¿Qué es la Maldición?




Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;   Génesis 3:17

La maldición entró en el mundo por causa de la rebelión que Adam y Eva iniciaron en contra del proceso de vida que Jehová-Dios había establecido en Edén.

Aunque en el texto de Génesis 3:17 aparece como una acción divina, es decir, Dios maldiciendo la tierra, la maldición es la consecuencia del trastorno en la Creación que significó la interrupción de la instrucción divina por parte de Adam y Eva.

Resistirse a continuar con la instrucción divina provocó que la tierra no fuera capaz de ejecutar adecuadamente la potencia de la Palabra, y vio Dios que era bueno, palabra con la cual se había certificado que la Creación fue diseñada para traer bienestar al hombre.

La maldición se potencia por la palabra hablada, y se presenta en forma de formulación de mal, que detiene el proceso de funcionamiento original de la Creación.

En palabras del apóstol Pablo, la maldición es una condición de sujeción a vanidad,

Porque las criaturas sujetas fueron a vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujetó con esperanza, Romanos 8:20

La maldición es un estado de degradación física y espiritual en el que entra una persona o una región, en virtud de la declaración de maldición que sobre ella ha recaído. La maldición trastorna el bienestar del hombre.

La maldición se fundamenta en el poder de la palabra, según el mismo apóstol Santiago lo confirma,

Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y es inflamada del infierno. Santiago 3:6

La maldición también se adquiere por participar de las mismas condiciones que llevaron a una persona o a una región a estar bajo estado de maldición.

Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡bienvenido! 11Porque el que le dice bienvenido, comunica con sus malas obras. 2da. Juan 10,11

Las palabras que se usan en la Biblia para referirse a la maldición, son dos, la primera, אֲרוּרָה (aruráh), cuya raíz, ארר (arar), significa la acción de maldecir, es el término que aparece en Génesis 3:17.

En este contexto el significado es, la tierra se convierte en maldita según las ejecutorias de quien la habita, y te devolverá la maldición que sembraste en ella.

La segunda palabra, קְלָלָה (kelalah), se refiere al texto de la maldición en sí. Este es el término que aparece en los textos de Deuteronomio para referirse a la maldición que recaerá sobre los que no siguen los mandamientos del Señor.

La maldición nunca llega sin una causa real que la permita. Este principio se destaca en la historia de contratación de Balaam por Balaac para maldecir a Israel:

¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? Números 23:8

El libro de Proverbios lo establece claramente,

Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, Así la maldición sin causa nunca vendrá. Proverbios 26:2

En el texto de la descripción de la participación de Balaam se destaca que la maldición viene por causa de la idolatría y de las prácticas paganas,

Porque en Jacob no hay agüero, Ni adivinación en Israel: Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! Números 23:23

En resumen, aunque la maldición tiene acceso al hombre y puede trastocar su bienestar en el lugar donde viva, la maldición está sujeta y condicionada a las acciones de quien la recibe.

Quizá me tentará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. Génesis 27:12

No solo las personas pueden recibir maldición, y constituirse en malditas; los pueblos pueden recibir maldición y constituirse en ciudades y regiones malditas.

Los pueblos, las ciudades, las regiones se consideran como una extensión de la vida de sus habitantes. Las acciones de los habitantes faculta que las regiones queden expuestas a maldición.

Los siguientes ejemplos lo muestran claramente. El primer caso es el caso de Caín en torno a la ciudad que construyó sobre su generación,

Ahora pues, maldito seas tú de la tierra que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano de tu mano: 12Cuando labrares la tierra, no te volverá a dar su fuerza: errante y extranjero serás en la tierra. 13Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi iniquidad para ser perdonada. 14He aquí me echas hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconderé; y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. 15Y respondióle Jehová: Cierto que cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo hiriese cualquiera que le hallara.                 Génesis 4:11-15

Puede observarse que tanto la región de Nod, como la ciudad de Henoch que Caín fundó, se constituyeron en una zona bajo maldición, en la que predominó la violencia.

La maldición establecida por Caín generó un ambiente propicio para que sus habitantes forjaran personalidades malditas, es el caso de Lamech, quinto descendiente en línea directa de Caín.

Y dijo Lamech a sus mujeres: Ada y Zilla, oid mi voz; Mujeres de Lamech, escuchad mi dicho: Que varón mataré por mi herida, Y mancebo por mi golpe: 24Si siete veces será vengado Caín, Lamech en verdad setenta veces siete lo será. Génesis 4:23,24

La maldición genera estilos y conductas de vida social, estilos malditos, que alejan a las personas de Dios. Vemos en Lamech un incremento de maldad y violencia. Sobre ese estilo de vida se construyen rituales sexuales unidos estrechamente con la actividad idolátrica y formas religiosas.

El caso de la maldición de la región de Canaán, es otro ejemplo. La maldición entró en la zona por causa de Cam, el hijo de Noé, quien se constituyó en el iniciador de la raza camítica,

Y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será a sus hermanos. Génesis 9:25

En el caso de la ciudad de Jericó, la maldición entró a causa de la idolatría y apostasía que allí se desarrolló. Fue Josué quien interpuso maldición para evitar su reconstrucción.

Y en aquel tiempo Josué les juramentó diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. En su primogénito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas. Josué 6:26

Todos estos ejemplos nos ilustran cómo las poblaciones, las ciudades, las regiones quedan expuestas a la maldición por causa de quienes fueron sus fundadores, o sus habitantes.

El peso de maldición sobre una región se mantiene aun cuando los precursores de las poblaciones en ellas construidas hayan desaparecido. La revocación de la maldición sobre una región no puede ser quitada por una declaración contraria a la maldición establecida, es necesario actuar conforme al protocolo de liberación que Dios ha establecido.


Todas las citas bíblicas son tomadas de la Biblia versión Antigua (RVA1909)

 

 


Pastor Pedro Montoya

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La Base de la Maldición es la Adoración Idolátrica




El hombre antiguo descubrió que para poder gobernar e imponerse sobre sus contemporáneos necesitaba de fuerza sobrenatural, descubrió que su fuerza se incrementaba en la medida que desarrollaba ceremonias culticas cada vez más complejas. Es así como desde la antigüedad descubrimos la dedicación a deidades específicas en centros ceremoniales regionales tales como se menciona en referencia a Balac y Balaam.

El escrito del libro de Números menciona, los altos de Baal (bamot-Baal: בָּמֹות בָּעַל),[i] el campo de Zophim (sadeh Tsophiym: שְׂדֵה צֹפִים),[ii] en la cumbre del Pizga; la cumbre de Peor (rosh haPeor: רֹאשׁ הַפְּעֹור);[iii] y finalmente, baal-Peor (baal Peor: בַעַל פְּעֹור),[iv] este último, un sitio de adoración idolátrica que incluía rituales sexuales, de procreación, en recordación de cómo las hijas de Lot levantaron descendencia de su padre. Para este tiempo, las hijas de Moab son un grupo de sacerdotisas consagradas a Baal por las cuales se abría puertas espirituales a la abundancia agrícola y militar. Esto explica el nombre de la deidad: Pe-or, cuyo significado es brecha, apertura.

Entenderemos ahora lo vital del mandamiento y la necesidad de obediencia que Jehová Dios demandó del pueblo cuando le entregó la instrucción de cómo trabajar este asunto:

ESTOS son los estatutos y derechos que cuidaréis de poner por obra, en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para que la poseas, todos los días que vosotros viviereis sobre la tierra. 2 Destruiréis enteramente todos los lugares donde las gentes que vosotros heredareis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol espeso: 3 Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus imágenes, y sus bosques consumiréis con fuego: y destruiréis las esculturas de sus dioses, y extirparéis el nombre de ellas de aquel lugar. Deuteronomio 12:1-3

La instrucción que Jehová le entrega al pueblo por intermedio de Moisés, es que deben destruir estos sitios ceremoniales porque de no hacerlo, los demonios entronados por ellos tomarán autoridad sobre el pueblo. La historia sagrada lo confirma, encontramos como ejemplo los casos referidos por el libro de Jueces, donde constantemente se dice, dejaron a Jehová, y producto de esto, los robadores los despojaron.

11Y los hijos de Israel hicieron lo malo en ojos de Jehová, y sirvieron a los Baales: 12Y dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y fuéronse tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. 13Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astaroth. 14Y el furor de Jehová se encendió contra Israel, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en manos de sus enemigos de alrededor: y no pudieron parar más delante de sus enemigos. Jueces 2:11-14

En la idolatría se mueven fuerzas demoniacas que provocan ataduras y enfermedad en quienes la practican, pese a que las personas acuden a ellos para adquirir prosperidad. Jacob abrigó ídolos en su casa, y tuvo acceso a prácticas agoreras,[v] cuando residió en los terrenos de Laban, su suegro:

Y Labán había ido a trasquilar sus ovejas: y Rachêl hurtó los ídolos de su padre…  Y tomó Rachêl los ídolos, y púsolos en una albarda de un camello, y sentóse sobre ellos: y tentó Labán toda la tienda y no los halló…  Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos. Génesis 31:19, 34, 35

Años más tarde Dios le conmina a deshacerse de ellos pues la presencia de ellos entre su familia le otorga derecho a sus enemigos a perseguirlos:

Y DIJO Dios a Jacob: Levántate, sube a Beth-el, y estáte allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. 2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. 3 Y levantémonos, y subamos a Beth-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado. 4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina, que estaba junto a Sichêm. Génesis 35:1-3

Aunque Jehová Dios aborrece la actitud idolátrica, pues también sobre esto Moisés dio instrucción al respecto.

No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición: Yo Jehová vuestro Dios. Levítico 19.4


NO haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella: porque yo soy Jehová vuestro Dios. Levítico 26.1

Es la institucionalización de la actividad idolátrica a través de sitios ceremoniales la que Dios condena, y por la cual viene su ira, pues el establecimiento de la vida cultica y litúrgica, idolátrica y sacrificial, a otras deidades, provoca a ira a Dios.

De esto nos dan testimonio los escritos proféticos. Una y otra vez se lee en los escritos históricos y proféticos la reprensión de que es necesario volverse a Jehová.[vi]

La instrucción de destruir los sitios ceremoniales dada y dejada plasmada en los escritos de Moisés no fue llevada a cabo pues después de la muerte de Moisés y Josué, el pueblo institucionalizó centros ceremoniales a las deidades cananeas de los pueblos vecinos. Encontramos las siguientes referencias del libro de los Jueces:

13Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astaroth. Jueces 2:13


6Mas los hijos de Israel tornaron a hacer lo malo en los ojos de Jehová, y sirvieron a los Baales y a Astaroth, y a los dioses de Siria, y a los dioses de Sidón, y a los dioses de Moab, y a los dioses de los hijos de Ammón, y a los dioses de los Filisteos: y dejaron a Jehová, y no le sirvieron. Jueces 10:6

En el primer libro de Samuel quedó plasmada la demanda del profeta al pueblo de que se alejara de esa práctica ritual:

3Y habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astaroth de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y a sólo él servid, y os librará de mano de los Filisteos. 4Entonces los hijos de Israel quitaron a los Baales y a Astaroth, y sirvieron a solo Jehová. I Samuel 7:3,4


10 Y ellos clamaron a Jehová, y dijeron: Pecamos, que hemos dejado a Jehová, y hemos servido a los Baales y a Astaroth: líbranos pues ahora de la mano de nuestros enemigos, y te serviremos. I Samuel 12:10

Durante el tiempo de la monarquía también se institucionalizó la adoración idolátrica, y se construyeron centros ceremoniales.

Jeroboam, el primer rey del reino del norte, luego de la división del reino, constituyó centros ceremoniales para contrarrestar la influencia del Templo de Jerusalem, y el texto bíblico reconoce que su práctica idolátrica dio lugar al establecimiento de demonios:

Jeroboam… Y él se hizo sacerdotes para los altos, y para los demonios, y para los becerros que él había hecho. II Crónicas 11.14, 15

Salomón construyó sitios ceremoniales a deidades cananeas de Moab, Ammón, Idumea, Sidón y Heth.[vii] Estos sitios ceremoniales fueron construidos justo en el monte de los Olivos, frente a Jerusalén. Se destaca en el relato del primer libro de Reyes los sitios ceremoniales a las deidades cananeas Astaroth, Milcom y Chemos:

5Porque Salomón siguió a Astaroth, diosa de los Sidonios, y a Milcom, abominación de los Ammonitas. 6 E hizo Salomón lo malo en los ojos de Jehová, y no fue cumplidamente tras Jehová como David su padre. 7 Entonces edificó Salomón un alto a Chêmos, abominación de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalem; y a Moloch, abominación de los hijos de Ammón. 8 Y así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban perfumes, y sacrificaban a sus dioses. I Reyes 11:5-8

El relato descubre que no se trató de una actividad personal, individual, aislada, sino de un culto institucional de su reinado:

33 Por cuanto me han dejado, y han adorado a Astharoth diosa de los Sidonios, y a Chêmos dios de Moab, y a Moloch dios de los hijos de Ammón; y no han andado en mis caminos, para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos, y mis derechos, como hizo David su padre. I Reyes 11:33

Para el tiempo de la deportación del reino del norte el sincretismo de Samaria había perdido todo nexo con el judaísmo, se desarrolló en su lugar una religión nueva, basada en una mezcla de rituales provenientes de regiones vecinas, religión que posteriormente sería practicada por los samaritanos:

28 Y vino uno de los sacerdotes que habían trasportado de Samaria, y habitó en Beth-el, y enseñóles cómo habían de temer a Jehová. 29 Mas cada nación se hizo sus dioses, y pusiéronlos en los templos de los altos que habían hecho los de Samaria; cada nación en su ciudad donde habitaba. 30 Los de Babilonia hicieron a Succoth-benoth, y los de Cutha hicieron a Nergal, y los de Hamath hicieron a Asima; 31 Los Heveos hicieron a Nibhaz y a Tharthac; y los de Sepharvaim quemaban sus hijos al fuego a Adra-melech y a Anamelech, dioses de Sepharvaim. 32 Y temían a Jehová; e hicieron del pueblo bajo sacerdotes de los altos, quienes sacrificaban para ellos en los templos de los altos. 33 Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las gentes de donde habían sido trasladados. 34 Hasta hoy hacen como primero; que ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos, ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel. II Reyes 17:28-34

Para el tiempo del rey Achaz, duodécimo rey de Judá, Jerusalén entera había sido convertida en una ciudad con centros de adoración a diferentes deidades. Los escritos del segundo libro de Reyes enfatizan que Achaz introdujo influencia asiria en el culto a Jehová.

10 Y fue el rey Achâz a encontrar a Tiglath-pileser rey de Asiria en Damasco; y visto que hubo el rey Achâz el altar que estaba en Damasco, envió a Urías sacerdote el diseño y la descripción del altar, conforme a toda su hechura. 11 Y Urías el sacerdote edificó el altar; conforme a todo lo que el rey Achâz había enviado de Damasco, así lo hizo el sacerdote Urías, entre tanto que el rey Achâz venía de Damasco. 12 Y luego que vino el rey de Damasco, y hubo visto el altar, acercóse el rey a él, y sacrificó en él; 13 Y encendió su holocausto, y su presente, y derramó sus libaciones, y esparció la sangre de sus pacíficos junto al altar. II Reyes 16:10-13

Fue durante el reinado de Ezechías que vino una primera restauración del culto a Jehová. Ezechías destruyó los centros ceremoniales que Achaz, su padre, había levantado, incluyendo la adoración a la serpiente de metal construida por Moisés.[viii] Rompió con la influencia de Asiria y restableció el culto único a Jehová. Sin embargo, no quitó los centros ceremoniales levantados por Salomón a las deidades de Astharoth, abominación de los Sidonios, y a Chêmos abominación de Moab, y a Milcom abominación de los hijos de Ammón. Fue su bisnieto, Josías, dieciseisavo rey de Judá quien los destruyó por completo.[ix]

La restauración traída por Ezechías duró poco tiempo, un promedio de veintinueve años,[x] pues su sucesor, su hijo Rey Manases, restauró y reconstruyó nuevamente todos los sitios ceremoniales que Ezechias había destruido, y aumentó aún más la actividad ceremonial idolátrica, pues construyó centros rituales con las costumbres conservadas y practicadas durante el reinado del rey Achab.

3 Porque él volvió a edificar los altos que Ezechîas su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo bosque, como había hecho Achâb rey de Israel: y adoró a todo el ejército del cielo, y sirvió a aquellas cosas. 4 Asimismo edificó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: Yo pondré mi nombre en Jerusalem. 5 Y edificó altares para todo el ejército del cielo en los dos atrios de la casa de Jehová. 6 Y pasó a su hijo por fuego, y miró en tiempos, y fue agorero, e instituyó pythones y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo en ojos de Jehová, para provocarlo a ira. 7 Y puso una entalladura del bosque que él había hecho, en la casa de la cual había Jehová dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalem, a la cual escogí de todas las tribus de Israel. II Reyes 21:3-7

El tiempo de Rey Manases fue el tiempo más idolátrico de Judá o reino del sur, porque en él es donde aún el mismo Templo fue convertido en un centro ceremonial, con cámaras específicas para deidades paganas, una en particular dedicada a Ashera.

El verso siete de ese mismo texto dice: Y puso una entalladura del bosque que él había hecho. El término traducido al español como bosque es la palabra hebrea Ashera (אֲשֶׁר). Así que el texto debe leerse, entonces: Y puso una entalladura de Ashera que él había hecho.

El texto en realidad describe la integración de una talla de artífice, un tótem, de la diosa cananea Ashera. De esto el libro del profeta Jeremías da testimonio, cuando escribe:

Que dicen al leño: Mi padre eres tú; y a la piedra: Tú me has engendrado: pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo dicen: Levántate, y líbranos. Jeremías 2.27


Y sucedió que por la liviandad de su fornicación la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño.   Jeremías 3.9


3 Porque las ordenanzas de los pueblos son vanidad: porque leño del monte cortaron, obra de manos de artífice con azuela. 4 Con plata y oro lo engalanan; con clavos y martillo lo afirman, para que no se salga. 5 Como palma lo igualan, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.  Jeremías 10:3-5


8 Y todos se infatuarán, y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el mismo leño. 9 Traerán plata extendida de Tarsis, y oro de Uphaz; obrará el artífice, y las manos del fundidor; vestiránlos de cárdeno y de púrpura: obra de peritos es todo.         Jeremías 10:8,9

Esta descripción del profeta Jeremías también encuentra apoyo en el relato de la visión del profeta Ezequiel:

3Y aquella semejanza extendió la mano, y tomóme por las guedejas de mi cabeza; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y llevóme en visiones de Dios a Jerusalem, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el aquilón, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que hacía celar. Ezequiel 8:3

Aunque el texto del segundo libro de Reyes nos descubrió que Rey Manases introdujo una figura de Ashera, a la cual el profeta Ezequiel se refiere como la imagen del celo, la forma de cómo Ezequiel presenta el dato nos ayuda a entender el ritual que dentro del Templo se le ofrecía a esta deidad.

Se trataba de una cámara —la habitación de la imagen del celo— donde había sido colocado la entalladura de Ashera cuyo ritual exigía que se comiera en su presencia lo que hubiera sido sacrificado o dedicado a Jehová.

Descubrimos la liturgia de este ritual por la enseñanza que el apóstol Pablo plantea a los Corintos en su primera epístola en torno al tema de la cena del Señor.[xi] En la confrontación que el apóstol les hace acerca de no podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios, el apóstol hace uso de la expresión provocar a celo al Señor, que si la comparamos con la visión de Ezequiel, veremos que es similar a la que Ezequiel utiliza para identificar este ídolo: la imagen del celo, la que hacía celar.

En el contexto de la enseñanza de la cena del Señor, Pablo advierte que se ha desarrollado una dinámica peligrosa: hay quienes están introduciendo comida consagrada a ídolos y la están ingiriendo en el tiempo, o como parte de la cena del Señor: No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. De aquí se desprende que si Pablo llama a esta práctica provocar a celo al Señor, entonces, la imagen del celo, la que hacía celar, recibe este nombre en la visión de Ezequiel porque en su liturgia demandaba que se comiera en su presencia aquella ofrenda de comida que se presentara en el Templo.[xii]

La exhortación de Pablo de huir de la idolatría no solo es por causa de los peligros de la idolatría misma, sino porque esta herencia sincrética ha provocado que dentro de la comunidad de fe haya muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.[xiii]

Este ritual a Ashera también está documentado en el libro del profeta Jeremías. Al principio de su ministerio profético denunció a quienes entraban por las puertas del Templo que sus ofrendas eran abominación a Jehová:

17¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem? 18 Los hijos cogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, por provocarme a ira.             Jeremías 7:17,18

Más adelante, en el relato de la destrucción de Jerusalén se registra de nuevo el protocolo de este ritual por parte de algunos sobrevivientes de la invasión por Nabucodonosor:

17Antes pondremos ciertamente por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer sahumerios a la reina del cielo, y derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalem, y fuimos hartos de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. 18Mas desde que cesamos de ofrecer sahumerios a la reina del cielo, y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a cuchillo y a hambre somos consumidos. 19Y cuando ofrecimos sahumerios a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿hicímosle nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin nuestros maridos?    … 25Así ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres proferisteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer sahumerios a la reina del cielo y de derramarle libaciones: confirmáis a la verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra. Jerusalem 44:17-19,25

En el libro del profeta Ezequiel aparece una referencia que certifica el ritual de la comida ante Ashera.

19Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, y el aceite, y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor suave; y fue así. Ezequiel 16:19

Volviendo al establecimiento de los centros ceremoniales del Rey Manases, leemos en el texto del segundo libro de Reyes que edificó altares en la casa de Jehová, y que también edificó altares para todo el ejército del cielo en los dos atrios de la casa de Jehová. El texto del libro del profeta Ezequiel describe en detalle lo que significó estos altares y los rituales ocultos que se realizaban en cámaras construidas en los atrios del Templo:

6Díjome entonces: Hijo del hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí, para alejarme de mi santuario? Mas vuélvete aún, y verás abominaciones mayores. 7 Y llevóme a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero. 8 Y díjome: Hijo del hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. 9 Díjome luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. 10 Entré pues, y miré, y he aquí imágenes de todas serpientes, y animales de abominación, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared alrededor. 11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Saphán estaba en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y del sahumerio subía espesura de niebla. 12 Y me dijo: Hijo del hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas? porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha dejado la tierra. 13 Díjome después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos. 14 Y llevóme a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al aquilón; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tammuz. 15 Luego me dijo: ¿No ves, hijo del hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que éstas. 16 Y metióme en el atrio de adentro de la casa de Jehová: y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros al oriente, y encorvábanse al nacimiento del sol. 17 Y díjome: ¿No has visto, hijo del hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado la tierra de maldad, y se tornaron a irritarme, he aquí que ponen hedor a mis narices. 18 Pues también yo haré en mi furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia, y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré. Ezequiel 8:3-18

Muchas deidades y rituales fueron introducidos en Jerusalén en tiempos de Rey Manases. La gravedad de la idolatría practicada quedó registrada en las palabras finales de hechos del reinado de Rey Manases, y explica el por qué Jehová-Dios no quiso cancelar el juicio sobre Jerusalén:

11Por cuanto a Manases rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los Amorrheos que fueron antes de él, y también ha hecho pecar a Judá en sus ídolos; 12 Por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal sobre Jerusalem y sobre Judá, que el que lo oyere, le retiñirán ambos oídos. II Reyes 21:11,12

Pero no solo se trató de centros ceremoniales institucionales, sino que también Jerusalén entera se volcó a la idolatría. El profeta Jeremías denuncia los rituales idolátricos que cada habitante de la ciudad practicaba en sus propias casas:

Y vendrán los Caldeos que combaten esta ciudad, y la pondrán a fuego, y la abrasarán, asimismo las casas sobre cuyas azoteas ofrecieron perfumes a Baal y derramaron libaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira. Jeremías 32:29

Y las casas de Jerusalem, y las casas de los reyes de Judá, serán como el lugar de Topheth inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron perfumes a todo el ejército del cielo, y vertieron libaciones a dioses ajenos. Jeremías 19:13

Hay todavía un dato adicional que aparece en el texto del segundo libro de Reyes que no podemos dejar de mencionar, y es parte también de la institucionalización de los centros ceremoniales:

16Fuera de esto, derramó Rey Manases mucha sangre inocente en gran manera, hasta henchir a Jerusalem de cabo a cabo: además de su pecado con que hizo pecar a Judá, para que hiciese lo malo en ojos de Jehová. II Reyes 21:16

La expresión derramó sangre inocente se refiere al sacrificio de niños. Este dato refleja lo que significó la práctica del sacrificio de niños a través del ritual de pasar los hijos por el fuego,[xiv] dedicado a Moloch. Aunque era un ritual cananeo practicado desde antes del asentamiento judío en la zona, Moisés lo dejó proscrito como mandamiento dado por Jehová-Dios.[xv] Originalmente el sitio donde se practicó los sacrificios fue conocido como el valle de los hijos de Hinnon, Rey Manases estableció en ese sitio un centro ceremonial y lo llamó Topheth.[xvi]

31Y han edificado los altos de Topheth, que es en el valle del hijo de Hinnom, para quemar al fuego sus hijos y sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón. 32Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, que no se diga más, Topheth, ni valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Topheth, por no haber lugar. Jeremías 7:31,32


35Y edificaron altares a Baal, los cuales están en el valle del hijo de Hinnom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a Moloch; lo cual no les mandé, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominación, para hacer pecar a Judá. Jeremías 32:35

El profeta Jeremías denunció la abominación de esta práctica pagana, y profetizó destrucción sobre Jerusalén por causa de la sangre inocente de niños que fue derramada por idolatría introducida por Rey Manases:

6Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová, que este lugar no se llamará más Topheth, ni Valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza. …    11les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra un vaso de barro, que no puede más restaurarse; y en Topheth se enterrarán, porque no habrá otro lugar para enterrar. 12Así haré a este lugar, dice Jehová, y a sus moradores, poniendo esta ciudad como Topheth…  14Y volvió Jeremías de Topheth, a donde le envió Jehová a profetizar, y paróse en el atrio de la casa de Jehová, y dijo a todo el pueblo. Jeremías 19.6-14

El ritual de pasar los hijos por el fuego consistía en sacrificar al hijo primogénito a Moloch, según el profeta Ezequiel transcribe las palabras que Jehová-Dios le entrega para denunciar al pueblo:

26Y contaminélos en sus ofrendas cuando hacían pasar por el fuego todo primogénito, para que los desolase, a fin de que supiesen que yo soy Jehová… 31Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habéis contaminado con todos vuestros ídolos hasta hoy: ¿y he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no os responderé. Ezequiel 20:26,31

Años más tarde, bajo la restauración del culto a Jehovah que trajo el rey Josías, este centro ceremonial de Topheth fue destruido, según también el profeta Isaías lo había profetizado.

Asimismo profanó a Topheth, que está en el valle del hijo de Hinnom, porque ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloch. II Reyes 23:10


Porque Topheth ya de tiempo está diputada y aparejada para el rey, profunda y ancha; cuyo foco es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, la enciende. Isaías 30:33

La gravedad del sincretismo religioso que Rey Manases introdujo entre el pueblo, al cual se sumaron los sacerdotes de turno queda de manifiesto en las siguientes palabras de Ezequiel:

37Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con sus ídolos; y aun sus hijos que me habían engendrado, hicieron pasar por el fuego, quemándolos. 38Aun esto más me hicieron: contaminaron mi santuario en aquel día, y profanaron mis sábados; 39Pues habiendo sacrificado sus hijos a sus ídolos, entrábanse en mi santuario el mismo día para contaminarlo: y he aquí, así hicieron en medio de mi casa. Ezequiel 23:37-39

Destacan también los sitios ceremoniales de Beth-el,[xvii] y Gilgal,[xviii] que aunque en sus orígenes fueron sitios de revelación para el pueblo, con el tiempo fueron convertidos en sitios de adoración idolátrica.

Destaca también, Lachis, aunque ciudad fuerte de Judá,[xix] en sus territorios se cosechó la uva, y en el tiempo de la vendimia, en su región se instituyó un festival anual con rituales idolátricos que la convirtieron en un centro ceremonial, motivo de caída para Jerusalén:

13 Unce al carro dromedarios, oh moradora de Lachîs, que fuiste principio de pecado a la hija de Sión; porque en ti se inventaron las rebeliones de Israel. Miqueas 1:13

También destacan los centros ceremoniales en el tiempo de Gedeón; y los centros ceremoniales establecidos por la reina-profetiza de Baal, Jezabel, en el Monte Carmelo.

[i] Números 22:41

[ii] Ídem 23:14

[iii] Ídem 23:28

[iv] Léase también Números 25:3, 25:5; Deuteronomio 4:3; Salmo 106:28; Oseas 9:10

[v] Génesis 30:37-43

[vi] 2 Reyes 1:6       Y ellos le respondieron: Encontramos un varón que nos dijo: Id, y volveos al rey que os envió, y decidle: Así ha dicho Jehová: ¿No hay Dios en Israel, que tú envías a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, del lecho en que subiste no descenderás, antes morirás de cierto.

2 Reyes 17:13     Jehová protestaba entonces contra Israel y contra Judá, por mano de todos los profetas, y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por mano de mis siervos los profetas.

2 Crónicas 30:6  Fueron pues correos con letras de mano del rey y de sus príncipes por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían: Hijos de Israel, volveos a Jehová el Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, y él se volverá a las reliquias que os han quedado de la mano de los reyes de Asiria.

Proverbios 1:23  Volveos a mi reprensión: He aquí yo os derramaré mi espíritu, Y os haré saber mis palabras.

Jeremías 25:5      Cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y morad en la tierra que os dio Jehová, a vosotros y a vuestros padres para siempre;

Jeremías 49:8      Huid, volveos, escondeos en simas para estar, oh moradores de Dedán; porque el quebrantamiento de Esaú traeré sobre él, al tiempo que lo tengo de visitar.

Ezequiel 14:6      Por tanto di a la casa de Israel: Así dice el Señor Jehová: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.

Ezequiel 18:30   Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice el Señor Jehová. Convertíos, y volveos de todas vuestras iniquidades; y no os será la iniquidad causa de ruina.

Ezequiel 33:11   Diles: Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío, sino que se torne el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos: ¿y por qué moriréis, oh casa de Israel?

Zacarías 1:3        Les dirás pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Zacarías 1:4        No seáis como vuestros padres, a los cuales dieron voces los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos, y de vuestras malas obras: y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová.

[vii] 1 Reyes 11:1

[viii] II Reyes 18:1-3

[ix]Ídem 23:13

[x] Ídem 18:2

[xi] 1ra. corintios 10:14-22 14Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 15 Como a sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo. 16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? 17 Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan. 18 Mirad a Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar? 19 ¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿o que sea algo lo que es sacrificado a los ídolos? 20 Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios. 21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. 22 ¿O provocaremos a celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

[xii] Lev 6.26El sacerdote que la ofreciere por expiación, la comerá: en el lugar santo será comida, en el atrio del tabernáculo del testimonio.

Lev 7.6Todo varón de entre los sacerdotes la comerá: será comida en el lugar santo: es cosa muy santa.

Lev 7.10Y todo presente amasado con aceite, y seco, será de todos los hijos de Aarón, tanto al uno como al otro.

Lev 7.16Mas si el sacrificio de su ofrenda fuere voto, o voluntario, el día que ofreciere su sacrificio será comido; y lo que de él quedare, comerse ha el día siguiente:

[xiii] 1ra. Corintios 11:30

[xiv] 2 Reyes 23:10; 2 Crónicas 28:3; 33:6; Jeremías 7:31,.32; 19:2, 6

[xv] Levítico 18:21; 20:2-4

[xvi] ‎II Reyes 23:10                Asimismo profanó a Topheth, que está en el valle del hijo de ‎Hinnom, porque ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloch.‎

Isaías 30:33         Porque Topheth ya de tiempo está diputada y aparejada para ‎el rey, profunda y ancha; cuyo foco es de fuego, y mucha leña; el soplo de ‎Jehová, como torrente de azufre, la enciende.‎

[xvii] 1 Reyes 12:29-33; 13:1-4, 32; 2 Reyes 10.29; 23:4-19

[xviii] Jueces 3:19; Oseas 4:15

[xix] Jeremías 34:7

 


Todos los textos bíblicos son tomadas de la Biblia versión Reina Valera Antigua (RV1909)

 


pastor Montoya

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¿Cuándo Nació Jesús?


Y COMO fue nacido Jesús en Bethlehem de Judea en días del rey Herodes, he aquí unos magos vinieron del oriente a Jerusalem, 2Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Mateo 1:1,2

La iglesia cristiana se enfrenta este 24 y 25 de diciembre a su más grande reto de fe: ¿Debo celebrar la navidad? ¿Nos es lícito envolvernos en la dinámica de los regalos, de las cenas navideñas, de los cultos de navidad?

La situación es complicada, porque no se trata solamente de una costumbre religiosa que convencionalmente se escogió como la fecha de celebración del nacimiento de Jesús.

Se trata de una costumbre que nace dentro de la religiosidad pagana del imperio romano, y que por conveniencia estratégica, de gobierno y hegemonía territorial, la iglesia católica apostólica romana adoptó como fecha aprobada para la celebración del nacimiento de Jesús.

¿Por qué se escogió la fecha del 25 de diciembre? Una explicación bastante difundida es que los cristianos optaron por día porque, a partir del año 274, el 25 de diciembre se celebraba en Roma el dies natalis Solis invicti, el día del nacimiento del Sol invicto, la victoria de la luz sobre la noche más larga del año. Esta explicación se apoya en que la liturgia de Navidad y los Padres de la época establecen un paralelismo entre el nacimiento de Jesucristo y expresiones bíblicas como «sol de justicia» (Mateo 4,2) y «luz del mundo» (Juan 1,4ss.). Sin embargo, no hay pruebas de que esto fuera así y parece difícil imaginarse que los cristianos de aquel entonces quisieran adaptar fiestas paganas al calendario litúrgico, especialmente cuando acababan de experimentar la persecución. Es posible, no obstante, que con el transcurso del tiempo la fiesta cristiana fuera asimilando la fiesta pagana.[1]

Aceptar esta fecha, y la celebración de lo que se fundamentó sobre una costumbre pagana, idolátrica, nos contamina y nos vuelve vulnerables ante las fuerzas de las tinieblas que buscan posicionarse sobre regiones enteras.

La Biblia nos advierte de lo que sucede cuando aceptamos aquellas prácticas que se han introducido en nuestras congregaciones con el carácter de doctrina,

Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡bienvenido! 11Porque el que le dice bienvenido, comunica con sus malas obras. 2da. Juan 10,11

Aceptar la navidad y celebrarla como una festividad religiosa aceptada por las Escrituras es aceptar una doctrina apostata. Es una doctrina que adormece el discernimiento, que disipa los sentidos, y que nos sujeta a las huestes demoniacas que operan en las regiones celestes.

Es un conflicto doctrinal que trastoca la santidad del llamado y de la fe en Jesús, y no se resuelve con dar una respuesta liviana, de que no importa la fecha, que lo que cuenta es la celebración del nacimiento del Salvador del mundo; una celebración en una fecha que no corresponde significa “mover” los ciclos de Revelación, y por consiguiente, abrir puertas espirituales por las cuales tienen acceso las tinieblas.


¿Cuándo nació Jesús realmente? ¿Es posible saberlo? ¿Para qué nos sirve determinarlo?


Sí, es posible determinarlo. La Biblia nos presenta forma para hacerlo. Determinar la fecha nos sirve para denunciar la maldad de una fecha pagana que establece gobierno espiritual sobre regiones enteras, y son la causa del deterioro de muchas de nuestras comunidades de fe.


Jesús nació en el día de Yom Kippur, el día 10 del séptimo mes del calendario hebreo, de un año de Jubileo.


En términos generales, este día es presentado en las Escrituras como el día de las expiaciones. Nosotros lo conocemos mas como el día de la remisión de los pecados. El día cuando el Sumo Sacerdote entraba al lugar Santísimo y ofrecía sacrificio por los pecados de la nación entera.

Ninguna obra haréis en este mismo día; porque es día de expiaciones, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. Levítico 23:28

Sin embargo, el día de las expiaciones de un año de Jubileo tenía todavía un valor espiritual mucho mayor:

Entonces harás pasar la trompeta de jubilación en el mes séptimo a los diez del mes; el día de la expiación haréis pasar la trompeta por toda vuestra tierra. Levítico 25:9

El año de Jubileo era constituido en un año santo, y el día de las expiaciones tenía un valor espiritual único, que se repetía solo cada cincuenta años. Significaba Día de perdón por los pecados. Día de pregón de libertad a todos sus moradores. Día de recuperar las posesiones empeñadas. Día de recuperar la libertad para quienes habían caído en esclavitud. Día de remisión de deudas. Día de reajuste de precios. En términos generales, el día de la expiación para un año de Jubileo significaba un Día para cerrar ciclos de desgracia.

Si comparamos todo este significado con la declaración del profeta Isaías citada por Jesús el día que prácticamente inició su ministerio mesiánico, veremos que mucho de lo que el profeta señaló proféticamente es un resumen del significado del día de las expiaciones,

1EL espíritu del Señor Jehová es sobre mí, porque me ungió Jehová; hame enviado á predicar buenas nuevas á los abatidos, á vendar á los quebrantados de corazón, á publicar libertad á los cautivos, y á los presos abertura de la cárcel; 2A promulgar año de la buena voluntad de Jehová, y día de venganza del Dios nuestro; á consolar á todos los enlutados; 3A ordenar á Sión á los enlutados, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Isaías 61:1-3 (Lucas 4:17—19)

Si observamos en el texto del profeta Isaías, el año de la buena Voluntad de Jehovah, o año agradable del Señor, según la lectura de Lucas, es precisamente el año de Jubileo, pues es el año donde se pone de manifiesto la razón de por qué Dios los sacó de Egipto,

Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos; y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar el rostro alto. Levítico 26:13

En ese día, al comienzo del día, es decir, a la caída del sol, se emitía el decreto de que todos recuperaban lo perdido: el esclavo recuperaba la libertad, al endeudado le era condonada la deuda, y los que habían entregado sus propiedades por pobreza, las recuperaban.

Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores: Levítico 25:10

Comparando este último texto con el propósito de la venida de Jesús a la tierra, notamos que el establecimiento del propósito del día de las expiaciones es el mismo propósito de la presencia de Jesús en la tierra; el paralelismo nos conduce a entender que el nacimiento de Jesús se dio precisamente la noche que se pregonaba libertad en la tierra a todos sus moradores,

Porque el Hijo del hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. Mateo 18:11; Lucas 19:10

Todos en Jesús retornan a la condición de Gracia bajo la cual Dios los constituyó como imagen y semejanza de Dios.

La Biblia presenta los siguientes hechos como evidencias de que la noche del nacimiento de Jesús correspondió al día de las expiaciones,

Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David; Lucas 2:4

Compárese con lo que la Ley estipula sobre la recuperación de las heredades,

Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores: este os será jubileo; y volveréis cada uno a su posesión, y cada cual volverá a su familia. Levítico 25:10

Jesús nace en Belén. José y María viajan una gran distancia, de Nazareth de Galilea, al norte, hasta Belén, al sur, no tanto por cumplir con el edicto de empadronamiento por parte de Augusto Cesar; sino porque espiritualmente están obedeciendo y cumpliendo con lo estipulado en la Palabra de Dios, de volver a su posesión, y a su familia.

Esa noche la proclamación de libertad fue declarada de una forma muy singular, por la presencia del ángel del Señor junto a un coro celestial que proclamaron la llegada del cordero que quita el pecado del mundo. Comparemos los hechos descritos en el evangelio.

Y había pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado. 9Y he aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cercó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Lucas 2:8-11

La proclamación que el coro de ángeles estableció esa noche es similar a lo establecido en la Ley de Moisés,

Y repentinamente fue con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan a Dios, y decían: 14Gloria en las alturas a Dios, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres. Lucas 2:13,14

Pastores y ángeles en una gran manifestación de Gloria y Poder establecen la proclama de libertad, anunciando el inicio del año agradable del Señor, el tiempo aceptable para venir ante Él y ponernos a cuenta.

Mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza. Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, Hebreos 3:6-8

El apóstol Juan describiendo la magnitud de la grandeza de este hecho, escribió,

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14

Y más adelante, añade:

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia. 17 Porque la ley por Moisés fue dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fue hecha. Juan 1:16,17

El día de las expiaciones, el día cuando la nación tomaba de su plenitud, y por la Gracia de Dios eran expiados los pecados.

Jesús dio testimonio de que todos estos hechos estaban escritos en el Antiguo Testamento,

Y él les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos. Lucas 24:44

Jesús nació el día diez del séptimo mes del calendario hebreo, en un año de Jubileo. Un día establecido para exaltar la Grandeza del Dios Todopoderoso que cuida de su pueblo, y quita todo aquello que atenta contra su integridad.

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta. Deuteronomio 4:6

Un pueblo escogido y llamado para establecer Reino de Dios por los lugares a los cuales fuere enviado,

Y CUANDO todos los reyes de los Amorrheos, que estaban de la otra parte del Jordán al occidente, y todos los reyes de los Cananeos, que estaban cerca de la mar, oyeron como Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más espíritu en ellos delante de los hijos de Israel. Josué 5:1

Este es el reto de fe al que se enfrenta la iglesia que confiesa Su nombre.

No podemos pretender que Dios nos entregue revelación si antes no estamos dispuestos a soltar, a abandonar, a denunciar, la idolatría y el paganismo religioso institucional.

ASÍ que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios. 2da. Corintios 7:1

Es necesario limpiar de inmundicia nuestra fe, nuestras creencias, nuestra proclamación en Cristo. El Espíritu urge que vivamos por lo que la Palabra de Dios ha establecido como la sabiduría de nuestra fuerza.

¿Qué vamos a hacer? Llegó el tiempo de la definición.

¿Someterse a costumbres paganas, idolátricas, aferrándose a ellas y buscando las formas de convertirlas en santas, cuando no lo son; o sufrir por causa del Nombre, y vivir según la pureza de la Palabra?

La obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba. 1ra. Corintios 3:13

Queda descubierta la maldad de la fecha del 24 y 25 de diciembre. Es dejada en evidencia la apostasía en la que han entrado muchas congregaciones e iglesias cristianas. Es denunciado la locura y vanidad de muchos pastores que predican, enseñan y proclaman lo que Dios no dijo, ni los envió a predicar, ni a establecer.

EMPERO tú, habla lo que conviene a la sana doctrina: Tito 2:1

Pastor Pedro Montoya

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http://www.ministerioscristorey.com

[1] http://opusdei.org.pr/es-pr/article/3-por-que-se-celebra-el-nacimiento-de-jesus-el-25-de-diciembre/

‎‎‎¿Idolatría en nuestros ‎templos?‎


Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Tornaos a mí, y yo me tornaré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de tornar? Malaquías 3:7

Pensar que nuestros templos puedan estar contaminados con idolatría es casi un insulto, inconcebible la idea, y de seguro que identificaríamos a quien lo propone como un blasfemo, un enemigo de la fe.

Sin embargo, si nos remitimos al escrito del apóstol Pablo a los Tesalonicenses, en donde Pablo asegura que el misterio de la iniquidad a la cual pertenece el hijo de perdición, ya está en operación, y que su ejecutoria consiste en promover la idolatría en los templos, pues el apóstol asegura que el hijo de perdición se opone, y se levanta contra todo lo que se llama Dios, o que se adora; tanto que se asienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios,[1] entonces pudiera ser que reconsideremos la idea. No faltará quien asegure que la cita del apóstol Pablo es con referencia única al Templo de Jerusalén, pero al menos acepta la idea de la posibilidad.

Se asienta en el templo de Dios como Dios, indica que hay una operación satánica para invadir y contaminar los lugares dedicados y consagrados como santuarios para manifestar la Presencia del Todopoderoso. ¿El propósito? El mismo con el cual fue contratada y enviada la serpiente ante Adam y Eva: que quienes forman parte de ellos y/o se acercan a ellos con el propósito de conocer de Dios, sean desviados de la fe sin necesidad de que se expongan a una vida de pecado. Se trata de una operación muy sutil.

Haciéndose parecer Dios, indica que le asiste una operación de engaño y error, como bien lo denuncia el apóstol Pablo, de que en los venideros tiempos algunos apostatarán de la fe escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios.[2] En las palabras ultimas de Jesús a sus discípulos encontramos la advertencia de que este misterio de iniquidad operará tan sutil, de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos,[3] y con escogidos se refería no a todos los creyentes en Cristo Jesús, sino a aquellos ministerios especializados, capacitados con dones, talentos y discernimiento especiales para ejecutar operaciones espirituales de toma de territorios.

Bueno, ¿Cómo comenzó todo este proceso de revelación?

Un par de días atrás mientras estudiaba las ejecutorias idolátricas de Manasés, doceavo rey de Judá, y de todos los centros ceremoniales que constituyó en Jerusalén y en el Templo, fui llevado a confrontación por una palabra que resaltó en el texto. Leemos en el segundo libro de Reyes:

Y puso una entalladura del bosque que él había hecho, en la casa de la cual había Jehová dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalem, a la cual escogí de todas las tribus de Israel: II libro de Reyes 21:7

El texto la destaca como algo singular, adicional a todo los demás otros hechos, como si en ese dato se encontrara la verdadera razón del juicio que vino sobre Jerusalén.

El texto no me decía mucho, me parecía que se trataba de una imagen más, de las tantas a las que él les rindió adoración. No fue sino hasta que me remití al texto en hebreo que la referencia tuvo verdadero significado.

Notemos, el verso dice: Y puso una entalladura del bosque que él había hecho. El termino traducido al español como bosque es la palabra hebrea Ashera (אֲשֶׁר). Así que el texto debe leerse, entonces: Y puso una entalladura de Ashera que él había hecho.

El texto en realidad describe la integración de una talla de artífice, un tótem, de la diosa cananea Ashera. De esto el libro del profeta Jeremías da testimonio, cuando escribe en múltiples ocasiones acerca de esta tendencia:

Que dicen al leño: Mi padre eres tú; y a la piedra: Tú me has engendrado: pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo dicen: Levántate, y líbranos. Jeremías 2.27

Y sucedió que por la liviandad de su fornicación la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño. Jeremías 3.9

3 Porque las ordenanzas de los pueblos son vanidad: porque leño del monte cortaron, obra de manos de artífice con azuela. 4 Con plata y oro lo engalanan; con clavos y martillo lo afirman, para que no se salga. 5 Como palma lo igualan, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. Jeremías 10:3-5

8 Y todos se infatuarán, y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el mismo leño. 9 Traerán plata extendida de Tarsis, y oro de Uphaz; obrará el artífice, y las manos del fundidor; vestiránlos de cárdeno y de púrpura: obra de peritos es todo. Jeremías 10:8,9

¿Qué relación tiene esta referencia “histórica” con el tema que estamos tratando, idolatría en nuestros templos? mucho.

Esta integración idolátrica en el Templo de Jerusalén, además de confirmar el sincretismo de la forma de operar del misterio de iniquidad, del cual Pablo habló en su segunda epístola a los Tesalonicenses, nos conduce a entender que la idolatría en nuestros templos será establecida no por imágenes —ídolos— que entremos en ellos, sino por liturgias agregados a nuestras reuniones culticas que mantengan vínculos con las deidades idolátricas bajo cuya sombra fueron iniciados tales rituales.

La revelación nos llega por la conjugación de la visión que el profeta Ezequiel recibió acerca de la presencia de este mismo ídolo en el Templo, y cómo el apóstol identifica que los creyentes de Corinto han integrado en su liturgia de la cena del Señor una práctica originada en los rituales dedicados a Ashera.

El ídolo que Manasés introdujo en el Templo fue la figura de Ashera, este mismo ídolo es presentado en la visión de Ezequiel como la imagen del celo.

3Y aquella semejanza extendió la mano, y tomóme por las guedejas de mi cabeza; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y llevóme en visiones de Dios a Jerusalem, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el aquilón, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que hacía celar. Ezequiel 8:3

En el contexto de la revisión de la forma cómo los Corintios celebraban la cena del Señor, Pablo advierte que se ha desarrollado una dinámica peligrosa: están introduciendo comida consagrada a ídolos y la sirven para ser ingerida como parte de la cena del Señor.

El apóstol demanda un alto inmediato de tal práctica: No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.[4]

Observemos la relación. Pablo llama a esta práctica de comer lo consagrado a ídolos y hacerlo parte del ritual de la cena del Señor, una forma de provocar a celo al Señor. En la visión de Ezequiel el ídolo es identificado como, la imagen del celo, la que hacía celar. ¿Por qué imagen del celo? En la conjugación de ambos términos surge que era porque se comía en la presencia de uno lo consagrado al otro, en el caso de la imagen de Ashera, el ritual exigía que se comiera en su presencia las ofrendas de comida que eran llevadas al Templo para ser consagradas a Jehová-Dios.[5]

La forma de cómo Ezequiel presenta el dato es lo que nos conecta con la enseñanza del apóstol Pablo a los Corintios, y nos muestra cómo el sincretismo idolátrico puede afectar el desarrollo espiritual de toda una congregacion.

Se trataba de una cámara —la habitación de la imagen del celo— donde había sido colocado la entalladura de Ashera cuyo ritual exigía que se comiera en su presencia lo que hubiera sido sacrificado o dedicado a Jehová.

Este ritual a Ashera también está documentado en el libro del profeta Jeremías. Al principio de su ministerio profético denunció a quienes entraban por las puertas del Templo que sus ofrendas eran abominación a Jehová:

17¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem? 18 Los hijos cogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, por provocarme a ira. Jeremías 7:17,18

Más adelante, en el relato de la destrucción de Jerusalén se registra el testimonio de la práctica de este ritual por parte de algunos sobrevivientes de la invasión por Nabucodonosor:

17Antes pondremos ciertamente por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer sahumerios a la reina del cielo, y derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalem, y fuimos hartos de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. 18Mas desde que cesamos de ofrecer sahumerios a la reina del cielo, y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a cuchillo y a hambre somos consumidos. 19Y cuando ofrecimos sahumerios a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿hicímosle nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin nuestros maridos? … 25Así ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres proferisteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer sahumerios a la reina del cielo y de derramarle libaciones: confirmáis a la verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra. Jerusalén. Jeremías 44:17-19,25

En el libro del profeta Ezequiel aparece también una referencia que certifica el ritual de la comida ante Ashera.

19Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, y el aceite, y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor suave; y fue así. Ezequiel 16:19

Descubrimos que la liturgia de la cena del Señor llevada de esta forma conecta a los Corintios con la adoración a Ashera, aunque ninguno hubiera conocido de la existencia de ella.[6] Es allí, en la confrontación de tal actitud idolátrica que el apóstol hace uso de la expresión: Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor...[7]

Pablo discernió e identificó cómo se había filtrado la idolatría en el seno de la comunidad, pese a que no habían ingresado figuras idolátricas, por eso la exhortación de huir de la idolatría.[8] Aquí está el peso de la revelación: por esta herencia sincrética y por cuanto la abrazaron como parte de una doctrina de vida, hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.[9]

Notemos, entonces, cómo de un dato del segundo libro de Reyes, y de un ritual litúrgico nacido de aquel momento histórico, el apóstol identifica que la comunidad de fe de Corinto está accesando a la misma plataforma idolátrica sin ellos conocer acerca de los hechos de Manasés.

El misterio de iniquidad conecta a comunidades de fe completas con la idolatría antigua, y la reactiva por intermedio de las liturgias que por y para ellos fue originada. El semillero de todas estas doctrinas fue la adoración sincrética que se desarrolló dentro del Templo, la cual fue preservada y exportada por los mismos judíos que fueron deportados y dispersos por las naciones del imperio romano.

Hay otra referencia que el apóstol presenta que nos confronta con esta inserción idolátrica en nuestras congregaciones. Pablo le escribe a la comunidad de Filipo y en su denuncia acerca de los enemigos de la cruz le pide a la comunidad que vigile el comportamiento de ellos en cuanto a la comida. Pablo señala:

Cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno. Filipenses 3:19

El idioma griego tanto como el español consideran el verbo ser en ambivalencia con un mismo significado de estar. Así que algo puede ser, pero también puede estar. Esto es más complicado cuando se trata de traducciones, porque lo que puede ser definido como ser en realidad podría estarse refiriendo a estar.

Teniendo esto presente, remitiéndonos a la exhortación de Pablo, él no les está definiendo quién es su dios, sino por el contrario está señalando dónde está su dios. En ese sentido el texto debe leerse:

Cuyo fin será perdición, cuyo dios ESTA EN el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno.

Con ello se destaca el valor, en este caso de la comida, comida que estuvo emparentada con actos o motivos idolátricos, aunque de momento no estén presentes figuras de ídolos. Puede leer un artículo más amplio en El valor de la comida y la bebida en fiestas ceremoniales.

Idolatría no solo tiene que ver con imágenes, y la adoración a ellas, lo es también ejecutorias humanas que incursionan en situaciones que no están fundamentadas en la Palabra, que no tienen fundamento ni explicación por la Palabra. Lo Jehová-Dios no demandó, pero se hizo, y aun se argumentó como si fue Dios quien lo determinó, es una conexión con la idolatría. Lo anterior toma fuerza con el siguiente texto.

Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría el infringir. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. I Samuel 15.23

El profeta Oseas denuncia la idolatría del pueblo, y lo asocia a que en sus cotidianas ejecutorias nunca se interesaron por saber qué opinaba Jehová-Dios de ello.

4Ellos hicieron reyes, mas no por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe: de su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser talados. 5Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejar; encendióse mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar inocencia. 6Porque de Israel es, y artífice lo hizo; que no es Dios: por lo que en pedazos será deshecho el becerro de Samaria. Oseas 8:4-6

Toda infracción a la Palabra es idolatría. Todo lo que no se pueda definir por la Palabra, o sustentar por ella, se constituye en idolatría. Idolatría es alejarse de Dios para establecer formas humanas, autonómicas, para dirigir el destino de sus vidas. El profeta Jeremías reclama al pueblo su pecado y lo conmina a volverse hacia su Dios.

Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas. Jeremías 2:13

¿Cuántos templos no se han llenado de prácticas idolátricas? Fechas y celebraciones abrazadas por las comunidades de fe como la navidad, el día de los enamorados, o de la amistad, el día de esto, el día de aquello, que no tienen fundamento bíblico-espiritual, y han introducido celebraciones paganas, sincréticas, en línea con las tradiciones paganas de los pueblos vecinos.

Satanás ha tomado derechos legales sobre pastores y congregaciones enteras. Hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen, como el apóstol lo denunció en la comunidad de fe de Corinto.

¿Se puede explicar por la Palabra un árbol de navidad? ¿Se puede explicar por la Palabra un día del amor y de la amistad, cuando a sabiendas de que tal fecha fue consagrada al dios eros? ¿Qué hace un creyente invocando a cupido en una relación de noviazgo o de matrimonio? ¿Qué hacemos celebrando fechas paganas dentro de nuestros templos?

Rituales tan populares como la celebración de un cumpleaños están cargados de fantasía y magia. El tradicional pastel, cake o biscocho cargado de velas está fundamentado en prácticas idolátricas, agoreras, de invocación de espíritus que son los responsables de cumplir el deseo pedido antes de apagar todas las velas de un solo soplido.

Hay hechos y situaciones que no pueden ser redimidas. Todo lo que no pueda ser explicado por la Palabra incursiona en la idolatría y la magia.

¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo veo, dice Jehová. Jeremías 7.11

Idolatría no solo son ídolos sino también participar en las prácticas fundamentadas por y para ellos.

Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría: Colosenses 3.5

Otra definición importante. Avaricia es idolatría. Avaricia por las cosas materiales, por lo que representa, valor, posición, merito. Pablo en otro de sus escritos define que el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.[11]

¿Idolatría en nuestros templos? Nuestros ministerios, nuestras ejecutorias, nuestros templos deben pasar por un control de calidad, revisar desde sus fundamentos todo aquello que se ha constituido en nuestro perfil ministerial, porque pudiera ser que haya una mano derecha, un ojo derecho, un pie derecho que nos sea ocasión para caer.

Y esperándolos Pablo en Atenas, su espíritu se deshacía en él viendo la ciudad dada a idolatría. Hechos 17.16

Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 1ra. Corintios 10.14

Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Gálatas 5.20

Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lascivias, en concupiscencias, en embriagueces, y en abominables idolatrías. 1ra. Pedro 4.3

Sin embargo, hablamos de restauración de todas las cosas. Ninguna restauración será posible si antes no nos despojamos de prácticas paganas que en sus orígenes fueron consagrados a ídolos. No solo se trata de denunciar a Halloween, por el fuerte énfasis de brujería y hechicería que contiene. Es necesario revisar cada ritual litúrgico del que hacemos uso, podría estar emparentado con homosexualismo, lesbianismo, mitología, herejías, y aun ateísmo y agnosticismo.

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

[1] 2da. Tesalonicenses 2:4

[2] 1ra. Timoteo 4:1

[3] Mateo 24:24

[4] 1ra. Corintios 10:21,22

[5] Levítico 6.26El sacerdote que la ofreciere por expiación, la comerá: en el lugar santo será comida, en el atrio del tabernáculo del testimonio.

Levítico 7.6Todo varón de entre los sacerdotes la comerá: será comida en el lugar santo: es cosa muy santa.

Levítico 7.10Y todo presente amasado con aceite, y seco, será de todos los hijos de Aarón, tanto al uno como al otro.

Levítico 7.16Mas si el sacrificio de su ofrenda fuere voto, o voluntario, el día que ofreciere su sacrificio será comido; y lo que de él quedare, comerse ha el día siguiente:

[6] 1ra. Corintios 10:14-22 14 Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 15 Como a sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo. 16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? 17 Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan. 18 Mirad a Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar? 19 ¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿o que sea algo lo que es sacrificado a los ídolos? 20 Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios. 21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. 22 ¿O provocaremos a celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

[7] Ídem 11:29

[8] Ídem 10:14

[9] Ídem 11:30

[10] Oseas 8:3

[11] 1ra. Timoteo 6:10