Hablar de Revelación es hablar de la Obra de Dios; sí, efectivamente, Dios no Revela sus propósitos a nadie si no ha previsto, antes, encomendarle al tal el desarrollo de una misión especial.
La Revelación no tiene que ver nada con información divulgada, la Revelación es una operación ejecutada y establecida en su tiempo por alguien escogido por Dios para que establezca y desarrolle la Obra de liberación que Él ha dispuesto establecer en alguna región.
Hablar de Revelación es, entonces, hablar del establecimiento de una Obra del Espíritu para establecer y desarrollar el Reino de Dios sobre las regiones donde es enviada la Revelación. Esto es el fundamento de los procedimientos de Revelación en Dios. Ejemplos de ello es el caso de Gedeón, el caso de José en Egipto, y el caso de Pablo entre los gentiles, entre muchos ejemplos que podemos leer en las Sagradas Escrituras.
Por ello, existe una necesidad apremiante de que estudiemos sobre cómo podemos, y debemos, conocer acerca de cuál es la Revelación de Dios para nuestros días, y cómo debemos establecer esa Revelación entre nuestras comunidades de Fe.
El tema que presento a continuación forma parte de una serie de estudios de capacitación ministerial, y las hago participe para que todos aprendamos a caminar en la plenitud de la Gracia del Señor.
pastor Pedro Montoya