… y la Verdad os libertará.


Y conoceréis la Verdad, y la Verdad os libertará. Juan 8:32

La Verdad no es un concepto con valor etimológico, su uso no radica en el significado de la raíz de la palabra, ni en la definición que el diccionario pueda presentar.

El concepto de Verdad surgió junto con el desarrollo de la humanidad para ser usado como elemento de comparación, para sacar a la luz aquellas cosas que las gentes hacían en lo oculto, o para poner en evidencia algo de lo que la gente no tenía conciencia de su existencia.

Los primeros usos de la palabra “Verdad” en la Biblia están relacionados con la acción de “verificar” la realidad o el estado de una situación. Algo es Verdad, o Verdadero, cuando ha sido verificado adecuadamente por testigos de reputación que dan fe del estado de su existencia. La expresión, entiendo en Verdad, unido a una frase concluyente sobre algo, o alguien, representa la aseveración de la Verdad personal o colectiva de las comunidades que la verificaron; y en muchos de los casos se constituyó como ley dentro de las mismas comunidades.

Esta es la base de donde eventualmente se formó el criterio para evaluar la veracidad de un profeta.[1]

Otro uso de la palabra Verdad es para medir la exactitud de los acontecimientos por venir, principalmente cuando mediaba la palabra de alguien. En el caso particular de cuando alguien comprometía su palabra para hacer tal o cual cosa; la Verdad se medía en lo preciso del cumplimiento del hecho según había sido propuesto. Hablar Verdad se aplica al compromiso de cumplir con aquello que se ha proferido, y hacerlo sin dilación, y sin ambigüedades.[2] Los hermanos de José se presentan como hombres de Verdad lo cual indica el carácter de compromiso que les caracterizaba.[3]

En muchos casos, la Verdad está relacionada con la integridad de la persona. Hacer algo en Verdad significa hacerlo en integridad de corazón.

La Verdad no necesariamente se refiere a algo real, o algo existente; un camino de Verdad, por ejemplo, es aquel proceso por el cual alguien camina en rectitud guiado por principios divinos.

La Verdad no necesariamente tiene que ver con mentira, aunque quien no actúa en Verdad obviamente construye a su paso un camino de mentira. Pero, la ausencia de Verdad no necesariamente representa presencia de mentira. La Verdad en la Biblia destaca más bien la diligencia por cumplir con algo, la justicia de honrar a los demás, y sobre todo, la capacidad de no ser susceptibles al soborno.[4]

La concepción de Verdad no tiene nada que ver con moralidad humana, esa es la gran diferencia entre la concepción bíblica de Verdad y la conceptualización moral de la cual se alimenta la sociedad occidental, y entre ella también la iglesia contemporánea. La verdad moral es filosófica, y subordina la realidad a la relatividad de los hechos, y destaca indirectamente la mentira. Algo concebido como mentira hoy puede ser una verdad el día de mañana, y viceversa. No sucede lo mismo con la Verdad bíblica, que como ya hemos apuntado anteriormente, destaca más la diligencia por cumplir con aquello que se ha propuesto.

Y nosotros le dijimos: Somos hombres de Verdad, nunca fuimos espías: … 33Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de Verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad, 34Y traedme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de Verdad: así os daré a vuestro hermano, y negociaréis en la tierra. Génesis 42:31-34

Las sociedades modernas son sociedades morales, y por ende, la concepción de verdad que se proclama a partir de ellas es una verdad relativa, filosófica. La iglesia contemporánea se nutre de esa concepción, lastimosamente; razón por lo cual, pese a que desde los pulpitos se proclama la Verdad del Evangelio, muchos hombres y mujeres de fe no son realmente hombres y mujeres de Verdad, toleran y aun cultivan la mentira, y llegan al colmo de clasificarla y aun, de justificarla.

Se le asocia con el conocimiento mayormente entre las sociedades académicas, y muchas instituciones de formación ministerial hacen eco de ello; sin embargo, la Verdad no tiene nada que ver con el conocimiento, no necesita del conocimiento para establecerse ni para poder operar.

Cuando Jesús propuso: conoceréis la Verdad, no estaba destacando en ningún momento el valor del conocimiento, sino el valor de reconocer la Verdad.

Lo demuestra el uso de la palabra en griego para referirse al acto de conocer. El término conoceréis (γνωσεσθε: gnōsesthe) de Juan 8:32, es el mismo término conjugado de conozco (γινωσκω: ginóskó) de Hechos 19:15, y el mismo término de conoció (εγινωσκεν: eginosken) de Mateo 1:25. El lector notará en las lecturas referidas que la intención no está dirigida a la adquisición de conocimiento sino al reconocimiento de un valor o de una persona, entendiéndose como un asentimiento del tema tratado. Así por ejemplo, en Juan 8:32, Jesús exhorta a reconocer la Verdad de sus Palabras, pues como se descubre en el dialogo, en cuatro ocasiones les reprocha que no reconocen la Verdad que Él les habla.

… Empero ahora procuráis matarme, hombre que os he hablado la Verdad (vers.40),


… Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la Verdad, porque no hay Verdad en él (vers.44),


… Y porque yo digo Verdad, no me creéis (vers.45),


… Pues si digo Verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? (vers.46).

No se trata de conocer en el sentido de adquirir cumulo de conocimiento, sino de identificar aquello que acompaña al verbo, en este caso, identificar la Verdad y unirse a ella.

Operacionalmente hablando, el conocimiento de algo se constituye en lazo sobre la persona, y motivo de caída. Esta es la enseñanza que el apóstol Pablo compartió con la comunidad de fe de Roma.

¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley: porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás. 8Mas el pecado, tomando ocasión, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado está muerto. 9Así que, yo sin la ley vivía por algún tiempo: mas venido el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí. 10Y hallé que el mandamiento, intimado para vida, para mí era mortal: 11Porque el pecado, tomando ocasión, me engañó por el mandamiento, y por él me mató. Romanos 7:7-11

Conocer sobre algo descubre la ignorancia que la persona posee sobre asuntos relacionados, y lo vuelve vulnerable y susceptible a la necesidad de alimentarse de más conocimiento para mantenerse en una posición de supremacía.

Así que, la recomendación de Jesús no debe interpretarse como una sugerencia a adquirir conocimiento, porque tal concepción proviene de la idealización moral que secularmente se le ha atribuido al concepto. Jesús sencillamente estaba admitiendo la necesidad de que las gentes reconozcan la Verdad de Dios, de otra manera, tampoco hubiera dicho que Él es la Verdad,

Jesús le dice: Yo soy el camino, y la Verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6

Entonces, ¿Cómo es que el conocimiento de la Verdad puede hacer libre a alguien?

No es el conocimiento de la Verdad lo que hace libre a una persona. Si Jesús es la Verdad, y no todos pueden reconocer a Jesús como el enviado del Padre, quiere decir que el conocimiento per se no hace libre a nadie, sino lo esclaviza, como ya lo señalamos anteriormente.

Es la revelación de la Verdad lo que hace libre a una persona. La enseñanza la conocemos todos. A la respuesta del apóstol Pedro a la pregunta de Jesús: ¿Quién dicen las gentes que es el Hijo del Hombre?, siguió la declaración de Jesús de que tal descubrimiento es resultado de la revelación directa del Padre.

Una persona puede tener conocimiento de una Verdad, pero si ésta no le es revelada a su espíritu, con todo y el conocimiento que pueda poseer, la persona sigue siendo esclava de la ignorancia de vivir lejos de Dios, aunque ella forme parte de una iglesia.

Está claramente establecido en la enseñanza del apóstol Pablo;

Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón: Efesios 4:18


Habiendo sido antes blasfemo y perseguidor e injuriador: mas fui recibido a misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad. 1ra. Timoteo 1:13

Está presente también en la enseñanza del apóstol Pedro;

Como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 1ra. Pedro 1:14


Porque esta es la voluntad de Dios; que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres vanos: 1ra. Pedro 2:15

Así, llegamos al punto medular de la libertad que viene como resultado de reconocer la Verdad. La Verdad no es Verdad por sí sola, es necesario establecerla como tal, no basta con asentir a ella, ni asentir a ella es la forma de establecerla. Una persona puede estar ante la Verdad pero si no la establece para sí, y en su entorno, la persona sigue viviendo en la mentira de la ignorancia de Dios.

Una Verdad no establecida es equivalente a una mentira. Este es el riesgo real que corremos de no trabajar adecuadamente con la Verdad. El apóstol Santiago ya lo había establecido cuando dijo,

El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace. Santiago 4:17

El proceso de formación, crecimiento y perfección de la persona de fe está subordinado a la capacidad que la persona haya desarrollado para establecer la Verdad para sí.

Para ayudarnos a reconocer la Verdad, y cómo debemos establecerla adecuadamente, es necesario entender los tipos de Verdad ante los cuales nos presentamos diariamente.

  • La Verdad de los Hechos

Esta es la esfera del mundo natural en el que la humanidad se mueve. La Verdad de los hechos significa la realidad de las cosas que son ciertas para todos.

En esta esfera predominan las ideas; las verdades se establecen con ideas, pero para que una verdad sea legitima requiere de dos ideas ciertas para que sea establecida como tal, de lo contrario es un establecimiento de mentira. Este principio de operación es satánico y fue introducido en Edén por la serpiente. Observémoslo en el dialogo entre la serpiente y la mujer:

4Entonces la serpiente dijo a la mujer: (1)No moriréis; 5Mas sabe Dios que el día que comiereis de él, (2)serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal. Génesis 3:4-5

La serpiente planteó dos ideas, una falsa: No moriréis; y una cierta: serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal. El resultado del planteamiento de la serpiente fue un establecimiento de mentira y de muerte, la mentira bajo la cual vive la humanidad sin Jesús.

Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la Verdad, porque no hay Verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Juan 8.44

Esta es la razón del porqué se introdujo en la Ley que el testimonio en juicio de una sola persona no sería aceptado como cierto, sino por el dicho de dos o más.[5]

Otro ejemplo lo vemos en el caso de Abraham cuando presentó ante faraón a su esposa:

Y a la verdad también (1)es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y (2)toméla por mujer. Génesis 20:12

Abraham planteó un establecimiento de mentira que lo siguió por muchos años. No se puede decir que es una verdad a medias, porque tal cosa no existe. Su planteamiento era ambiguo, razón por la cual Dios lo confrontó y le demandó veracidad ante sus hechos.

Y SIENDO Abram de edad de noventa y nueve años, aparecióle Jehová, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto. Génesis 17:1

Precisamente por el requerimiento de la presencia de dos ideas para establecer una verdad, esta esfera hay siempre abierta una puerta falsa de establecer comunicaciones interpersonales con el uso de juego de palabras, escusas, y justificaciones por los hechos realizados. La humanidad está acostumbrada a establecer dos ideas, pero una cierta y la otra falsa, precisamente porque el fundamento de vida es el mismo principio que se estableció en Edén por la serpiente.

Lastimosamente, muchos hombres y mujeres de fe no han podido reconocer este principio de vida satánico, y siguen actuando de la misma forma como lo hacían antes de reconocer a Jesús como el Señor y Cristo.

Esta es la esfera más peligrosa, y la de mayor tropiezo para muchos, porque no vemos la trascendencia espiritual de mezclar verdad con mentira.

El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Lucas 16:10

  • La Verdad de las convicciones Personales

Las convicciones son la fe de la persona sobre un asunto de vida que le fue revelado por la Palabra en la interacción divina del Espíritu Santo. Las convicciones se constituyen en Verdades en virtud de la disposición de la persona a vivir por ellas. Son Verdades únicamente para la persona, se constituyen en fundamento de operación por la fe, y son su baluarte de crecimiento espiritual.

Algunos ejemplos bíblicos que lo ilustran son los casos de fe en Abraham, cuando dispuso caminar en dependencia directa de Dios,

Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios alto, poseedor de los cielos y de la tierra, 23Que desde un hilo hasta la correa de un calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, porque no digas: Yo enriquecí a Abram: Génesis 14:22-23

Y, cuando dispuso ofrecer en sacrificio a Isaac creyendo que Dios era capaz de devolverlo de entre los muertos,

Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. … 14Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. Génesis 22:8-14


Pensando que aun de los muertos es Dios poderoso para levantar; de donde también le volvió a recibir por figura. Hebreos 11:19


Si una persona no es capaz de vivir por sus convicciones, tales convicciones no son Verdades, son solo conocimiento sobre el tema, pero no una Verdad. Esta es la característica principal de una Verdad de convicción.

La gravedad de hacer las cosas sin tener la debida convicción del porqué se deben hacer, queda al descubierto en el caso de Ananías y Safira,

MAS un varón llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una posesión, 2Y defraudó del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo una parte, púsola a los pies de los apóstoles. 3Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón a que mintieses al Espíritu Santo, y defraudases del precio de la heredad? Hechos 5:1-3

La persona construye Verdades cuando dispone vivir por convicciones. El caso de David cuando decide comprar el terreno donde eventualmente se construyó el Templo, estableció la Verdad de que la ofrenda a Dios requiere esfuerzo, compromiso, entrega;

Entonces el rey David dijo a Ornán: No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio: porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste. 1 Crónicas 21:25

La decisión de Esther de entrar a la presencia del rey para denunciar la trama de Aman, a pesar de que ello significa su muerte, estableció la Verdad de que el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de la obra del señor, la salvará.

… y así entraré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca. Esther 4.16

Cuando Dios promulgó la Ley, Él tenía el propósito de que la gente viviera por ellas, por convicción, no por una carga ni por el miedo a la imposición del castigo.

Las convicciones se nutren de la fe, principalmente de actos de fe. No todas las personas que se confiesan como hombres y mujeres de fe viven por ella, y se debe principalmente a que en su opción de vida han preferido aprovechar las oportunidades que se les presenta, más que vivir esperando las instrucciones del Espíritu.

Actuar por convicción demanda fidelidad a lo que se ha creído, aunque ello signifique rechazar la oportunidad de desarrollo que una fuente externa proponga.

Muchos ministerios latinoamericanos han caído en la trampa satánica de solicitar visa de turismo americana, y cuando entran a territorio americano se emplean en un trabajo secular. Establecen mentira como base de operación ministerial porque cuando fueron entrevistados indicaron que el propósito era visitar amigos, o simplemente conocer, pero establecen lo contrario con sus hechos. Vieron la oportunidad que se les abrió, y la quisieron sacar ventaja; no actuaron por convicción. La ausencia de convicción se deja sentir luego a la hora de predicar fe desde un pulpito.

Todos los días se presentan situaciones y oportunidades que prueban las convicciones. Cuando una convicción se ha convertido en una Verdad, ésta nos determina la forma de actuar, y nos liberta.

  • La Verdad Absoluta

Las Verdades absolutas son las Verdades espirituales pre-determinadas por Dios como expresión de Su Voluntad, y pre-establecidas en la Palabra como instrucción de vida agradable a Dios.

Las Verdades absolutas no están sujetas a interpretación, no caen en desuso, nunca dejan de ser, y siempre tienen el vigor del respaldo de Dios. El Nuevo Testamento tiene muchas Verdades absolutas.

El que ama a su hermano, está en luz, … 1ra. Juan 2:10


Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 1ra. Juan 2:15


… cualquiera que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 1ra. Juan 3:10


… El que no ama a su hermano, está en muerte. 1ra. Juan 3:14


El que no ama, no conoce a Dios; … 1ra. Juan 4:8


Si alguno dice, Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. … 1ra. Juan 4:20

El Antiguo Testamento tiene de igual forma muchas Verdades absolutas, que se ignoran por la creencia de que el Antiguo Testamento perdió validez.

EL peso falso abominación es a Jehová: Mas la pesa cabal le agrada. Proverbios 11:1 (véase también Proverbios 20:23; Oseas 12:8; Amós 8:5; Miqueas 6.11)


… misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová. Jeremías 9:24 (véase también Miqueas 6:8)


… no es difícil a Jehová salvar con multitud o con poco número. 1 Samuel 14:6


… no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír: Isaías 59:1


… ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salud de Israel. Jeremías 3:23


… la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de angustia. Salmo 37:39

Las Verdades absolutas nos enseñan a conocer a Dios, a conocer su carácter, a conocer su Voluntad; nos ayudan a entender cómo Él opera, pero sobre todo, a entender qué es lo que Él demanda de nuestras vidas.

¿Cuál es la tarea?

La tarea de un hombre de fe, de una mujer de fe, es establecer Verdad en el medio donde cada quien vive. La Verdad que se establezca en la región es la que permitirá que sus moradores sean liberados de la opresión satánica que la tiene sumida en la maldición. El proceso para hacerlo es,

  • primero, derribar por tierra todos aquellos establecimientos de mentira que se han establecido como pseudo-verdades a través de la música, a través de costumbres, a través de hechos comunitarios, etc. Ejemplo de ellos son la pseudo fecha del nacimiento de Jesús, las costumbres paganas de celebrar los cumpleaños, el culto a muertos, etc.

No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la Verdad: confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben trabajo, y paren iniquidad. Isaías 59:4

  • segundo, establecer la Palabra que contrapone al establecimiento de mentira que ha prevalecido en la región;

El que habla Verdad, declara justicia; … Proverbios 12:17

  • tercero, establecer la Verdad de convicción correspondiente según la Palabra que contrapone el establecimiento de mentira.

Y cada uno engaña a su compañero, y no hablan Verdad: enseñaron su lengua a hablar mentira, se ocupan de hacer perversamente. Jeremías 9:5

Hay un peligro del que queremos advertir y del que eventualmente estaremos presentando el respectivo estudio, es un peligro que se está levantando muy fuerte y ha tomado ya vidas de muchas personas, la mayoría de jóvenes. Nos referimos al peligro de la realidad virtual, presente de muchas formas, en los juegos de videos, en juegos electrónicos, en los desafíos virales, etc., y en los últimos años, el uso de la inteligencia artificial, muy incisivo a través de las búsquedas por internet.

La tarea de establecer Verdad es una tarea de liberación, una tarea de guerra espiritual. Solamente quienes aprendan a establecer Verdad son los únicos que estarán preparados para denunciar y combatir la apostasía. Les asiste la autoridad para hacerlo.

Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

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[1] Deuteronomio 18:22

[2] Génesis 24:49

[3] Ídem 42:11

[4] Éxodo 18:21

[5] Deuteronomio 17:6

Conoceréis la Verdad, …


Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará. Juan 8:32


La Verdad es el fundamento de la vida en Cristo. La única Verdad, por supuesto, la Verdad establecida por la presencia en carne de Jesús el Hijo del Dios Altísimo, por quien conocemos y vamos al Padre, quien es el único mediador entre Dios y los hombres, y por quien también tenemos entrada en la Gracia a las moradas eternas.

La Verdad es por ello el punto más atacado de la doctrina de Cristo. Lo podemos reconocer en todas las páginas de la Biblia, desde el relato de la serpiente que interviene con Eva, en el capítulo tres del libro de Génesis, pasando por los múltiples ejemplos de las veces que el pueblo de Israel levantó altares a dioses ajenos, hasta intervenciones en el Nuevo Testamento como las de Pilato que cuestionó, – ¿Qué cosa es Verdad?, o la del apóstol Pablo que reprocha a los creyentes de Gálatas que tan pronto han aceptado otro evangelio.[1]

La Verdad es fundamento de Vida Eterna; de su establecimiento depende la vida de muchas personas, incluso de naciones enteras. No saberla establecer adecuadamente expone a sus moradores a una condena de perdición y de maldad.

Y díjoles otra vez Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, mas en vuestro pecado moriréis: a donde yo voy, vosotros no podéis venir. 24Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados: porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. Juan 8:21-24

La Verdad no es un mensaje religioso, ni consiste en el contenido ni cantidad de lo que se predica; el profeta Jonás proclamó tan solo: –De aquí a cuarenta días Nínive será destruida, y la ciudad entera se arrepintió; de igual forma, Juan el bautista proclamaba –Aparejad el camino del Señor, Enderezad sus veredas, y muchos venían a él para ser bautizados confesando sus pecados.

La Verdad no consiste en conocimiento. La Verdad no es un cumulo de conocimiento, no depende de cuánto sepamos, inclusive, ni de cuánto de la Biblia conozcamos. Podemos tan solo conocer un solo punto de las Escrituras, si vivimos por ese único punto de las Escrituras, ese único punto se convierte en Verdad y por ella otros son afectados; unos para vida, y otros para condenación.

De manera que, si el incircunciso guardare las justicias de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión por circuncisión? 27Y lo que de su natural es incircunciso, guardando perfectamente la ley, te juzgará a ti, que con la letra y con la circuncisión eres rebelde a la ley. Romanos 2:26-27

La Verdad no apela a la razón, ni al razonamiento, ni a la lógica. No se trata de una verdad teológica, o filosófica; no recurre a ellas para ampararse en su establecimiento. Muchas personas con ministerio legítimo de Dios están extraviadas de su fe precisamente porque acudieron a ellos y creyeron que los necesitaban para ser efectivos.

DISCURRID por las plazas de Jerusalem, y mirad ahora, y sabed, y buscad en sus plazas si halláis hombre, si hay alguno que haga juicio, que busque Verdad; y yo la perdonaré. Jeremías 5.1

Las cosas que Dios nos demanda están sujetas a las leyes del Espíritu, no a las leyes de la lógica, no se pueden ni se deben explicar con razonamientos humanos.

Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio: no en sabiduría de palabras, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo. 18Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; mas a los que se salvan, es a saber, a nosotros, es potencia de Dios. 1ra. Corintios 1:17-18

La Verdad de Dios es revelación por el Espíritu Santo para aceptar todo lo de Dios, para amar lo que Dios ama, y para repudiar lo que Dios repudia.

Y volvió la voz hacia él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Hechos 10:15

La Verdad se establece en integridad por medio de la fe, como está escrito por los profetas, que la justicia del Reino se revela de fe en fe.

Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe. Romanos 1:17

La Verdad de Dios es establecida para tirar por tierra todo argumento que se ha levantado en contra del conocimiento de lo alto, para establecer la Gloria del Todopoderoso sobre la arrogancia del hombre.

Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte; 1ra. Corintios 1:27

La Verdad no necesita de muchas palabras para establecerse; de hecho, la Verdad no radica en las palabras. El apóstol Pablo escribe a los creyentes de Corinto y les recuerda que cuando él llegó con ellos, nunca usó de elocuencia humana para conducirlos a Cristo.

ASÍ que, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con altivez de palabra, o de sabiduría, a anunciaros el testimonio de Cristo. 1ra. Corintios 2:1

Este principio nos lleva a entender el fundamento espiritual del establecimiento del Reino de Dios en la tierra.

La verdad no se establece sólo a través de la proclamación activa del Evangelio. Es el medio al que todos estamos acostumbrados, pero no necesariamente el requerido por Dios mismo; no predicamos para establecer la Verdad, predicamos porque tenemos la Verdad para establecerla; la Verdad es establecida por la obediencia a la Palabra viva, es decir, la Palabra no acomodada por las leyes de interpretación hermenéutica.

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña; Mateo 7:24

Es el mismo mensaje que se estableció en todas las comunidades de fe en las distintas regiones a donde llegó el mensaje del Evangelio. El apóstol Santiago da testimonio de ello en su epístola, cuando escribe,

Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. Santiago 1:25

Felipe no era un predicador conocido entre las multitudes, pero por su palabra ante un solo hombre se estableció la Verdad de Dios entre los etíopes;[2] Esteban escogido para servir entre las viudas, antes de su elección para servir a las mesas no era conocido como figura pública, sin embargo ninguno de los eruditos de los Libertinos, y Cireneos, y Alejandrinos, y de los de Cilicia, y de Asia, podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.[3]

El sometimiento de por lo menos uno que viva la Palabra es más que suficiente, la Verdad de éste se establece en el lugar y pasa a ser la Verdad de los moradores de la zona.

Por lo tanto, la única posibilidad de salvación para una familia, para una casa, para una región, es por el levantamiento de uno que sepa establecer la Verdad como recurso de vida personal. Así de fuerte es este misterio.

Y busqué de ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese al portillo delante de mí por la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. Ezequiel 22:30

La Verdad de uno se constituye en la posibilidad de Verdad para los muchos. Esta es la revelación del Reino de Dios.

De consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron. Romanos 5:12

Este principio es evidente en la historia que el escritor de Mateo presenta sobre la ubicación de Jesús en Capernaum, el escritor dice que la llegada de Jesús al lugar significó que luz les esclareció;[4] y no porque fuera sólo Jesús, es el principio del Reino de los Cielos para establecer la Verdad de Dios en las regiones, la presencia de un portador de la Verdad establece la posibilidad de la Verdad para los habitantes del lugar.

Este es el mensaje que encontramos en todos los relatos de la actividad apostólica en el Nuevo Testamento, aunque en muchos casos, mal interpretado por aquellos que no han visto plenamente la Verdad del Evangelio.

Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa. Hechos 16:31

Si ofender en un punto de la Ley nos hace transgresores de TODA la Ley, la propuesta abre la posibilidad para que el principio se aplique en la dirección opuesta: observar y establecer la Verdad de un punto nos hace hacedores de TODA la Ley.

Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en un punto, es hecho culpado de todos. 11Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no hubieres cometido adulterio, pero hubiereis matado, ya eres hecho transgresor de la ley. Santiago 2:10-11

A esto era a lo que Jesús se refirió cuando señaló que la Ley se concentraba en tan solo cuidar el amar a Dios sobre todas las cosas, y a tu prójimo como a ti mismo.

De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:40

Si somos capaces de establecer la Verdad de un punto de las Escrituras, esa Verdad no solo nos justifica, como bien es establecido por el Espíritu Santo,

Porque uno es Dios, el cual justificará por la fe la circuncisión, y por medio de la fe la incircuncisión. 31¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley. Romanos 3:30-31


Mas al que no obra, pero cree en aquél que justifica al impío, la fe le es contada por justicia. Romanos 4:5

Sino que también abre la posibilidad para que otros abracen esa misma Verdad.

Por tanto es por la fe, para que sea por gracia; para que la promesa sea firme a toda simiente, no solamente al que es de la ley, mas también al que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros. Romanos 4:16

Es un principio del Reino de la fe y por él tenemos llave para abrirles paso a otros para entrar al Reino.

El principio de operación lo conocemos todos: Lo que es cierto para un hombre es cierto para todos los hombres, así que si un solo hombre es capaz de establecer una Verdad personal, bíblica y espiritual, tal Verdad es el precedente de acción para que todos los hombres opten por ella. De la misma manera, lo que es cierto para una mujer es cierto para todas las mujeres. La verdad bíblica que una mujer es capaz de establecer por sí misma abre la brecha para que esa verdad se convierta en la verdad bíblica de todas las mujeres.

Un claro ejemplo de esto se puede encontrar en la historia de Ester, en el libro del mismo nombre,

Porque este hecho de la reina pasará a noticia de todas las mujeres, para hacerles tener en poca estima a sus maridos, diciendo: El rey Assuero mandó traer delante de sí a la reina Vasthi, y ella no vino. … 20Y el mandamiento que hará el rey será oído en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor. Esther 1:17-20

No se extrañe nadie entonces cuando establecemos como posibilidad de salvación para los muchos, inclusive, para una nación entera, que la Verdad que un hombre establezca para sí como su norma de vida cotidiana se establezca como la Verdad de la región entera. El Espíritu Santo llevará a otros al conocimiento de esa Verdad, pues ya la apertura se dio por la vida de uno.

Así que, hay lugares sobre la tierra donde la Verdad del Evangelio no necesariamente se establece con palabras, sino con hechos, con hechos de hombres y mujeres dispuestos a actuar conforme a lo establecido en la Palabra de Verdad.

No estamos hablando de “dar testimonio” de la fe, como en los años modernos las iglesias han manejado el tema de la evangelización; no se trata de “dar testimonio”, sino de sujetarse a la Palabra, de vivirla según la demanda establecida; en este proceso de sujeción a la Palabra sale a la luz la Verdad del Evangelio, que es según ya sabemos, lo que liberta a las personas del gobierno de maldad en el que han nacido.

El ejemplo es claro en el caso de Abraham cuando recién llegado a Canaán, él reconoce que en aquella tierra no hay temor de Dios;[5] sin embargo, en el mismo relato, años más tardes, el mismo pueblo que Abraham encontró en la tierra de Canaán reconoce que Abraham es príncipe de Dios.[6]

Otro ejemplo lo encontramos en el caso del apóstol Pedro cuando caminaba por las calles de Jerusalén, los enfermos sanaban tan solo con que su sombra los tocara.[7] Es exactamente lo que sucede con un hombre y con una mujer de Verdad, a su paso se establece como la Verdad del lugar, y el Espíritu Santo hará sombra de revelación sobre sus moradores para Vida.

Que con mansedumbre corrija a los que se oponen: si quizá Dios les dé que se arrepientan para conocer la Verdad, 26Y se zafen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. 2da. Timoteo 2:25-16

Estamos ante la enseñanza más grande de Jesús. No se trata únicamente de repetir que la Verdad es Jesús, y que con “aceptarlo” hemos cumplido con todo. Se trata de entender que el llamado del Padre es para “hacer” conforme a la revelación que Él mismo nos entrega, es la enseñanza que el evangelista Mateo nos descubre cuando presenta la pregunta de, ¿Quién es el Hijo del hombre?[8]

De esa enseñanza aprendimos que es sobre la Verdad de que Jesús es Señor y Cristo que se fundamenta la edificación de la iglesia del Señor.[9]

Así pues, la vida en Cristo consiste en vivir de Verdad en Verdad, para que por la Verdad sea establecido el Reino de Dios sobre la tierra, pero sobre todo, que la Verdad nos liberte, y liberte nuestras regiones.

Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

Pastor Pedro Montoya

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[1] Gálatas 1:6

[2] Hechos 8:27

[3] Ídem 6:8-10

[4] Mateo 4:16

[5] Génesis 20:11

[6] Ídem 23:6

[7] Hechos 5:15

[8] Mateo 16:13

[9] Idem 16:18