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Los Atributos que el Hombre Recibe de Dios por medio de la Fe


Introducción: Redefiniendo la Fe

La fe no es simplemente una herramienta para solicitar al Señor aquello que necesitamos. Durante décadas, muchas personas en el pueblo de Dios han reducido la fe a un mecanismo de petición: «Tenga fe y recibirá». Sin embargo, esta comprensión es incompleta y, en cierta medida, religiosamente limitada.

La fe es la sustancia misma de la vida espiritual en Cristo Jesús. Sin fe, es imposible desarrollar una existencia verdaderamente espiritual. Como lo establece la Palabra: «Sin fe es imposible agradar a Dios» (Hebreos 11:6).

El Apóstol Pablo declara en Romanos que «quienes son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios». Pero esta guía espiritual solo es posible a través de la fe. La vida en Cristo Jesús es, fundamentalmente, una vida de fe cotidiana.

La Fe como Atribución Espiritual

Cuando crecemos en fe, el Espíritu Santo nos confiere atributos espirituales directos de Su Presencia. Estos no son simbólicos ni alegóricos, sino dones reales y manifiestos que transforman nuestra existencia.

En el capítulo 11 de la Epístola a los Hebreos encontramos una revelación profunda sobre estos atributos. A continuación, exploraremos ocho de los más sobresalientes que el Espíritu Santo otorga a quienes caminan en fe.


1. La Fe Trae Entendimiento de la Palabra de Dios

Referencia bíblica: «Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios. Siendo hecho lo que se ve de lo que no se veía» (Hebreos 11:3).

Uno de los primeros atributos que se desarrolla cuando crecemos en fe es el entendimiento de la Palabra de Dios y de Su Obra. Muchas personas expresan: «Leo la Palabra y es como si no hubiera leído absolutamente nada». La respuesta está en que no han crecido suficientemente en fe.

Es fundamental distinguir entre dos conceptos que frecuentemente se confunden:

Interpretación vs. Entendimiento: La interpretación es un proceso académico, resultado de estudios en hermenéutica. El entendimiento, en cambio, es un don del Espíritu Santo. Como declara el Señor Jesús en Lucas 24:45: «Entonces les abrió el sentido para que entendiesen las Escrituras».

El Apóstol Pablo pregunta: «¿Quién conoce las cosas de Dios? El Espíritu de Dios. Y él es quien las da a conocer» (1 Corintios 2:11). El Espíritu Santo es quien revela, abre y da entendimiento de la Palabra, no los estudios académicos.

En el Evangelio de Juan, el Señor Jesús promete a Sus discípulos: «Cuando venga el Espíritu Santo, el Consolador, él os guiará a la verdad, él os enseñará todas las cosas, él os recordará todas las cosas que os he dicho» (Juan 14:26).

Conclusión: Cuando la fe crece, el Entendimiento Divino fluye. Si alguien no entiende la Palabra de Dios, es una señal de que aún hay crecimiento por desarrollar en la fe.


2. La Fe Trae Gracia ante los Ojos de Dios

Referencia bíblica: «Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que a Dios se acerca crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan» (Hebreos 11:6).

El segundo atributo es el de la Gracia Divina. La fe genera gracia tanto ante los ojos de Dios como ante los ojos de todos aquellos que nos rodean.

En las Sagradas Escrituras encontramos la expresión recurrente: «Halló gracia ante los ojos de Dios». Esto no es meramente literario o coloquial; describe lo que sucede en la vida de quien ha desarrollado fe.

En Génesis 6:8 se lee: «Empero Noé halló gracia en los ojos de Dios». ¿Por qué Noé halló gracia? No por ayunos o prácticas religiosas, sino porque Noé caminaba en fe y vivía por fe.

De manera similar, cuando la Reina Ester entró al palacio ante el rey Asuero, «halló gracia» (Ester 5:2). El fundamento no era el ayuno de tres días, sino su fe que la sostuvo.

La Diferencia entre Fe y Obras: Muchas personas cometen el error de intentar «forzar» a Dios mediante prácticas religiosas. Sin embargo, la Gracia Divina se otorga a través de la fe vivida. El Apóstol Pablo expresa: «Ya no vivo yo, Cristo vive en mí; y lo que vivo en la carne lo vivo en la fe del Hijo de Dios» (Gálatas 2:20).

Cuando una persona vive por fe, cotidiana y genuinamente, naturalmente recibe la Gracia Divina. Esta gracia se manifiesta en las relaciones, en las oportunidades, en el favor que otros nos dispensan.

Si alguien identifica que no cae en gracia ante los ojos de quienes lo rodean, la respuesta está clara: no ha crecido suficientemente en fe.


3. La Fe Trae Fuerzas Físicas

Referencia bíblica: «Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente, y parió aún fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido» (Hebreos 11:11).

El tercer atributo es revolucionario: la fe confiere fuerza física real. No se trata de un concepto simbólico o alegórico, sino de una manifestación tangible de poder.

Sara, siendo estéril y avanzada en edad, «recibió fuerza para concebir». Esta fuerza no fue temporal; a partir de ese momento, Sara vivió con una vitalidad considerablemente mayor de la que había tenido anteriormente.

La Fuerza Espiritual se Manifiesta Físicamente: En el Libro de los Salmos se declara: «Los viejos tendrán fuerzas como las del búfalo» (Salmo 103:5). Frecuentemente interpretamos esto de manera simbólica, pero la realidad es que la fe produce fuerza física observable.

El Profeta Isaías lo expresa de manera contundente:

«Los jóvenes se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen. Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas, levantarán las alas como águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán» (Isaías 40:30-31).

Observe dos términos clave en el versículo 31: «no se cansarán» y «no se fatigarán». El texto habla claramente de fortaleza física.

Un Error Común: Muchas debilidades físicas que experimentamos no son resultado de mala nutrición, falta de vitaminas, deficiencia de minerales ni ausencia de ejercicio. Son consecuencia de descuido en el crecimiento de la fe.

El mundo nos ha establecido conceptos que, en ocasiones, son contrarios a la revelación bíblica. Creemos que la fuerza física depende únicamente de factores materiales. Sin embargo, la fuerza física es un atributo que procede del Espíritu de Dios y se otorga a quien camina en fe.

El Ejemplo de Sansón: Las fuerzas físicas de Sansón no provenían de su cabello largo, como comúnmente se cree. El cabello era solo una señal. Las fuerzas de Sansón eran «la manifestación y operación del Espíritu de Dios» en él. Cuando Sansón derribó las dos columnas a las cuales estaba atado, mantenía el cabello corto, pero el Espíritu de Dios se manifestó poderosamente.

Conclusión: La debilidad física frecuente en muchos hombres y mujeres de Dios es indicadora de descuido en el crecimiento de la fe. Como escribió el Apóstol Pablo: «Ya no vivo yo, Cristo vive en mí» (Gálatas 2:20). Quien vive así, recibe la fortaleza del Espíritu Divino.


4. La Fe Permite Heredar Bendiciones Espirituales

Referencia bíblica: «Fue hecho heredero de la justicia, que es por la fe» (Hebreos 11:7).

El cuarto atributo desafía una creencia común: la fe y los beneficios espirituales pueden ser heredados. Si bien es cierto que cada persona tiene una responsabilidad individual e intransferible ante Dios, también es posible que quienes han crecido en fe hereden bendiciones, dones y ministerios a las generaciones siguientes.

La Transferencia de la Fe: El Apóstol Pablo escribe a Timoteo:

«Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual recibió primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy cierto que en ti también» (2 Timoteo 1:5).

Note la progresión: la abuela Loida transmitió fe a la madre Eunice, quien la transmitió a Timoteo. La fe se puede heredar a través de las generaciones.

¿Por Qué Hay Quiebres entre Generaciones? La respuesta es clara: hay un quiebre generacional cuando no se ha crecido lo suficiente en fe como para heredarla. Una generación puede haber crecido en fe, servido a Dios y escuchado Su voz; pero si no ha profundizado en la fe, la siguiente generación parece «nacer de la nada».

La transferencia no es genética, es espiritual. Un padre o una madre que ha desarrollado un ministerio específico puede transmitir ese ministerio a sus hijos. De la misma manera, los dones espirituales pueden fluir a través de las líneas familiares cuando hay crecimiento genuino en fe.

La Responsabilidad Personal: Aunque la fe puede ser heredada, cada persona es responsable de hacerla crecer y mantenerla. No es suficiente haber recibido fe de nuestros padres; debemos desarrollarla, cultivarla y profundizar en ella.


5. La Fe Nos Hace Vivir en lo Sobrenatural del Reino de Dios

Referencia bíblica: «Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos y creyéndolas y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y extranjeros sobre la tierra» (Hebreos 11:13).

El quinto atributo es profundo: la fe nos permite vivir en la tierra como si estuviésemos viviendo en los cielos. En otras palabras, vivimos dentro de la sobrenatural del Reino de Dios.

Los hombres y mujeres de fe mencionados en Hebreos 11 vivían sobre la tierra, pero experimentaban la realidad del Reino Celestial. No fueron personas derrotadas; fueron personas del Reino, estableciendo la presencia del Reino en los lugares donde habitaban.

La Diferencia entre Iglesia y Reino: No es lo mismo vivir dentro de una iglesia que vivir dentro del Reino de los Cielos. Lamentablemente, en muchas iglesias contemporáneas no se ha establecido el Evangelio del Reino de Dios. Se predica un evangelio sin doctrina profunda, enfatizando lo religioso más que lo verdaderamente espiritual.

Lo que Enseñó Jesús después de la Resurrección: En el Libro de los Hechos se registra:

«A los cuales, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoles por 40 días y hablándoles del reino de Dios» (Hechos 1:3).

Jesús no ascendió inmediatamente después de Su resurrección. Permanecio 40 días enseñando a Sus apóstoles acerca del Reino de Dios. Esta es la sobrenatural que está disponible para quienes viven en fe.

La Autoridad del Creyente: El Señor declara:

«A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ataráis en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desatáis en la tierra será desatado en los cielos» (Mateo 16:19).

Aunque estas palabras fueron dirigidas a Pedro, representan la autoridad disponible para todos los hombres y mujeres de fe. Aquellos que viven en fe participan de esta autoridad sobrenatural.

Vivir en Sobrenatural Cotidianamente: No se trata de milagros esporádicos o maravillas ocasionales. Quienes caminan en fe genuina viven en sobrenatural continuamente: 24 horas, 7 días a la semana, 52 semanas al año. Esta es la vida que Dios ha destinado para Sus hijos.


6. La Fe Nos Hace Partícipes de la Resurrección de los Muertos

Referencia bíblica: «Por fe ofreció Abraham a Isaac cuando fue probado, y ofrecía al unigénito el que había recibido las promesas, habiéndole sido dicho: En Isaac te será llamada descendencia, pensando que aún de los muertos es Dios poderoso para levantarse» (Hebreos 11:17-19).

El sexto atributo tiene profundas implicaciones escatológicas: la fe nos hace partícipes de la resurrección de los muertos.

Abraham estaba dispuesto a sacrificar a Isaac, su hijo único y amado, porque sabía que «aún de los muertos es Dios poderoso para levantarse». En otras palabras, Abraham tenía fe en la resurrección. Isaac también participaba de esta revelación; por eso preguntó a su padre: «Padre, tenemos la leña, tenemos el fuego, tenemos el cuchillo… ¿dónde está el cordero?» (Génesis 22:7). Isaac sabía, por revelación del Espíritu, lo que estaba por suceder.

La Conciencia de la Resurrección: Hoy en día, muy pocas personas de fe tienen una conciencia verdadera de la resurrección de los muertos. Una evidencia de esta falta de conciencia es la aceptación creciente de la cremación entre creyentes.

¿A quiénes se refieren las Sagradas Escrituras como cremados? Solo a un caso: Acán y su familia, quienes fueron cremados junto con toda su hacienda como juicio por su pecado (Josué 7:25). Todos los demás justos fueron enterrados.

La Enseñanza de Jesús: El Señor Jesús redefine la muerte como un sueño:

«La muchacha no es muerta, más duerme» (Marcos 5:39).

Cuando Lázaro murió, Jesús declaró: «Lázaro, nuestro amigo, duerme; pero voy a despertarle del sueño» (Juan 11:11).

Aunque Lázaro había muerto físicamente, Jesús lo presentaba como durmiendo. ¿Por qué? Porque el Señor dijo: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Juan 11:25).

La Implicación Práctica: La persona de fe entiende que la muerte no es el fin, sino un sueño del que se despertará en la resurrección. Por lo tanto, trata el cuerpo con respeto, esperando el día de la resurrección gloriosa.


7. La Fe Nos Permite Realizar Obra Sobrenatural

Referencia bíblica: «Por fe cayeron los muros de Jericó con rodearlos 7 días» (Hebreos 11:30).

El séptimo atributo es extraordinario: la fe trae como resultado obra sobrenatural manifesta. No es lógica, no es explicable racionalmente. Es simplemente la operación del Poder Divino.

Los muros de Jericó no cayeron por técnicas militares convencionales. Cayeron porque el pueblo de Israel, guiado por la fe, obedeció el mandato del Señor: rodear la ciudad siete días y luego marchar alrededor siete veces el séptimo día, dando voces.

El Ejemplo de Josafat: Una ilustración paralela se encuentra en 2 Crónicas 20:22:

«Y como comenzaron con clamor y con alabanza, puso Jehová contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir las emboscadas de ellos mismos, y se mataron los unos a los otros» (2 Crónicas 20:22).

Tres naciones enemigas—Moab, Amón y Seir—se habían coaligado contra Judá. ¿Cómo respondió el Rey Josafat? No preparó un ejército convencional. Instruyó al pueblo a cantar y alabar.

De un momento a otro, todo cambió. Lo que un momento antes era un escenario de derrota total, se transformó en una victoria completa. Los enemigos se destruyeron los unos a los otros.

La Fe Trasciende la Lógica: En la fe no entra la lógica ni la razón humana. Muchos buscamos explicar las cosas racionalmente, pero cuando operamos en fe, estamos operando en un plano diferente: el del Espíritu.

Es una obra sobrenatural, inexplicable por medios naturales. Es la manifestación directa del Poder de Dios.


8. La Fe Nos Integra a la Generación de Revelación

Referencia bíblica: «Por fe, Rahab la ramera no pereció juntamente con los incrédulos, habiendo recibido a los espías con paz» (Hebreos 11:31).

El octavo atributo es transformador: la fe nos injerta en la genealogía de los hijos de la Revelación. Nos integra a la generación de hombres y mujeres justos que participan de la Revelación de Dios.

Rahab fue una mujer que vivía de manera mundana, etiquetada como prostituta. Sin embargo, cuando confió en el Dios de Israel y protegió a los espías hebreos, experimentó un cambio radical. No solo fue salvada de la destrucción de Jericó, sino que fue injertada en la línea genealógica de Cristo.

En Mateo 1:5 se registra: «Salmón engendró de Rahab a Booz, y Booz engendró de Rut a Obed, y Obed engendró a Isaí» (Mateo 1:5).

De esta línea nace el Rey David, y eventualmente, el Mesías Jesús. Rahab, la extranjera, la mujer de dudosa reputación, es integrada en la genealogía del Salvador por su fe.

El Significado de «Ser Escogido»: Jesús dijo: «Muchos son llamados, pero pocos escogidos» (Mateo 22:14). No se puede ser escogido simplemente por desearlo. Los escogidos son hombres y mujeres que han sido injertados en la generación de fe y revelación, precisamente por la fe.

Puede haber personas en ambiente de revelación que no pueden entrar en esa revelación. ¿Por qué? Porque la revelación no se comunica académicamente, racionalmente o mentalmente. La revelación se comunica únicamente por medio de la fe.

Cuando alguien crece en fe, es injertagdo en una generación especializada, la generación de los hijos de Dios, la generación de revelación. Se convierte en partícipe de misterios y verdades que permanecen ocultos para otros.


Conclusión: La Fe como Sustancia de Vida

Hemos explorado ocho atributos espirituales que fluyen de la fe:

  1. Entendimiento de la Palabra de Dios
  2. Gracia ante los ojos de Dios y los hombres
  3. Fuerzas físicas manifiestas
  4. Capacidad de heredar bendiciones espirituales
  5. Vida en lo sobrenatural del Reino de Dios
  6. Participación en la resurrección de los muertos
  7. Realización de obra sobrenatural
  8. Injertamiento en la generación de revelación

La fe no es un medio para obtener lo que pedimos. La fe es la sustancia de la vida espiritual, el medio por el cual vivimos en el Reino de Dios en medio de la Tierra.

El Apóstol Pablo escribe: «El justo por la fe vivirá» (Romanos 1:17). Esta es la forma que el Señor ha establecido para vivir dentro del Reino de los Cielos aquí en la tierra.

La Responsabilidad que Nos Corresponde

Dios otorga la fe inicialmente. Luego, corresponde a cada hombre y mujer hacerla crecer y multiplicarla. Este es el gran problema de muchos creyentes: a pesar de que han pasado 5, 10, 15 o más años después de su conversión, conservan la misma medida de fe que recibieron al venir a Cristo. No la han hecho crecer. No la han desarrollado.

El Apóstol Pablo exhorta: «Y esta creación espera la manifestación gloriosa de los hijos de Dios» (Romanos 8:19). ¿Quiénes son la manifestación gloriosa de los hijos de Dios? Los hombres y mujeres de fe que viven con los atributos otorgados por el Espíritu Santo.

No es una invención humana. Es la manifestación del Espíritu del Dios Viviente, quien confiere capacidad de vivir en lo sobrenatural, quien otorga dones y ministerios, quien permite heredar a nuestras generaciones todo aquello que el Señor nos ha entregado.

Pero de aquí en adelante, la responsabilidad es de cada uno de nosotros. Que seamos hallados fieles en el crecimiento de nuestra fe, para que así podamos vivir plenamente con los atributos que la Divinidad ha designado para Sus hijos.

La enseñanza queda grabada y puede volverse a ver en la misma dirección: https://youtube.com/live/3sATGzFoSQI

Bendiciones,

Pastor Pedro Montoya


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