La Verdad de las Cosas en las cuales has sido Enseñado: Los Hechos de Jesús


Serie de Enseñanzas basadas en el Primer Tratado de Lucas a Teófilo. Tercera Parte



El ministerio de Jesús comienza precisamente a partir del día del perdón (yom kippur), fecha en que Jesús cumple exactamente treinta años de edad.

Y el mismo Jesús comenzaba a ser como de treinta años, hijo de José, como se creía; que fue hijo de Elí, (3:23)

La expresión, Y Jesús volvió en virtud del Espíritu a Galilea (4:14), significa la autoridad conferida por haber completado las condiciones requeridas para ejercer el mandamiento del Padre. Es una autoridad que le otorga a Jesús el derecho para disputarle a Satanás lo que éste arrebató por engaño a Adam.

Lucas sigue la misma línea de Pablo de presentar a Jesús peleando contra el diablo, no como Dios Todopoderoso sino como Dios hecho carne, despojado a sí mismo de su capacidad de Dios, y que recorre la creación del hombre para por su obediencia al Padre reconquistar lo que Adam perdió en su desobediencia.

Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en sí mismo, 10de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. Efesios 1:10

Es precisamente esta plenitud de obediencia de Jesús al Padre lo que le otorga la virtud del Espíritu en su ejercicio de fe.

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo: Efesios 4:13

A partir de allí, Lucas describe por qué Jesús se muda de Nazaret a Capernahum, y la elección de sus primeros discípulos, con los cuales tanto Lucas como Teófilo tendrán una mayor vinculación desde el momento de encuentro. Es conveniente destacar que Lucas ocupa tiempo para explicar este tipo de detalles no como una información de hechos, sino para establecer la forma de operación de Jesús, y por ende, la forma de operación de Dios en cuanto a la dispensación de la Gracia.

16Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer… 28Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas; 29Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle. 30Mas él, pasando por medio de ellos, se fue. 31Y descendió a Capernaum, ciudad de Galilea. Y los enseñaba en los sábados. (4:16-31)

Jesús visita los lugares a sabiendas de que es rechazado en ellos para establecer por su proceder la intencionalidad de la Misericordia de Dios, y para así abrir tiempos de juicio para unos y extensión de la Gracia para otros. Lucas explica que la Misericordia y la Gracia de Dios no son para todo el mundo, son beneficios exclusivos para Israel; cuando Israel no acepta y/o no valora los beneficios, dones, revelaciones de Dios, inmediatamente son abiertos dichos beneficios para regiones gentiles según la necesidad que impera en estas regiones, y se establece juicio sobre las regiones que rechazaron la visitación de Dios. El caso es presentado por Lucas en el siguiente texto:

Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por sus calles, decid: 11Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad a nuestros pies, sacudimos en vosotros: esto empero sabed, que el reino de los cielos se ha llegado a vosotros. 12Y os digo que los de Sodoma tendrán más remisión aquel día, que aquella ciudad. 13¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Bethsaida! que si en Tiro y en Sidón hubieran sido hechas las maravillas que se han hecho en vosotras, ya días ha que, sentados en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido. 14Por tanto, Tiro y Sidón tendrán más remisión que vosotras en el juicio. 15Y tú, Capernaum, que hasta los cielos estás levantada, hasta los infiernos serás abajada. 16El que a vosotros oye, a mí oye; y el que a vosotros desecha, a mí desecha; y el que a mí desecha, desecha al que me envió. (10:10-16)

De todas las ciudades visitadas, Capernaum (Kfar Nahúm, villa de comodidad) tuvo para Jesús una posición preferencial. Su elección sin embargo no obedece al hecho de que es expulsado de Nazaret, pues cuando Él está enseñando en la sinagoga acerca de las palabras del profeta Isaías, Lucas recoge en las palabras de Jesús que ya Él anteriormente había hecho obra en Capernaum: Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo: de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaum, haz también aquí en tu tierra. (1:23)

Capernaum formó parte de un territorio extenso que Jesús integró como su centro de proclamación del evangelio durante su primer año de predicación. Lucas identifica esta región como comarca (περιχωρου) (4:14; 37)

Las poblaciones de Magdalá, Chorazin, Bethzaida (Beit Zaida), entre las citadas por nombre, junto con todas aquellas que se encontraban en las riberas del lago de Genezareth, (5:1) fueron poblaciones parte de este territorio, en las cuales Jesús operó milagros excepcionales; Lucas se refiere a todas ellas como ciudades de Galilea: Y predicaba en las sinagogas de Galilea. (4:44)

El interés de Lucas de referirlas, sin embargo, no es por referencia histórica, sino para marcar que todas estas poblaciones adolecían de una misma infección de enfermedades y males, muchos de ellos de origen demoníaco. A Lucas le interesa mostrar que la doctrina de Jesús no era una doctrina filosófica y/o religiosa, sino el mandamiento de Dios sobre las regiones donde se establecía el Reino de Dios, o a donde Jesús llegara.

Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad. (4:32)

Lucas refiere cada hecho y lo cierra con una frase de conclusión mostrando que la operación de Jesús es en obediencia al mandamiento expreso de Dios sobre Israel.

Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,…  36Y hubo espanto en todos, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda a los espíritus inmundos, y salen? (4:33-36)


Y levantándose Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón: y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella. 39E inclinándose hacia ella, riñó a la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía. (4:38-39)


Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían a él; y él poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. 41Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo. (4:40-41)

De esta forma Lucas explica que todos aquellos que en un momento determinado se levantaron en contra de Jesús, y se opusieron a su obra, lo hacían porque obedecían a espíritus demoníacos; Lucas destaca entre otros casos, el caso de los miembros de la sinagoga de Nazaret que quisieron despeñar a Jesús, (4:28, 29); el caso de judas Iscariote (22:3), y el caso de la gente que se levantó en contra de Esteban.[1]

Lucas descubre de esta forma la existencia de una operación demoniaca más activa y con mayor presencia entre las poblaciones que la idea que prevalecía en su momento, que los demonios solo estaban presentes entre aquellos que tenían prácticas idolátricas.[2]

El llamado de cada uno de los apóstoles, en cambio, no está unido a un milagro per se sino a una enseñanza en particular establecida por Jesús en el momento de su llamado. Cada uno de ellos responde a una Palabra, mostrando con ello que la aceptación al llamado de Jesús fue por la convicción en ellos en respuesta a la enseñanza que Jesús les propuso. Aunque en el caso de Pedro y de sus compañeros de pesca hay de por medio una pesca sobrenatural, la acción es motivada por una enseñanza de provisión que Jesús había compartido anteriormente con el público reunido a la orilla de la mar.

Y como cesó de hablar, dijo a Simón: Tira a alta mar, y echad vuestras redes para pescar. 5Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red. 6Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía 10Y asimismo a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres. 11Y como llegaron a tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron. (5:4-11)

El llamado de Leví el publicano ocupa un lugar particular en la atención de Lucas, pues está unido al establecimiento de un principio doctrinal fundamental del Evangelio del Reino de Dios. Lucas refiere que el día cuando Jesús llamó a Leví (Mateo) se habían reunido en Capernaum Fariseos y doctores de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén, (5:17) para inquirir acerca de la doctrina de Jesús. Lucas refiere que la fama de Jesús había trascendido las regiones por causa de sus enseñanzas y hechos; (5:15) y los escribas y fariseos, al igual que Juan el bautista mas tarde, (7:19) quieren saber si Jesús es el que había de venir.

La reunión es interrumpida por la presencia de unos hombres que traían sobre un lecho un hombre que estaba paralítico; y buscaban meterle, y ponerle delante de él. (5:18)

Lucas presenta esta reunión como el momento cumbre del ministerio rabínico de Jesús en toda el área de Galilea, pues el hecho de la sanidad del paralitico permite a Jesús establecer el principio doctrinal que eventualmente sirvió para entender acerca de la divinidad de Jesús: El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados.[3]

De la misma forma como Lucas describe la conversión de Cornelio y la presenta como el inicio en la doctrina de los apóstoles de que a los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida,[4] el llamado de Levi marca el momento cuando Jesús integró en su enseñanza que para que una persona sea sana, y por extensión, sea salva, es necesario que éste/ésta procure el perdón de sus pecados: ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? (5:23)

Con el llamado de Leví se establece además, que Jesús ha venido a llamar pecadores a arrepentimiento; y a convertirlos en jueces de aquellos que tuvieron la oportunidad del perdón pero lo rechazaron. (11:19)

Esta forma de Lucas de explicar el llamado de al menos cinco de sus doce apóstoles, sirve para que el lector entienda cuál fue la forma de cómo los doce se convirtieron en discípulos de Jesús. Judas Iscariote no fue la excepción, que si traicionó a Jesús fue porque aceptó influencia satánica que lo llevó a actuar como tal. En su segundo tratado Lucas registra las palabras de Pedro las cuales clasifican a Judas como un obrero con salario de iniquidad.[5]

Lucas muestra un aspecto del carácter de Jesús hacia los escribas, fariseos y doctores de la Ley que no se aprecia en los otros evangelios. En la lectura de los otros evangelios el lector desarrolla un rechazo hacia los escribas y fariseos, y los identifica como personajes hipócritas. Sin embargo Lucas toma cuidado para mostrar que Jesús cuidó de ellos y fueron los primeros a quienes Jesús les dedicó tiempo suficiente para instruirlos en la obra de redención.

La primera referencia de Lucas sobre el interés de Jesús por el grupo la encontramos cuando Jesús tiene doce años de edad: tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. (2:46)

Lucas describe una reunión cumbre con un amplio grupo de ellos, en Capernaum: Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén: (5.17)

Lucas describe ocasiones cuando Jesús aceptó invitaciones a cenar de parte de fariseos:

Y le rogó uno de los Fariseos, que comiese con él. Y entrado en casa del Fariseo (Simón), sentóse a la mesa. (7:36)


Y el Fariseo, como lo vio, maravillóse de que no se lavó antes de comer. (11:38)


Y ACONTECIÓ que entrando en casa de un príncipe de los Fariseos un sábado a comer pan, ellos le acechaban. (14:1)

Lucas también hace referencia al tipo de enseñanzas que Jesús compartió en reuniones con los fariseos. Las enseñanzas de mayor trascendencia espiritual fueron impartidas en reuniones con ellos.

En la reunión con el fariseo Simón, Jesús enseñó sobre que la magnitud del amor de una persona hacia Dios, y hacia las cosas del Evangelio, son la medida del perdón que la persona ha recibido, o quiere recibir, de parte de Dios. Nadie que no entienda el valor del perdón de Dios puede desarrollar el suficiente amor por Dios y por su obra: Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama. (7:39-47)

Ante un maestro de la Ley Jesús enseñó acerca de cómo se obtiene la vida eterna, acerca de cómo se debe interpretar la Ley, y sobre quién es el prójimo, aspectos todos ellos contenidos en la Ley de Moisés: (10:25-37)

En la reunión con un grupo de fariseos y doctores de la Ley Jesús enseñó acerca de la integridad y acerca de la perfección de las obras: Empero de lo que os resta, dad limosna; y he aquí todo os será limpio. (11:38-52). Lucas presenta esta cena con un grupo de escribas y fariseos, a solicitud de uno de ellos, y la presenta como el momento de rompimiento de las relaciones entre el grupo y Jesús. La razón de la ruptura es por causa de la hipocresía de su doctrina: consideran más importante lo de fuera del vaso y descuidan la condición de lo interior, que según el reclamo de Jesús, está lleno de rapiña y de maldad (11:39). El reclamo de Jesús a los doctores de la Ley es que con sus interpretaciones han quitado la llave de la ciencia (11:52).

En otro momento, en una reunión con un principal de los fariseos Jesús enseñó sobre qué significado espiritual tiene el día de reposo, y las cosas que deben hacerse en ese día; enseñó acerca de no tener un concepto arrogante de sí mismo, acerca de dar sin esperar recibir algo a cambio, y acerca de renunciar a las cosas materiales, todo como requisito para heredar el Reino de Dios: Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo (14:1-15:32).

Un poco más adelante, nuevamente Lucas vuelve a presentar a Jesús impartiendo enseñanza a otro grupo de fariseos, esta vez motivados por su afán de encontrar algo de que acusar a Jesús. Sin embargo, pese a ello Jesús comparte con el grupo tres grandes enseñanzas sobre el valor del arrepentimiento como puerta de acceso al Reino de Dios.

En esta ocasión encontramos a Jesús impartiendo sobre la oveja perdida, parábola por la que establece su doctrina sobre el gozo que hay en el cielo por un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento (15:7).

La parábola de la dracma perdida, para establecer que aun los ángeles de Dios se regocijan por un pecador que se arrepiente, y con esta parábola confronta a los fariseos de cómo es posible que los mismos conciudadanos se irriten porque ellos se interesen por oír Palabra de Dios (15:10).

La parábola del hijo menor que vuelve a casa porque reconoce el valor de su padre y de la abundancia en su casa es la última de las tres parábolas (15:11-32), y reúne las enseñanzas de las dos anteriores para mostrar a un Dios que tolera de igual forma a sus dos hijos: un hijo menor aunque descarriado en un momento de su vida (publicanos y pecadores), procedió en arrepentimiento a pedir perdón; y un hijo mayor aparentemente justo (escribas y fariseos) pero que no reconoce el valor de ver volver a la vida a quien vive perdido alejado de Dios.

Lucas cuida de presentar estos casos como prueba de la atención que Jesús les dedicó a este grupo con el fin de incluirlos en la obra de redención. Los reproches que Jesús hace a los escribas, fariseos y doctores de la Ley, sobre sus errores interpretativos de la Ley, no son presentados como juicios religiosos, sino como correcciones doctrinales, y nunca con el propósito de criticarlos y/o marginarlos como grupo; En su segundo tratado, Lucas hace mención de un grupo grande de fariseos que han abrazado la fe en Jesús:

Mas algunos de la secta de los Fariseos, que habían creído, se levantaron, diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés. (15:5)

Lucas expone con cuidado cuáles fueron las razones de por qué estos grupos no pudieron aceptar a Jesús, pese a que se maravillaron de las palabras de Gracia que salían de su boca.

  1. Los escribas, fariseos y doctores de la ley vieron en la expresión, soy Hijo de Dios, de Jesús, una influencia de los semidioses de la mitológica griega contra la que Israel había luchado desde el tiempo de los macabeos.

Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron a pensar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? (5.21)


Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? (7:49)

  1. La intolerancia acerca de las obras de Jesús en sábado.

Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados? (6.2)


Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaría en sábado, por hallar de qué le acusasen. (6.7)

  1. El no sometimiento de Jesús a ritos y tradiciones según la religiosidad judía

Y el Fariseo, como lo vio, maravillóse de que no se lavó antes de comer. (11.38)


Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos, y tus discípulos comen y beben? (5.33)

  1. La atención de Jesús hacia el grupo de los publicanos

Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores? (5.30)


Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. (15.2)

  1. El no rechazo de Jesús a la gente que en la comunidad era conocida como “pecadores”

Y como vio esto el Fariseo que le había convidado, habló entre sí, diciendo: Este, si fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora. (7:39)


Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. (19:7)

Los relatos sobre las obras y enseñanzas de Jesús que Lucas presenta no son la única fuente a la que él estuvo expuesto, Lucas tuvo muchos mas otros relatos y experiencias que contar debido a que él tuvo acceso a mas testigos que otros, a juzgar por las personas que aparecen en sus primeras narraciones; sin embargo, el material recopilado son relatos escogidos por su valor doctrinal y por el establecimiento de verdad que representan para Teófilo, a quien Lucas dirige el escrito.

Para el tiempo cuando Lucas está escribiendo su primer tratado, ya hay intenciones entre los apóstoles de Jesús de dejar memoria de los hechos de Jesús. En su segunda epístola, el apóstol Pedro reconoce la necesidad de que los que habían alcanzado la fe tuvieran memoria de estas cosas;[6] y es porque por las experiencias que Pedro sufrió, los hechos de Jesús tienen un valor de potencia y presencia de Jesús; lo observamos en las conclusiones que él presenta ante hechos que afectan sus creencias:

Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. (22:61)


Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió. Juan 2:17


Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua; mas vosotros seréis bautizados en Espíritu Santo. Hechos 11:16

Así que, los relatos no son información histórica acerca de los hechos de Jesús, sino el testimonio de la honra, gloria y majestad[7] de Dios Padre dadas a conocer por medio de Jesús. Son utilizados para transmitir un conocimiento doctrinal sobre la fe en Jesús. Nótese, por ejemplo, en el relato de la conversión de Cornelio, cómo por el relato contado por Pedro llevó a los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea junto con el grupo de los fariseos que habían creído, a concluir que Dios había dado arrepentimiento para vida.

Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: De manera que también a los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida. Hechos 11:18

Otro ejemplo lo tenemos cuando los discípulos de Juan el bautista son enviados a Jesús, para preguntarle sobre si es Él quien había de venir, o ¿esperaremos otro? Jesús le envió respuesta a Juan no en términos de una frase afirmativa, sino en hechos de lo que Jesús hizo en ese momento ante sus propios ojos,

Y en la misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos; y a muchos ciegos dio la vista. 22Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, dad las nuevas a Juan de lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, a los pobres es anunciado el evangelio: (7:21-22)

La evangelización no se llevó a cabo a base de disertaciones y/o discursos retóricos; la evangelización consistió en enseñar acerca de las grandezas de Dios, y eso según la tradición hebrea no requería de la oratoria. Lucas es cuidadoso de referir que la actividad evangelistica consistía en compartir narraciones de lo que Jesús hizo, en testimonio de lo que las Escrituras habían anunciado con respecto a la restauración de Israel y del reinado del Mesías, hijo de David; sus testimonios establecían no historia, sino doctrina, y por esa doctrina, la gente creía en Jesús. Nótese el testimonio doctrinal de Cleofas,

Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Tú sólo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días? 19Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20Y cómo le entregaron los príncipes de los sacerdotes y nuestros príncipes a condenación de muerte, y le crucificaron. 21Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel: y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer día que esto ha acontecido. 22Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro: 23Y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive. 24Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho; más a él no le vieron. (24:18-24)

La evangelización es compartir sobre los hechos de Jesús,

Mas si las hago, aunque a mí no creáis, creed a las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. Juan 10:38

Cada narración, cada hecho de Jesús que ellos compartían, lo hacían para establecer la fe de lo que ellos habían conocido durante su interacción con Él. Lucas recoge en sus relatos testimonios de un público presencial que al irse convirtiendo en discípulos de Jesús, convierten los hechos en testimonios doctrinales con y por los cuales la fe en Jesús se dispersa y añade a otros a la fe:

Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca,… (4:22)


Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad. (4:32)


Y hubo espanto en todos, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda a los espíritus inmundos, y salen? 37Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca. (4:36-37)

Lucas establece que esta forma de evangelizar fue la instrucción que Jesús les entregó en los días previos a su ascensión a los cielos,

Y díjoles: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem. 48Y vosotros sois testigos de estas cosas. (24:46-48)

El relato es un testimonio doctrinal; en su transmisión oral, con el tiempo y ante la propagación de doctrinas heréticas, el relato fue sustituido por una confesión doctrinal para salvación, en algunos casos inclusive, en una forma de contraseña para descubrir a los falsos hermanos que entran secretamente para espiar.[8] Así encontramos aun en los escritos de Pablo evidencias de estas confesiones doctrinales,

Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud a todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego. Romanos 1:16


Mas gloria y honra y paz a cualquiera que obra el bien, al Judío primeramente, y también al Griego. Romanos 2:10

Los hechos de Jesús son el mensaje de que Dios ha dispuesto salvar lo que se había perdido. El tiempo ha llegado cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.[9]

La iglesia se formó sobre la base de los hechos de Jesús; la iglesia (εκκλησια llamados a salir de), nunca tuvo un énfasis religioso; La iglesia es una comunidad de fe, de la fe en Jesús;[10] la iglesia es una comunidad de comunión (κοινωνια).[11] La iglesia es el cuerpo de Cristo;[12] es la novia del cordero por quien Él volverá nuevamente a la tierra, y a quien le entregará la ejecutoria de juzgar al mundo y a los ángeles.[13]

La iglesia se constituyó como tal a razón de la confesión doctrinal de que el Espíritu Santo convoca a los llamados para salir de la arrogancia, de la autosuficiencia y de la desobediencia adámica, para volverse a Dios, y vivir según la doctrina de Jesús;

Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Hechos 2:40

Esta confesión doctrinal está también presente en la segunda epístola del apóstol Pablo a la comunidad de fe de Corinto,

Por lo cual Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, 2da. Corintios 6:17

Confesión doctrinal establecida originalmente como palabra profética por el profeta Isaías,

Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; limpiaos los que lleváis los vasos de Jehová. Isaías 52:11

Lucas escribe para establecer la verdad de las cosas; los relatos son ordenados en la redacción de su tratado conforme a la verdad que originalmente cada relato representó en la vida de fe de las comunidades.

¿Qué vio Teófilo con el relato del llamado al ministerio de los pescadores Pedro, Andrés, Jacobo y Juan? (5:1-11)


Y como cesó de hablar, dijo a Simón: Tira a alta mar, y echad vuestras redes para pescar. 5Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red. (5:4, 5)

El principio de fe es la Palabra, y la fe es la respuesta sencilla a la Palabra. Lucas describe la formación y desarrollo de un ciclo que al cerrarse establece procesos de Revelación y de operación de obra sobrenatural. Lucas descubre con este relato el misterio de la iniquidad que opera en el mundo entero: El no haber guardado la Palabra de Dios fue lo que llevó a Adam a rebelarse en contra Dios, y a pecar de desobediencia. Es la misma historia de Judas Iscariote.

¿Qué mas importante que obedecer a Dios? En esto consiste la vida de fe. Con justa razón los pescadores dejaron todo y siguieron a Jesús.

En el caso de la sanidad del hombre lleno de lepra (5:12-14), Lucas descubre cómo opera la Ley en todos los de la fe en Jesús.

Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo a Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 13Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fue de él. 14Y él le mandó que no lo dijese a nadie: Mas ve, díjole, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para testimonio a ellos. (5:12- 14)

La Ley establecía que el leproso debía mantenerse alejado de la población sana, y ante cualquier acercamiento a ellos, gritar: “inmundo, inmundo”.[14] Para los de la fe en Jesús, la Ley ya no tiene vigencia,[15] no porque haya sido abolida, o derogada; sino porque por la fe en Jesús el creyente es constituido en justo.[16]

En Jesús es cumplida la Ley, así que quien a Él se acerca es convertido, en Él, en cumplidor de la Ley. El ejercicio de los requisitos de la Ley en cuanto a los votos y pactos son para establecer testimonio profético del beneficio de la restauración.

En el caso de la sanidad del hombre que estaba paralitico y que fue introducido a la casa por el techo, (5:17-26), Lucas establece sobre la divinidad de Jesús y la necesidad de recibir perdón de pecados para sanidad y restauración de vida.

Las preguntas de Jesús son directrices para el discernimiento de una situación: ¿De qué se extrañan? ¿De que pueda perdonar pecados, o de que para sanar al paralitico lo haga perdonando sus pecados, o de que consideran que el paralitico no es digno de la sanidad?

La sanidad del que estaba paralitico descubre la arrogancia de quienes se consideraban líderes religiosos de Israel. El relato establece el testimonio doctrinal de que paralitico no solo es quien está postrado en una cama sin movimiento, lo es también aquel que se arroga dignidad por encima de otros.

La enseñanza establece también la capacidad en Dios de los hijos de la fe de perdonar pecados: A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: a quienes los retuviereis, serán retenidos.[17]

Con respecto al ayuno, Jesús enseñó que los actos de fe, en este caso el ayuno, se hacen dependiendo del proceso de revelación y/o de ejecución bajo el cual se encuentre cada quien:

Empero vendrán días cuando el esposo les será quitado: entonces ayunarán en aquellos días. 36Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo. 37Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán. 38Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva. 39Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor. (5:35-39)

La expresión, ¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos?, es una referencia a la Ley mosaica en torno a la disposición de consideración a los recién casados:

Cuando tomare alguno mujer nueva, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a su mujer que tomó. Deuteronomio 24:5

La sanidad del hombre que tenía la mano derecha seca que recibe sanidad en el día de reposo (6:6-11), establece el testimonio doctrinal de que el día de reposo no es para detener la obra de Dios sino para certificarla: Lucas cita dos casos similares en el mismo capítulo: El Hijo del hombre es Señor aun del sábado. (6:5), y: ¿Es lícito en sábados hacer bien, o hacer mal? ¿Salvar la vida, o quitarla? (6:9)

También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado. Marcos 2:27

La sanidad del siervo del centurión que estaba enfermo (7:1-10) establece el testimonio doctrinal sobre la mayor dignidad que puede recibir el hombre y la mujer que se acerca a Dios. El asunto que se trata es sobre quien es digno de ser considerado digno. En el relato, Lucas utiliza dos términos diferentes para referirse a ser digno: αξιος axios (7:4), e ικανος ikanos (7:6)

El primer término, αξιος, se refiere a la dignidad producto del mérito por las obras realizadas. El segundo término, ικανος, la dignidad producto del nivel de alcurnia, de nobleza. Lucas establece una comparación de la dignidad atribuida a un mismo hombre: el centurión; la primera, otorgada por los residentes del lugar; la segunda, atribuida por sí mismo.

Por la forma de presentar su solicitud, el centurión ganó una tercera designación de dignidad, una mayor: ni aun en Israel he hallado tanta fe.

La mayor dignidad que puede recibir el hombre y/o la mujer en su búsqueda de Dios, es ser considerados como hombre o mujer de fe. El testimonio doctrinal que Lucas presenta es que la fe no pertenece a una nacionalidad en particular; el principio de la fe está en saber reconocer la línea de autoridad, y sujetarse a ella.

La resurrección del hijo de la viuda de Naín, (7:11-17) establece el valor que ante Dios tiene la categoría de las viudas, los huérfanos y los extranjeros, y valida la parte de la Ley que promulgó sobre el cuidado de ellos.

Maldito el que torciere el derecho del extranjero, del huérfano, y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deuteronomio 27:19 (véase también Éxodo 22:22; Deuteronomio 10:18; 14:29; 16:11, 14; 24:17, 19, 20, 21, 26:12, 13)

Este cuidado por las viudas fue el primer ministerio que la iglesia instituyó en Jerusalén.[18] Pablo también da recomendaciones a Tito sobre cómo se debe administrar los recursos para las viudas.[19]

La liberación del endemoniado de la tierra de los Gadarenos (8:22-39) es un caso que Lucas lo utiliza para mostrar que los demonios, identificados también por él como espíritus inmundos (ακαθαρτοις πνευμασιν akathartis pneumasin), aunque seres espirituales pueden y prefieren cohabitar dentro del hombre, y les transfieren su misma naturaleza y capacidad. Lucas presenta este caso también para mostrar que los demonios pueden ocupar regiones enteras de territorio. Los habitantes de aquella región aunque sabían del pasado del endemoniado, y que éste había sido libre por la intervención de Jesús, prefieren y le piden a Jesús que salga de su comarca.

En todo su tratado, Lucas hace seis referencias a espíritus inmundos, y veintitrés referencias a la actividad de los demonios en el hombre. Los casos referidos por Lucas muestran que la posesión demoniaca en el hombre es la causante de distintos tipos de enfermedades, achaques, males, plagas, demencias, epilepsias, mudez, y aun deformaciones físicas.[20]

Para Lucas, todo caso de liberación es el testimonio doctrinal de que el Reino de los cielos ha llegado a las regiones. La liberación de demonios es parte activa del Evangelio del Reino; de allí que, la evangelización no solo signifique la proclamación de las buenas nuevas, sino también el arrebatamiento de territorios ocupados por el reino de las tinieblas. Evangelizar es arrebatarle territorios de gobierno a Satanás, estaba profetizado.

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Isaías 9: 2

El apóstol Pablo establece en sus escritos que la evangelización no consiste solo en la proclamación y divulgación de las buenas nuevas, sino más, sobre todo, en la capacidad desarrollada por las comunidades de fe de aniquilar a las fuerzas de las tinieblas que se levantan en oposición a Jesús,

Porque es menester que él reine, hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. 1ra. Corintios 15:25

Como vemos en el evangelio de Mateo, esta confesión doctrinal pertenece a la enseñanza directa de Jesús a sus discípulos,

Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Mateo 16:18

El relato de la liberación del gadareno termina con la ordenación al apostolado del que estuvo poseído por demonios. No tenemos su nombre, pero Lucas lo reconoce como el primer apóstol de Jesús enviado a los gentiles de la comarca conocida en ese entonces como Decápolis:

Y aquel hombre, de quien habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo: 39Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él. (8:38-39)

Esta es la verdad de las cosas en que tanto Lucas como Teófilo fueron enseñados, y ahora Lucas lo establece en su primer tratado como testimonio doctrinal de lo que significa seguir a Jesús, y del verdadero significado de ser miembros del cuerpo de Cristo.

Lucas escribe con una sencillez de palabra, y a la vez con una contundencia espiritual, que a juzgar por la decisión de él de convertirse en parte del equipo apostólico de Pablo, provocó en quienes leyeron sus tratados una reacción de moverse hacia lo evangelístico y hacia lo apostólico. La liberación del gadareno es el relato cumbre de sus narraciones de Lucas; es el relato mas contundente de Jesús acerca de su autoridad sobre los demonios, aun así se presenten convenidos como legión. La tempestad en el mar advertía de la fiereza del endemoniado; acción que sirvió para mostrale a sus discípulos la autoridad plena de Jesús sobre la Creación, y sobre Satanás: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y al agua manda, y le obedecen?

A la liberación del hombre de Gadara le siguió la sanidad de la mujer con flujo de sangre, y la resurrección de la hija de Jairo, principal de la sinagoga de Capernaum.

La mujer con flujo de sangre es insertada en el relato de la sanidad de la hija de Jairo, y pareciera como si por causa del retraso de Jesús por conocer a la mujer que le tocó para ser sanada, fue que Jesús no llegó antes de que la hija de Jairo muriera. Sin embargo, Lucas presenta el caso de la sanidad de la mujer con flujo de sangre como un caso adicional para mostrar la autoridad en Jesús de actuar por sobre la Ley de Moisés sin que su acción sea contada como transgresión. En su presentación Lucas logra establecer cómo la persona cumple con la Ley a través de la fe en Jesús.

La mujer con flujo de sangre es una mujer clasificada como inmunda, condición según la Ley de Moisés peor que la de una pecadora, pues aunque no hubiera cometido pecado, recaía sobre ella la condición de inmunda que la obligaba a separarse de todo público durante el estado de su condición; una condición compartida casi en igual estado con el infectado de lepra.

Y cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su carne, siete días estará apartada; y cualquiera que tocare en ella, será inmundo hasta la tarde…  25Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días, fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre; todo el tiempo del flujo de su inmundicia, será inmunda como en los días de su costumbre. 26Toda cama en que durmiere todo el tiempo de su flujo, le será como la cama de su costumbre; y todo mueble sobre que se sentare, será inmundo, como la inmundicia de su costumbre…  28Y cuando fuere libre de su flujo, se ha de contar siete días, y después será limpia….  30Y el sacerdote hará el uno ofrenda por el pecado, y el otro holocausto; y la purificará el sacerdote delante de Jehová del flujo de su inmundicia. Levítico 15:19-30

La razón de por qué la mujer vino temblando, ante la pregunta de Jesús, pues precisamente por su condición de inmunda no podía contaminar a nadie. La mujer de momento se ve descubierta y teme que corra riesgo de ser considerada digna de recibir azotes por su aparente maldad intencionada. Sin embargo, para su sorpresa, la mujer recibe de Jesús no solo la Virtud que detuvo el flujo de su sangre, instantáneamente, sino que recibe además la certificación de que su fe la ha salvado, y la envía en paz.

Según la Ley de Moisés, Jesús se hubiera convertido en inmundo inmediatamente, pero no lo fue; de lo contrario no hubiera salido Virtud de Él. Lucas ve en este hecho la autoridad en Jesús de actuar por sobre la Ley de Moisés sin que su acción sea contada como transgresión. No que la Ley es derogada en Él, es que Jesús está por encima de la Ley.

El hecho de que la mujer fue enviada en Paz, hace ver que Jesús absolvió a la mujer de toda culpa, y la purificó de su condición, que es lo mismo que hubiera hecho el sacerdote según la ordenanza de la Ley. Lucas establece que la fe en Jesús hace que la persona sea constituida en cumplidor de la Ley.

La expresión, tu fe te ha salvado, expresión con la que Jesús certifica la sanidad de la mujer con flujo de sangre, es más que una frase religiosa para calificar la decisión de acción de alguien que busca recibir de Dios, es la respuesta de Dios al testimonio que dejaron aquellos que vieron a Jesús y entendieron su posición dentro del Reino. Lucas recoge la expresión para mostrar que quienes recibieron tal certificación fueron gente de fe que por ella alcanzaron también la perfección de gozar de los beneficios de la Vida Eterna. Lucas recoge la expresión en varias ocasiones:

La mujer pecadora que regó con lágrimas sus pies: Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz. (7:50); la mujer con flujo de sangre: Y él dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz. (8:48); el leproso samaritano que regresó a Jesús para agradecerle por su sanidad: Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado. (17.19); y el ciego de Jericó que estaba mendigando junto al camino: Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo. (18:42)

La resurrección de la hija de Jairo concluye la serie de enseñanzas que Jesús comenzó ese día a la orilla de la mar. Jairo es un principal de la sinagoga de Capernaum, alguien a quien Jesús conoce muy bien por las muchas veces que Jesús ha enseñado en la sinagoga del lugar. La expresión, no temas: cree solamente, y será salva, muestra que Jairo ha creído en Jesús, razón por la cual lo busca tan pronto descubre la gravedad de la salud de su hija.

Es la segunda resurrección que Jesús opera, las dos únicas que Lucas refiere como hechos de Jesús, y lo hace para mostrar junto con el caso del hijo de la viuda de Naín, la autoridad de Jesús sobre la muerte. El hecho sirve para establecer acerca de la resurrección de los muertos a la venida de Jesús, tema doctrinal del que el apóstol Pablo abunda en sus escritos. Juan recoge palabras directas de Jesús acerca de la resurrección,

De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán. Juan 5.25


Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente. Juan 6.58


Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Juan 11.25

[1] Hechos 7:54

[2] Levítico 17:7; Salmo 106:37

[3] Hechos 2.38; 3:19; 10.43

[4] Hechos 11:18

[5] Hechos 1:18

[6] 2da. Pedro 1:15

[7] 2da. Pedro 1:17

[8] Gálatas 2:4

[9] Juan 4:23

[10] Hechos 2:46; Romanos 1:12; Tito 1:4

[11] Hechos 2:42; 1ra. Corintios 10:16; 2da. Corintios 6:14

[12] 1ra. Corintios 12:27

[13] 1ra. Corintios 6:3

[14] Levítico 13:45

[15] Romanos 6:15

[16] Romanos 5:1

[17] Juan 20.23

[18] Hechos 6:1

[19] 1ra. Timoteo 5:3-16

[20] Lucas 4:33-4:41; 6:18; 7:21, 8:2, 27, 29, 30; 33, 35, 38; 9:1, 42, 49; 10:17, 20; 11:14, 15, 18, 19; 11:20, 26; 13:16, 32

 

Todas las citas bíblicas son tomadas de la Biblia versión Antigua (RVA1909)


 

 

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La Verdad de las Cosas en las cuales has sido Enseñado: La Redención de la Generación de Adam


Serie de Enseñanzas basadas en el Primer Tratado de Lucas a Teófilo. Segunda Parte



 

En palabras de Lucas, Jesús es enviado para establecer redención a Israel. Lucas deja bien claro que Jesús es enviado a Israel conforme todo lo que los profetas hablaron acerca del Mesías de la casa de David que establecería un reinado de justicia; Lucas abunda en los detalles sobre la misión de Jesús a Israel,

Y nos alzó un cuerno de salvación En la casa de David su siervo, 70Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio: 71Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron; (1:69-71)


Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. (2:11)


Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él. (2:25)


Cuyo bieldo está en su mano, y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí, y la paja quemará en fuego que nunca se apagará. (3:17)

La obra de redención, sin embargo, aunque presentada con un énfasis político por la naturaleza de la continuidad del reinado de la casa de David, en realidad es una obra profética y espiritual porque demanda arrepentimiento individual y colectivo, arrepentimiento sin el cual no se puede establecer el Reino de Dios; la obra de redención consiste en la actitud del hombre de volverse a Dios. Lucas describe cómo esa obra comenzó en el año quince del imperio de Tiberio Cesar, por la palabra del Señor sobre Juan:

Y él vino por toda la tierra al rededor del Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para la remisión de pecados;

Lucas toma tiempo para definir en qué consiste la obra de redención.

La obra de redención es una obra profética, es el cumplimiento de todas las palabras con las que los profetas antiguos amonestaron a Israel; consiste en la disposición del corazón del hombre de ponerse a cuentas con el Señor. Lucas cita la palabra del profeta Isaías, y la presenta como fundamento de la proclamación del Evangelio del Reino,

Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, Haced derechas sus sendas. 5Todo valle se henchirá, Y bajaráse todo monte y collado; Y los caminos torcidos serán enderezados, Y los caminos ásperos allanados; 6Y verá toda carne la salvación de Dios. (3:3-6)

La obra de redención es un llamado a abandonar toda actitud de autosuficiencia, y a arrepentirse por haberse alejado de Dios,

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir en vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos a Abraham. (3:8)

La obra de redención es un llamado a establecer la Justicia de Dios a partir de la justicia estipulada en la Ley de Moisés.

Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. (3:11)

La obra de redención es un llamado a restablecer la rectitud y la integridad de la persona según el diseño bajo el cual fue formado, a imagen y semejanza de Dios.

Y él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. (3:13)

La obra de redención es un llamado a reconocer la soberanía de Dios, y a dejar en sus manos toda operación de venganza; quien hace estar de pie o hace caer, según la relación de cada uno con Dios,

Y le preguntaron también los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dice: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestras pagas. (3:14)

Notemos la paridad de la enseñanza que Lucas recoge con las enseñanzas de otros escritores contemporáneos,

¿Tú quién eres que juzgas al siervo ajeno? para su señor está en pie, o cae: mas se afirmará; que poderoso es el Señor para afirmarle. Romanos 14:4


Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿quién eres tú que juzgas a otro? Santiago 4:12

La paridad de enseñanzas con ambas referencias demuestra el valor del llamado a reconocer la soberanía de Dios, y a abandonar toda actividad pro-derecho propio para provocar resultados egoístas.

Lucas ha cuidado de desglosar todos estos detalles introductorios, detalles la mayoría de ellos conocidos muy bien por Teófilo porque fueron parte de las buenas nuevas de gran gozo con las cuales se comenzó a proclamar el año agradable del señor.

Lo ocurrido en Bethlehem (Belén) no fue trascendental solo por la movilización masiva de mucha gente provocado por causa del censo de Augusto Cesar, lo fue por todo lo que los pastores contaron acerca de la manifestación de ángeles: Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. (2:18); Bethlehem fue conmocionada por este testimonio, que tan pronto terminó el censo de Augusto Cesar y las gentes a volverse a sus lugares actuales de residencia, se constituyó en las buenas nuevas de gran gozo que llegó a toda la parte habitada dentro de los límites del imperio romano, y duró como antecedente de evangelio hasta los inicios del ministerio rabínico de Jesús.

Luego se suma lo sucedido en Jerusalén durante la presentación de Jesús al cabo de cuarenta días; la presencia de Simeón y de Ana, personajes sin ninguna notoriedad ante el pueblo pero que identificaron a Jesús como la salvación de Israel, es importante porque se constituye en el primer testimonio sobre Jesús en el Templo, sobre todo porque se trataba de un día de reposo.

Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él27Y vino por Espíritu al templo… (2:25-27)


Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad,…  38Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de él a todos los que esperaban la redención en Jerusalem. (2:36-38)

Estos sucesos hicieron que se estableciera una pre-fama de Jesús en toda Jerusalén. El hecho es importante no solo para su madre, lo es para toda Jerusalén pues Jesús no era ningún desconocido cuando inicia su ministerio. Jerusalén entera sabia de Él. No hay duda de que Nicodemo es uno de tantos que ha seguido de cerca el desarrollo del crecimiento de Jesús.

Lo que sucedió con Jesús en el Templo, a la edad de doce años, la semana siguiente luego de concluida la fiesta solemne de Pesaj (cordero pascual), es el testimonio de que Jesús entiende su misión de redención, pues es en dicha fiesta solemne que Él veintiún años más tarde entrega su vida, cumpliendo la palabra de Juan cuando dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. 47Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas. 48Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor. 49Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar? (2:46-49)

El relato de las tentaciones del diablo a Jesús no es un relato solamente de “pruebas” a las que fue sometido Jesús, representa el inicio del ministerio rabínico de Jesús. Las tentaciones son las pruebas de que Jesús es Dios (Hijo de), varón sin pecado ni nada que reprocharle, y apto para ejercer el sacerdocio según las disposiciones de Moisés:

De edad de treinta años arriba hasta cincuenta años, todos los que entran en compañía, para hacer servicio en el tabernáculo del testimonio. Números 4.3; 23; 30; 35; 39; 43; 47


Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención. Hebreos 9:12


(Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas éste, con juramento por el que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente Según el orden de Melchîsedec:) 22Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesús. 23Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podían permanecer. 24Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable: 25Por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. 26Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho más sublime de los cielos; 27Que no tiene necesidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose a sí mismo. 28Porque la ley constituye sacerdotes a hombres flacos; mas la palabra del juramento, después de la ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre. Hebreos 7:21-28

Las tentaciones de Satanás a Jesús, y la victoria sobre éste, son el derecho ganado por Jesús para sustituir a Adam y recuperar por la obediencia lo que Adam por la desobediencia perdió. A partir de este punto se inicia la recuperación de lo que se había perdido. (19:10)

Obsérvese cómo el relato de las tentaciones del diablo a Jesús está unido a la lectura del libro del profeta Isaías. Lucas deja constancia del inicio del ministerio rabínico de Jesús y establece con el relato en qué consiste la labor mesiánica, y cuál es su principal propósito,

El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido (Mesías en hebreo, Cristo en griego) para dar buenas nuevas a los pobres: Me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; Para pregonar a los cautivos libertad, Y a los ciegos vista; Para poner en libertad a los quebrantados: 19Para predicar el año agradable del Señor…  21Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos. (4:18-21)

Y así, Lucas concluye estableciendo que Jesús es el cumplimiento de una serie de leyes espirituales establecidas desde la promulgación de la Ley, y confirmadas por los profetas, que el que ha de venir viene para restaurar el orden de la Creación establecido en Edén, orden trastocado por la desobediencia de Adam. Jesús establece que la redención de la generación de Adam consiste y se fundamenta en la obediencia, de allí el valor de la definición de la Ley: Por tanto mis estatutos y mis derechos guardaréis, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos: Yo Jehová.[1]

[1] Levítico 18:5



 

 

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¿Realmente, Merece el Esfuerzo Conocer de Dios y Seguir a Jesús?


Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas a Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. 9Porque temor le había rodeado, y a todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado; 10Y asimismo a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres. 11Y como llegaron a tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron. Lucas 5:8-11

Los otros días leyendo en el tratado de Lucas dirigido a su antiguo amigo Teófilo, en el relato de cuando Simón Pedro, Juan y Jacobo, y posiblemente otros pescadores no mencionados en el relato, fueron testigos del poder de Jesús de provocar un milagro impresionante, de hacer surgir peces donde no los había, y producto de ello, la decisión de cada uno de dejarlo todo por seguir a Jesús, no pude menos que preguntar, ¿Qué fue lo que realmente llevó a Pedro, a Juan y a Jacobo a tomar semejante decisión por seguir a Jesús?

Aunque en uno de los relatos solo se menciona la suegra de Pedro (4:38), todos ellos tenían familia que sostener, la prueba de ello era su oficio; para el tiempo antiguo el oficio que cada quien ejercía era provocado por la necesidad de sostener una familia, no por el hecho de desarrollar una profesión. Así que, teniendo familia que dependía de ellos para su sostenimiento diario, ¿Cómo es posible que ellos estuvieran dispuestos a dejarlo todo por seguir a Jesús?

Aunque hubo convicción producto de las enseñanzas de Jesús a la orilla de la mar ese día, y por el milagro de la pesca sobrenatural, ¿Cómo pudo pesar más que el compromiso de hombres de familia de llevar el sustento a sus respectivas familias? A más de todo esto, ¿Qué del compromiso que adquirieron ante los padres de sus esposas cuando se desposaron con ellas? En la tradición judía el padre de la novia mantiene responsabilidad sobre sus hijas aun casadas.[1]

Ese día los pescadores dejaron su oficio, sus familias, su responsabilidad ante la comunidad, literalmente, lo dejaron todo. ¿Por qué? ¿Qué encontraron los pescadores en Jesús que estuvieron dispuestos a tal decisión?

Si ellos, los pescadores, estuvieron dispuestos a dejarlo todo, quiere decir que sí merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús; pero, ¿Cuál es el beneficio?

El relato en mención describe que esa mañana, antes de la realización del milagro, las gentes se agolpaban sobre Él para oír la palabra de Dios. ¿Merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús?

Merece el esfuerzo si queremos saber qué piensa Dios de nosotros, si nos interesa saber cómo Él ve nuestras decisiones, y cómo pondera nuestras acciones; las gentes se habían dado cita a la orilla de la mar esta vez no como otras veces, para comprar pescado, sino para escuchar la voz de Dios. La vida no solo consiste en lo que somos y/o en lo que podamos llegar a ser, consiste en saber cuál es el propósito que Dios tiene para cada quien; consiste en conocer los planes de vida que Él ha diseñado.

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Jeremías 29:11

El milagro no solo lo fue para tres pescadores, o los pescadores que hubieran estado con ellos, el milagro lo fue para toda la multitud agolpada esa mañana a orillas de la mar. ¿Merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús?

Merece el esfuerzo si aceptamos a vivir bajo el conocimiento de que Dios tiene cuidado de quienes estén dispuestos a confiar en Él. Esa mañana sucedió algo diferente a lo de otras mañanas anteriores, la gente que llegó al lugar buscando comprar pescado recibió el pescado de gratis, no pagaron por ellos. El testimonio de Lucas en su narración describe que era tanta la cantidad de peces encerrados en la red que su red se rompía, tanto que hubo necesidad de pedir el auxilio de otro barco para que viniesen a ayudarles; y aun así, llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.

La pesca sobrenatural no fue el único milagro de provisión sobrenatural que ellos experimentaron; más tarde en su caminar con Jesús los pescadores vivieron otras experiencias de multiplicación, una de cinco panes entre cinco mil hombres,[2] otra de siete panes entre cuatro mil,[3] y Pedro, de provisión para pagar el impuesto del Templo.[4]

En la recopilación de la doctrina de Jesús, Lucas registró en su escrito a Teófilo lo que más adelante se constituiría en el fundamento de la fe en Jesús y del Reino de Dios sobre la tierra,

Y dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis. 23La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido. 24Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves? 25¿Y quién de vosotros podrá con afán añadir a su estatura un codo? 26Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás? 27Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28Y si así viste Dios a la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 29Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, o qué hayáis de beber: ni estéis en ansiosa perplejidad. 30Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas. 31Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. (12:22-31)

Merece el esfuerzo conocer a Dios y seguir a Jesús si estamos dispuestos a depender de su provisión: Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, o qué hayáis de beber: ni estéis en ansiosa perplejidad. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.

Lucas concluye el relato de la pesca sobrenatural describiendo la parte fundamental del porqué del milagro: Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas a Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. 9Porque temor le había rodeado, y a todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado; (5:8-9)

Ningún milagro fue provocado para mostrar la capacidad de Jesús sobre la naturaleza, lo cual es en realidad una ostentación; los milagros fueron realizados para provocar una reacción en la gente hacia Dios, de volverse hacia Él,

Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Juan 20:31


Y tomó espanto a todos, y glorificaban a Dios; y fueron llenos del temor, diciendo: Hemos visto maravillas hoy. Lucas 5:26

Simón Pedro se derribó de rodillas a Jesús, lo cual significa que reconoció el Señorío de Jesús sobre él, y denunció y se confesó pecador, lo cual significa el primer paso de arrepentimiento para recibir la salvación del Reino de Dios.

Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. 1ra. Juan 1:9


Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos: 9Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:8-9

¿Merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús? Sí, merece el esfuerzo conocer a Dios y seguir a Jesús si estamos dispuestos a denunciar y confesar nuestro pecado y apartarnos de él. La paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es Vida Eterna Cristo Jesús Señor nuestro.[5]

Sí, merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús si estamos dispuestos a someternos a Su Señorío, si estamos dispuestos a obedecer su Voz y caminar por Su Palabra.

Sí, merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús si estamos dispuestos a dejarlo todo, por amor de Él.

Lo que llevó a Pedro, a Juan y a Jacobo a tomar la decisión de abandonarlo todo por seguir a Jesús fue que esa mañana ellos tuvieron un encuentro con Dios. todo lo que abandonaron no es de comparar con lo que encontraron: encontraron la Vida Eterna.


¿Qué te parece, vale la pena servir a Jesús? Por supuesto, lo digno de servir a Jesús no se basa en los beneficios que recibamos a cambio; se trata de entender lo impresionante de la experiencia espiritual de comunión con el Señor, se trata de entender la Gracia de haber sido considerados dignos de ser partícipes de su Gloria.

 

 


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[1] Génesis 34.12; Éxodo 22.16-17; 1 Samuel 18.25

[2] Mateo 16:9

[3] Idem 16:10

[4] Idem 17:27

[5] Romanos 6:23

La Verdad de las Cosas en las cuales has sido Enseñado: Atentados contra la Fe en Jesus


Serie de Enseñanzas basadas en el Primer Tratado de Lucas a Teófilo: Primera Parte



Habiendo muchos tentado a poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, 2Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra; 3Me ha parecido también a mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo, 4Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado. Lucas 1:1-4


El orden de la historia de las cosas en las cuales Lucas y Teófilo fueron enseñados es un orden de hechos aunque humanos y desarrollados en la tierra, responden a diseños divinos enviados desde los cielos como buenas nuevas con las cuales se establece la buena Voluntad del Creador sobre la generación de Adam. Es por lo tanto el orden divino que establece enseñanza para caminar en la fe de Jesús.

No es la historia fantástica de hechos extraordinarios y sobrenaturales, su grandeza consiste en la sencillez de las acciones de aquellos que entienden que son protagonistas de la historia divina; por eso Lucas no pretende destacar el conocimiento (detalles) de los relatos sino la fe bajo la cual ellos actúan.

Lucas escribe combatiendo con cada uno de sus escritos la filosofía griega que él conoce muy bien, y a la cual él decidió con renunciar. La motivación de escribir su primer tratado tiene el propósito de “recordarle” a Teófilo la certeza de las experiencias bajo las cuales ambos conocieron a Jesús, y cómo ambos fueron guiados por el Espíritu Santo para conocer del misterio de la Gracia del Evangelio.

Lucas tiene la preocupación de que la influencia de la filosofía religiosa de los epicúreos y estoicos,[1] pueda trastocar la fe de Teófilo, y le escribe para advertirle del peligro de depositar la atención en el conocimiento de las palabras. El uso del término conozcas επιγνως, es usado con la fuerza de, que seas consciente de, apelando a la fe de Teófilo y no a su razonamiento.

Lucas ha descubierto, acompañando a Pablo en sus viajes, que el mayor enemigo que enfrentan las comunidades de fe que no han tenido el suficiente tiempo para conocer acerca de la obra de Jesús, de su crucifixión y de su resurrección, es la mezcla de doctrinas que presentan un “evangelio” matizado con la filosofía pagana y el judaísmo farisaico. Lucas advierte en sus tratados que existe el temor de que muchas de estas comunidades colapsen ante estas mezclas de doctrinas; en cierta medida, Lucas también advierte que Teófilo está expuesto a este tipo de doctrinas. El apóstol Pablo señala el conflicto doctrinal que se ha levantado en la comunidad de Galacia promovido por aquellos que creen que las comunidades gentiles deben también ser circuncidados como la Ley lo demanda,

Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis traspasado del que os llamó a la gracia de Cristo, a otro evangelio: Gálatas 1:6

Lucas ha advertido, y por eso escribe, que hay muchos que han intentado poner en orden la historia de las cosas, y en su reconocimiento se lee que tales intentos solo han servido para trastornar la fe de algunos.

Lucas hace referencia en sus tratados de la circulación de saberes cuasi-doctrinales que están amenazando a las distintas comunidades. Para el tiempo del primer viaje apostólico de Pablo, Lucas reporta que ya había quienes predicaban que era necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.[2] Por la relación con Pablo Lucas también tiene conocimiento de lo que el apóstol reporta en su segunda epístola a Timoteo, que hay quienes se han descaminado de la verdad, diciendo que la resurrección es ya hecha, y trastornan la fe de algunos.[3] Pablo también le escribe a Tito y le encomia a reprender con dureza a todos aquellos que atienden fabulas judaicas que apartan a los fieles de la verdad.[4]

Así que, confrontado por todo esto y sabiendo que su antiguo compañero está expuesto a esta influencia, Lucas adopta un estilo de redacción único, con el que con cada relato presenta la verdad de las cosas de la Revelación en que fueron formados, y a la vez derriba argumentos filosóficos, y desvirtúa el valor del razonamiento por la palabra. Para Lucas no se trata solo de contar la historia de las cosas; es más importante establecer la veracidad de la historia en las cuales han sido enseñados.

La Verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado se llama Jesús, no hay más; de Él es quien hablan las Escrituras hebreas:

Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían. (24:25-27)

Conocer la Verdad de las cosas se reduce a conocer a Jesús; el cometido de Lucas al escribirle a Teófilo es completar el conocimiento de Jesús que le faltó por conocer a Teófilo cuando ambos fueron expuestos a Revelación; pero conocerlo, claro, desde la visión correcta, la que las Escrituras certifican como ciertas.

¿Quién es Jesús?

Cada relato es un testimonio de la grandeza del Creador que opera a la par del hombre para establecer en cada hecho su Gracia, su sabiduría, su misericordia, su amor, su perdón, su cuidado. Contra este testimonio de grandeza la filosofía se convierte en inoperante: Porque ninguna cosa es imposible para Dios. (1:37)

Es también el testimonio de fe de la parte humana involucrada. Dios opera sobre la base de fe de quienes se convierten en coprotagonistas de la Revelación. No es solo la obra portentosa del Creador, es también la intervención de quienes han decidido ser justos. En el relato de la manifestación del ángel Gabriel a Zacarías, Lucas destaca sobre todo el valor de la decisión de Zacarías y su esposa de mantenerse justos ante el Señor, decisión que según se desprende del mismo relato, no todos en el pueblo viven según este carácter:

Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la suerte de Abías; y su mujer, de las hijas de Aarón, llamada Elisabeth. 6Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en todos los mandamientos y estatutos del Señor. (1:5, 6)

Lo mismo sucede en el relato de la manifestación de Gabriel a Maria, Lucas destaca que Maria está por encima de la condición de rectitud de las muchachas de su región,

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios. (1:30)

Lucas presenta a Dios interactuando con el hombre. En el relato de la manifestación del ángel Gabriel a Zacarías, lo primero que se destaca es, Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, (1:13). Lo que va a suceder, parte de ello es debido a tu petición, ¿Qué puede hacer la filosofía pagana contra esto? Nada, la filosofía queda desvirtuada.

Sin embargo, aunque Lucas presenta y destaca la participación humana, enfatiza que ninguno de ellos opera por sí mismos, sino por la intervención divina del Espíritu de Dios, que llena e inspira a hablar (profetizar), que guia, que capacita, que fortalece, que inspira, que sostiene.

Porque el Señor me ha hecho así en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres. (1:25)


Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; 47 Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador, (1:46, 47)


Y Zacarías su padre fue lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: 68Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y hecho redención a su pueblo, (1:67, 68)


Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu: y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró a Israel. (1:80)


Lucas presenta a Jesús y lo hace junto a la anunciación del nacimiento de Juan para mostrar que ambos forman parte de un proyecto divino de redención para Israel; ninguno de ambos destaca por y para sí mismos, sus acciones no son acciones aisladas, pertenecen al mandato de Dios para que con cada una de sus acciones se active el modelo profético de vida establecido en la Ley, en los profetas y en todas las Escrituras:

Porque os digo, que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: Y con los malos fue contado: porque lo que está escrito de mí, cumplimiento tiene. (22:37)


Y él les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos. (24.44)

Lucas tiene cuidado de no presentar a Jesús como un semidiós, y aunque destaca su humanidad a la hora de actuar, enfatiza que sus acciones responden a su naturaleza divina. Este cuidado de Lucas por la forma de presentar a Jesús desbarata la concepción de los filósofos estoicos y epicúreos acerca de los dioses mitológicos griegos.

No obstante, Lucas reconoce que en Jesús operan todos los derechos para actuar como salvador (Jesús). Israelita por naturaleza, (la genealogía de Jesús que Lucas presenta sirve para mostrar que Jesús es un verdadero israelita), lo que lo constituye en heredero de la promesa de Dios a Abraham;[5] de la tribu de Judá, de donde saldría el legislador;[6] de la casa y familia de David,[7] lo que lo constituye en hijo de la promesa de Dios a David;[8] pero sobre todo, que Jesús es Dios manifestado en carne: La genealogía la hace llegar hasta Dios: que fue de Dios.[9]

Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad. Lucas 4:32


Y hubo espanto en todos, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda a los espíritus inmundos, y salen? Lucas 4:36


Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo. Lucas 4:41


Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron a pensar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Lucas 5:21


Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?           Lucas 7:49


Y les decía. El Hijo del hombre es Señor aun del sábado. Lucas 6:5


Y les dijo: ¿Qué es de vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, diciendo los unos a los otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y al agua manda, y le obedecen? Lucas 8:25


Lucas, sin embargo, reconoce que aunque Jesús es Dios manifestado en carne,[10] no todo lo que hizo lo hizo por su capacidad de Dios, sino en su capacidad de hombre redimido por la Gracia y por el poder del Espíritu Santo. Jesús, usando expresiones del apóstol Pablo, se anonadó a sí mismo (de su condición de Dios), y tomó forma de siervo, hecho semejante a los hombres;[11] así que sus ejecutorias son realizadas y desarrolladas en dependencia directa con el Padre, Él es quien le faculta para operar en la forma sobrenatural en que lo hace. Lucas nunca presenta a Jesús actuando sobre una base individualista, aislado del Padre.

Lucas no presenta a Jesús como un “niño-Dios”, con todo el poder, fortaleza y sabiduría de Dios encapsuladas en Jesús, y que por tales virtudes destaca aun sobre los sabios de su época. Lucas presenta a Jesús sometido a un proceso de creación natural como cualquier otro ser humano, solo que a diferencia de todos los demás, consagrado por la obediencia al mandamiento del Padre, dedicado a completar la labor de redención para la cual fue enviado; todo lo que Jesús hace lo hace en la Virtud del Espíritu Santo en la dependencia directa con el Padre: Yo y el Padre una cosa somos.[12]

Lucas cuida de no solo narrar los hechos, sino más, de establecer el elemento doctrinal de los hechos en el proceso de Jesús de adquisición de conciencia acerca de su presencia en la tierra, para que quien lea de ellos entienda que tales hechos le son presentados como ruta de salvación para escapar de esta generación pervertida: Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.[13] Esto se observa claramente en el relato del nacimiento de Jesús, de su presentación en el Templo, y en el relato de su encuentro con los doctores de la Ley a la edad de doce años.

Y parió a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. (2:7)


Y pasados los ocho días para circuncidar al niño, llamaron su nombre JESÚS; el cual le fue puesto por el ángel antes que él fuese concebido en el vientre. 22Y como se cumplieron los días de la purificación de ella, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalem para presentarle al Señor, (2:21, 22)


Y el niño crecía, y fortalecíase, y se henchía de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. (2:40)


Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres. (2:52)

Lucas presenta a Jesús consciente de su propósito sobre la tierra; el relato de cuando pronuncia las Palabras muy conocidas por todos: en los negocios de mi Padre me conviene estar (2:49), es el relato contundente del grado de conciencia de Jesús acerca de su presencia sobre la tierra. Jesús es el redentor de la generación de Adam.




 

 

Todas las citas bíblicas son tomadas de la Biblia versión Antigua (RVA1909)


 

 

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

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[1] Hechos 17:16-34

[2] Ídem 15:5

[3] 2da. Timoteo 2:18

[4] Tito 1:14

[5] Génesis 22:18

[6] Ídem 49:10

[7] Lucas 2:4

[8] 1 Reyes 8:25

[9] Lucas 3:38

[10] 1ra. Timoteo 3:16; 2da. Corintios 4:11

[11] Filipenses 2:7

[12] Juan 10.30

[13] Juan 14.6

 

 


 

 

El Primer Tratado de Lucas a Teófilo y el Propósito de su Escrito




Habiendo muchos tentado a poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, 2Como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra; 3Me ha parecido también a mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Teófilo, 4Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado. Lucas 1:1-4

La intención deliberada de Lucas, el medico amado,[1] de dejar constancia que su primer tratado estaba dirigido a Teófilo, descubre que su escrito tiene un propósito único, un propósito con dedicación a los hechos que unió a Lucas y a Teófilo en un esfuerzo por salvaguardar para sí mismos la verdad de las cosas en que fueron ambos enseñados.

El primer tratado de Lucas es una carta privada, lo que lo convierte en un material escrito con propósitos específicos, propósitos que de no conocerlos pueden cerrarle a cualquier otro usuario el acceso al verdadero mensaje del tratado. Descubrir quién es Teófilo y por qué Lucas dedica tiempo y esfuerzo para conocer y presentar en forma sistemática y con precisión sobre la historia de los eventos y sucesos en torno a Jesús y a la fe en su nombre, es la clave para entender el mensaje real que Lucas pretende presentar a su interlocutor.

El primer tratado no es un escrito paralelo a los otros evangelios, pese a la paridad de los relatos entre ellos, pues a diferencia de los demás no fue escrito con el fin de dejar testimonio de los actos de Jesús, sino de validar la verdad de las cosas en que fueron ambos enseñados, el escritor y el destinatario, por aquellos que desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra. Es un tratado que persigue un fin particular unido a la persona para quien fue redactado, de allí la importancia de entender acerca de quién es Teófilo.

Aunque en la introducción del tratado se esbozan ligeramente dos propósitos evidentes, es decir, poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, (v.1b); y, Para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado, (v.4); no obstante no son la verdadera razón que motiva a Lucas a escribir dos tratados consecutivos a una misma persona, su motivación surge de los hechos comunes que llevó a ambos a conocer de la fe en Jesús.

Lucas y Teófilo pasaron juntos por una o varias experiencias singulares de fe que convirtió su común amistad en los motivos para cuidar de ambos y mantener siempre viva la verdad de las cosas en las cuales ambos fueron enseñados. La amistad se convirtió en hermandad, y la hermandad en celosa guardiana de la verdad de las enseñanzas que recibieron sobre las cuales se construyó su fe en Jesús.

Lucas y Teófilo forman parte del grupo de los “Griegos” que han subido a Jerusalém a adorar en el tiempo de la fiesta solemne de Pesaj, justamente la fiesta en la cual Jesús es crucificado, según el recuento que Juan presenta en su evangelio.

Y había ciertos Griegos de los que habían subido a adorar en la fiesta: 21Estos pues, se llegaron a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle, diciendo: Señor, querríamos ver a Jesús. 22Vino Felipe, y díjolo a Andrés: Andrés entonces, y Felipe, lo dicen a Jesús. 23Entonces Jesús les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado. Juan 12:20-23

Es precisamente en el inicio de dicha fiesta, el 14 de Abib,[2] luego de la cena del cordero pascual que Jesús es aprendido y llevado primero ante Anás, Caifás y el Concilio de los ancianos del pueblo y los príncipes de los sacerdotes y los escribas; y de allí, por todo un procesos de juicios ante Pilato, la primera vez,[3] ante Herodes,[4] devuelto a Pilato por segunda vez,[5] ante el pretorio para ser azotado,[6] y finalmente, por causa de la presión de los líderes del pueblo, ante Pilato nuevamente para ser finalmente determinada su crucifixión el 21 de Abib.[7] Una semana completa de conmoción de la cual el grupo de los “Griegos” es testigo.

El principio de la fe, en Lucas y Teófilo no es la misma que la de cualquier otro que vino a Jesús, antes o después de la crucifixión, hubo necesidad de que ellos entendieran primero el valor de la crucifixión, para después ser enseñados acerca de quién es en quien ellos habían creído. Esta forma contraria de evangelización construyó una base mas firme que la de cualquier otro hombre de fe de su tiempo.

El primer tratado es una recopilación de datos según consta en su introducción: después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia. Esta tarea debió haberse iniciado en Jerusalén en los años previos a la persecución promovida por Saulo, considerando que ese periodo de tiempo fue el único cuando la iglesia de Jerusalén gozo de un prestigio especial ante el pueblo,[8] y considerando también que por causa de la doctrina del pronto retorno de Jesús, la motivación de la gente era de relocalizarse en Jerusalén; es de hecho creer que Lucas y Teófilo forman parte de este movimiento migratorio y son enseñados por los que lo vieron por sus ojos, según él atestigua del hecho.

Las evidencias contenidas en el segundo tratado de Lucas señalan que muchos de los que habían subido a Jerusalén a adorar para la fiesta de Pesaj permanecieron en Jerusalén hasta la fiesta de Shavuot. Por la cercanía de ambas festividades esto era posible mayormente entre los vivían en lejanas tierras,

Moraban entonces en Jerusalem Judíos, varones religiosos, de todas las naciones debajo del cielo. 6Y hecho este estruendo, juntóse la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar su propia lengua. 7Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: He aquí ¿no son Galileos todos estos que hablan? 8¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos? 9Partos y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea y en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10En Phrygia y Pamphylia, en Egipto y en las partes de África que está de la otra parte de Cirene, y Romanos extranjeros, tanto Judíos como convertidos, 11Cretenses y Árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. Hechos 2:5-11

El grupo de los “Griegos” es uno de los grupos que se mantienen activos en Jerusalén, y con una presencia muy fuerte, a juzgar por el énfasis que el mismo Lucas hace en su segundo tratado, de que las viudas de los griegos eran menospreciadas en la atención cotidiana por parte de la comunidad hebrea.[9]

Por cómo el escritor del evangelio de Juan describe la forma de los “Griegos” de acercarse a Jesús, el grupo mantuvo desde sus orígenes un vínculo cercano con Felipe, con Andrés, y por ende, con Pedro y con Jacobo, todos de Bethsaida de Galilea,[10]

Y había ciertos Griegos de los que habían subido a adorar en la fiesta: 21Estos pues, se llegaron a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle, diciendo: Señor, querríamos ver a Jesús. 22Vino Felipe, y díjolo a Andrés: Andrés entonces, y Felipe, lo dicen a Jesús. Juan 12:20-22

Así que, la referencia de Lucas sobre quienes fueron los que les enseñaron a ellos acerca de Jesús: desde el principio lo vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra, se refiere sin duda a este grupo de los apóstoles que procedían de la misma ciudad, Bethsaida de Galilea. Esto explica también el porqué Lucas solo describe el llamado de los cuatro apóstoles de Bethsaida e incluye a Leví, quien también es de orillas del lago de Genezareth.

Por la cercanía con este grupo de apóstoles, es posible también considerar que Lucas y Teófilo forman parte de los más de quinientos hermanos a quienes Jesús se les apareció luego de su resurrección;

Después apareció a más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos. 1ra. Corintios 15:6

De otra manera, ¿Cómo supo Pablo de esta aparición? ¿Cómo Pablo sabe que algunos están vivos aun? La evidencia de ello es la conexión de Lucas con Pablo, a quien Lucas conoce en Antioquia de Siria, lugar en donde Lucas se refugia luego de la persecución sobre la iglesia por causa de la muerte de Esteban.

Así que, efectivamente, tanto Lucas como Teófilo pasaron por una serie de experiencias comunes, en los inicios de su vida de fe, que hizo que su amistad se constituyera en la responsabilidad, en el caso de Lucas, de cuidar por la fe de Teófilo luego de la separación de ambos.

Como muchos otros extranjeros que se habían reubicado en Jerusalén, Lucas y Teófilo salen de Jerusalén a causa de la persecución de la iglesia por parte de Saulo; las dos referencias contenidas en su segundo tratado muestran los lugares de refugio que los esparcidos buscaron para escapar de la persecución,

Y Saulo consentía en su muerte. Y en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Hechos 8:1

En la segunda referencia Lucas da detalles del suceso, dando a entender que conoce la situación por contacto directo y no por referencia; sin embargo, este es el lugar de refugio de Lucas pero no parece ser el lugar a donde Teófilo se dirige. Este es el punto de separación de ambos.

Y los que habían sido esparcidos por causa de la tribulación que sobrevino en tiempo de Esteban, anduvieron hasta Fenicia, y Cipro, y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los Judíos. 20Y de ellos había unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como entraron en Antioquía, hablaron a los Griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21Y la mano del Señor era con ellos: y creyendo, gran número se convirtió al Señor. Hechos 11:19-21

Teófilo es más joven en edad que Lucas, el uso del término: κρατιστε, en realidad muestra un grado de aprecio y dignidad, una forma para mostrar una amistad más profunda, no necesariamente en la forma protocolar;[11] prueba de ello es que en la introducción del segundo tratado, Lucas omite el uso del término para dirigirse de nuevo a Teófilo.


¿Cuál es el propósito de Lucas? ¿Qué pretende Lucas con escribirle a Teófilo este primer tratado?


Luego de la separación, Teófilo no corrió la misma suerte que Lucas, o al menos, no quiso seguirla. Teófilo vuelve al sitio de origen donde es expuesto a la filosofía griega, que al parecer, atenta contra la verdad de las cosas en que fueron enseñados.

Algunos datos del segundo tratado dan indicios de que Lucas se separa del apóstol, en Macedonia: esta, siguiendo a Pablo y a nosotros (nótese la redacción cómo él se incluye en ella),[12] y se reencuentra con él en Troas: Estos yendo delante, nos esperaron en Troas.[13] Esta es la trayectoria por las regiones de Macedonia, Acaya y Corinto. En algún punto de esta trayectoria Lucas se reencuentra con Teófilo, a quien hace entrega del primer tratado. Pablo hace mucha referencia de Acaya en sus escritos lo que hace creer que esta es el área de residencia de Teófilo.[14] No hay referencias en el segundo tratado de Lucas sobre la estadía del apóstol en Acaya.

Así que, el primer tratado de Lucas a Teófilo tiene el propósito de “recordarle” a Teófilo las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, a fin de que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido enseñado.

El término conozcas επιγνως, es usado con la fuerza de, que seas consciente de, mostrando que Lucas se ha percatado de que Teófilo ha comenzado a entrar en la ambigüedad de un conocimiento filosófico-religioso, del cual Lucas le advierte.

El primer tratado de Lucas a Teófilo es un concentrado de “consejos” sobre cómo vivir la fe en Jesús en un ambiente marcado por la filosofía griega, y cómo derribar los argumentos filosóficos.

Lucas comienza su narrativa desde el anuncio del nacimiento de Juan Bautista, y lo hace no como referencia histórica, sino para establecer la Verdad ciertísima de la llenura del Espíritu Santo, el tema central de la vida de fe en Jesús y del Evangelio del Reino de los Cielos:

Porque será grande delante de Dios, y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el seno de su madre. Lucas 1:15


Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Lucas 1:35


Y aconteció, que como oyó Elisabeth la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabeth fue llena del Espíritu Santo, Lucas 1:41


Y Zacarías su padre fue lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Lucas 1:67

En el capítulo dos, Lucas presenta dos casos testimonios de cómo gente aislada del conocimiento producto de la interacción con la civilización puede recibir y vivir por Revelación del Espíritu Santo:

Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él. 26Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor. Lucas 2:25, 26


Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; … Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de él a todos los que esperaban la redención en Jerusalem. Lucas 2:36-38


Lucas hace 52 (de 96 en todo el NT) referencias a la llenura del Espíritu Santo en ambos tratados. La vida de fe no es una forma de pensar, o una forma de sabiduría, es la manifestación del Espíritu Santo en testimonio vivo de que la persona vive en Jesús, y Jesús en la persona.

Y así, Lucas le recuerda a Teófilo acerca de lo que es vivir bajo la llenura del Espíritu Santo. El Espíritu Santo fue quien organizó las genealogías (cap.3) y determinó sobre los tiempos del advenimiento del Mesías, de esto también da testimonio el apóstol Pedro,

Escudriñando cuándo y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual prenunciaba las aflicciones que habían de venir a Cristo, y las glorias después de ellas. 12A los cuales fue revelado, que no para sí mismos, sino para nosotros administraban las cosas que ahora os son anunciadas de los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; en las cuales desean mirar los ángeles. 1ra. Pedro 1:11, 12

El Espíritu Santo es quien libra a Jesús, y a todo aquel que cree en Él, de toda tentación.

Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto. Lucas 4:1

Quien de igual forma da testimonio del ministerio que ha de desarrollar,

El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: Me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; Para pregonar a los cautivos libertad, Y a los ciegos vista; Para poner en libertad a los quebrantados: Lucas 4:18

De allí en adelante, Lucas le recuerda a Teófilo quién es Jesús, a quien ellos conocieron justamente antes de ser crucificado, y en quien ellos creyeron,

Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad. Lucas 4:32


Y hubo espanto en todos, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda a los espíritus inmundos, y salen? Lucas 4:36


Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo. Lucas 4:41


Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron a pensar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? Lucas 5:21


Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Lucas 7:49


Y les decía. El Hijo del hombre es Señor aun del sábado. Lucas 6:5


Y les dijo: ¿Qué es de vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, diciendo los unos a los otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y al agua manda, y le obedecen? Lucas 8:25


Los consejos de Lucas a Teófilo sobre cómo vivir la vida de fe son muchísimos;

  • Sobre cómo establecer un orden de prioridades,

Y él les dijo: ¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? Lucas 5:34

  • Sobre cómo manejar cada situación dependiendo de los propósitos que se quieren alcanzar,

Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo. 37Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán. 38Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva. 39Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor. Lucas 5:36-39

  • Sobre cómo se debe cumplir la Voluntad de Dios sin invalidar ni violentar la Palabra escrita del Señor,

Entonces Jesús les dice: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en sábados hacer bien, o hacer mal? ¿Salvar la vida, o quitarla? Lucas 6:9

  • Sobre entendiendo acerca de los juicios de Dios,

Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida, que no haya de ser entendida, y de venir a luz. Lucas 8:17

  • Sobre cómo conocer a Dios y confiar en la dirección del Espíritu Santo,

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieren de él? Lucas 11:13

  • Sobre cómo confiar en Jesús y descansar en las promesas de provisión divina,

Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: de más estima sois que muchos pajarillos. Lucas 12:7

A diferencia de los otros escritos de los evangelios, el primer tratado de Lucas no es un relato de las cosas que se desarrollaron como parte de la vida de Jesús, es un compendio de las experiencias de fe de dos hombres, Lucas y Teófilo, que se convierten del paganismo religioso griego a la fe en Jesús. Es la experiencia de dos hombres gentiles acostumbrados a la existencia de dioses y semidioses mitológicos, y cómo se acercan a Jesús, y le reconocen como Dios: ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? (5:21)

El primer tratado de Lucas es la visión sobre la obra del Espíritu Santo, sobre la presencia de Jesús en el entorno, y cómo las enseñanzas de Él pueden cambiar la mentalidad religiosa de las comunidades. Es la vivencia humana a la luz de las enseñanzas divinas. Es la transformación de hechos naturales convertidos en agenda divina. Es la convicción de que todo lo que acontece bajo del cielo cumple un propósito de exaltación de la obra divina.

Lucas y Teófilo se acercaron a Jesús sin tener conocimiento de quien era Él, sin conocer el valor profético ni espiritual de su labor salvífica; sin embargo, a pesar de ello, formaron parte protagónica de la obra de Revelación de la Gracia divina.

Lucas dedicó su vida a la obra apostólica acompañando al apóstol Pablo en cada uno de sus viajes, y escribió con detalle acerca de la obra del Espíritu Santo en los lugares adonde Pablo fue llevado. Por el cuidado que él tuvo de su antiguo compañero y vecino, los escritos de Lucas se han mantenido hasta nosotros, y hoy por el Espíritu Santo que lo inspiró a redactar somos participes de la experiencia con la fe en Jesús.


Todas las citas bíblicas son tomadas de la Biblia versión Antigua (RVA1909)


Pastor Pedro Montoya

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[1] Colosenses 4:14

[2] Éxodo 12:6

[3] Lucas 23:7

[4] Ídem 23:8

[5] Ídem 23:11

[6] Ídem 23:16

[7] Ídem 23:22

[8] Hechos 2:47

[9] Ídem 6:1

[10] Juan 1:44

[11] Hechos 23:26; 24:3; 26:25

[12] Ídem 16:17

[13] Ídem 20:5

[14] Romanos 15:26; 16.5; 1ra. Corintios 16:15; 2da. Corintios 1:1; 9:2; 11:10; 1ra. Tesalonicenses 1:7, 8