No se ha acortado la mano de Jehová para salvar…

HE aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni hase agravado su oído para oír: Isaías 59:1

No se ha acortado la mano de Jehová para salvar…  Pero, si es así, ¿Por qué no salva?.. o; ¿Lo hemos entendido mal..?

Un par de días atrás vino a mi memoria esta frase del libro del profeta Isaías, y la recordé por causa de otro texto que en ese momento estaba leyendo, en el libro de Números.

Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Hase acortado la mano de Jehová? ahora verás si te sucede mi dicho, o no. Números 11:23

Es la historia del evento en la vida del pueblo de Israel que justo después de su salida de Egipto se confrontan con una realidad más cruel que la esclavitud que recién han dejado atrás, la de no haber aun renunciado a su condición de esclavos, y comienzan a extrañar el tipo de comidas de la esclavitud.

Dios, sin embargo, le manifiesta a Moisés su intención de darles de comer lo que ellos han pedido, pues el desierto no es un obstáculo a Dios para operar según Su Voluntad. Si continua la lectura en el libro de Números el lector descubrirá que efectivamente Dios les dio a comer carne hasta por un mes entero (11:20), pero los efectos de la duda y de la murmuración, condiciones bajo las cuales ellos demandaron su petición, fue desastroso para el pueblo.

Sin el afán de entrar en una discusión teológica, la frase lejos de ser una expresión de aliento, de fortaleza, de ánimo, es un testimonio de vergüenza más que de la fe de un pueblo. Fue acuñada por los profetas Isaías (59:1), y Miqueas (2:7), como una expresión de confrontación, para recordar las memorias de las hazañas de Dios en favor de un pueblo esclavo, liberado de forma sobrenatural de la mano del faraón de Egipto, pero que nunca abandonó su condición de esclavo.

Lo anterior me ha llevado a reflexionar acerca de cuántas veces hemos cometido también nosotros el mismo error del pueblo que salió de Egipto: atrevernos a cuestionar la potestad del Dios al cual servimos, pero cuando queremos que Él solucione un conflicto personal.

¿Puede Dios salvar? Por supuesto, claro que sí, Él puede hacerlo. Pero no puede salvarnos de los problemas en los cuales nosotros nos metemos, cuando sin consultar hacemos lo que mejor nos parece. Dios no está a nuestro servicio como un “resuelve problemas” cada vez que nosotros nos metemos en uno.

No se ha acortado la mano de Jehová para salvar, no significa la factura que el creyente le presenta a Dios, en reproche, por las cosas que esperamos que ÉL solucione. No es la excusa para esperar que Dios obre, ni la manipulación para forzarlo a hacer lo que nosotros queremos que Él haga.

Si ÉL no ha salvado… ¿No será que antes ÉL espera que reconozcamos SU Señorío?

Que el Creador de todo lo creado, nuestro formador, nos guíe al conocimiento de la verdad.

Pastor Montoya
http://www.ministerioscristorey.com
Twitter: @pastormontoya
407-764-2699

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