19 Y los que habían sido esparcidos por causa de la tribulación que sobrevino en tiempo de Esteban, anduvieron hasta Fenicia, y Cipro, y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los Judíos. 20 Y de ellos había unos varones Ciprios y Cirenences, los cuales como entraron en Antioquía, hablaron a los Griegos, anunciando el Evangelio del Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor era con ellos: y creyendo, gran número se convirtió al Señor. Hechos 11:19-21
El encuentro de Cornelio con el apóstol Pedro, o mejor dicho, el encuentro de Cornelio con el Evangelio de Jesús termina en el capítulo 11, con el relato de cómo aquellos que habían salido de Jerusalem por causa de la persecución por la muerte de Esteban, viajaron grandes distancias no solo para huir de aquellos que los perseguían, y proteger así sus vidas, sino, más, siguiendo la agenda del Espíritu Santo, para llevar a tierras lejanas la Fe por la cual los perseguían.
El relato es mas bien una conclusión de cómo terminó lo que comenzó con la muerte de Esteban, y es conmovedora, porque aunque murieron muchos por esta causa, en ninguno de estos que huían se despertó un sentimiento egoísta por velar solamente por sus propias vidas, sino que, a pesar de que sus vidas estuvieron en riesgo, compartieron con otros el gozo de su salvación, por eso, en el desarrollo del relato, se cita: “la mano del Señor era con ellos.”
Este relato nos exhorta a mantenernos firmes y fieles en aquello en que hemos sido enseñados, y a estar dispuestos a sufrir las consecuencias de la persecución, recordemos que en la epístola a los Hebreos se cita: “De los cuales el mundo no era digno;” (11:38).
El propósito de esta enseñanza es establecer una lección de Fe, para entender cómo se vive la vida de Fe en Jesús.
pastor Pedro Montoya