Aviso de Juicio Inminente




Los habitantes de las islas del Caribe estamos muy acostumbrados a los boletines de las agencias pertinentes que advierten sobre los cambios bruscos en el clima. Todo natural de las islas sabe lo que significa un aviso de inundación repentina, o una advertencia de tormenta tropical, y así por el estilo.

Los términos se manejan muy bien y dependiendo de su significado, así los preparativos que la población tiene que realizar.

Una noche de éstas, reflexionando sobre estos términos y cómo conocerlos nos ayudan a establecer protocolos de seguridad para el manejo de las emergencias, pensé de momento que en cuestiones de vida espiritual debe de suceder exactamente lo mismo, debe existir un sistema de “advertencias” que preparen a la ciudadanía sobre los juicios que vienen, solo que lamentablemente nadie puede advertir el significado de los “avisos”

¡cómo es posible que la humanidad no pueda entender los “avisos” de Dios de juicio inminente que se ciernen sobre las regiones!

Quizá sea porque este tipo de “advertencias” ha caído en el renglón de los temas de fanatismo religioso, y tan solo con pensar en la idea hace que la gente de media vuelta y se retire incomoda por haberse tratado el tema.

Pero si por un momento lo pensamos detenidamente nos daremos cuenta que el asunto debe despertarnos a verificar adecuadamente lo que sucede a nuestro alrededor. Las cosas nunca suceden por casualidad, existe demasiada matemática en el desarrollo de los eventos como para ver en ellos una simple “casualidad”.

Todos conocemos la historia de Jonás,[1] por ejemplo, que se negó en primera instancia a llevar una “advertencia” a los habitantes de Nínive, una ciudad no piadosa ni interesada en las cosas espirituales; de hecho, razón por la cual la ciudad había caído en perversidad y por eso se cernía juicio de Dios sobre ella. Y aunque no eran una ciudad piadosa, creyeron, y su acción de arrepentimiento evitó el mal anunciado.

Tenemos también el caso del apóstol Pedro que la noche que Jesús fue entregado recibió la “advertencia” de que Satanás lo había señalado para “zarandearlo” como a trigo.[2] Contrario al caso de los habitantes de Nínive que atendieron la “advertencia”, Pedro no la atendió, y al final de esa noche, relata la historia, Pedro “lloró amargamente”.

Y podríamos seguir citando. Estos casos nos descubren que Dios no se goza con ver sufrir, ni ver padecer a nadie, que anticipadamente descubre lo inminente de los juicios que se avecina. ¿Por qué no los detiene? Preguntará alguien. Lo hace, es la respuesta, lo hace advirtiendo. No que lo pueda evitar, pues Dios no es un sirviente de los hombres, lo advierte para que la gente entienda que los únicos que pueden cambiar el curso de los eventos es el hombre mismo.

El hombre dispuso resolver su vida en ausencia de Dios; en el huerto del Edén, Adam y Eva decidieron en ausencia de Dios, y de allí ellos relegaron a Dios con quien antes habían tenido una estrecha relación, a una posición de advertidor de las cosas que les sucedería, por causa de las decisiones que cada quien toma, por supuesto. Dios les advirtió a Adam y Eva que de allí en adelante la tierra seria maldita, y que ella se encargaría de hacerles ver lo duro que es vivir sin Dios: maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.[3]

Dios no se goza con ver sufrir, ni ver padecer a nadie, pero antes de que sucedan las desgracias se encarga de advertir a los hombres para que se preparen, y puedan cambiar las cosas cuando así hay posibilidad todavía, pero los hombres no entienden. Encontré en las Sagradas Escrituras un texto que muestra el dolor en Dios por la ignorancia que existe en las gentes,

Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo porque no tuvo ciencia; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed. Isaías 5:13

El profeta Oseas también escribió en los mismos términos,

Mi pueblo fue talado, porque le faltó sabiduría, Porque tú desechaste la sabiduría, yo te echaré del sacerdocio: y pues que olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Oseas 4:6

La tierra es quien se encarga de ejecutar los juicios de Dios por causa de las decisiones de los hombres, por correr desbocados hacia la maldad y por practicar las practicas satánicas buscando fama, riquezas y poder. Un terremoto, un ciclón, una sequía, una hambruna, una plaga, una tierra estéril, fechas repetidas en diferentes años para suceder desgracias nacionales, etc., son “advertencias” de una acción que debe ser corregida de parte de los habitantes de las regiones donde suceden los eventos. Moisés estableció que la tierra tiene la capacidad de ser testigo ante los hombres de la buena intención de Dios por bendecir y guiar a los hombres, y de la maldad de ellos cuando no quieren escuchar a Dios.

Yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que presto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para poseerla: no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos. Deuteronomio 4:26

Dios no se goza con el dolor humano, pero advierte, solo que los hombres no entienden las advertencias de Dios. El apóstol Pedro escribe con respecto al amor de Dios, y estableció que Dios no quiere que nadie perezca,

El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2da. Pedro 3:9

Estamos bajo una advertencia de juicio inminente, ¿Cómo lo sabes? Porque Dios advirtió por un temblor de gran magnitud que hubo, ¿lo entendemos? ¿Cuál es el protocolo de seguridad que procede? Arrepentimiento, y buscar de Dios.

En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salud te he socorrido: he aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salud. 2da. Corintios 6:2

 


Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)


 

Pastor Pedro Montoya

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[1] Jonas 1:1-3

[2] Lucas 22:31

[3] Genesis 3:17b

Puerto Rico, …el que tiene oídos para oír,… que oiga…


Record para la historia: el apagón del 21 de septiembre de 2016 y el paso del huracán Maria por Puerto Rico el 20 de septiembre de 2017

El huracán Maria azotó a Puerto Rico justo a un año del apagón producto de un fallo técnico en la central Aguirre y que mantuvo a Puerto Rico a oscuras por casi 24 horas.

¿Casualidad? Quisiéramos verlo como tal, pero definitivamente no podemos. Tenemos la responsabilidad de admitir, entender, y denunciar que todo es parte de los procesos de revelación de los juicios de Dios emitidos sobre Puerto Rico.

Según las Escrituras toda situación natural, o producto de la intervención humana, que acontece sobre la faz de la tierra tiene una causa espiritual que la provoca, y es presentada por Dios a los moradores de la tierra como señal de Su Soberanía y Autoridad.

En la sentencia sobre Nabucodonosor de que moraría junto con las bestias del campo y que se comportaría como una de ellas, Daniel estableció que la razón del decreto era por la soberbia de Nabucodonosor, y que la duración de la sentencia duraría hasta que él entendiera que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y que a quien Él quisiere lo dará. [1] Al final de su proceso Nabucodonosor admitió:

Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad, y sus caminos juicio; y humillar puede a los que andan con soberbia. Daniel 4:37

Es soberbia humana creer que con los habitantes modernos contemporáneos Dios tendrá otra actitud, y otra forma de actuar que la que tuvo con los antiguos.

Anteriormente habíamos escrito sobre el tema, en el artículo: ¿Qué significado espiritual tiene para Puerto Rico el colapso de energía eléctrica del 21 de septiembre de 2016? Como ya hemos comprobado con la presencia del huracán Maria, no todo terminó con aquel evento. Dios está demandando corrección de nuestras ejecutorias, de nuestras decisiones, pero no lo hemos entendido.

Es necesario entonces que aún nos confrontemos con la situación, que no las veamos como simple casualidad, porque estaríamos añadiendo deliberada ignorancia a la ya acumulada irresponsabilidad.

¿Por qué Dios tiene juicios sobre Puerto Rico?

Esta primera pregunta parte del entendimiento de que ambos eventos no son casualidades, y que ambos no son el juicio como tal, sino señales, advertencias, llamadas de atención, para que volvamos a Dios y recobremos nuestra posición espiritual delante de Él.

¿Qué valor tiene Puerto Rico ante los ojos de Dios?

Esta segunda pregunta parte del reconocimiento de que Dios castiga a quien ama,[2] que el juicio es corrección de Dios. Esta segunda pregunta nos descubre el papel espiritual y profético que la isla tiene de parte de Dios.

Puerto Rico tiene un valor espiritual por el nombre que posee. Puerto Rico fue declarado como la isla del Cordero, casi inmediatamente después de haber sido descubierta por Colon en su segundo viaje. Es un establecimiento de revelación, de la liberación y restauración de lo que Dios comenzaría desde la isla para el mundo entero.

En su escudo de armas, que data desde el 1511, se lee: joannes est nomen ejus, que significa, Juan es su nombre, en referencia a lo que Juan el Bautista confesó acerca de Jesús, he aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.[3]

Esta distinción equivale a una revelación otorgada por Dios mismo sobre la isla, tal y como las Escrituras lo establece, que al que encomendaron mucho, más le será pedido.[4]

Su nombre le demanda una responsabilidad profética, mayor que la del resto de las naciones del mundo. No se trata solamente de un nombre, de un nombre exclusivo para distinguirse de las demás naciones, es un nombre que establece su posición respecto de los procesos de revelación de Dios.

Las Sagradas Escrituras nos presentan que los juicios de Dios vienen por causa de la profanación de la elección y llamado de Dios, y trastornada en una misión con características humanas.

El ejemplo más claro lo encontramos en los cuarenta años de peregrinación del pueblo de Israel por el desierto, precisamente por causa de haber invalidado la revelación de que Él los había librado de la mano de Egipto para entregarles en heredad una tierra que fluye leche y miel.

¿Cuál es la situación de Puerto Rico?

  • Puerto Rico ha abandonado a su Señor y ha cavado para sí cisternas rotas.

Puerto Rico es una tierra de revelación. Sin embargo, Puerto Rico ha construido becerros de oro y ha promulgado un culto a Jehová basado en formatos religiosos, a tal grado que quienes tienen llamados proféticos siguen y atienden espíritus agoreros que pronostican desgracia y ocultan lo que Dios demanda sobre este pueblo.

La isla ha profanado la revelación y la profecía, y ha optado por someterse a procesos filosóficos, a ideologías y filosofías de vida; y predica como palabra de Dios planteamientos lógicos, racionales, matemáticos.

Ha trastornado las definiciones de la Palabra de Dios, y la bendición de Dios, herencia de la fe y de la justicia, que bíblicamente nada tiene que ver con pertenencias, la ha convertido en aliada del capitalismo financiero, de las redes de negocios, de la abundancia económica.

Los hombres de Dios han cambiado el pulpito por una silla administrativa, por una cuota de poder político, para pulsear más que para confiar en la intervención divina.

¡Cuántos ministros del Evangelio cambiaron la potencia de Dios para salud a todo aquel que cree por un escaño en la plataforma de gobierno!

Muchos buenos y grandes predicadores desaparecieron cuando hicieron alianza con la política, y entendieron que Dios los llevaba a la cúpula del poder para influenciar el surgimiento de leyes que fueran de ayuda a la iglesia.

Cada quien ha caminado por el designio de su corazón, sembrando iniquidad e injusticia. Han seguido el camino Balaam, amando el premio de la maldad.

¿No habrá Dios de intervenir y corregir la maldad de su pueblo?

¿Hemos de volver a infringir tus mandamientos, y a emparentar con los pueblos de estas abominaciones? ¿No te ensañarías contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara resto ni escapatoria? Esdras 9:14

  • Puerto Rico ha construido centros de adoración ceremonial profanos y baálicos.

Quien conoce Puerto Rico sabe lo que se dice del evangelio en la isla, que en cada esquina hay una iglesia.

Puerto Rico es el país de donde más predicadores han salido a predicar mundialmente el Evangelio.

¿Qué sucedió con la iglesia? La iglesia fue contaminada con prácticas paganas y mundanas, y se introdujeron en su seno rituales baálicos.

La iglesia corrió en un afán, no en la Palabra de Dios, ni en la revelación. No consultaron a Dios, y en el afán de alcanzar al perdido, la comercializaron y la administraron como un negocio, usando estrategias paganas.

Es común hoy ver las plataformas de las iglesias como escenarios de conciertos, con juego de luces, con espesadas bocanadas de humo blanco, y grupos de danzas que parecen coristas más que ministros de alabanza.

La iglesia está contaminada, y hoy por hoy son más bien centros de profanación y prevaricación, levantados como monumentos de adoración idolátrica.

De esto Dios está cansado. Dios cierra muchas iglesias y dispersa a quienes de ellas participaron. Mucho del éxodo de puertorriqueños se debe precisamente a este juicio de Dios sobre la isla.

¿Qué se predica hoy en día? De que lo mejor está por venir, que Dios cambiará tu desgracia, que Él cumple tus sueños, que no importa tu pasado Él tiene un mejor futuro para ti.

Los predicadores, pastores y ministros parecen más sacerdotes de Baal, que ministros de un nuevo pacto. Ofreciendo solo bien y no confrontando al pueblo de su soberbia por no buscar a Dios.

¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, matando las almas que no mueren, y dando vida a las almas que no vivirán, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira? Ezequiel 13.19

No se predica de la necesidad del arrepentimiento para sean borrados los pecados,[5] de que es necesario que el juicio comience primero por la casa de Dios,[6] de que aunque la salvación es por Gracia Dios tiene demandas -actos de fe- para que el creyente demuestre su convicción y en quien ha creído.[7]

¿No habrá Dios de juzgar toda esta contaminación?

Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y diles a los pastores: Así ha dicho el Señor Jehová: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores los rebaños?… Así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo a los pastores; y requeriré mis ovejas de su mano, y haréles dejar de apacentar las ovejas: ni los pastores se apacentarán más a sí mismos; pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida. Ezequiel 34:2-10

  • Puerto Rico ha deshonrado su posición y no ha hecho honor a su llamado.

Dios ha traído señales de su juicio sobre la isla, pero quienes tienen oído no han querido oír, sino que se han amancillado estableciendo doctrinas falsas de apostasía.

Jesús dijo:

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca. Mat 24.32; Marcos 13:28

De ella aprendemos esta enseñanza:

¿Por qué Jesús maldijo la higuera?

El escrito del evangelio de Mateo describe que Jesús maldijo la higuera porque no encontró nada en ella, sino hojas solamente.[8] El escrito del evangelio de Marcos añade un dato que no encontramos en el escrito de Mateo:

Y como vino a ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos. Marcos 11:13

Si no era tiempo de higos, ¿por qué la maldijo? Pareciera que el acto de Jesús de maldecir la higuera es un acto caprichoso, injusto, pero tiene su explicación, y entenderlo nos ayuda a ver por qué viene el juicio de Dios sobre Puerto Rico.

Jesús maldijo la higuera porque no hizo honor al nombre de donde estaba plantada. Veámoslo. El versículo uno del capítulo once del escrito del evangelio de Marcos, dice que aquella mañana, Jesús se conducía de la aldea de Bethania y se dirigía hacia Jerusalén:

Y como fueron cerca de Jerusalem, de Bethphagé, y de Bethania, al monte de las Olivas.

Observemos el orden de los lugares: Jerusalén, Bethphagé y Bethania. Jesús había pernoctado en Bethania,[9] en casa de Lázaro, Maria y Marta; o en casa de Simón el leproso, que eran las dos casas que los mismos evangelios describen que Jesús visitó esa última semana.

Aquella mañana salió temprano hacia Jerusalén. La higuera se encontraba en Bethphagé, lugar intermedio popular no por el asentamiento humano sino por la característica del sitio. Su nombre, Bethphagé, significa, lugar de higos.

El escritor del evangelio de Marcos está correcto al decir que no era tiempo de higos, y lo hace para destacar que la maldición de la higuera fue debido a que el nombre de aquel lugar fue dado precisamente porque independiente de la temporada, en aquel sitio siempre se daban los higos. Por eso, lugar de higos, es decir, Bethphagé.

La higuera se encontraba plantada en un lugar único, exclusivo, de revelación, pero ella no honraba el nombre del lugar. ¿Puede entender cómo una higuera está plantada en el lugar de higos, y ella no tiene higos, solo hojas?

Los juicios de Dios vienen porque la gente convocada por Dios, sus escogidos, han abandonado su responsabilidad de ejecutorias de revelación, y se han conformado con los logros del pasado, con la fama de otros tiempos, y se han sentado para recibir dividendos.

No es por causa del pecado de quienes no le conocen, sino por la negligencia de quienes le conocen por no ser prontos en poner en obra las instrucciones que han recibido del Todopoderoso. El apóstol Santiago claramente lo denuncia, cuando en su epístola escribe:

Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24 Porque él se consideró a sí mismo, y se fue, y luego se olvidó qué tal era. 25 Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. Santiago 1:23-25

¿Qué Dios demanda? Que nos volvamos a Jehová, el cual será clemente y misericordioso en perdonar nuestro desvarío:

Porque si os volviereis a Jehová, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarán misericordia delante de los que los tienen cautivos, y volverán a esta tierra: porque Jehová vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no volverá de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis a él. II Crónicas 30:9

Que hagamos las cosas primeras, es decir, que vivamos por su Palabra:

Ve, y clama estas palabras hacia el aquilón, y di: Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre vosotros: porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo… Establécete señales, ponte majanos altos; nota atentamente la calzada, el camino por donde viniste: vuélvete, virgen de Israel, vuélvete a estas tus ciudades. Jeremías 3:12-21

Que nada hagamos por vanagloria:

Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien en humildad, estimándoos inferiores los unos a los otros: Filipenses 2:3

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Isaías 55:6

Las señales se han entregadas. Falta una tercera etapa por desarrollarse. A su tiempo el Señor lo hará.

El juicio está determinado, y no será removido, a menos de que su pueblo, aquellos que confiesan su nombre se arrepientan, y le busquen de verdad.

Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso. Isaías 13:6

Lectura recomendada:

Pastor Montoya

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[1] Daniel 4:25

[2] Job 5.17; Proverbios 3.12; Hebreos 12.7

[3] Juan 1:29

[4] Lucas 12:48

[5] Hechos 3:19

[6] 1ra. Pedro 4:17

[7] 2da. Corintios 4:17

[8] Mateo 21:19

[9] Mateo 21:17

Puerto Rico y Abraham


(Tomado del libro: “Su Estrella hemos visto en El Caribe”, ISBN-13: 978-1494363550). Puede ser adquirido en Amazon, o ingresando a http://www.ministerioscristorey.com

3 Y el Dios Omnipotente te bendiga, y te haga fructificar, y te multiplique, hasta venir a ser congregación de pueblos; 4 Y te dé la bendición de Abraham, y a tu simiente contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, que Dios dio a Abraham.”

¿Qué relación tiene esta Palabra con Puerto Rico? Cuando la leí sabía que había una relación, pero no sabía cómo explicarlo.

Se trata de una bendición, no de una bendición cualquiera, no de la bendición de un padre dada a su hijo al final de su existencia humana; de seguro que no lo era, porque por ella Jacob y Esaú peleaban cuando ambos estaban en el periodo gestal. Por ella, también, Jacob se expuso a maldición ante su padre si hubiera sido descubierto suplantando a Esaú. Definitivamente que no era una bendición más, si no Jacob no hubiera estado dispuesto a pelear con un extraño espiritual la noche previa al rencuentro con Esaú.

Es que se trataba de la bendición proferida por un profeta con la cual se daba continuidad a un Pacto eterno, a la restauración de lo que Adam había perdido en el huerto de Edén. A través de esta bendición se transfería un batón de autoridad, de visión, de ejecutoria. Con ella se establecía un derecho legal ante la creación de que quien recibía tal bendición estaba autorizado –a nombre del Todopoderoso– de implantar en aquellas regiones que sus pies pisaran el Reino del Todopoderoso. Tales regiones se convertirían a partir de aquellos momentos en la heredad de Abraham.

Era una bendición digna, por la cual valía la pena luchar y sufrir todas las penurias imaginables, tales las que sufrió Jacob. Se estaban poniendo los fundamentos de un pueblo nuevo y diferente sobre la faz de la tierra, un pueblo bendecido, a diferencia de todos los anteriores que habían iniciado y fundamentado en maldición. Así, más que una bendición, significaba el futuro de un estado, país o región en el que sus habitantes pudieran disfrutar del goce perfecto de su realización humana, la consecuencia por la que había sido constituido y establecido en un jardín en el que él era su propietario y administrador.

En el fondo, esta era la visión de Cristóbal Colon, y de los reyes de España. Tras una larga guerra que había desbastado las arcas, finalmente la península comenzaba a ver un tiempo de bonanza y prosperidad espiritual. En enero de 1492 los moros habían sido vencidos en Granada, el último bastión musulmán de la península, y los reyes buscaban erradicar de su región todo tipo de herejía, por eso establecen la inquisición. Colon pretendía abrir una nueva ruta que lo condujera a unas islas donde encontraría oro y plata que serviría para financiar el proyecto de los reyes de establecer un estado bendito en el que prevalecería la sana doctrina del Evangelio, para eventualmente liberar a Tierra Santa de mano de quienes la habían contaminado. Según Colon, eran las islas de donde Salomón había traído el oro que le volvió poderoso y notable.

Todo esto se desprende de los datos que presenta el libro de las profecías,[1] un manuscrito de Colón que expone los textos bíblicos que motivaron sus viajes. Colón tenía una conciencia viva del papel que había de desempeñar en el esquema de la historia del mundo. No solo pretendía abrir una ruta comercial hacia las indias orientales, era la ruta que su fe y la interpretación de los textos bíblicos lo llevaban al establecimiento de un reinado mesiánico, y el retorno de Jesús a la tierra. Colon creía que el Señor le había conferido el don de la inteligencia espiritual para su más alta misión, es decir, la de ser «portador de Cristo». Según el entendimiento del descubridor, la evangelización de las tierras recién descubiertas había de inaugurar el reino del Mesías, cumpliendo así la profecía de Isaías.

En la carta preliminar dirigida a los Reyes Católicos, Colón explica su visión de la historia del mundo con estas palabras:

“En este tiempo he yo visto y puesto estudio en ver de todas escrituras… a que me abrió Nuestro Señor el entendimiento con mano palpable a que era hasedero navegar de aquí a las Yndias, y me abrió la voluntad para la hexecuçión d’ello…  Ya dise que para la hesecuçión de la ynpresa de las Yndias no me aprovechó rasón, ni matemática ny mapamundos; llenamente se cunplió lo que diso Ysaías. Y esto es lo que deseo de escrevir aquí por le redusir a Vuestras Altezas a memoria, y porque se alegren del otro que yo le diré de Jherusalen     por las mesmas autoridades.” (Folios 4, 5 vuelto del Libro de las profecías)

En sus cartas a los Reyes Católicos el Almirante expresó una y otra vez su aspiración de dedicar las ganancias obtenidas en las tierras descubiertas a una gran cruzada para rescatar los Lugares Santos en Jerusalén. Por tanto buscaba las minas de Salomón y «el oro de Ofir» en las islas lejanas del mar. A la luz de las profecías bíblicas que aluden a «la restituçión de la Casa santa a la Santa Yglesia militante» (folio 4 del Libro de las profecías), Colón exhortó a los Reyes que financiaran la conquista de Jerusalén con estas palabras:

“… si fee ay, tengan por muy cierto la vitoria. Acuérdense Vuestras Altezas de los hevangelios y de tantas promesas que Nuestro Redentor nos fiso… Quien toviere tanta fee como un grano de paniso le obedeçerán las montañas; quien toviere fee demande, que todo se le dará; pusad y abriros han. No deve nadie de temer a tomar qualquiera ynpresa en nonbre de Nuestro Salvador, seyendo justa y   con sana yntinçión para su santo serviçio… Acuérdense Vuestras Altezas que con pocos dineros tomaron la ynpresa d’este reyno de Granada.” (Folio 5 vuelto del Libro de las profecías)

La interpretación bíblica efectuada por Colón en el Libro de las profecías fue sumamente personal y subjetiva. Se estimaba ser un elegido del Señor como David o San Juan Bautista. El siervo del Señor es el «varón de mi consejo» (Isaías 46:11), o sea, un hombre divinamente predestinado para una altísima misión, una «santa empresa» que había de dar cumplimiento al gran designio salvador de Dios en la historia. En el Libro de las profecías Colón citó extensamente de los cánticos del siervo encontrados en Isaías:

“He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu…; y las islas esperarán sus enseñanzas… Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones… Isaías 42: 1, 4, 6” (Folios 30 vuelto, 31 del Libro de las profecías)

Era la convicción del Almirante que su nombre, Cristóbal, no le fue dado al azar, sino por la voluntad de Dios, para designar su misión. En efecto, muchos de los escritos de Colón, desde 1493 hasta su muerte en 1506, tienen la firma «Xpo Ferens». Christo Ferens es la forma grecolatina de su nombre, Cristóbal, cuyo significado subraya su más alta misión, es decir, la de ser «portador de Cristo», el que lleva el nombre salvador de Jesús a los habitantes de las tierras del más allá de los mares.

No es de extrañar que muchos estén dispuestos a asegurar el origen judío de Cristóbal Colón, tal el caso Abraham Haim, Doctor en Historia por la Universidad de Tel-Aviv y uno de los más destacados especialistas en el estudio de las raíces de la comunidad judía en España, durante la conferencia titulada “La dimensión judía de Colón y su primer viaje”, presentó rasgos judíos en su escritura, en sus decisiones a la hora de zarpar, y hasta en sus dichos, que solo se encuentran en una persona de ascendencia judía.[2]

Haim, judío sefardí, está convencido de que Cristóbal Colón era descendiente de una familia judía, residente en Cataluña, que huyó de la persecución que se produjo en la Península a finales del siglo XIV, en concreto, por las matanzas de 1391.

A la visión de Colon se le unió un elemento traído por decreto de los reyes que fue decisivo en establecer relación directa entre Puerto Rico y Abraham, me refiero, al decreto de Alhambra. El 31 de marzo de 1492 (22 de ADAR SEGUNDO 5252) los reyes firmaron el decreto que expulsaba a los judíos a salir de sus territorios so pena de sufrir la inquisición y de ser expropiados sus bienes. El decreto lee en el numeral 4:

“Ordenamos a todos los judíos y judías de cualquier edad, que viven, residen y existen en nuestros reinos y dominios… que para fines del mes de julio próximo del presente año, abandonen estos mencionados reinos y dominios… bajo pena de que si no realizan y aceptan este mandato y fueran encontrados en nuestros reinos y dominios viviendo de cualquier forma en ellos, incurrirán en la pena de muerte y la confiscación de todas sus posesiones,”[3]

El decreto que constaba de 6 numerales, explicaba en el número 5 que el tiempo otorgado a los judíos para salir de sus territorios se extendía hasta el 31 de julio de ese mismo año, otorgándoles en conclusión, un total de 122 días para salir. El decreto es promotor de la conversión masiva de judíos al catolicismos a los cuales se les identificó como “marranos”, pero que después, finalmente, abandonarían definitivamente España y se establecerían en el Caribe; de hecho, el intérprete de Colon y el primero en pisar tierras caribeñas –Luis de Torres— era en realidad un judío converso por causa de la Alhambra, su nombre judío era Yosef Ben Ha Levy Haivri. Fue dejado en el fuerte La Natividad por Colon con el fin de buscar un sitio ideal para establecer un poblado español, murió a mano de los nativos de la española, en la parte que hoy le corresponde a Haití. Al regreso de Colon al año siguiente el fuerte había sido destruido y no fue encontrado ningún sobreviviente, pero nadie puede asegurar que los hombres del fuerte Natividad hubieran procreado descendientes; de ser así, ya una semilla judía habría sido depositada en territorio caribeño. Al cierre de este artículo me encontré con un blog que publicó la noticia de que genes judíos habían sido descubiertos en una tribu indígena de Colorado.[4]

El decreto de La Alhambra surge como parte de la aspiración cívico-religioso que se respiraba en los reinos de Castilla y Aragón de tener una región en la que pudiera establecer un reino mesiánico, está permeado de alguna manera de la visión de Abraham de ser heredero de tierras que adquieren bendición por conducto de haber sido constituidos en albaceas de las promesas divinas.

 Quizá, Colon va un poco más allá porque en su reinterpretación histórica de los textos de los profetas, él ve la oportunidad de acercarse al descubrimiento de lugares místicos y determinar con más precisión lo que corresponde a Jerusalem.

Pero, en ambos casos, ni Cristóbal Colon ni el decreto de La Alhambra fueron sujetos de una historia aislada, intrascendente, fueron consecuencias visibles de un propósito oculto –divino— que salió a la luz cuando aquel año de 1492 fueron convocados por la Gracia del que se manifestó en la zarza, ante Moisés, para establecer la participación futura de unas tierras cuyo atractivo no solo sería la de destino turístico, me refiero a la región del Caribe a la cual el almirante dedicó 12 años y 4 viajes de exploración.

El viernes 3 de agosto de 1492 cuando Cristóbal Colon salió en su primer viaje con destino al Caribe, justamente 3 días después del tiempo señalado originalmente por la Alhambra de que los judíos debían salir, llevaba consigo la bendición de Abraham –tanto por conducto de su convicción como por trasladar judíos “marranos”– que le autorizaba a reclamar aquellos territorios de su peregrinación como parte de la heredad de Abraham, lo cual hizo a partir del 12 de octubre (año 5253 en el calendario hebreo)de ese mismo año cuando pisó la tierra de Guanahani (San Salvador).[5]  Todos los territorios peregrinados por Colon –la tierra de tu peregrinación— habrían sido constituidos en heredad de Abraham, y esos territorios son justamente el Caribe.

Así es como surge la relación entre Puerto Rico y Abraham, a partir de 1492, específicamente, el 31 de marzo de 1492 (22 de ADAR SEGUNDO 5252), fecha en que los reyes de Aragón y Castilla firmaron el decreto de La Alhambra, en la que se expulsaba de sus territorios a los judíos que no quisieran convertirse al cristianismo.

Esta fecha marca el inicio de un proyecto profético que movería gente de sus sitios de origen y los trasladaría, y los ubicaría en nuevos sitios, para ejecutar la última etapa del establecimiento del Reino de Dios. Puerto Rico –y el Caribe— están integrados en este proyecto profético porque fue hasta estas tierras que fueron movilizados todos aquellos que por decreto se le ordenó a salir. Este proyecto está próximo a ejecutarse, del cual depende la vida misma del Caribe, de América continental, y de Jerusalem como la cabecera del Reino. Creo firmemente que el año 2012 es el año del inicio de esta ejecutoria. El Todopoderoso nos ayude a lograrlo.

Al escribir acerca del movimiento de gente por causa de un decreto, viene a mi mente el edicto de Augusto Cesar, que movió a José y a María de Galilea hasta Belén de Judea, tan solo para cumplir que su primer hijos –Jesús— naciera en Belén, en cumplimiento de la profecía de Miqueas. Así que aquí, de nuevo, un decreto provoca movimiento de gente para hacer coincidirlo con la culminación de un evento o palabra –en este caso, un evento en el calendario hebreo— para otorgarle a la tierra involucrada con ese evento y asignarle un peso de Gloria en la agenda del Todopoderoso.

La prueba de que Puerto Rico está dentro de este proyecto profético es la fecha del descubrimiento de esta tierra, sucedió el 19 de noviembre de 1493, que en el calendario hebreo correspondió a Rosh Chodesh Kislev (11/19/1493 Sun, 1st of Kislev, 5254,), fecha que habría depositado en esta tierra un tesoro espiritual que la constituiría en cabecera de este proyecto profético.

Puerto Rico fue descubierto en el segundo viaje el lunes 19 de noviembre de 1493, justamente 403 días después de haber pisado la primera tierra caribeña, 473 días de haber zarpado de España; 598 días de haber el rey firmado el decreto de La Alhambra. Estos datos son significativos y establecen un paralelismo con la trayectoria de Abraham desde Harán hasta Canaán. Aunque no hay forma de demostrarlo, pero es equivalente al tiempo que le llevó a Abraham desde que salió de Harán hasta el momento en que Dios le descubrió cual era la tierra que le heredaba, en total, 598 días. De ser cierto el dato, el lugar donde primero Dios se le aparece a Abraham y le declara que ha llegado a la tierra que ofreció entregarle en heredad sería equivalente al momento y lugar cuando Cristóbal Colon desembarca en Puerto Rico y la denomina la isla de San Juan Bautista. Esto podría explicar el porqué a pesar de los años la isla guarda el título de “la isla del Cordero”.

Para que notemos el valor espiritual de un Rosh Jodesh, veamos el siguiente argumento aparecido en jabad.org:

El primer día del mes, es una cuasi-fiesta en la tradición judía. No es tan serio como otras fiestas, como Shabat o Pesaj, cuando los judíos se abstienen de trabajar, pero se celebra con alguna magnitud. La Torá dice “en el día de sus celebraciones y fiestas y en el primer día del mes”, aparentemente colocando las fiestas y Rosh Jodesh en la misma categoría. En el pasado, los judíos no trabajaban en absoluto en Rosh Jodesh.

En una conversación con Rey David, por ejemplo, Ionatan (el hijo de Rey Shaúl y amigo mejor de David) se refiere al día anterior a Rosh Jodesh como el “día laboral”, en contraste con el día siguiente, Rosh Jodesh, cuando no haría ningún trabajo. (Libro de Shmuel, capítulo 20) Los judíos de la antigüedad también acostumbraban en Rosh Jodesh a ir a ver al profeta de la época. Así que cuando la mujer Shunamita le dice a su marido que va a visitar al profeta Elisha, él le dice: “¿Por qué vas a verlo hoy, no es Shabat ni Rosh Jodesh?” (Ella iba a pedirle que sanara a su hijo. (Libro Reyes II capítulo 4) De la misma manera, cuando el profeta Ieshaiahu profetiza sobre un futuro utópico, dice que “cada Rosh Jodesh y Shabat toda la carne vendrá a reverenciarse ante Di-s”. ( Ieshaiahu, capítulo 66)[6]

Ninguna otra tierra fue descubierta coincidiendo con alguna fecha de festividad judía, solo Puerto Rico. Este dato establece el valor espiritual que le fue otorgado a esta tierra como heredad de Abraham, y que la haría el centro de una actividad espiritual posterior vital para el establecimiento del Reino de Dios.

 Por último, creo que es importante terminar esta sección mostrando lo interesante de la paridad de las fechas. Encontré el siguiente dato en un site de la web:

“El 30 de Marzo de 1492 en el calendario Hebreo correspondió al 22 de ADAR SEGUNDO 5252… Por lo tanto todos los años en la misma fecha de acuerdo al Calendario Hebreo vamos a conmemorar el RECORDATORIO DE LOS ANUSIM y vamos a CELEBRAR EL DIA DE LOS BENE ANUSIM – SHAVIM, Retornados. Este año que viene se celebrara el 8 de Marzo 2010.  El decreto sale en la Víspera de Shavuot 2009 día de MATAN TORATENU, DIA DE LOS 10 MANDAMIENTOS, y se va a celebrar con ayuda del Eterno, exactamente una semana después de SHUSHAN PURIM. Es increíble como las fechas coinciden y llevan mensajes. En Shavuot día de los mandamientos se decreta la celebración, y en Purim día en que los judíos en Persia voltearon VENA’AFOJ HU el decreto de Haman harasha para exterminar a los judíos”[7]

[1] Yacía en la venerable Biblioteca Colombina de la Catedral de Sevilla, donde las polillas y las ratas lo exploraron y lo digirieron, más que lo leyeron y analizaron los eruditos su texto en latín y castellano del siglo quince. Sólo recientemente unos pocos eruditos han descubierto y han comprendido el Libro de las profecías, terminando así la obscuridad que había ocultado esta manifestación tan valiosa del corazón y la mente de Colón. En efecto, el Libro de las profecías es una joya de valor incalculable, un «rarísimo códice», como lo denominó uno de los bibliógrafos de la Biblioteca Colombina hace muchos años.  El manuscrito original del Libro de las profecías, encuadernado en pergamino, consta de 84 hojas (de las cuales faltan 14). El título completo se presenta en latín, en el lado reverso del folio 1 y traducido al castellano es: «Libro o colección de autoridades, dichos, sentencias y profecías acerca de la recuperación de la sancta ciudad y del monte de Dios, Sion, y acerca de la invención y conversión de las islas de la India y de todas las gentes y naciones, a nuestros reyes hispanos».

[2] http://noticias.universia.es/vida-universitaria/noticia/2006/11/22/594800/grandes-secretos-cristobal-colon-era-origen-judio.html

[3] Source: Translation by Edward Peters based on the fullest version of the text, Documentos acerca de la expulsión de los Judíos, edited by Luis Suarez-Fernández (Valladolid: C.S.I.C., 1964), no. 177, pp. 391-395. One necessary emendation has been made, based on Fidel Fita, “Edicto de los Reyes Católicos (31 Marzo 1492) desterrando de sus estados a todos los Judíos,” Boletín de la Real Academia de la Historia II (1887): 512-528. English text from: Peters, Edward. “Jewish History and Gentile Memory: The Expulsion of 1492.” Jewish History 9 (1995): 9-34, at 23-28. Reprinted in: Constable, Olivia Ed. Medieval Iberia. Philadelphia; University of Pennsylvania UP, 1997.

[4] http://bajurtov.wordpress.com/2012/05/30/los-indigenas-judios/

[5] Coordenadas de Guanahani (San Salvador):             24.076559,-74.521179

[6] http://www.jabad.org.ar/mujer/rosh-jodesh-%E2%80%93-el-inicio-del-nuevo-mes-3/

[7] http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:QpF2dBfqgr0J:www.weareanusim.com/perasha-en-espanol.html+que+sucedio+el+ano+5252+del+calendario+judio&hl=es-419&gl=pr&strip=1

La importancia del Caribe en el Establecimiento del Reino de Dios. primera parte


Introducción

Me sorprendo de la forma cómo el Todopoderoso nos está revelando sus planes y propósitos, y de cómo también, nos está mostrando los proyectos proféticos que han de desarrollarse en los últimos tiempos de la historia adámica.

Cómo el Todopoderoso está moviendo gente de distintos lugares y los está colocando en lugares y posiciones físicas y espirituales estratégicas, listos para ejecutar en el momento preciso lo que EL ha depositado en sus espíritus como un deposito de revelación. Ninguno de ellos lo sabe con consciencia humana, pero disciernen en sus espíritus que para este tiempo ­–como Esther— los ha llevado para ejecutar salvación y liberación, y desarticular proyectos y argumentos de muerte que el infierno ha enviado como ríos sobre SU pueblo.

Pero si todo lo anterior descrito es impactante, mas me ha sido discernir que regiones tan distantes y sin mayor trascendencia de la historia bíblica puedan cobrar relevancia profética en los días que hemos comenzado a vivir. Me refiero a Puerto Rico y el Caribe como coprotagonistas del cumplimiento profético de los últimos eventos antes del retorno del Ungido Jesús de Nazaret para establecer su reinado milenial. De ello quiero hablar un poco esta vez.

Artículo I.    La participación de Puerto Rico en los tiempos proféticos.

El Caribe fue la puerta de entrada a América continental. El futuro de América se forjó en el Caribe y no en cada una de las naciones que resultaron de la colonización. Por espacio de los dos siglos que siguieron a 1492 –s.XVI y s.XVII— EL Caribe fue el modelo que se seguiría para decidir el estilo de vida que se implantaría en todo el continente. La prostitución, la piratería, la miseria, la esclavitud, el contrabando y la explotación, por mencionar las más importantes, nacieron en el Caribe y se exportaron al continente y se implantaron en cada una de las sociedades que se daban a luz en esas nuevas regiones.

La llegada de Colon no solo era las primicias de los eventuales establecimientos de europeos, era la puerta espiritual que él abría en el que entraría una lucha de poderes espirituales, todos tratando de implantar quién sería el que gobernaría los destinos del mundo entero. El Caribe es el campo de batalla donde se decide el establecimiento del reino que gobernará en el fin de los tiempos. De allí el valor profético de lo que El Todopoderoso ha comenzado a hacer en esta región.

Al escribir estas líneas, viene a mi recuerdo la revelación que Daniel recibió luego de 21 días de ayuno, en la que un “varón vestido de lienzos, y ceñido sus lomos de oro de Uphaz[1] le descubre un secreto espiritual, aunque no era parte de la revelación que Daniel debía recibir, sin embargo el varón le descubre que en los aires de las regiones que él habitaba se desarrollaba una batalla espiritual: un ser angélico llamado por él como “príncipe del reino de Persia” se le opuso cuando venia de camino desde la presencia de Dios a traerle a Daniel la revelación;  y era tan poderoso que lo retrasó –y lo sujetó‑- por espacio de 21 días, hasta que “Miguel, uno de los principales príncipes” vino en su ayuda y le permitió salir de esa oposición.

Parece ser que este es el modo de operación del establecimiento de potestades espirituales, porque el paralelismo con Colon, es sorprendente: Fue exactamente lo que sucedió en el Caribe a partir de octubre de 1492 (año 5252 en el calendario hebreo). Colon abrió una puerta espiritual, e inmediatamente se estableció una potestad en los aires del Caribe. Entendemos que un ser espiritualel príncipe del reino del mar— se impone en los aires del Caribe y ha desplazado toda intromisión espiritual que no participe de su propósito. La lucha espiritual que hoy los que trabajamos en el establecimiento del Reino de los Cielos podemos sentir –al igual que en el caso de Daniel— es tan fuerte, que ha logrado desplazar y aniquilar a muchos ministerios que se le han opuesto.

Al revisar en las Escrituras del profeta Ezequiel, encontramos un personaje que cumple con estas características, es llamado el príncipe de Tiro y justamente está sentado en medio de los mares.[2] De esta misma región provino Jezabel, la que juntamente con Achâb, trajo el mayor tiempo de apostasía y depravación espiritual sobre Israel, tiempo en el que hubo necesidad del ministerio del talante de Elías y Eliseo.

Todos estos datos estarían apuntando a que esta potestad establecida en el Caribe está provocando el surgimiento del espíritu de fornicación –otra forma con la que se identifica a Jezabel— espíritu del que el profeta Oseas advirtió de que su establecimiento en las regiones impedía el conocimiento  del Todopoderoso.[3] Estamos a la puerta de un tiempo de apostasía y brujería[4] que se infiltrará, inclusive, dentro de la iglesia y apartará de la buena doctrina a muchos.

Un dato más quiero apuntar con respecto a la revelación de Daniel. El texto indica que él ayunó 3 semanas, y la manifestación del varón fue el 24 del primer mes, después de que éste había permanecido 21 días detenido por el príncipe del reino de Persia. Tanto el inicio del ayuno de Daniel como la salida del varón se dieron a la vez, el mismo día, es decir, el 2 de ese primer mes. El día 23 Daniel había terminado los ayunos y por esa razón el día 24 se encontraba en la ribera del rio Hiddekel, y allí se le manifiesta el varón vestido de lienzos. El paralelismo con Colon es que su desembarco en tierra caribeña se dio el día 12 Tishrei del año 5253, dos días después del Yom Kippur,[5] y tres días antes de la fiesta de las cabañuelas, o Sukkot, que para los judíos sefardíes era más importante que el mismo Yom Kippur. Para los navegantes judíos del primer viaje de Colon estas coincidencias  solo estarían apuntando a que aquellas islas habrían sido señaladas por Dios en respuesta al clamor por sus persecuciones.

Los eventos de Daniel y Colon se dieron en el primer mes del calendario judío, esto apunta a que en la travesía de Colon se estaba cumpliendo una agenda profética, de liberación, de restauración, que estaría vedada hasta el día de su cumplimiento pero que según el  varón vestido de lienzos era para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.[6]

Por eso es importante el Caribe, porque es en este tiempo que ese ser espiritual tiene que ser desplazado para que podamos dar espacio para el establecimiento del Reino de Dios. Esta es la visión que El Todopoderoso me ha entregado, y por la cual trabajamos.


[1] Daniel 10:1-13

[2] Ezequiel 28:1-7; En la revelación que el varón vestido de lienzos le relata a Daniel, también aparece un príncipe asentado en los mares. Daniel 11:45 “45 Y plantará la tiendas de su palacio entre los mares, en el monte deseable del santuario; y vendrá hasta su fin, y no tendrá quien le ayude.”

[3] Oseas 5:4       “No pondrán sus pensamientos en volverse a su Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen a Jehová.”

[4] Nahúm 3:4    “4 A causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gala, maestra de brujerías, que vende las gentes con sus fornicaciones, y los pueblos con sus hechizos.”; II Reyes 9:22      “22 Y en viendo Joram a Jehú, dijo: ¿Hay paz, Jehú? Y él respondió: ¿Qué paz, con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías?”

[5] Ver apéndice III

[6] Daniel 9:24

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