Introducción: el hombre de pecado, el hijo de perdición

Todo estudio serio acerca de los últimos tiempos debe comenzar donde comienza la advertencia del apóstol Pablo. Al hablar de la segunda venida de Jesús el Cristo, el apóstol escribe a los tesalonicenses:

“Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:3)

Es importante observar la manera en que el apóstol Pablo se refiere a este personaje: lo llama únicamente el hombre de pecado y el hijo de perdición. Quien utiliza el término anticristo es el apóstol Juan. Esta distinción merece atención, porque la palabra “anticristo” es muy popular entre los creyentes de la iglesia contemporánea, y sin embargo es una definición que proviene de un solo escritor, mientras que Pablo, al escribir sobre el mismo personaje, jamás emplea ese término. A lo largo de este capítulo seguiremos llamándolo anticristo, pero entendiendo que es Juan quien utiliza esa palabra, y que se trata de la misma persona a quien Pablo describe como el hombre de pecado.

Las dos razones por las cuales se le llama anticristo

¿Por qué se utiliza la palabra anticristo? Existen dos razones.

La primera es la más conocida: porque está contra Cristo. Sus acciones son contrarias al Señor, y eso lo vemos ya desde el versículo 4 del mismo capítulo 2 de la segunda carta a los Tesalonicenses, que hemos leído en otras ocasiones. Todo lo que este hombre hace se opone a Cristo Jesús.

La segunda razón es la que muy pocas veces se menciona en los estudios y en las enseñanzas acerca del anticristo; de hecho, jamás la hemos escuchado en otras predicaciones. El anticristo es la antítesis de Jesús. Esto significa que, cuando alguien lo vea, va a creer que es Jesús: es igual a Él, pero del otro lado, del lado de las tinieblas. Esta segunda razón es precisamente la que más debe preocuparnos, porque el Señor mismo advirtió que, si fuera posible, engañaría aun a los escogidos:

“…si es posible, engañarán aun a los escogidos” (Mateo 24:24)

Y los escogidos no son cualquier gente. Los escogidos son un pueblo selecto, un grupo de hombres y mujeres que caminan muy de cerca con el Señor. Jesús está diciendo, entonces, que cuando el anticristo aparezca podrá engañar a muchas personas, y entre ellas, a los escogidos. Por eso necesitamos tener muy claras estas dos razones por las cuales se le da ese nombre.

El panorama general: sellos, trompetas y copas

De acuerdo con los escritos proféticos del libro de Apocalipsis, el anticristo corresponde al sello número uno. Todavía no hemos comenzado el desarrollo del Apocalipsis; ese desarrollo no ha comenzado. Pero los tiempos caminan muy rápido, y en un corto término de tiempo veremos manifestado al anticristo.

Para comprender lo que sigue es necesario tener un panorama completo, una visión de conjunto de lo que estamos estudiando. El libro de Apocalipsis está dividido prácticamente en tres secciones: los sellos (siete sellos), las trompetas (siete trompetas) y las copas de la ira de Dios (siete copas). La característica que une a estas tres secciones es la siguiente: el séptimo sello abre la primera trompeta, y la séptima trompeta abre las copas; allí comienza la copa número uno.

Los sellos representan el gobierno del anticristo. Este gobierno durará siete años completos, y esos siete años corresponden a los siete sellos. Cuando se abre el séptimo sello comienzan las trompetas, las cuales anuncian el tiempo de la tribulación, que durará exactamente tres años y medio. La última trompeta representa la venida de Cristo Jesús, pues la Palabra dice, por medio del apóstol Pablo, que es a la final trompeta cuando el Señor viene.

Después de que Jesús se establece, comienza el reinado milenial, el reinado de mil años de Jesús el Cristo. Al principio de ese tiempo se desarrollan las copas de la ira de Dios, que son su ira contra el mundo entero. Con frecuencia perdemos de vista que habrá muchísimos millones de personas viviendo en el mundo, pues la población se sigue manteniendo; por eso Dios derrama siete copas de su ira sobre todas las naciones de la tierra. Entre tanto, el pueblo de Dios estará congregado y reunido en Jerusalén, y allí mismo se desarrollarán, simultáneamente, las bodas del Cordero. Las bodas del Cordero son en Jerusalén; no son en el cielo. Mucha gente pierde de vista que todavía no hemos pasado al tiempo de los cielos nuevos y la tierra nueva. Las bodas del Cordero se celebran, pues, mientras el mundo está recibiendo las siete copas de la ira de Dios.

Tres años y medio: un número profético

La cifra de tres años y medio se ha repetido muchas veces porque es un número profético; la encontramos una y otra vez en las Sagradas Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La última vez que la encontramos mencionada es en relación con Jesús cuando fue llevado por sus padres a Egipto: según lo expuesto en esta enseñanza, Jesús permaneció tres años y medio en Egipto.

Veamos cómo se llega a esa conclusión. De acuerdo con el relato que leemos en Lucas, Jesús tenía aproximadamente dos años cuando llegaron Herodes y los reyes sabios del Oriente. Ellos no llegaron cuando Jesús había recién nacido. Esa es una idea que muchas veces hemos abrazado y que proviene del catolicismo, la de ver al niño recién nacido en el pesebre. Pero los reyes del Oriente llegaron cuando Jesús tenía un promedio de dos años, y eso lo vemos en el mismo relato, porque Herodes mandó a matar a los infantes de dos años hacia abajo. ¿Por qué esa edad? Precisamente porque los reyes le habían dado la información de, más o menos, la edad que el niño tenía. Jesús sale entonces con sus padres hacia Egipto a los dos años, y pasa allí un período de tres años y medio. Regresa, pues, a la tierra de Israel a una edad aproximada de cinco años y medio, cuando sus padres decidieron volver y se establecieron en Nazaret. Esa es la última vez que se menciona este término de tres años y medio.

El primer sello: el caballo blanco y la paz que engaña

El anticristo establece un gobierno sobre la tierra. En el estudio de la semana anterior vimos que el caballo blanco representa una paz sobre la tierra: una paz impresionante, que se establece sobre toda la tierra. Esta paz traerá prosperidad a todas las naciones. Y como la iglesia todavía no ha sido levantada (recordemos esto: la iglesia no ha sido levantada), también traerá una prosperidad a las iglesias.

No quiero utilizar la palabra avivamiento, porque realmente no es un avivamiento legítimo. Se trata de una prosperidad de las iglesias que ellas mismas entenderán como si fuera un avivamiento. Tengamos presente que todas las iglesias del mundo, sin excepción y sin importar la denominación a la que pertenezcan, están esperando un despertamiento, un avivamiento; están clamando por él. Pues bien, algo se va a dar: una prosperidad. Pero esa prosperidad no viene de parte de Dios, porque es precisamente establecida por el anticristo. Es muy importante que lo entendamos para que no seamos engañados.

Tengamos presente que hay un espíritu de error. Dice el apóstol Pablo en la misma carta a los Tesalonicenses:

“…y con todo engaño de iniquidad en los que perecen, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por tanto, pues, les envía Dios operación de error, para que crean a la mentira” (2 Tesalonicenses 2:10-11)

Este tiempo del caballo blanco, que corresponde prácticamente a los primeros tres años y medio del gobierno del anticristo, será un tiempo no solamente de prosperidad económica en el mundo entero, sino también de prosperidad en el desarrollo de las iglesias, que en su totalidad lo entenderán como si fuera un avivamiento. Nosotros sabemos, hermanos, que eso no es un avivamiento. ¿Por qué? Porque no procede de Dios; es el establecimiento del gobierno del anticristo.

Cuando estudiamos acerca de la mentira y el engaño (¿cuántas semanas, tres o cuatro?), nos dimos cuenta de que toda palabra emitida por un engañador, aun cuando sea la Palabra de Dios, se constituye en mentira. No porque la Palabra de Dios deje de ser verdadera, sino porque toda palabra emitida por un engañador es considerada un engaño. Humanamente hablando no se considera así, y por eso dedicamos tiempo a este tema: porque es importante que veamos las cosas como Dios las mira, no como las mira la gente, ni como las mira el mundo, ni como las definen las sociedades, sino como Dios ve todas las cosas.

El segundo y el tercer sello: guerra y escasez

El capítulo 6 de Apocalipsis nos habla del surgimiento de los sellos siguientes. Leamos los versículos 3 al 6:

“Y cuando él abrió el segundo sello, oí al segundo animal, que decía: Ven y ve. Y salió otro caballo, bermejo; y al que estaba sentado sobre él fue dado poder de quitar la paz de la tierra, y que se maten unos a otros; y le fue dada una gran espada” (Apocalipsis 6:3-4)

“Y cuando él abrió el tercer sello, oí al tercer animal, que decía: Ven y ve. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que estaba sentado sobre él tenía un peso en su mano. Y oí una voz en medio de los cuatro animales, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; y no hagas daño al vino ni al aceite” (Apocalipsis 6:5-6)

Tengamos presente que un denario era el jornal mínimo diario. Si dos libras de trigo cuestan un denario, significa que lo que el obrero gana en un día solamente le alcanzará para comprar dos libras de trigo; y si compra trigo, no compra cebada, porque seis libras de cebada cuestan también un denario. Lo que estamos viendo con este tercer sello es escasez, un tiempo de escasez a nivel mundial. Y esto, hermanos, es parte de la tribulación.

La mitad de la semana: cuando salen a la luz sus verdaderos propósitos

¿Qué es lo que va a suceder? Más adelante iremos al texto de Daniel para entenderlo, pero adelantemos esto: a la mitad de los siete años de su gobierno, es decir, a los tres años y medio, salen a la luz los verdaderos propósitos del anticristo. Para entonces ya todo el mundo está engañado; ya nadie tiene opciones para defenderse; todos han sido vencidos en cuanto al entendimiento. Entonces él cambia su forma de gobierno, y a partir de ese momento se establece un tiempo de tribulación.

Jesús lo describió con estas palabras. Leamos Mateo 24, desde el versículo 15 hasta el 21:

“Por tanto, cuando viereis la abominación del asolamiento, que fue dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. El que sobre el terrado, no descienda a tomar algo de su casa; y el que en el campo, no vuelva atrás a tomar sus vestidos. Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado; porque habrá entonces gran aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será” (Mateo 24:15-21)

En la enseñanza de la semana pasada estudiamos que lo primero que se desarrollará es una persecución sobre Israel: es el primero que es perseguido, el primero que es atribulado. Veamos ahora Apocalipsis 12, versículos 13 al 17. Este texto lo cité en la enseñanza anterior, pero vale la pena verlo nuevamente, porque aquí se presenta la agenda que se desarrolla en estos últimos tiempos a partir de los primeros tres años y medio del anticristo:

“Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había parido al hijo varón. Y fueron dadas a la mujer dos alas de grande águila, para que de delante de la serpiente volase al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo” (Apocalipsis 12:13-14)

“Y la serpiente echó de su boca tras la mujer agua como un río, para hacer que fuese arrebatada del río. Y la tierra ayudó a la mujer, y abrió la tierra su boca, y sorbió el río que el dragón había echado de su boca. Y el dragón fue airado contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra los demás de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesús el Cristo” (Apocalipsis 12:15-17)

Observemos la expresión “un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo”: ahí está repetido el período de tres años y medio. Vemos así cómo ese término de tiempo se repite proféticamente desde el Antiguo Testamento y se repite también en el Nuevo. Y notemos algo más: los versículos 13 al 16 hablan de Israel, mientras que el versículo 17 habla de “los demás de la simiente de ella”, los que guardan el testimonio de Jesús el Cristo, que es la iglesia. La persecución comienza por Israel, y por eso Jesús dijo: cuando viereis la abominación del asolamiento, entended. ¿Qué tiempo es el que ha comenzado?

Quiero hacer un comentario con respecto al versículo 14. Hay muchas personas que ven aquí el arrebatamiento, porque el texto dice que a la mujer le fueron dadas dos alas de grande águila para volar al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. Con base en este versículo dicen: ahí está el arrebatamiento; la iglesia es levantada, pasa tres años y medio en los cielos y después desciende en la venida de Jesús. Pero aquí no se está hablando de arrebatamiento. Aquí se habla, como ha sucedido en todas las veces que este período se menciona en el Antiguo Testamento, de una obra sobrenatural: el pueblo de Dios, el pueblo de Israel, será guardado y alimentado de forma sobrenatural durante este período de tres años y medio.

¿Recuerdan el caso de Elías? En el tiempo de Acab, Elías dijo que no llovería por espacio de tres años y medio, y no llovió por ese tiempo. Todos hemos leído ese relato. ¿Qué trajo consigo la falta de lluvia? Sequía. Y allí Elías, que en un principio estaba junto a las aguas de Querit, era alimentado sobrenaturalmente por cuervos. Después el Señor le dice que vaya a tierra de Sidón, porque allí ha ordenado a una viuda que lo alimente. Conocemos el relato: lo único que la viuda tenía era un poco de harina, y Elías le dijo que no se preocupara, porque durante el tiempo en que no hubiera lluvia ese abastecimiento no escasearía. De la misma manera, el versículo 14 habla de una obra sobrenatural; no dice que seremos arrebatados y pasaremos tres años y medio por los aires, en las nubes. Eso no es lo que dice la Palabra de Dios.

El versículo 17 es muy importante y debemos tenerlo presente. Es el fundamento para entender lo que viene, porque vendrán muchos que tratarán de cambiarnos el pensamiento, y nosotros podríamos inclinarnos, obviamente, hacia todo aquello que no nos produzca ansiedad ni preocupación. Pero el versículo dice claramente que el dragón fue a hacer guerra contra los demás de la simiente de la mujer, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús el Cristo. Estamos hablando de una persecución, de una tribulación; y esa tribulación durará tres años y medio.

Daniel 9: las setenta semanas y la mitad de la semana

En Mateo 24:15 Jesús hace referencia al libro de Daniel, de modo que debemos ir allí. Es en el capítulo 9, versículos 24 al 27, donde se nos habla de una abominación desoladora, o abominación del asolamiento, como leímos en Mateo 24. Para entender esta parte, leamos:

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad, y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos” (Daniel 9:24)

“Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; con inundación será su fin, y hasta el fin de la guerra será talada con asolamientos” (Daniel 9:25-26)

“Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda; y con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que la consumación y lo que está determinado se derrame sobre el pueblo asolado” (Daniel 9:27)

El versículo 24 habla de setenta semanas, y esto tuvo que ver con el tiempo transcurrido desde que el pueblo de Judá regresó de Babilonia a Jerusalén para reconstruir, hecho que está contenido en los libros de Esdras y Nehemías. Son setenta semanas, pero semanas de años: si usted multiplica setenta por siete, estamos hablando de cuatrocientos noventa años, que fue lo que transcurrió desde que el pueblo de Judá salió del exilio y regresó a Jerusalén hasta la crucifixión de Jesús. El texto nos habla de siete semanas, de sesenta y dos semanas y, finalmente, en el versículo 27, de la última semana, la semana setenta.

Quiero hacer mención de algo, hermanos: la palabra profética tiene la capacidad de repetirse con el correr de los años. El tiempo, tal como se mide en la Biblia, es cíclico y progresivo; es decir, se va moviendo, pero de manera cíclica. El pensamiento griego, que no procede de Dios sino del diablo, establece una línea: este es mi presente, lo que está atrás es mi pasado y lo que está adelante es mi futuro. Ese es pensamiento griego. Nosotros no pensamos como los griegos, aunque nos inculcaron a pensar como tales; nosotros tenemos que pensar como la Biblia establece que debemos pensar. Por eso, cuando encontramos una palabra profética, debemos entender que se repite muchas veces a lo largo de la historia.

Lo que Daniel vio ya tuvo un primer cumplimiento: desde que el pueblo de Judá salió del exilio y regresó a Jerusalén, se contaron cuatrocientos noventa años hasta que Jesús fue crucificado. Pero el versículo 27 nos ayuda a entender por qué esto se repite: de la misma forma como se operó en el tiempo de los romanos con Jesús, en los últimos tiempos va a suceder exactamente lo mismo.

Leamos de nuevo: “por otra semana confirmará el pacto con muchos”. Una semana son siete años, porque aquí se trata de semanas de años y no de días. El que confirma el pacto es el anticristo, y esto expresa la aceptación que tendrá en el mundo entero al principio de su gobierno. El anticristo establecerá pactos prácticamente con todas las naciones, y todas coincidirán con él, porque, recordemos, Apocalipsis 6 lo presenta como un caballo blanco con un jinete que sale vencedor para vencer. Esto quiere decir que tendrá una aceptación a nivel mundial; para los cristianos y para los de Israel, muchos lo verán como el hombre enviado de parte de Dios, como un mesías. ¿Por qué? Porque, como dice Segunda de Tesalonicenses, Dios les enviará operación de error.

Pero note lo que sigue: “a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda”. Esta es la abominación asoladora. Por eso decíamos que el gobierno del anticristo tendrá un período de siete años: está establecido proféticamente aquí, en el libro de Daniel, donde se habla de semanas de años y no de días. La primera mitad es el gobierno de paz que él establece; a la mitad de la semana se vuelve primero contra los judíos y posteriormente contra el pueblo escogido.

El significado de los sellos: lo que está escondido

Hablemos un poco acerca del significado de los sellos, las trompetas y las copas. Un sello significa que algo está vedado, algo está escondido, y nadie lo puede abrir ni descubrir. Eso es lo que significa un sello. Por esa razón no todos se van a dar cuenta de los sellos: primer sello, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo. No es algo visible; no es algo que las personas puedan identificar diciendo “este es el sello número uno, este es el sello número dos”. No se van a dar cuenta, porque esa es precisamente la característica de un sello: está escondido.

Así lo dice la Escritura en el libro de Daniel:

“Él respondió: Anda, Daniel, que estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán” (Daniel 12:9-10)

Quienes únicamente van a entender, hermanos, son los entendidos. Y los entendidos no son todos los que han aceptado a Jesús; no quiere decir eso.

La bestia: el centro del gobierno del anticristo

Para terminar, vayamos a Apocalipsis 13. En este capítulo se encuentra el contenido general de lo que es el anticristo y de lo que exactamente él establece. Leamos los primeros versículos:

“Y yo me paré sobre la arena de la mar, y vi una bestia subir del mar, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella, nombre de blasfemia. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder, y su trono, y grande potestad” (Apocalipsis 13:1-2)

“Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, y su llaga mortal fue curada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado la potestad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante a la bestia, y quién podrá lidiar con ella?” (Apocalipsis 13:3-4)

“Y le fue dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y le fue dada potencia de obrar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, y de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y le fue dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También le fue dada potestad sobre toda tribu, y pueblo, y lengua, y nación. Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fue muerto desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:5-8)

Cuando se habla aquí de la bestia, se está haciendo referencia en doble sentido: a un conjunto de naciones y, a la misma vez, al anticristo. No se menciona solamente a la persona que estamos estudiando, llamada anticristo, sino también a la reunión de naciones a las cuales él pertenece. En el versículo 1 se dice que la bestia sube del mar, y el mismo libro de Apocalipsis enseña que las muchas aguas representan naciones; por eso este hombre surge de entre las naciones. En ocasiones la bestia designa al conjunto de naciones, y en otras representa al gobierno mismo del anticristo.

Aquí debemos entender cuál es el lugar al que se refiere el texto: el centro del gobierno del anticristo. Si usted no ha leído el libro de Daniel, le exhorto a que lo lea. Allí se habla de una cuarta bestia con características muy parecidas: diez cuernos, siete cabezas, una bestia horrible que despedazaba todo lo que encontraba a su paso. La cuarta bestia del libro de Daniel representa a Roma: siete cabezas, siete naciones; diez cuernos, diez reyes, es decir, diez emperadores, desde César Augusto hasta diez reyes después, que fue el tiempo máximo del Imperio Romano. ¿Qué quiere decir esto? Que el anticristo surgirá dentro del mismo ambiente de la cuarta bestia de Daniel. ¿Y cuál fue ese ambiente? Europa. Si usted mira el mapa de la región que tomó el Imperio Romano, allí puede identificar las siete naciones.

Su sede de operación es, por lo tanto, Europa. Muchas personas se confunden: dicen Rusia, dicen China, dicen incluso Estados Unidos. Hermanos, la Palabra profética nos está ubicando el sitio, el área donde operará el anticristo, y esa área es Europa; para los efectos actuales, lo que hoy conocemos como la Unión Europea, que está tomando cada vez más forma, haciendo desaparecer el dinero físico y controlando a todas las naciones que están bajo su jurisdicción. Hay un control total en la nación europea.

El versículo 2 nos dice que el gobierno del anticristo reunirá las características más sobresalientes de los imperios del pasado. En Daniel se hablaba de un leopardo, de un carnero, de un oso y, de la cuarta bestia, una bestia sobremanera horrible, que era Roma. Esas características de los imperios del pasado estarán representadas en el gobierno del anticristo.

El versículo 3 habla de una cabeza herida de muerte cuya llaga fue curada. Una cabeza representa una nación. Hay, entonces, una nación que recibe una herida de muerte, que está prácticamente a punto de desaparecer; pero por la intervención del anticristo no desaparece, sino que, todo lo contrario, reverdece y prospera aun por encima de lo que era antes. Actualmente hay una nación que puede clasificarse con estas características, y es precisamente Ucrania. Ustedes saben todo lo que ha acontecido desde hace aproximadamente dos años y medio; y sin embargo, la Unión Europea no ha permitido que Ucrania sucumba, sino que pareciera que se está levantando. Lo decimos para que entendamos el panorama que se está dando. Cuando afirmamos, hermanos, que estamos próximos a ver la manifestación del anticristo, no estamos alardeando ni hablando solo por impactar; lo decimos porque estamos viendo lo que sucede actualmente en el mundo entero.

En el versículo 5 se dice que le fue dada potencia de obrar cuarenta y dos meses. ¿Cuántos son cuarenta y dos meses? Exactamente tres años y medio. Por eso esa primera etapa del gobierno del anticristo, que señalamos desde un principio como un ambiente de paz, de prosperidad y de mucho aprovechamiento, es precisamente lo que está profetizado aquí, y es lo que nos habla de la operación de error que se establecerá sobre la tierra entera. Mucho pueblo, y estoy hablando de mucho pueblo de Dios, será confundido.

No caminemos por señales

Por esta razón, hermanos, no podemos fundamentarnos en señales. Oiga bien esto. Las señales pueden ser repetidas de forma arbitraria, y una persona que piensa en señales puede ser engañada. Jesús, hablando precisamente de esto mismo, dio una enseñanza:

“De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y salen las hojas, sabéis que el verano está cerca” (Mateo 24:32)

El verano, según la enseñanza de Jesús en este pasaje, habla de persecución. Aquí Jesús presenta una aparente contradicción: la higuera, con sus ramas tiernas y sus hojas brotando, es decir, floreciendo y comenzando a dar fruto; y lo que viene es el verano. Lo que viene, está diciendo Jesús, no es producción ni beneficio: tienen que entender que lo próximo que viene es persecución. Jesús presenta esta parábola contradictoria para que nadie sea engañado.

Nosotros no caminamos por señales, hermanos; caminamos por la Palabra que se nos ha entregado y por el discernimiento del Espíritu Santo. Si hoy nos acostumbramos a pedir señales (“Señor, dame una señal; si es conveniente que yo haga este viaje, dame una señal de que tendré todo el dinero disponible para hacerlo”), estamos caminando mal. Eso se llama agorería, y viene del mundo. “Dame una señal: si vendo esto y obtengo el beneficio, quiere decir que eso es lo que tú me estás diciendo que haga”: no, eso es agorería. Nosotros caminamos por el discernimiento del Espíritu Santo y por la Palabra que nos establece el propósito de la obra de Dios. Si ahora mismo hemos aprendido a caminar por señales, esa actitud tenemos que desecharla, porque lo que realmente nos llevará es a perdición.

No esperemos que, cuando lleguemos a este tiempo, podamos decir: primer sello, segundo sello, tercer sello. No lo vamos a poder ver. Se necesita discernimiento para verlo y entenderlo. Hoy en día usted se ha dado cuenta del tipo de interpretación de la Palabra que se está proclamando dentro del ambiente cristiano; lo ve aunque quizá no esté dentro de una iglesia, y se da cuenta de cómo la gente camina y de la interpretación que le da a las cosas. Si no abandonamos esa forma de ser, vamos a ser engañados. Lo leímos en Segunda de Tesalonicenses: Dios les enviará operación de error para que crean a la mentira.

La paciencia y la fe de los santos

Regresemos al final del pasaje de Apocalipsis 13, porque lo que dice a continuación es realmente muy grave:

“Si alguno tiene oído, oiga. El que lleva en cautividad, va en cautividad; el que a cuchillo matare, es necesario que a cuchillo sea muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos” (Apocalipsis 13:9-10)

El Señor nos habló con un texto muy parecido a este en el libro de Jeremías:

“Y si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás: Así ha dicho Jehová: El que a muerte, a muerte; y el que a espada, a espada; y el que a hambre, a hambre; y el que a cautiverio, a cautiverio” (Jeremías 15:2)

¿Qué quiero decirles con esto, hermanos? Que habrá muchos que, a pesar de recibir enseñanza, no caminarán conforme a la enseñanza: el que a cautiverio, a cautiverio; el que a cuchillo, a cuchillo; el que a espada, a espada. Por eso es tan importante el tiempo en que estamos. Ahora es el tiempo que determinará realmente nuestra posición ante estos eventos. No es cuando lleguemos allá; es ahora, cuando todavía no estamos enfrentando nada grande ni nada escandaloso como lo que se nos habla en las Sagradas Escrituras. Ahora es cuando debemos establecer giros y correcciones para nuestras vidas.

Todas las enseñanzas que compartimos no son para archivarlas; son para vivir por ellas, para tenerlas presentes. Si nos exponemos a este tipo de enseñanzas y lo único que hacemos es tomar nota, guardar la libreta y archivarla para no volverla a ver, de nada sirvió haber tomado nota. Si se toman notas, es para revisarlas, para repasarlas eventualmente. Pero si tomamos nota, la guardamos y nunca más la volvemos a ver, la nota quedó allí, pero la quitamos de aquí (del corazón), y eso no es honra delante de la presencia del Señor. Por lo tanto, cuando llegue la situación, no la podremos ver.

Ustedes se han dado cuenta de que, cuando yo oro, siempre oro casi de la misma forma: “Señor, danos ojos para poder ver”. Pero si ahora no honramos lo que el Señor nos está entregando, ¿creemos que tendremos ojos para ver? No los tendremos. Y es en vano decir: “Dame la señal”, porque no va a haber una señal. No va a haber un aviso que diga: “Aquí, antes y después; esta es la señal; caramba, aquí comenzó el sello número uno”. Eso no se va a ver. Esa es la razón por la cual fuimos al libro de Daniel, capítulo 9: primero, porque Jesús lo mencionó en Mateo 24; y segundo, porque el versículo 27 nos habla de la mitad de la semana, cuando el anticristo cambiará su forma de gobierno. Todo ello nos muestra que los primeros tres años y medio son un tiempo de paz y de prosperidad que le dará aceptación al anticristo, de modo que los cristianos y los de Israel crean que es el hombre que debe gobernar, el enviado de parte de Dios.

Y lo que dice el versículo 10 significa, en el fondo, esto: si tú tomas las cosas por tu propia cuenta, tú mismo te estás sometiendo a lo que estás tomando en tus manos. Por eso dice: “Aquí está la paciencia y la fe de los santos”. Un hombre de Dios tiene que saber esperar en Dios; una mujer de Dios tiene que saber esperar en Dios. No tomes las cosas para resolverlas por ti mismo, porque si a cuchillo matares, a cuchillo serás muerto. Eso es lo que el texto está diciendo.

Conclusión

En términos generales, hemos visto, de acuerdo con distintos textos, quién es el anticristo y dónde operará la influencia que tendrá sobre el mundo entero. Es el hombre de pecado y el hijo de perdición de quien habló Pablo; es el anticristo de quien habló Juan, contrario a Cristo y, a la vez, su antítesis, semejante a Él pero del lado de las tinieblas. Su gobierno de siete años corresponde a los sellos; su primera mitad será un tiempo de paz y de prosperidad que muchos, aun dentro de las iglesias, entenderán como un avivamiento, y en la segunda mitad se revelarán sus verdaderos propósitos con la persecución y la tribulación.

No vayamos a creer, hermanos, que si el centro de este gobierno está en Europa, nosotros estamos lejos y que, de seguro, esta ciudad o este pueblo no será atacado. No caminemos así. Si en el tiempo antiguo, en el tiempo de Nabucodonosor y en el de Alejandro Magno, cuando no había aviones, ellos conquistaron tanto territorio en cuestión de meses, ¿cuánto más hoy, cuando se tienen todas las formas electrónicas para estar de un punto a otro? Debemos caminar con temor de Dios, entendiendo, como dice el capítulo 13, que a la bestia “le fue dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos”.

Por eso, que esta enseñanza no sea archivada: que sea vivida. Que el Espíritu Santo, que instruye, corrige y dirige, nos conduzca por buen camino, por camino derecho y llano, de modo que, cuando llegue el tiempo, tengamos ojos para ver.

Preguntas de repaso

1.  El apóstol Pablo llama a este personaje “el hombre de pecado, el hijo de perdición”, y el apóstol Juan lo llama “anticristo”. ¿Cuáles son las dos razones por las que se le da este último nombre, y por qué la segunda debería preocuparnos más?

2.  Según el capítulo, los primeros tres años y medio del gobierno del anticristo serán un tiempo de paz y prosperidad que muchos entenderán como un avivamiento. ¿Por qué ese tiempo no procede de Dios, y qué lugar ocupan en nuestra vida el discernimiento del Espíritu Santo y la Palabra frente a la búsqueda de señales?

3.  “Aquí está la paciencia y la fe de los santos.” ¿Qué significa esperar en Dios en lugar de tomar las cosas por nuestra propia cuenta, y qué cambios o correcciones debo establecer hoy en mi vida para no limitarme a tomar notas de esta enseñanza y archivarlas?


pastor Pedro Montoya


Descubre más desde Jesús, Señor y Cristo

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Avatar de pastor Pedro Montoya

Published by

Descubre más desde Jesús, Señor y Cristo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo