web:

Radio Lider, 100.1FM General Pinto, Argentina


Aplicación para teléfono móvil

 



Numero de contacto en General Pinto, Argentina:

ministro Juan F. Caniza, tel.  2355-484129



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Programa Radial “sobre esta roca edificaré mi iglesia”. Puerto Rico



Programa de estudio y enseñanza bíblica basado en la lectura e interpretación de los libros de la Biblia, con énfasis en el Nuevo Testamento.

El programa se presenta bajo el nombre “sobre esta roca edificaré mi iglesia”, y es un programa de contenido doctrinal basado en el Evangelio del Reino de Dios, tal y como fue proclamado en el mensaje apostólico y profético de los inicios de la iglesia del Señor.

El programa busca fortalecer las bases doctrinales, y está dirigido a las comunidades de fe cristiana que proclaman la doctrina de la salvación por la fe en Jesús.

Comenzaremos el estudio con la epístola del apóstol Pablo a los Filipenses.


Día de Transmisión: martes (programa semanal)

Hora: 9:00 AM (hora del Atlántico: 7:00 AM hora de Centroamérica; 10:00 AM hora de Argentina)



Escúchelo conectándose a la Web en cualquiera de los siguientes links:


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Aviso de Juicio Inminente




Los habitantes de las islas del Caribe estamos muy acostumbrados a los boletines de las agencias pertinentes que advierten sobre los cambios bruscos en el clima. Todo natural de las islas sabe lo que significa un aviso de inundación repentina, o una advertencia de tormenta tropical, y así por el estilo.

Los términos se manejan muy bien y dependiendo de su significado, así los preparativos que la población tiene que realizar.

Una noche de éstas, reflexionando sobre estos términos y cómo conocerlos nos ayudan a establecer protocolos de seguridad para el manejo de las emergencias, pensé de momento que en cuestiones de vida espiritual debe de suceder exactamente lo mismo, debe existir un sistema de “advertencias” que preparen a la ciudadanía sobre los juicios que vienen, solo que lamentablemente nadie puede advertir el significado de los “avisos”

¡cómo es posible que la humanidad no pueda entender los “avisos” de Dios de juicio inminente que se ciernen sobre las regiones!

Quizá sea porque este tipo de “advertencias” ha caído en el renglón de los temas de fanatismo religioso, y tan solo con pensar en la idea hace que la gente de media vuelta y se retire incomoda por haberse tratado el tema.

Pero si por un momento lo pensamos detenidamente nos daremos cuenta que el asunto debe despertarnos a verificar adecuadamente lo que sucede a nuestro alrededor. Las cosas nunca suceden por casualidad, existe demasiada matemática en el desarrollo de los eventos como para ver en ellos una simple “casualidad”.

Todos conocemos la historia de Jonás,[1] por ejemplo, que se negó en primera instancia a llevar una “advertencia” a los habitantes de Nínive, una ciudad no piadosa ni interesada en las cosas espirituales; de hecho, razón por la cual la ciudad había caído en perversidad y por eso se cernía juicio de Dios sobre ella. Y aunque no eran una ciudad piadosa, creyeron, y su acción de arrepentimiento evitó el mal anunciado.

Tenemos también el caso del apóstol Pedro que la noche que Jesús fue entregado recibió la “advertencia” de que Satanás lo había señalado para “zarandearlo” como a trigo.[2] Contrario al caso de los habitantes de Nínive que atendieron la “advertencia”, Pedro no la atendió, y al final de esa noche, relata la historia, Pedro “lloró amargamente”.

Y podríamos seguir citando. Estos casos nos descubren que Dios no se goza con ver sufrir, ni ver padecer a nadie, que anticipadamente descubre lo inminente de los juicios que se avecina. ¿Por qué no los detiene? Preguntará alguien. Lo hace, es la respuesta, lo hace advirtiendo. No que lo pueda evitar, pues Dios no es un sirviente de los hombres, lo advierte para que la gente entienda que los únicos que pueden cambiar el curso de los eventos es el hombre mismo.

El hombre dispuso resolver su vida en ausencia de Dios; en el huerto del Edén, Adam y Eva decidieron en ausencia de Dios, y de allí ellos relegaron a Dios con quien antes habían tenido una estrecha relación, a una posición de advertidor de las cosas que les sucedería, por causa de las decisiones que cada quien toma, por supuesto. Dios les advirtió a Adam y Eva que de allí en adelante la tierra seria maldita, y que ella se encargaría de hacerles ver lo duro que es vivir sin Dios: maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.[3]

Dios no se goza con ver sufrir, ni ver padecer a nadie, pero antes de que sucedan las desgracias se encarga de advertir a los hombres para que se preparen, y puedan cambiar las cosas cuando así hay posibilidad todavía, pero los hombres no entienden. Encontré en las Sagradas Escrituras un texto que muestra el dolor en Dios por la ignorancia que existe en las gentes,

Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo porque no tuvo ciencia; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed. Isaías 5:13

El profeta Oseas también escribió en los mismos términos,

Mi pueblo fue talado, porque le faltó sabiduría, Porque tú desechaste la sabiduría, yo te echaré del sacerdocio: y pues que olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Oseas 4:6

La tierra es quien se encarga de ejecutar los juicios de Dios por causa de las decisiones de los hombres, por correr desbocados hacia la maldad y por practicar las practicas satánicas buscando fama, riquezas y poder. Un terremoto, un ciclón, una sequía, una hambruna, una plaga, una tierra estéril, fechas repetidas en diferentes años para suceder desgracias nacionales, etc., son “advertencias” de una acción que debe ser corregida de parte de los habitantes de las regiones donde suceden los eventos. Moisés estableció que la tierra tiene la capacidad de ser testigo ante los hombres de la buena intención de Dios por bendecir y guiar a los hombres, y de la maldad de ellos cuando no quieren escuchar a Dios.

Yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que presto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para poseerla: no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos. Deuteronomio 4:26

Dios no se goza con el dolor humano, pero advierte, solo que los hombres no entienden las advertencias de Dios. El apóstol Pedro escribe con respecto al amor de Dios, y estableció que Dios no quiere que nadie perezca,

El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2da. Pedro 3:9

Estamos bajo una advertencia de juicio inminente, ¿Cómo lo sabes? Porque Dios advirtió por un temblor de gran magnitud que hubo, ¿lo entendemos? ¿Cuál es el protocolo de seguridad que procede? Arrepentimiento, y buscar de Dios.

En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salud te he socorrido: he aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud. 2da. Corintios 6:2

 


Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)


 

Pastor Pedro Montoya

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[1] Jonas 1:1-3

[2] Lucas 22:31

[3] Genesis 3:17b

Se ha Completado la Maldad de Puerto Rico… ¿Y, Ahora Qué?


Y en la cuarta generación volverán acá: porque aún no está cumplida la maldad del Amorrheo hasta aquí. Génesis 15:16

Según las Escrituras toda situación natural que acontece sobre la faz de la tierra tiene una causa espiritual que la provoca, y es presentada por Dios a los moradores de la tierra como señal de Su Soberanía y Autoridad.

Y no se trata de la invención humana, es diseño divino. La lectura del primer capítulo del primer libro de Moisés, el libro de Génesis, encontramos que el Todopoderoso dispuso el firmamento como tablón de edictos para manifestar al hombre sus designios,

Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansión de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y para las estaciones, y para días y años; Génesis 1:14

El salmista David destaca esta forma particular de Dios de comunicarse con la humanidad como la forma cotidiana de impactar a la humanidad con su Potencia.

Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos. 2El un día emite palabra al otro día, Y la una noche a la otra noche declara sabiduría. 3No hay dicho, ni palabras, Ni es oída su voz. 4Por toda la tierra salió su hilo, Y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol. Salmo 19:1-4

Aunque no hay palabras audibles, sin embargo nadie es inexcusable para luego decir, no lo supe.

Porque los Gentiles que no tienen ley, naturalmente haciendo lo que es de la ley, los tales, aunque no tengan ley, ellos son ley a sí mismos: Romanos 2:14

Moisés extendió esta forma divina de hablarle a la humanidad, y agregó junto al firmamento, a los cielos y la tierra.

A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente: Deuteronomio 30:19

Así que, el Todopoderoso habla a través de las situaciones naturales. Nada es casualidad. Es un mensaje, una llamada de atención, una alerta, la promulgación de un juicio sobre los moradores de una región.

El colapso del sistema eléctrico producto de la falla de la Central de Aguirre, el 21 de septiembre de 2016, fue una llamada de atención para hacernos reflexionar sobre el estado espiritual de la nación.

En aquella ocasión planteamos una pregunta: ¿Qué significado espiritual tiene para Puerto Rico el colapso de energía eléctrica del 21 de septiembre de 2016?

No entendimos de lo que este evento nos estaba advirtiendo, y justo un año después, el 20 de septiembre de 2017, fuimos azotados por el huracán Maria, que hoy por hoy tiene en una crisis a la isla.

¿Casualidad? No, no lo es. Nada es casualidad. Es juicio de Dios ante la creciente incredulidad y arrogancia del pueblo que no quiere humillarse ante el propietario de la isla: la isla del Cordero. El que tiene oídos para ‎oír,… ¡que oiga!…‎

Hoy, nuevamente estamos ante una situación natural extraordinaria: a partir del lunes 5 de marzo, y por espacio de 5 dias, se anuncia una histórica marejada con olas de entre 13 a 19 pies, así como olas rompientes de sobre 20 pies. Un evento que tendrá una duración de cinco días, como para que nadie ignore sobre la importancia espiritual y la advertencia por la que fue enviado.

Aunque los meteorólogos están conscientes de su existencia se trata de un evento grande de marejada inusual, por la dirección que corre, de noroeste a norte, usualmente son del norte noreste.

Una condición de huracán sin que haya uno de por medio, como lo fue el apagón general por el fallo de la Central de Aguirre. Es la última advertencia.

¿Qué en realidad es lo que está pasando? ¿A qué obedece este evento grande de marejada?

Desde hace un poco más de cuatro años, Puerto Rico ha estado recibiendo mensajes precisos de Dios. El Señor llamándolo al arrepentimiento, y a la humillación, a volverse en amistad con Él.

El 9 de marzo de 2014, un día domingo, comenzó en el Coliseo de Arecibo un acontecimiento singular, restaurador, dado por Dios para iniciar en esta nación un mover profético sobre la tierra: 40 días de ayuno, como el evento de Jonás ante Nínive.

Tan pronto el acontecimiento concluyó el día 17 de abril, muchos otros municipios siguieron el ejemplo. Lastimosamente un mensaje revelado que el Señor había entregado a un hombre no religioso ni conocido, fue transformado en “moda”, donde lo que menos se hizo fue ayunar y humillarse ante el Creador. La soberbia y vanidad de los líderes religiosos menospreció la Palabra de Dios y se refugió en ritos y costumbres paganos, como el profeta Jeremías denunció,

Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas. Jeremías 2:13

Estamos a escasos 5 días de cumplir cuatro años de que en Arecibo se inició un tiempo de cuarenta días de ayuno, para según fue decretado por el alcalde de Arecibo, traer un gran avivamiento que nos lleve a que nuestro pueblo se una y se levante ante la presencia del Señor.

¿No será que este evento grande de marejada nos estará recordando la proclama divina de humillarnos y buscar al Señor en ayuno?

En el caso de Nínive, un rey pagano que no sabia distinguir entre su mano derecha ni su mano izquierda, estuvo dispuesto a humillarse, y a ayunar, y sin tener garantía de que esto pudiera funcionar, propuso, ¿Quién sabe si se volverá y arrepentirá Dios, y se apartará del furor de su ira, y no pereceremos?[1]

¡Cuánto no más Puerto Rico que sus bases son evangélicas! El orgullo, la vanidad y la soberbia es mucha, y grande, que no nos permite ver lo que Dios nos está diciendo.

Dios está confrontando a la nación entera a través de fenómenos naturales sobre su fe nominal, renuentes a someterse a su señorío.

Puerto Rico se ha rebelado contra el Todopoderoso. Sus líderes políticos, y aun religiosos, han tentado al Señor.

Los líderes políticos se acercan a las iglesias solo en tiempo de elecciones, para buscar votos; y la iglesia ha caído en su juego, pues amenazan con retirar su voto cuando éstos se alejan de los pactos que formalizaron con las comunidades de fe a cambio de su voto.

Han antepuesto la capacidad humana, nadie busca a Dios. Predominan las alianzas, el cabildeo, los negocios, y todo esto es maldad y abominación a Dios. No han creído que el Señor esté interesado en intervenir. Han relegado a Dios a las iglesias.

Este evento grande de marejada nos está advirtiendo de otro evento grande que viene, destructor, como nos advirtió el apagón de Aguirre antes de la llegada del huracán Maria.

Para todo esto hay fecha. Y la fecha es cercana.

Pastor Pedro Montoya

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[1] Jonás 3:9

¿Por qué el huracán María azotó Puerto Rico?


 

¡Vaya pregunta! … Pues porque estamos ubicados en la ruta de ellos.

Todos sabemos que la temporada de huracanes comienza en junio y termina en noviembre, y que siempre existe la posibilidad de que por lo menos una tormenta tropical nos alcance.

Esta es la respuesta científica, técnica. Pero mi pregunta se dirige a encontrar una respuesta espiritual, que de seguro sorprenderá a más de alguno.

¿Por qué nos azotó el huracán María? Desde el año 1998 no nos azotaba un huracán. Los huracanes en el área no obedecen a explicaciones científicas, meteorológicas. Su presencia obedece -obedecían, en realidad- a una causa espiritual.

En el año 2005 el Señor nos introdujo en una serie de estudios sobre el tema de la maldición de la tierra, basado en el texto de Génesis:

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste á la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; Génesis 3:17

Y nos mostró por la Palabra, que hay lugares, regiones, ciudades, que están bajo maldición, y sus moradores lo desconocen.

Un resumen del mismo se encuentra en este mismo blog bajo el tema: ciudades bajo maldición.

Los huracanes planteaban la demanda de África por la sangre de los negros esclavos que fueron arrancados de su tierra y traídos a Occidente, para morir, para ser maltratados como raza inferior, como si Dios no nos hubiera hecho iguales.

Si verifica la ruta de los huracanes notará que siguen la misma ruta triangular de comercio que se entabló entre las islas mayores y las trece colonias británicas, comercio para el cual trajeron a los esclavos: Cultivo de la caña de azucar en el Caribe, su venta en las colonias británicas, y el retorno a Africa por más esclavos para la próxima cosecha. Ciclo que se llevaba a cabo todos los años.

La muerte de Abel en manos de Cain establece que sangre inocente demanda juicios de Dios sobre las regiones donde fue derramada:

 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Génesis 4:10

Cuando Dios nos mostró esta causa de maldición, en un acto de fe, y en representación de quienes cometieron tal injusticia, nos arrepentimos de esta maldad, y pedimos perdón a Dios.

Notamos que desde ese momento los huracanes no se acercaban a tierra, que subían o bajaban, pero no se acercaban a Puerto Rico.

¡Se podrá imaginar cómo me sentí cuando nos azotó el huracán María!

Ahora entenderá la pregunta que hago en el título de esta enseñanza.

¿Qué pasó? ¿Se invalidó nuestro acto de fe? Le contaré lo que el Señor me respondió.

El huracán María nos azotó porque Puerto Rico convocó la muerte sobre la isla.

El lunes 4 julio de 2016 un grupo de artistas pintó la conocidisima bandera de Puerto Rico que adorna una puerta de la calle San Juan, en el Viejo San Juan.

La acción de pintar de blanco y negro la enseña nacional pretendió ser un acto de “resistencia”, principalmente, por la aprobación e imposición de una junta federal de control fiscal, según escrito divulgado por el grupo de artistas autores del acto en carta publicada en los principales medios de comunicación.

Puerto Rico está de luto, se proclamó, y desde ese momento banderas de Puerto Rico en blanco y negro -banderas de luto- inundaron la isla. T-shirts, banners, graffiti, … por todos lados se proclamó luto.

El huracán María nos azotó porque Puerto Rico convocó la muerte sobre la isla.

Se cambió una bandera de vida por una de muerte. Una bandera que recibió aprobación internacional cuando el famoso jugador de fútbol soccer, el italiano Andrea Pirlo, visitó la isla y se fotografió en ella, el 9 de diciembre de 2015.

El huracán María nos azotó porque Puerto Rico convocó la muerte sobre la isla.

Sin embargo, vea cómo la Gracia de Dios, y cómo su Bondad nos da vida.
¿Qué sucedió después del huracán? ¡Dios hizo desaparecer las banderas de luto!

Dos o tres días después del huracán las gasolineras empezaron a mostrar escasez de combustible y a formarse kilométricas líneas de carros, buscando combustible; en ese momento Dios plantó de nuevo bandera.

Comenzaron a correr por las autopistas camiones distribuidores de combustible portando grandes banderas de Puerto Rico, todos ellos escoltados por carros patrullas sonando sus sirenas. Fue impresionante. El luto había terminado.

Surgió entonces en todos el deseo de portar banderas, … sin el negro y blanco del luto.

El agente que dirige el tránsito donde no hay semáforo, vehículos de servicio, vehículos particulares, camiones… Banderas pequeñas, banderas grandes… La bandera de Puerto Rico ondeando de nuevo. Dios nos ha resucitado.

¿Estamos hoy más solventes económicamente que antes del huracán? No, definitivamente, incluso muchos han perdido sus pertenencias. Sin embargo hay otra actitud dada por Dios.

Esta experiencia nos ha enseñado acerca del peligro de los acuerdos de ignorancia, de muerte, que podemos invocar sobre nosotros mismos.

Somos seres espirituales, eso es lo que significa entre otras cosas el haber sido formados a imagen y semejanza de Dios. Nuestras acciones tienen peso espiritual, y podemos sin saberlo, firmar nuestra propia destrucción.

Este movimiento político-social de cambiar el color de la bandera de Puerto Rico, aceptado y promovido como moda en todos los estratos sociales, fue en realidad la manifestación física, visible, de la resistencia y soberbia que había fecundado el corazón de toda la sociedad Puertorriqueña.

La resistencia y el desacato nacen y crecen en el corazón cuando nos alejamos de Dios, y se constituyen en acuerdos de muerte y destrucción.

Puerto Rico entró en soberbia. Ha pretendido resolver por sí mismo, por su capacidad, por sus influencias, por sus alianzas.
Puerto Rico se olvidó de Dios. Aún el pueblo cristiano evangélico con sus marchas al Capitolio se constituyó en una fuerza más de oposición, pulseando con el Gobierno y amenazando con su voto electoral, sin contar ni depender de Dios.

Y convocamos la muerte. Llamamos la destrucción para que nos visitara…. Y nadie dijo no a esa convocatoria de muerte.

De la experiencia podemos aprender y hacer el cambio. Establezcamos sobre Puerto Rico:

¡Dios levanta a Puerto Rico, y la levanta para establecer en ella su Reino!

Ciudades bajo Maldición (video)

Pastor Montoya

@pastormontoya