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¿Estamos Exentos de la Apostasía? La Enseñanza que Necesitamos


Introducción y Oración

Vamos a darle gracias al Señor y comenzar con el tiempo que Él nos permite este día para exponernos ante Su palabra.

Señor, damos gracias por este tiempo, Padre, que Tú nos permites en Tu gracia y en Tu misericordia. Porque es un tiempo profético donde Tú hoy, por medio de Tu Santo Espíritu, estás estableciendo palabra que nos advierte acerca de las cosas que hemos de enfrentar. Delante de Tu presencia estamos; encomendamos este tiempo en Tus manos. Entregamos nuestros oídos, nuestros ojos, nuestro corazón para que nuestra vida, Señor, camine conforme a Tu gracia y misericordia. En el nombre de Jesús damos gracias, amén.

Texto Base y Propósito del Estudio

Hermanos, vamos a abrir Segunda de Tesalonicenses capítulo 2 para tener una primera lectura desde el versículo 1 hasta el versículo 3. Desde hace varias semanas hemos estado estudiando este tema importante que es acerca de la apostasía. La razón por la que estudiamos este tema es porque es necesario que entendamos no solamente lo que es apostasía, sino en qué va a consistir, para que vayamos siendo guardados por el poder del Espíritu Santo y podamos enfrentar lo que en su debido momento nos toque a cada uno.

Vamos a leer capítulo 2, versículos 1 al 3: «Empero, os rogamos hermanos, en cuanto a la venida de nuestro Señor Jesús el Cristo y nuestro recogimiento a él, que no os mováis fácilmente de vuestro sentido ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra ni por carta como nuestra, como que el día del Señor esté cerca. No se engañe nadie de ninguna manera porque no vendrá sin que venga antes la apostasía y se manifieste el hombre de pecado y el hijo de perdición.»

El Orden de los Eventos Proféticos

Este texto es importante que cada uno lo entendamos y que no sea solamente hoy que lo leamos, sino que estemos constantemente estudiándolo. Aunque lo hemos dicho y lo repetiremos tantas veces como sea necesario, podemos perder de vista el orden real de los sucesos.

Este texto nos advierte que antes de la segunda venida de Jesús el Cristo van a aparecer dos eventos sumamente determinantes para todo hombre y mujer de Dios:

  1. Primer evento: La apostasía
  2. Segundo evento: La manifestación del anticristo

Estos dos eventos aparecerán en ese orden específico: primero la apostasía, después el anticristo, antes de la venida de Jesús el Cristo. No vayamos a creer que pasará mucho tiempo entre uno y otro, como hemos estado acostumbrados a que transcurran años entre eventos proféticos.

¿Cómo va a acontecer? Tan pronto se manifieste en potencia la apostasía —porque ya existe apostasía, pero no se ha manifestado en potencia— inmediatamente se manifestará el anticristo. Ambos eventos estarán interactuando el uno con el otro, y posteriormente vendrá la segunda venida de Jesús el Cristo.

La Naturaleza Global de la Apostasía

Esto es importante que lo tengamos claro, hermanos. Los llamo eventos porque van a estar interactuando entre sí y se manifestarán en el mundo entero. Esta es una obra que abarca al mundo entero.

¿Recuerdan cuando estudiamos en las enseñanzas de los miércoles el capítulo 5 de Deuteronomio sobre los 10 mandamientos y su relación con las 10 plagas de Dios a Egipto? Las primeras 9 plagas afectaron solamente a los egipcios. Los hebreos estaban en su territorio como si no estuviera pasando nada. Sin embargo, la décima plaga afectó tanto a egipcios como a hebreos, y ahí aparece el cordero pascual como la forma que Dios usó para evitar que los primogénitos de los hebreos murieran.

Hago este señalamiento para que entendamos que la apostasía es un mover satánico que va a afectar a todos por igual: a creyentes y no creyentes, abarcando el mundo entero.

Desde ya podemos ver que no podemos decir «conmigo no va a pasar nada», «a mí no me va a suceder», «yo estoy guardado por la sangre de Jesús el Cristo». Tengamos mucho cuidado porque todo esto abarcará el mundo entero.

Tres Definiciones Bíblicas de la Apostasía

En Segunda de Tesalonicenses capítulo 2 hay tres definiciones que el apóstol, por el Espíritu de Dios, da acerca de la apostasía:

  1. Versículo 7: «Misterio de iniquidad»
  2. Versículo 9: «Operación de Satanás»
  3. Versículo 11: «Operación de error»

Estas definiciones que el Espíritu de Dios nos entrega por boca del apóstol Pablo nos ayudan a entender qué es la apostasía.

El Permiso Divino para la Apostasía

El versículo 11 nos enseña algo importante: la apostasía tiene permiso de Dios. Óigalo bien: la apostasía tiene permiso de Dios. Este permiso se da para tocar a aquellos que en un momento determinado formaron parte o forman parte del cuerpo de Cristo.

Dios da permiso solamente cuando el enemigo quiere tocar a los que están dentro del cuerpo de Cristo. Si están fuera, el enemigo no necesita pedir permiso porque ya son parte del reino de las tinieblas. Observen el versículo 11: «Por tanto, pues les envía a Dios operación de error para que crean a la mentira.» Aquí vemos que la apostasía tiene permiso de Dios, aunque en el versículo 9 se define como operación de Satanás.

El versículo 11 declara que tocará a gente que hoy forma parte del cuerpo de Cristo, y esto debe alarmarnos. Presentamos esta enseñanza no solo para traer conocimiento, sino sobre todo para establecer que ninguno está exento. Si no seguimos las instrucciones que el Señor entrega, ninguno está exento.

La Única Forma de Liberación

Volviendo a la décima plaga: Dios dijo «a la medianoche vendrá el destructor». El destructor pasará; si encuentra los dinteles pintados con la sangre del cordero, pasará de largo. Si la puerta no está pintada con la sangre del cordero, el destructor entrará.

Con esto entendemos que hay permiso de parte de Dios sobre la apostasía para que toque a hombres y mujeres que hoy están dentro del cuerpo de Cristo. La única forma de liberarnos de lo que va a acontecer es siguiendo las instrucciones que el Espíritu de Dios nos vaya entregando.

En la medida que nos acerquemos al tiempo, el Espíritu de Dios nos irá descubriendo cosas que ahora no vemos, para que podamos seguir Sus instrucciones respecto a la apostasía.

La Apostasía: Más Allá de la Doctrina

Muchos hemos creído que la apostasía se trata únicamente de doctrina: que atacará con doctrina falsa o que se introducirá doctrina falsa a la iglesia. Esta ha sido nuestra idea hasta hoy.

Sin embargo, las cosas que han estado aconteciendo muestran que la apostasía se está entremezclando con aspectos políticos, financieros, de salud y muchas áreas de nuestro entorno diario.

Hace pocos días el mundo entero fue conmocionado por el asesinato de un hombre creyente en Estados Unidos, no solo porque era creyente, sino porque su actividad se había entremezclado con la política. Vemos que los elementos políticos se están entremezclando con la religión. A raíz de ese evento, veremos casos similares repetidos en distintos países en los próximos días, porque se establecen precedentes que se proyectan en los distintos niveles de las sociedades.

Las situaciones religiosas están entremezcladas con la política y con las situaciones económicas. Hay doctrinas que se están estableciendo hoy que no solo afectan a Estados Unidos, sino al mundo entero: cuestiones económicas y financieras que van a regir la forma de vida de las personas sin importar dónde se encuentren. Hay elementos de salud entremezclándose con la religión.

Lamentablemente, muchos hombres y mujeres de Dios no investigan por qué tienen que someterse a esta serie de situaciones. Con esto nos damos cuenta de que la apostasía afectará todos los aspectos de la vida social sin excepción.

El Engaño de «Paz y Seguridad»

Hay una palabra que me ha llamado mucho la atención que el Señor me ha estado mostrando. Vayamos a Primera de Tesalonicenses capítulo 5:

«Empero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba. Porque vosotros sabéis bien que el día del Señor vendrá así como ladrón de noche. Que cuando dirán paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores a la mujer encinta y no escaparán. Pero vosotros hermanos no estáis en tinieblas para que aquel día os sobrecoja como ladrón.»

El apóstol habla principalmente acerca de la venida de Jesús. Ya vimos en la segunda epístola que antes de Su venida se manifiesta la apostasía y el hijo de pecado. Ambos estarán interactuando, estableciendo una red sobre el mundo entero.

La apostasía está descrita en estos versículos como un ambiente de paz y tranquilidad. Se presentará con apariencia de atracción, de beneficio, de cosas buenas para la humanidad. Será un mover establecido en el mundo entero que presentará paz y seguridad, lo mejor para el bienestar de las personas.

Sin embargo, el versículo 4 dice que los hermanos no están en tinieblas para que aquel día los sobrecoja como ladrón. Si no trabajamos para establecer la verdad del Evangelio en nuestras vidas, seremos arrastrados por la apostasía.

La Importancia de la Palabra Revelada

En Segunda de Tesalonicenses vimos que era «una operación de error» que Dios envía. Esto significa que si no trabajamos para establecer la verdad del Evangelio en nuestras vidas, seremos arrastrados por la apostasía.

El Señor nos ha estado entregando enseñanza de revelación durante estos tiempos. No se trata de sermones que entran por el oído y son agradables, sino de una palabra que nos abre los ojos.

La pregunta crucial es: por espacio de estos años, ¿a cuánta palabra de revelación que Dios nos ha entregado hemos estado dispuestos a someternos? Puede ser que la palabra guste, enseñe, exhorte y haga pensar, pero ¿cuántos estamos dispuestos a entrar en ese proceso de obediencia?

Si hemos estado expuestos a palabra revelada pero no hemos entrado a esa palabra ni hemos confiado en el Señor, actuando como Pedro que puso a prueba a Jesús diciendo «si tú eres, di que yo vaya a ti caminando sobre la mar», entonces nos estamos exponiendo a que la apostasía nos alcance y envuelva.

El Significado de «Sobrecoja»

«Pero vosotros hermanos no estáis en tinieblas para que aquel día os sobrecoja como ladrón.» La palabra «sobrecoja» significa: que te tome por sorpresa, que te asalte por sorpresa, que te atrape sin darte cuenta y entonces te lleve enredado.

«Los que Quedamos»

En Primera de Tesalonicenses 4:17 dice: «Luego nosotros los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire y así estaremos siempre con el Señor.»

«Los que quedamos» significa «los que sobrevivimos»: los que después de haber pasado esa situación no fueron arrastrados ni llevados. Esto presenta un mensaje de alerta importante porque todavía no hemos entendido ante qué estamos expuestos.

Conservamos rasgos de un evangelio religioso: «cuídate del pecado, mayormente de los pecados morales; si te cuidas de eso estás bien». Pero nos estamos exponiendo ante una fuerza demoníaca que vendrá sobre la faz de la tierra como una ola, como un tsunami, y arrastrará completamente a mucha gente.

Los Días de Noé: Una Analogía Profética

Esta palabra nos dice que habrá unos que sobrevivirán algún evento. No estamos hablando de rapto, porque nosotros hemos estudiado que el levantamiento de la Iglesia es a la venida de Jesús el Cristo, no antes.

Vayamos a Mateo 24:37-42: «Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.»

Estos versículos presentan escenarios sobre el tema de la apostasía. El problema no es la venida de Jesús el Cristo, sino «los que quedamos»: los que podamos sobrevivir el evento de la apostasía.

Mucha gente interpreta estos versículos como rapto, pero no hablan de rapto. Para entenderlo, debemos comprender cómo fueron los días de Noé.

Estoy hablando de hombres y mujeres de Dios que están viviendo hipnotizados, dormidos. Para muchos, el Señor se manifiesta cuando están en la iglesia o en reuniones relacionadas con la palabra de Dios, pero cuando están en el negocio, el trabajo o la rutina diaria, no entienden que también siguen estando delante de la presencia del Señor.

Nunca nos separamos de la presencia del Señor, sin importar dónde vayamos o estemos. Esa falta de conciencia acerca de cómo debo actuar cuando no estoy en la reunión o en una iglesia es lo que muchas veces nos ha llevado a hacer pactos con las tinieblas.

Quiénes Fueron Llevados y Quiénes Quedaron

«Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos.» Contestemos: ¿quiénes fueron llevados? Los de la población antediluviana. ¿Quién los llevó? El diluvio. ¿Quiénes quedaron? Ocho personas: Noé, su esposa, sus hijos y las esposas de sus hijos.

Aplicando esta analogía al versículo 40: «Entonces estarán dos en el campo, el uno será tomado y el otro será dejado.» ¿Quién lo va a tomar? La apostasía. Lo toma para destrucción, muerte y desaparición. El otro será dejado: «los que hayamos quedado», como dice claramente la palabra.

La apostasía es un mover fuerte, un tsunami que va a caer, envolver y arrastrar a muchas personas.

El Alcance Familiar de la Apostasía

«Dos mujeres moliendo en un molino, la una será tomada y la otra será dejada.» Esto significa que estas personas son familiares, tienen primer grado de consanguinidad. Sin embargo, en una misma familia una será tomada por la apostasía y la otra será dejada.

Esto significa que no puedes poner tu corazón en el familiar. No puedes por amor a tu familia comprometer tus convicciones en el Señor. Es una decisión: por el Señor o por el mundo, pero no podemos vivir bajo ambivalencia.

La Gran Aflicción

Mateo 24:21 dice: «Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.» La apostasía envuelve todos los aspectos. No se trata solamente de doctrina falsa, sino que está interactuando con todos los aspectos de la vida humana: políticos, religiosos, financieros, comerciales, de salud.

Cómo Liberarse: La Importancia de la Obediencia

¿Cómo nos libramos de todo esto? Siguiendo la instrucción. Si hasta este momento hemos tenido problemas para sujetarnos a la palabra que nos ha sido revelada, somos candidatos para que la apostasía nos arrastre.

No porque forme parte de este ministerio o esté recibiendo estas enseñanzas estará exento de la apostasía. Tengo que decirlo y cubrir mi responsabilidad. Si ante la palabra revelada tiene problemas para sujetarse, someterse y caminar con ella, se está convirtiendo en candidato para que la apostasía lo arrastre.

Nos libramos sometiéndonos a la palabra. Como dice Mateo 7: «Todo aquel que oye estas palabras mías y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.» Pero aquel que oye la palabra y no la hace, cuando vienen los mismos eventos, la casa cae.

No estemos pensando solamente en «yo no he pecado» o «me he guardado de pecado», porque eso es el evangelio religioso al que un día estuvimos expuestos. El Señor nos ha abierto y permitido entrar a un evangelio de revelación, pero no es para llenar de conocimiento nuestras mentes, sino para que cada uno pueda decir: «Sí, Señor, heme aquí, envíame a mí.» Si tengo que sufrir, padecer o entregar algo, no tengo problemas porque seguirte o estar delante de Tu presencia es mucho mejor que lo que pueda recibir a cambio.

El Llamado a la Decisión

Es importante que cada uno tome decisiones. No postergues las decisiones. Tus decisiones tienen que ser firmes y contundentes. No por un plato de lentejas vendas tu primogenitura o tus convicciones.

Si te tienen que despedir, que te despidan. Si tienes que sufrir, sufres. Si tienes que padecer, padeces. Pero manténte en lo que el Señor te ha revelado. Es mejor que se te diga «bien, buen siervo y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré» a que un día te digan «siervo malo y negligente, sabías, pero no lo hiciste. Echad al siervo inútil a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.»

Tomemos decisiones y pongamos la mano en el arado. No miremos hacia atrás ni lo que dejamos. En una misma familia una va a ser arrebatada por la apostasía, el otro será dejado. No puedes poner tu corazón en el familiar ni por amor a tu familia comprometer tus convicciones en el Señor.

La Reconstrucción del Altar

En 1 Reyes 18:30 dice: «Entonces Elías dijo a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se llegó a él; y él reparó el altar de Jehová que estaba arruinado.»

El Señor nos está llamando a reconstruir nuestro altar. Si el altar está derribado, destruido, si no le hemos prestado atención y nos hemos descuidado de nuestra vida espiritual… No es pecado —no has caído en pecado, te has cuidado de lo que miras— pero si en ti no ha habido un amor por el Señor, si el amor está puesto en otras cosas y no has sentido ese fuego, esa pasión por el Señor, este día tenemos que reparar el altar del Señor en cada una de nuestras vidas.

No para pensar, meditar o preguntarnos qué hacer, sino para tomar decisiones. Lo que viene está próximo; ya lo estamos viendo. Lo que vemos nos asusta. Cuánto más cuando esté en magnitud total. «Aquellos días serán como nunca los ha habido, ni los habrá» de mucha aflicción, porque la manifestación satánica en los ambientes será muy fuerte.

Aquel que tome decisiones es quien podrá, a pesar del dolor y el sufrimiento, decir: «Señor, aquí estoy, confío en Ti.»

Oración Final

Padre Eterno nuestro, que estás en los cielos, te doy gracias, Señor, porque nos expones a una palabra dura y fuerte, una palabra necesaria. Te doy gracias porque a todos nos has llamado, escogido y ubicado. Pero encuentro, Padre, que de tres que Tú llamaste, uno escondió el talento porque tuvo miedo. Tú, Padre, me enseñas que aún en los lugares de mucha revelación puede haber quien no quiera caminar.

Dios Eterno, esta noche estamos delante de Tu presencia. Tú nos has hablado e instruido. Que cada uno, Padre, pueda poner la mano en el arado y no mirar atrás. Que se establezca que Tú has levantado a cada uno como atalaya, profetas en su tierra, para establecer orden en el Reino de los cielos sobre la tierra, Padre, en el nombre de Jesús.

Señor, Padre, que no es del que corre ni del que quiere, sino de aquel de quien Tú tienes misericordia, yo te pido misericordia, oh Dios. Misericordia, Padre, para que todos caminemos, Señor, en pos del premio del supremo llamamiento en Jesús el Cristo, en el nombre de Jesús. Amén.

pastor Pedro Montoya


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