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Vivir por Fe: El Camino hacia el Reino de los Cielos


La Fe No Es Solamente Creer

La vida de fe es la vida del Reino de los Cielos; nadie que no tenga fe puede vivir en él. Aunque esta declaración pueda parecer fuerte o impactante, refleja lo que las enseñanzas del Evangelio establecen como el camino para entrar. En Hebreos 11:6 leemos que sin fe es imposible agradar a Dios, y en Efesios 2:8 se nos dice que la gracia se recibe por la fe. Vemos, entonces, que la fe es la llave que abre el acceso al Reino de los Cielos.

La fe implica mucho más:

  • Conocer a Dios y su obra.
  • Caminar bajo su soberanía.
  • Obedecer su voluntad.

La fe no es solo una herramienta para pedir o recibir algo de Dios. Es la virtud espiritual, otorgada por el Espíritu Santo, que nos permite vivir en la tierra como se vive en el cielo, estableciendo el Reino de Dios.

El Que No Es Conmigo, Contra Mí Es

Hoy continuaremos explorando la fe a través de Lucas 11:23, donde Jesús declara: «El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.» Este versículo, pronunciado en un contexto de enseñanza sobre la guerra espiritual, nos ofrece una guía para entender la fe de manera práctica.

A primera vista, podríamos preguntarnos: ¿qué tiene que ver este pasaje con la fe? Esta noche veremos cómo redefine nuestra comprensión de la fe en los contextos donde vivimos.

Primera Declaración: «El Que No Es Conmigo, Contra Mí Es»

Jesús establece un límite claro: si no caminamos conforme a su voluntad, nos ponemos en contra de Dios. Romanos 14:23 lo confirma: «Todo lo que no proviene de fe, es pecado.» Esto significa que, si no vivimos por fe, estamos en oposición a los propósitos divinos.

La fe no es solo creer, sino alinear nuestra vida con lo que Dios ha establecido. Si no lo hacemos, nos convertimos en incrédulos, no porque neguemos a Dios abiertamente, sino porque no seguimos su camino.

La Ceguera de los Incrédulos

En 2 Corintios 4:4 leemos: «El dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios.» Este versículo nos advierte que el enemigo ciega a los incrédulos, impidiéndoles ver la verdad de Dios. Pero, ¿quiénes son los incrédulos?

  • No solo son aquellos fuera de la iglesia o los que rechazan a Dios.
  • También son quienes, aun confesando ser creyentes, no caminan en la fe que Dios requiere.

En el Sermón del Monte (Mateo 7), Jesús compara al que oye y obedece sus palabras con un hombre sabio que edifica sobre roca, mientras que el que oye y no obedece es como el insensato que edifica sobre arena. La diferencia radica en vivir por fe, viendo lo que Dios ve.

Dos Obstáculos para la Fe

2 Corintios 4:4 señala dos elementos que impiden vivir por fe:

  1. Intervención Satánica: El enemigo ciega nuestros entendimientos, limitándonos a lo material y bloqueando nuestra capacidad de percibir lo espiritual. Como dice Gálatas 5:7, «No vivimos por vista, sino por fe.»
  2. Falta de Voluntad Personal: No basta culpar al enemigo. También hay una responsabilidad individual. Muchos no quieren trascender lo material porque carecen de compromiso o disposición para seguir a Dios.

Primera Definición de Fe: Ver Como Dios Ve

La fe es la capacidad de ver las cosas como Dios las ve, no como las percibe el mundo. Un ejemplo claro está en Génesis 18:12-14, cuando Sara, al escuchar que tendría un hijo a los 99 años, se rió incrédula: “¿Cómo puede ser posible esto?” Su reacción refleja la incredulidad humana, que se enfoca en limitaciones terrenales.

Dios le respondió: “¿Hay algo imposible para Dios?” La fe nos invita a mirar más allá de lo imposible, a ver como Dios ve. En Juan 20, Tomás dijo: “Si no veo, no creeré.” Pero Jesús enseñó: “Bienaventurados los que no vieron y creyeron.” La fe trasciende la vista física.

El Ejemplo de Elías

En 1 Reyes 18:41-45, Elías anuncia una gran lluvia tras tres años y medio de sequía: “Sube, come y bebe, porque una gran lluvia se oye.” Aunque no había nubes, Elías veía lo que Dios veía. Cuando su criado reportó una nube pequeña, Elías proclamó la lluvia, y esta llegó. Esto es fe: ver lo que Dios ve, no lo que el entorno muestra.

Segunda Definición de Fe: Llamar las Cosas Como Dios las Llama

Romanos 4:17 dice que Dios “llama las cosas que no son como si fuesen.” La fe implica hablar como Dios habla, nombrar las circunstancias según su propósito, no según nuestra percepción.

El Ejemplo de Lázaro

En Juan 11:4, Jesús afirmó sobre Lázaro: “Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios.” Aunque Lázaro murió, Jesús lo llamó “dormido” y lo resucitó. Al nombrar las cosas como Dios las llama, se abre la puerta a lo sobrenatural.

El Ejemplo de la Hija de Jairo

En Marcos 5:38-39, ante la muerte de la hija de Jairo, Jesús dijo: “La muchacha no está muerta, sino que duerme.” Aunque se burlaron de Él, Jesús la levantó. Nombrar las cosas como Dios las llama transforma las circunstancias.

El Que Conmigo No Recoge, Desparrama

Lucas 11:23 nos advierte: “El que conmigo no recoge, desparrama.” Cuando no vemos ni hablamos como Dios, desparramamos las bendiciones que Él nos da. En Mateo 8, el centurión creyó en la palabra de Jesús, y su siervo fue sanado. Jesús dijo: “Como creíste, así te sea hecho.” Nuestra fe determina lo que recibimos.

Desparramar es rechazar las promesas de Dios por incredulidad. Es como tirar al suelo lo que Él nos entrega. En 2 Reyes 6, Giezi vio un ejército enemigo, pero Eliseo oró: “Señor, ábrele los ojos para que vea.” Y Giezi vio que los ángeles de Dios eran más numerosos.

Una Demanda del Espíritu

La fe no es solo creer, sino ver y hablar como Dios. Sin fe, es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). El Reino de los Cielos se mueve por fe, y lo sobrenatural solo se manifiesta cuando alineamos nuestra perspectiva y palabras con las de Dios.


Oración Final

Padre Eterno, te agradecemos por tu Palabra, que nos desafía a vivir por fe. Ayúdanos a dejar atrás la incredulidad, a ver como tú ves y a llamar las cosas como tú las llamas. Que tu Espíritu nos guíe para establecer tu Reino en la tierra. En el nombre de Jesús, amén.

La enseñanza queda grabada y puede volverse a ver en la misma dirección: https://youtube.com/live/42MKR-FOAlw

Bendiciones,

Pastor Pedro Montoya


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