La Paz del Señor contigo y con tu casa.
Esta semana entramos a la sección de los viajes apostólicos del apóstol Pablo; el resto de la lectura del libro de Los Hechos de los Apóstoles, desde el capítulo 13 hasta el capítulo 28, Lucas, el escritor del libro, se encarga de describir con bastante precisión lo que significaron los viajes apostólicos de Pablo; aunque no tenemos exactamente TODO lo que Pablo hizo durante este tiempo de su vida y ministerio, en un 85 por ciento, y quizá más, podemos estar seguros de que el relato sigue con precisión lo que el apóstol desarrolló durante los viajes y los lugares que visitó.
Esta parte del libro es sumamente importante para todo estudiante de las Sagradas Escrituras, porque conocemos de una fuente directa el detalle de lo que costó en la vida de Pablo, introducir el mensaje del Evangelio en regiones que estaban caracterizadas por ser regiones netamente idolátricas; Lucas acompañó al apóstol en la mayoría de sus viajes, podemos encontrar en los relatos que el escritor se presenta relatando en primera persona varios hechos de la travesía, lo que nos lleva a entender, también, que los viajes apostólicos de Pablo incluyeron a todo un equipo de predicación, asignando a algunos de ellos para encargarse de ciertas ciudades que para ellos fueron vistos como capitales de expansión del Evangelio.
Los viajes del apóstol Pablo tienen mucha enseñanza espiritual, si se estudia con detenimiento encontraremos instrucciones ministeriales sobre cómo se deben desarrollar estrategias de evangelización.
El propósito de esta enseñanza, lección 26, es mostrarnos cómo es que el Espíritu de Dios se mueve sobre las regiones pobladas de la tierra para establecer en ellas aperturas de Revelación, a fin de que los pueblos se conviertan de las tinieblas a la luz de Cristo Jesús.
pastor Pedro Montoya