Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor: y disputaba con los Griegos; la Doctrina de la Reconciliación.
La acometida de Saulo de Tarso en contra de los discípulos del Señor no fue provocada tan solo por el odio en contra de este grupo, al cual Saulo clasificó como herético; en estos mismos días se habían levantado muchos grupos disidentes del judaísmo, los cuales presentaban diversidad de creencias, algunas sincréticas, otras, basadas en la mitología griega; por el relato de Hechos 6 en el cual se cita a Esteban discutiendo contra libertinos, cireneos y alejandrinos (6:9), grupos de la sinagoga con diferente interpretación de la Torah, y aquí, a Pablo discutiendo con los griegos (9:29), podemos entender con todo ello, que Saulo de Tarso se vio envuelto desde un principio en una lucha doctrinal buscando establecer con su participación la correcta interpretación de los escritos de la Ley y de los profetas.
Esta explicación no es, por supuesto, la exculpación de la forma de Saulo de perseguir a los discípulos del Señor, pero, sí, nos ayuda a entender la razón del porqué Pablo se dio a la tarea, desde sus inicios como apóstol del Señor, a establecer enseñanza sobre la ‘sana doctrina’ que las Sagradas Escrituras establecían en torno al Mesías.
En esta enseñanza nos ocuparemos de estudiar qué significó para Pablo la ‘reconciliación’ del hombre con Dios a través de Jesús, el por qué se enfoca en establecer que era necesario que el Mesías padeciera, y sobre todo, la explicación de por qué la Justificación es la Gracia de Dios y no una extensión de la Ley de Moisés.
pastor Pedro Montoya