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¿Tiene Dios cuerpo? ¿Cuál es el cuerpo de Dios?


Una de las deficiencias doctrinales más grandes dentro del pueblo creyente, es el razonamiento de que como Dios es Espíritu, Él no tiene un cuerpo ni una forma definida, y por lo tanto, en conclusión, ni se le puede ubicar en un espacio o lugar, ni tampoco se le puede atribuir características morfológicas, tales como una mano derecha y una mano izquierda.

Digo que es una deficiencia doctrinal, porque tales ‘definiciones’ son inserciones racionales que han sido importadas del quehacer filosófico para complementar el pensamiento ateo que denigra la existencia de un Ser Sobrenatural que creó todas las cosas que conocemos de este universo.

La cuestión no es tan ingenua como aparenta ser, tal definición es un atentado a la Soberanía de Dios, pues decir que Dios no tiene un cuerpo ni forma es admitir que Dios es una especie de energía dispersada en el universo. Si Dios no tiene cuerpo, Jesús no puede ser la imagen del Dios invisible,[1] y en consecuencia, Jesús dejaría de ser Dios en carne enviado para perdón de pecados y para reconciliar al hombre con su Creador. Como puede verse, la cuestión es todo un argumento satánico para invalidar la operación de la reconciliación del hombre.

El hecho de que Dios es Espíritu no quiere decir que Dios es como un vapor, etéreo, sin forma y sin un lugar de ubicación; la definición tan solo deja entrever el desconocimiento del Evangelio en cuanto a la doctrina de la Fe en Dios, doctrina apostólica citada en la epístola a los Hebreos.[2]

Desde el momento mismo que la doctrina del Evangelio proclama que Dios es una persona,[3] desde ese momento tal proclamación establece de forma inmediata el reconocimiento de que Dios tiene cuerpo y forma. Dios es un ser, y como tal tiene cuerpo.

En todos los textos de las Escrituras, sin excepción, se reconoce no solo las características personales de Dios, sino además, se reconocen las atribuciones del cuerpo de sus operaciones.

El relato de la experiencia de Moisés con Dios le atribuyen manos, rostro y espaldas:

22 Y será que, cuando pasare mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado: 23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

Éxodo 33:22-23

Dijo más: No podrás ver mi rostro: porque no me verá hombre, y vivirá.

Éxodo 33:20

El salmista David reconoce en su experiencia de comunión profética con Dios, que Dios tiene ojos y oídos:

Los ojos del SEÑOR están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor.

Salmos 34:15.

El salmista David también reconoce que Dios tiene un ‘espacio’ dentro de la Eternidad:

JEHOVA dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, En tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.

Salmos 110:1 (Mateo 22:44; Marcos 12:36; Lucas 20:42; Hechos 2:34; Hebreos 1:13)

Tales expresiones no son parte de un antropomorfismo bíblico para tratar de entender lo abstracto de Dios, y para poder visualizar sus manifestaciones; tales expresiones son por el contrario, las expresiones de hombres de Dios que por la inspiración del Espíritu Santo ‘describieron’ la forma de cómo la esencia de Dios se desarrolla en un cuerpo, como persona que es.

Jesús y el Padre son uno solo. Jesús no es superior al Padre, si Jesús tiene cuerpo, el Padre también tiene uno. No puede haber discrepancia entre ellos.

Las Escrituras dan testimonio de que el Padre tiene un cuerpo del cual Jesús toma para manifestar al Padre:

El cual (Jesús) es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura.

Colosenses 1:15

Porque en Él (Jesús) habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente:

Colosenses 2:9

Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo a sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación.

2 Corintios 5:19

Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Juan 14:9

Yo y el Padre una cosa somos.

Juan 10:30

Si los ángeles tienen cuerpo y forma, y se ubican en un espacio de la Eternidad, ¿el Dios de los espíritus carece de uno?

La Creación de las cosas angélicas sigue una ley espiritual, los seres angélicos no tienen un atributo mayor de aquel que los creó; si los seres angélicos tienen cuerpo y forma, y ocupan un lugar en los cielos, el Creador de ellos no es menor que ellos en cuanto a manifestación; el cuerpo no es tan solo una ‘característica’ de presentación, es un atributo de manifestación.

Y ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego.

Hebreos 1:7

Las Escrituras dan testimonio vivo de que los ángeles tienen cuerpo.

Y alzando mis ojos miré, y he aquí un varón vestido de lienzos, y ceñidos sus lomos de oro de Uphaz:

Daniel 10:5

Y respondiendo el ángel le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado a hablarte, y a darte estas buenas nuevas.

Lucas 1:19

Este vio en visión manifiestamente, como a la hora nona del día, que un ángel de Dios entraba a él, y le decía: Cornelio.

Hechos 10:3

Y he aquí, el ángel del Señor sobrevino, y una luz resplandeció en la cárcel; e hiriendo a Pedro en el lado, le despertó, diciendo: Levántate prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Y le dijo el ángel: Cíñete, y átate tus sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Rodéate tu ropa, y sígueme. Y saliendo, le seguía; y no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, mas pensaba que veía visión.

Hechos 12:7-9

Dios es Espíritu, pero ello no quiere decir que no tiene cuerpo. Los cuerpos espirituales no son semejantes a los cuerpos materiales.

El apóstol Pablo guiado por el Espíritu de Dios previendo el riesgo doctrinal que conlleva el creer que por el hecho de que Dios es Espíritu no tiene cuerpo, escribió a la comunidad de fe de Corinto, y contundentemente estableció por el Espíritu, de que Dios tiene cuerpo, solo que los cuerpos espirituales no son semejantes a los que conocemos en esta creación humana.

38 Mas Dios le da el cuerpo como quiso, y a cada simiente su propio cuerpo. 39 Toda carne no es la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves. 40Y cuerpos hay celestiales, y cuerpos terrestres; mas ciertamente una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres:

1 Corintios 15:38-40

Dios tiene un cuerpo espiritual, es propio a su esencia y naturaleza; tal es su Grandeza que el apóstol Pablo describió por el Espíritu que Él habita en lugares inaccesibles al entendimiento del hombre.

Quien sólo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; á quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

1 Timoteo 6:16

Esta enseñanza no solo consiste en ‘saber’ que existen cuerpos celestiales, y que Dios tiene un cuerpo propio a su esencia de Creador de todas las cosas; en realidad, esta enseñanza tiene el propósito de denunciar la ignorancia doctrinal que existe dentro del pueblo creyente en cuanto a las doctrinas del Evangelio; y denunciar, a la vez, cómo hombres con llamado aceptan fácilmente doctrinas heréticas, y las defienden, como si ellas fueran más grandes que las enseñanzas de la Palabra de Dios.

Es tiempo ya de despertar del letargo de la ignorancia.


Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)


Pastor Pedro Montoya


[1] Colosenses 1:15

[2] Hebreos 6:1

[3] Dios es UNO, manifestado en tres personas