¿Trata Dios al justo de igual forma que al impío?




Entendiendo los Procesos de Revelación: Caminando en fe para establecer Revelación a través de nuestros actos


Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Génesis 18:23

 


Dios no hace acepción de personas, es el primer establecimiento de Verdad y Justicia que la Escritura presenta en cuanto a la Esencia y Naturaleza de Dios.

Sea pues con vosotros el temor de Jehová; guardad y haced: porque en Jehová nuestro Dios no hay iniquidad, ni acepción de personas, ni recibir cohecho. 2 Crónicas 19:7

La Ley misma había establecido preceptos para enseñar al pueblo a no hacer acepción de personas,

No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. Deuteronomio 16:19

El libro de proverbios denuncia que el hacer acepción de personas establece maldad en la cultura de los pueblos,

Tener acepción de personas, no es bueno: Hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre. Proverbios 28:21

El apóstol Pedro reconoció que el Evangelio del Reino de los Cielos se fundamenta sobre el juicio de no hacer acepción de personas,

Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace acepción de personas; Hechos 10:34

Y el apóstol Pablo, de igual forma, estableció en su doctrina apostólica que para Dios no hay acepción de personas, este es el establecimiento de la Justicia del Reino de los Cielos,

Porque no hay acepción de personas para con Dios. Romanos 2:11


Entonces, si es así, ¿Por qué Abraham establece diferencia entre el justo y el impío? Y más aún, ¿Por qué Dios avala la petición de Abraham?

Efectivamente, Dios no hace acepción de personas; en el evangelio de Mateo leemos en la enseñanza de Jesús que Dios hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos,[1] y según esta doctrina introducida por Jesús, el no hacer acepción de personas es la forma de ser perfectos tal y como el Padre lo es.[2]


Sin embargo, Abraham descubre un nuevo atributo de parte de Dios: Dios no congenia ni soporta la maldad de los pueblos, que hay un límite dentro de la Gracia de Dios que determina hasta cuando Dios ha de tolerarla,

Y en la cuarta generación volverán acá: porque aún no está cumplida la maldad del Amorrheo hasta aquí. Génesis 15:16

Además, la pregunta de Abraham a Dios: ¿Destruirás también al justo con el impío? Nos es útil para entender dos aspectos importantes del valor de un justo delante de la Gracia de Dios.


La presencia de un justo hace que salgan a la luz los juicios de Dios sobre una región

La decisión de destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra había sido tomada mucho antes del encuentro de Abraham con Jehová—Dios, fue justamente en el camino hacia las ciudades de Sodoma y Gomorra cuando Jehová—Dios dispuso “descubrir” a Abraham el propósito de su jornada al lugar.

Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer…?, Génesis 18:17

Esta es la forma de operación de Dios sobre la tierra, y la razón de ubicar sobre ella a justos que la bendigan. En el evangelio de Mateo leemos en una enseñanza de Jesús, que un justo es definido como la luz del mundo, y que su función sobre la faz de la tierra es establecer rumbo y dirección en medio de las tinieblas,

Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Mateo 5:14

Este mensaje fue establecido por el apóstol Pablo como el Evangelio del Reino a las naciones gentiles,

Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora sois luz en el Señor: andad como hijos de luz, Efesios 5:8; 1 Tesalonicenses 5:5; 2 Timoteo 1:10

A razón de ello, los profetas establecieron en sus proclamaciones de Justicia que Dios revelaría sus planes a su pueblo por medio de profetas para que entendieran su Voluntad y caminaran a la luz de sus enseñanzas,

Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Amós 3:7


Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos. Isaías 51:4

Así que, un justo es un elemento de Gracia y de bendición para las naciones, su presencia no es un elemento antagónico para las regiones, es la persona que Dios ubica en los lugares para permitir que por amor a ellos salga a la luz aquellos juicios ocultos, para establecer la Justicia, Juicio y Misericordia del Señor.


La presencia de un justo puede hacer que los juicios de Dios sobre una región sean detenidos

El segundo valor de un justo que se destaca en el relato, el cual a partir de aquí es presentado en la Escritura como su función espiritual sobre una región, es la de hacer que el juicio de Dios sea detenido, dando oportunidad a que los moradores de un lugar procedan al arrepentimiento. En el relato del encuentro de Abraham con Jehová—Dios, leemos:

24 Quizá hay cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él? 25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? 26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor de ellos. 27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza: 28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. 29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta. 30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. 31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor de los veinte. 32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor de los diez. Génesis 18:24—32

La presencia de un justo provoca que la región sea bendecida, y que los juicios que pesan sobre ella sean detenidos o aplazados, no para librar a sus moradores del juicio por sus establecimientos de maldad y dejarlos en libertad, sino para darles oportunidad para que sus moradores procedan al arrepentimiento, tal y como el apóstol Pedro lo explicó en una de sus epístolas,

El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3:9

De no haber arrepentimiento, los juicios de Dios caerán sobre aquel lugar irremisiblemente,

Y díjole Jehová: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalem, y pon una señal en la frente á los hombres que gimen y que claman á causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. Y á los otros dijo á mis oídos: Pasad por la ciudad en pos de él, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad viejos, mozos y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno: mas á todo aquel sobre el cual hubiere señal, no llegaréis; y habéis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron pues desde los varones ancianos que estaban delante del templo. Ezequiel 9:4-6

El profeta Ezequiel estableció en sus profecías que la forma de proceder de Jehová—Dios sobre la aplicación de sus juicios sobre una ciudad o región, antes de proceder con ellos busca entre sus habitantes al menos un justo por quien la tierra reciba la Misericordia del Señor,

Y busqué de ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese al portillo delante de mí por la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. Ezequiel 22:30

El apóstol Pablo amonesta en su doctrina apostólica a los justos de cada comunidad de fe, que entiendan cuál es su función sobre la tierra, para que por su presencia e intervención los lugares habitados reciban la bendición de Dios,

1AMONESTO pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres; 2Por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 3Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador; 1 Timoteo 2:1-3

Así que, la intervención de Abraham ante el Señor aquel día que los ángeles fueron enviados a destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra, es relatada en el libro de Génesis no solo con un valor histórico, sino sobre todo, para mostrar el valor espiritual que tiene delante de la Presencia del Señor un justo, y su función de bendición para las regiones y ciudades donde habita.

Entendiendo este misterio de Revelación, caminemos con paciencia nuestra vida de fe, sabiendo que una grande nube de testigos es beneficiada con nuestro caminar sobre la tierra. Dios te prospere.


 

Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)


Pastor Pedro Montoya

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[1] Mateo 5:45

[2] Idem 5:49

¿Qué motivó a Esaú a renunciar de su primogenitura?




Primera de dos partes sobre el menosprecio a la primogenitura por parte de Esaú


31Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. 32Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? 33Y dijo Jacob: Júrame lo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. 34Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y levantóse, y fuése. Así menospreció Esaú la primogenitura. Génesis 25:31-34

La escena del menosprecio de Esaú por su primogenitura es un caso sensitivo, muy delicado a la hora de establecer interpretación sobre su hecho, pues una apreciación incorrecta de su intención y acto nos puede conducir a construir una plataforma espiritual de ejecución distorsionada, y peligrosa, si queremos elaborar catedra sobre ella.

¿Quién no ha leído acerca de este hecho anteriormente? Esta es una historia hasta cierto punto clásica dentro del ámbito cristiano, y en muchos de los casos, incluso, una historia “moraleja” propuesta desde los pulpitos para advertirnos sobre el cuidado que debemos tener acerca de nuestra salvación.

Sin embargo, me parece que no hemos hecho justicia a este hecho, y aunque no pretendemos cambiar el curso de la historia ni la interpretación sobre ella, el hecho de entrar con un “prejuicio” al análisis del relato nos constituye en constructores de injusticia, y nos separa de la sabiduría de enseñanza que los relatos contienen, para hacerle conocer al lector de la existencia de un Dios soberano, justo y perfecto, que escoge —y desecha— a las personas en función de la sabiduría con la que ejecutan sus acciones,

Ve a la hormiga, oh perezoso Mira sus caminos, y sé sabio; Proverbios 6:6


Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis. Proverbios 8:33

Este mismo hecho llevó al profeta a establecer como principio de justicia y sabiduría que Dios había amado a Jacob, y desechado a Esaú,

2Yo os he amado, dice Jehová: y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob, dice Jehová, y amé á Jacob, 3Y á Esaú aborrecí, y torné sus montes en asolamiento, y su posesión para los chacales del desierto? Malaquías 1:2-3

El relato de la escena del menosprecio de Esaú a su primogenitura no es propuesto para hacernos inclinar a uno y desprestigiar al otro, no es ese el propósito; el relato es propuesto para hacer entender al lector, precisamente, cómo una actitud prejuiciada y caprichosa puede conducirnos eventualmente a decir cosas tan solo por salir del paso, sin tener una conciencia real de lo que acabamos de decir.


¿Cuánta hambre pudo haber tenido Esaú que no pudo esperar a prepararse él mismo su comida? ¿Estaba realmente Esaú extremadamente cansado como para entregar a cambio su primogenitura?


El relato presenta una idea falsa —el lector se forja una idea falsa, mas bien— acerca de por qué Esaú se antojó de comer del potaje que Jacob había preparado; la idea que el lector se forja es que Esaú tenía tanto desfallecimiento por causa del hambre que sufría, que pesó más en ese momento su deseo de subsistir que el valor por la primogenitura.

Esta idea “falsa” surge porque en el dialogo se presentan juntas las expresiones de que Esaú volvió del campo “cansado”, con la reflexión suya de que para qué le serviría la primogenitura si al fin de cuentas iba a morir; a razón de ello, el lector piensa que la necesidad de Esaú por comer era tanta que sintió que moriría si no comía algo pronto; lo cual no es lo que realmente se describe en el dialogo.

El escritor tiene mucho cuidado al presentar esta parte de la historia, y si notamos con cuidado, nos daremos cuenta que aunque el escritor concluye el relato diciendo que así menospreció Esaú la primogenitura, esta historia es presentada como una continuidad al relato del nacimiento de ambos; lo cual, para efectos de interpretación, la escena del acto de menosprecio de Esaú a su primogenitura es en realidad una consecuencia de la “rivalidad” que hubo entre ambos aun desde que estuvieron en el vientre de su madre.

Por la forma de como el escritor presenta esta parte de la historia de los dos hermanos, Jacob y Esaú, hijos gemelos de Isaac y Rebeca, la renuncia a su primogenitura por parte de Esaú no aparece como un desprecio total de ella, ni que él no creyera en realidad que no le serviría para nada; la escena de la renuncia a ella es presentada como un argumento mas, de los muchos, que ambos utilizaban para sacar ventaja el uno del otro; en este caso, para mostrar la intención en Esaú de engañar y sacar ventaja de su hermano Jacob.

Ambos reconocieron desde niños el valor de la primogenitura, no tanto por la herencia material que eso conllevaba, sino mas por el carácter de Revelación que ambos padres portaban y que en algún momento habían transferido a sus hijos, junto a la presencia de Abraham cuando aún vivo entre ellos.

Ambos portaban el conocimiento de que eran nietos de Abraham y que por ellos Dios haría proezas entre las naciones. Abraham tenía cien años cuando Isaac nació,[1] Isaac tenía sesenta años cuando ambos niños nacieron,[2] Abraham murió a la edad de ciento setenta y cinco años,[3] lo que significa que Jacob y Esaú tenían quince años cuando Abraham falleció. Ambos conocieron de primera mano la obra de Dios entre ellos, y conocían perfectamente lo que Dios se había propuesto hacer con ellos.

Esaú era el favorito de su padre: Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza;[4] así que Esaú tenía un voto mayor de confianza ante su padre más que Jacob, ¿necesitaba Esaú de una primogenitura teniendo a su padre de su lado?

Esaú tuvo un antojo por comer del potaje que Jacob preparaba, eso fue todo, un antojo de Esaú; lo que Esaú no esperaba fue la forma cómo Jacob le contestó. Esaú entró en un juego peligroso, no midió el peso de las palabras, y continuó con su antojo de querer sacar ventaja de su hermano, y aunque interpuso juramento, nunca creyó que Jacob fuera capaz de tomarla.

La evidencia de ello es la forma de cómo Esaú reacciona luego de enterarse que Isaac había bendecido a Jacob en calidad de primogénito,

Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró. Génesis 27:38

El relato nos lo confirma. Observemos en detalle la escena. En primer lugar, veamos la reflexión que Esaú elabora ante la petición de Jacob: Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? En principio. Esaú no está diciendo, he aquí yo me estoy muriendo, Esaú está admitiendo que en algún momento me voy a morir, lo cual muestra el origen del menosprecio de su primogenitura.


La reflexión de Esaú es elaborada incluyendo a su hermano Jacob: Esaú también está pensando, si para mí no tiene mayor significado, qué valor tendrá para éste.


¿Menospreció realmente Esaú su primogenitura, o fue a Jacob a quien menospreció?


El origen del menosprecio de su primogenitura estuvo basado en el menosprecio por su hermano. Esta historia no puede ser vista aisladamente, es necesario entender que esta historia formó parte de una serie de incidentes de rivalidad entre ellos, cada uno queriendo sacar ventaja del otro, pero en Esaú se fundamentó en el menosprecio por su hermano.

Por eso, la escena del reencuentro de ambos, veinte años después de Jacob haber partido luego de recibir la bendición de su padre, es una escena reconciliadora entre ambos, principalmente de restauración para Esaú, pues por primera vez en la vida de ambos, Esaú no quiso sacar ventaja de su hermano,

Y dijo Esaú: harto tengo yo, hermano mío, sea para ti lo que es tuyo. Génesis 33:9

El menosprecio a la obra y a los propósitos de Dios, el menosprecio a la Revelación, el menosprecio a ser protagonista de las operaciones espirituales de toma de territorio, de las ejecuciones divinas, no comienza con un menosprecio directo a ellas, comienza con el menosprecio a la gente que Dios nos envió para notificarnos de la existencia de ellas.

El menosprecio a Dios y su obra comienza cuando menospreciamos a los que tenemos cerca, particularmente a aquellos que parecen que no nos pueden aportar nada ¿Como podemos amar la obra de Dios, y aborrecer la imagen y semejanza de Dios, a la misma vez? Con justa razón leemos en los escritos del apóstol Juan,

Si alguno dice, Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 1 Juan 4:20

De las intenciones más impías del hombre, el menosprecio hacia una persona es de las más graves. El apóstol Juan la clasifica en el mismo rango de un homicidio,

Cualquiera que aborrece a su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí. 1 Juan 3:15

Aborrecer a otra persona despierta en quien aborrece la intención de desprestigiar, e incluso, insultar, a quien se aborrece. Jesús presentó en su doctrina que este tipo de pasionismo puede conducir a una persona al infierno mismo,

Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego. Mateo 5:22

Todos somos Esaú en potencia. Somos Esaú cuando menospreciamos a la persona por causa de su nacionalidad, cuando menospreciamos a aquel que no tiene estudios, a aquel que solo nos busca para pedir; somos Esaú cuando no vemos el propósito en Dios en aquel que insiste en ayudarnos, en corregirnos, en guiarnos e instruirnos; somos Esaú cuando no vemos la necesidad de tener a alguien cerca. Somos Esaú solo cuando recurrimos a alguien como recurso y no como guía.

Muchos pastores han renunciado al acceso a la Revelación por causa del menosprecio que han tenido de recibir enseñanza de parte de otros…


Esaú corrigió su actitud… ¿Lo podremos hacer nosotros?

 

 

 

 

 


 

Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

 


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[1] Génesis 21:5

[2] Idem 25:26

[3] Idem 25:7

[4] Ídem 25:28

…y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.




Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto. Lucas 19:8

La historia de Zaqueo es una de las historias más impactantes del Nuevo Testamento, porque nos conduce a entender el valor que tiene reconocer y corregir los conceptos erróneos que nos llevaron a vivir en abierta resistencia a la Voluntad de Dios.

No es fácil ver y entender que lo que estamos haciendo, y a lo cual nos acostumbramos, está fuera de la Voluntad de Dios. De hecho, aun cuando se trata de corregir la conducta de otros es fácil ver claramente sus desvíos, pero cuando se trata de uno mismo siempre hay una justificación para hacernos parecer ante los demás que no incurrimos en ningún error, aun cuando los errores son evidentes.

El caso claro es el caso de David cuando incurrió en la acción de tomar por mujer a Bath-sheba, y la eventual exposición a la muerte del esposo de ella por instrucciones de David. Hubo necesidad de que el profeta Nathán le presentara un caso hipotético para que él entendiera la gravedad de su pecado,

Entonces dijo Nathán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl; 8Yo te da la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno: demás de esto te da la casa de Israel y de Judá; y si esto es poco, yo te añadiré tales y tales cosas. 9¿Por qué pues tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Uría Hetheo heriste a cuchillo, y tomaste por tu mujer a su mujer, y a él mataste con el cuchillo de los hijos de Ammón. 2 Samuel 12:7-9

Por eso, la historia de Zaqueo es modelo de enseñanza, porque la decisión de Zaqueo no es el resultado de la confrontación de alguien, ni aun del mismo Jesús, por los conceptos de vida de publicano bajo los cuales había vivido hasta ese entonces.

En los evangelios se describe muchos relatos de casos similares, de Jesús cenando y posando en hogares de publicanos, y aun de fariseos, y nunca antes uno de ellos había tomado una decisión similar.

¿Qué fue lo que hizo que Zaqueo actuara de forma diferente?

Dos respuestas surgen de esta pregunta, la primera de ellas la encontramos en la confrontación a David de parte de Dios por el profeta Nathán: ¿Por qué pues tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos?

Darle el valor de prominencia que le corresponde a la Palabra nos ubica en la posición correcta ante su Voluntad y nos permite ver dónde nos salimos del camino correcto. No se trata de que la Palabra sea una alternativa a la cual podamos recurrir en un momento dado. La Palabra es la única fortaleza espiritual que nos puede devolver a la vida y librarnos de nuestros desvaríos,

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4:12

Zaqueo valoró cada palabra, cada expresión, cada enseñanza de Jesús durante esa noche, desde el momento mismo en que le conoció,

Y como vino a aquel lugar Jesús, mirando, le vio, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa. 6Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso. Lucas 19:5-6

Ese valor por la Palabra de Jesús llevó a Zaqueo a entender la perversidad de los conceptos de vida que habían gobernado sus acciones. La prominencia de la Palabra de Jesús llevó a Zaqueo a ponerse a cuentas con Dios,

…la mitad de mis bienes doy a los pobres…

Compárese con la instrucción del profeta Miqueas,

Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios. Miqueas 6:8

La acción de Zaqueo de entregar la mitad de sus bienes a los pobres le fue atribuido como perfección, según la declaración de Jesús al joven rico,

Dícele Jesús: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Mateo 19:21

La restauración que una persona pueda alcanzar para sí y para su casa depende del valor que éste o ésta le otorgue a la Palabra de Dios; pero no el valor litúrgico ni el valor simbólico, sino el valor de hacerla por cuanto Él lo dijo.

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña; Mateo 7:24

Quien no la hace, no valora la Palabra y se engaña a sí mismo,

Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Santiago 1:22

Un caso similar lo encontramos en el momento de la conversión a la fe del apóstol Pedro,

Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red. 6Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía…   8Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas a Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Lucas 5:5-8

Tener en poco la Palabra de Dios nos conduce a alejarnos de Dios y a vivir en abierta rebeldía hacia Él.

Hay un segundo valor en Zaqueo que le valió para ubicarse en la correspondiente posición de agrado delante de Dios, fue la decisión de Zaqueo de resarcir los daños de quienes él hubiera defraudado,

…y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto

Zaqueo entendió que para que el hombre y la mujer puedan vivir libres de la persecución por parte del reino de las tinieblas es necesario que suelten toda deuda de la carne,

Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne: Romanos 8:12

El problema de las “caídas” que muchos creyentes sufren constantemente en sus vidas de fe se debe a deudas de la carne que ellos no han soltado aun. Zaqueo entregó el dinero mal habido como recolector de los impuestos, soltó con ello el derecho legal que las tinieblas podrían reclamar sobre sus propiedades.

La decisión de Zaqueo la valió para recibir el sello de aprobación y bendición de parte de Jesús,

Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Lucas 19:9

Zaqueo atrajo para su generación la bendición de la salvación, y fue incluido en la casa de Abraham.

Constantemente me encuentro con gente que ven en sus situaciones un caso imposible para Dios. Casos de pobreza, de escasez, de falta de sabiduría para actuar; casos donde muchos miran a Dios como inalcanzable.

Son casos bastante similares al de Zaqueo, donde para poder “ver” a Jesús y alcanzarlo hay que hacer un esfuerzo mayor. Son las historias de muchos de los que viven en nuestras ciudades.

La solución es sencilla, no es complicada: valor prominente de la Palabra, para hacer, no para contemplarla. En los modelos religiosos de muchos, creen que valorar la Palabra es tenerla abierta la Biblia en un salmo o en una sección particular sobre la mesa de noche, eso es agoreria. Dios nos llama a hacer la Palabra, no a recitarla solamente.

Segundo, soltar las deudas de la carne: resarcir danos, perdonar el pasado, deshacerse de objetos mal habidos, aun propiedades obtenidas de formas ilícitas. Librarse de todo aquello que representó el salario de iniquidad y de soberbia. No podemos entrar al Reino de Dios trayendo con nosotros las obras de la carne,

Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción. 1ra. Corintios 15:50


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… ¿Quién eres, Señor?


Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová. Jeremías 9:24

¿Puede alguien conocer y entender a Dios? Hay dos formas de conocer a Dios, una es la única que nos permite entenderlo. Nos referimos a la forma religiosa y a la forma espiritual; la forma religiosa añade conocimiento pero no enseña a entender a Dios, la forma espiritual está basada en la Revelación de Su Palabra y es la única que nos enseña a entenderlo,

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta. Deuteronomio 4:6

Por supuesto en nuestro estudio desechamos toda explicación religiosa para conocer a Dios, y establecemos solo la Revelación como el único medio para conocer y entender a Dios. Son muchos los que han logrado conocer y entender a Dios; la expresión “amigo de Dios” (φιλος θεου)[1] declarada a Abraham no es un título simbólico, es la declaración divina del grado de conocimiento y entendimiento de Dios que Abraham alcanzó en su caminar con Él.

Enoc es otro ejemplo, la expresión “caminó Henoch con Dios” (ευηρεστησεν δε ενωχ τω θεω. Septuaginta)[2] no es solo la referencia histórica de la relación de Henoch con Dios, sino más, el nivel de conocimiento y entendimiento de Henoch acerca de Dios, tanto así que la referencia bíblica sobre él es que desapareció porque Dios le llevó.[3]

Y así, podríamos seguir citando casos como el de Elías, que Dios le llevó en un torbellino;[4] Eliseo, que sabía qué hacer y qué decir en cada situación;[5] Pedro en el Nuevo Testamento, que aún por su sombra los enfermos eran sanados,[6] y muchos otros citados en la epístola de Hebreos de los cuales se dice que por fe ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon las bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de extraños.[7]

Todos ellos conocieron y entendieron a Dios. No son la excepción, son la regla general a la cual somos todos llamados. El profeta Jeremías propuso que esto es el logro espiritual al que cada hombre y mujer de Dios debe dirigirse: alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme. El apóstol Pablo escribió también en esta misma línea, y estableció la regla de la vida en Cristo:

A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad a su muerte, Filipenses 3:10

Y un poco más adelante, escribió:

Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, Filipenses 3:13

Alguien podría preguntar, e incluso objetar, ¿Por qué para muchos en la actualidad es difícil (por no decir, imposible) conocer y entender a Dios?

Según la epístola de Santiago, la razón del porqué es difícil para muchos conocer y entender a Dios es por causa de la amistad con el mundo, y la dependencia que han establecido de él,

Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Santiago 4:4

Para conocer y entender a Dios, lo primero que el hombre y la mujer de Dios tienen que hacer es renunciar a la amistad con el mundo; esta es la proclamación del Evangelio que los apóstoles establecieron como la doctrina de Cristo:

Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Hechos 2:40

No es un mensaje nuevo, es el mismo mensaje profético del cual todo el pueblo conocía muy bien, pero que muy pocos estuvieron dispuestos a obedecer; profetizado tanto por el profeta Isaías,

Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; limpiaos los que lleváis los vasos de Jehová. Isaías 52:11

Como también por el profeta Jeremías,

Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida de la ira del furor de Jehová. Jeremías 51:45

El apóstol Pablo lo proclamó adecuadamente como parte del mensaje de la cruz,

Por lo cual Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, 2da. Corintios 6:17

El apóstol Juan lo estableció como piedra angular de la vida en Cristo,

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo. 17Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. 1ra. Juan 2:15-17

Solo quien está dispuesto a renunciar al mundo y a la dependencia de él puede estar por encima de las circunstancias,

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1ra. Juan 5:5

Aquí se constituye el fundamento para operar sobrenaturalmente ante toda situación y circunstancia; quien mantiene alianzas con el mundo establece formas de operación circunstanciales y no puede operar sobrenaturalmente. Abraham pudo vencer con tres cientos hombres a cuatro reyes que en batalla anterior otros cinco reyes no habían podido vencerlos.[8] Gedeón venció con tres cientos hombres a un innumerable ejercito de madianitas y amalecitas que estaban apostados listos para atacar a Israel.[9]

Conocer y entender a Dios constituye al hombre y a la mujer de Dios en hombres y mujeres de rompimiento de las fuerzas de las tinieblas, como está escrito proféticamente en la Ley de Moisés,

Y cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a cuchillo delante de vosotros. Levítico 26:8

Moisés lo vuelve a reiterar como la forma natural de Dios de operar sobrenaturalmente a favor de aquellos que le conocen y le entienden,

¿Cómo podría perseguir uno a mil, Y dos harían huir a diez mil, Si su Roca no los hubiese vendido, Y Jehová no los hubiera entregado? Deuteronomio 32:30

Se hace necesario que se levante una generación que conozca a su Dios, y que le entienda; hay mucho conocimiento religioso en nuestro tiempo que ha acallado la Revelación de Dios. Es necesario que se levante como dice el apóstol Pablo, la generación de los Hijos de Dios, la generación de los que conocen y entienden a su Señor, y establezcan sobre la tierra la Voluntad del Todopoderoso, como se hace en el cielo.

¿Quieres conocer a tu Señor? ve, y renuncia a la amistad con el mundo y suelta todas las alianzas que has establecido con él,… y sigue al Señor.


Bien, te das cuenta que la vida en Cristo depende de conocer a Dios; la vida en Cristo no es una vida religiosa, ni siquiera es una vida de iglesia, de hecho, muchas iglesias no enseñan a sus feligreses a conocer a Dios. Así que, la tarea que cada uno de nosotros tenemos por delante es aprender a conocer a Dios.

 


Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA)

 



Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

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[1] Santiago 2:23

[2] Génesis 5:22

[3] Ídem 5:24

[4] II Reyes 2:1-11

[5] Ídem 6:11-12

[6] Hechos 5:15

[7] Hebreos 11:33-34

[8] Génesis 14:9-16

[9] Jueces 7

La Verdad de las Cosas en las cuales has sido Enseñado: Los Hechos de Jesús


Serie de Enseñanzas basadas en el Primer Tratado de Lucas a Teófilo. Tercera Parte



El ministerio de Jesús comienza precisamente a partir del día del perdón (yom kippur), fecha en que Jesús cumple exactamente treinta años de edad.

Y el mismo Jesús comenzaba a ser como de treinta años, hijo de José, como se creía; que fue hijo de Elí, (3:23)

La expresión, Y Jesús volvió en virtud del Espíritu a Galilea (4:14), significa la autoridad conferida por haber completado las condiciones requeridas para ejercer el mandamiento del Padre. Es una autoridad que le otorga a Jesús el derecho para disputarle a Satanás lo que éste arrebató por engaño a Adam.

Lucas sigue la misma línea de Pablo de presentar a Jesús peleando contra el diablo, no como Dios Todopoderoso sino como Dios hecho carne, despojado a sí mismo de su capacidad de Dios, y que recorre la creación del hombre para por su obediencia al Padre reconquistar lo que Adam perdió en su desobediencia.

Descubriéndonos el misterio de su voluntad, según su beneplácito, que se había propuesto en sí mismo, 10de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. Efesios 1:10

Es precisamente esta plenitud de obediencia de Jesús al Padre lo que le otorga la virtud del Espíritu en su ejercicio de fe.

Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo: Efesios 4:13

A partir de allí, Lucas describe por qué Jesús se muda de Nazaret a Capernahum, y la elección de sus primeros discípulos, con los cuales tanto Lucas como Teófilo tendrán una mayor vinculación desde el momento de encuentro. Es conveniente destacar que Lucas ocupa tiempo para explicar este tipo de detalles no como una información de hechos, sino para establecer la forma de operación de Jesús, y por ende, la forma de operación de Dios en cuanto a la dispensación de la Gracia.

16Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer… 28Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas; 29Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle. 30Mas él, pasando por medio de ellos, se fue. 31Y descendió a Capernaum, ciudad de Galilea. Y los enseñaba en los sábados. (4:16-31)

Jesús visita los lugares a sabiendas de que es rechazado en ellos para establecer por su proceder la intencionalidad de la Misericordia de Dios, y para así abrir tiempos de juicio para unos y extensión de la Gracia para otros. Lucas explica que la Misericordia y la Gracia de Dios no son para todo el mundo, son beneficios exclusivos para Israel; cuando Israel no acepta y/o no valora los beneficios, dones, revelaciones de Dios, inmediatamente son abiertos dichos beneficios para regiones gentiles según la necesidad que impera en estas regiones, y se establece juicio sobre las regiones que rechazaron la visitación de Dios. El caso es presentado por Lucas en el siguiente texto:

Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por sus calles, decid: 11Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad a nuestros pies, sacudimos en vosotros: esto empero sabed, que el reino de los cielos se ha llegado a vosotros. 12Y os digo que los de Sodoma tendrán más remisión aquel día, que aquella ciudad. 13¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Bethsaida! que si en Tiro y en Sidón hubieran sido hechas las maravillas que se han hecho en vosotras, ya días ha que, sentados en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido. 14Por tanto, Tiro y Sidón tendrán más remisión que vosotras en el juicio. 15Y tú, Capernaum, que hasta los cielos estás levantada, hasta los infiernos serás abajada. 16El que a vosotros oye, a mí oye; y el que a vosotros desecha, a mí desecha; y el que a mí desecha, desecha al que me envió. (10:10-16)

De todas las ciudades visitadas, Capernaum (Kfar Nahúm, villa de comodidad) tuvo para Jesús una posición preferencial. Su elección sin embargo no obedece al hecho de que es expulsado de Nazaret, pues cuando Él está enseñando en la sinagoga acerca de las palabras del profeta Isaías, Lucas recoge en las palabras de Jesús que ya Él anteriormente había hecho obra en Capernaum: Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo: de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaum, haz también aquí en tu tierra. (1:23)

Capernaum formó parte de un territorio extenso que Jesús integró como su centro de proclamación del evangelio durante su primer año de predicación. Lucas identifica esta región como comarca (περιχωρου) (4:14; 37)

Las poblaciones de Magdalá, Chorazin, Bethzaida (Beit Zaida), entre las citadas por nombre, junto con todas aquellas que se encontraban en las riberas del lago de Genezareth, (5:1) fueron poblaciones parte de este territorio, en las cuales Jesús operó milagros excepcionales; Lucas se refiere a todas ellas como ciudades de Galilea: Y predicaba en las sinagogas de Galilea. (4:44)

El interés de Lucas de referirlas, sin embargo, no es por referencia histórica, sino para marcar que todas estas poblaciones adolecían de una misma infección de enfermedades y males, muchos de ellos de origen demoníaco. A Lucas le interesa mostrar que la doctrina de Jesús no era una doctrina filosófica y/o religiosa, sino el mandamiento de Dios sobre las regiones donde se establecía el Reino de Dios, o a donde Jesús llegara.

Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad. (4:32)

Lucas refiere cada hecho y lo cierra con una frase de conclusión mostrando que la operación de Jesús es en obediencia al mandamiento expreso de Dios sobre Israel.

Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,…  36Y hubo espanto en todos, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda a los espíritus inmundos, y salen? (4:33-36)


Y levantándose Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón: y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella. 39E inclinándose hacia ella, riñó a la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía. (4:38-39)


Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían a él; y él poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. 41Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo. (4:40-41)

De esta forma Lucas explica que todos aquellos que en un momento determinado se levantaron en contra de Jesús, y se opusieron a su obra, lo hacían porque obedecían a espíritus demoníacos; Lucas destaca entre otros casos, el caso de los miembros de la sinagoga de Nazaret que quisieron despeñar a Jesús, (4:28, 29); el caso de judas Iscariote (22:3), y el caso de la gente que se levantó en contra de Esteban.[1]

Lucas descubre de esta forma la existencia de una operación demoniaca más activa y con mayor presencia entre las poblaciones que la idea que prevalecía en su momento, que los demonios solo estaban presentes entre aquellos que tenían prácticas idolátricas.[2]

El llamado de cada uno de los apóstoles, en cambio, no está unido a un milagro per se sino a una enseñanza en particular establecida por Jesús en el momento de su llamado. Cada uno de ellos responde a una Palabra, mostrando con ello que la aceptación al llamado de Jesús fue por la convicción en ellos en respuesta a la enseñanza que Jesús les propuso. Aunque en el caso de Pedro y de sus compañeros de pesca hay de por medio una pesca sobrenatural, la acción es motivada por una enseñanza de provisión que Jesús había compartido anteriormente con el público reunido a la orilla de la mar.

Y como cesó de hablar, dijo a Simón: Tira a alta mar, y echad vuestras redes para pescar. 5Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red. 6Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía 10Y asimismo a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres. 11Y como llegaron a tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron. (5:4-11)

El llamado de Leví el publicano ocupa un lugar particular en la atención de Lucas, pues está unido al establecimiento de un principio doctrinal fundamental del Evangelio del Reino de Dios. Lucas refiere que el día cuando Jesús llamó a Leví (Mateo) se habían reunido en Capernaum Fariseos y doctores de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén, (5:17) para inquirir acerca de la doctrina de Jesús. Lucas refiere que la fama de Jesús había trascendido las regiones por causa de sus enseñanzas y hechos; (5:15) y los escribas y fariseos, al igual que Juan el bautista mas tarde, (7:19) quieren saber si Jesús es el que había de venir.

La reunión es interrumpida por la presencia de unos hombres que traían sobre un lecho un hombre que estaba paralítico; y buscaban meterle, y ponerle delante de él. (5:18)

Lucas presenta esta reunión como el momento cumbre del ministerio rabínico de Jesús en toda el área de Galilea, pues el hecho de la sanidad del paralitico permite a Jesús establecer el principio doctrinal que eventualmente sirvió para entender acerca de la divinidad de Jesús: El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados.[3]

De la misma forma como Lucas describe la conversión de Cornelio y la presenta como el inicio en la doctrina de los apóstoles de que a los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida,[4] el llamado de Levi marca el momento cuando Jesús integró en su enseñanza que para que una persona sea sana, y por extensión, sea salva, es necesario que éste/ésta procure el perdón de sus pecados: ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? (5:23)

Con el llamado de Leví se establece además, que Jesús ha venido a llamar pecadores a arrepentimiento; y a convertirlos en jueces de aquellos que tuvieron la oportunidad del perdón pero lo rechazaron. (11:19)

Esta forma de Lucas de explicar el llamado de al menos cinco de sus doce apóstoles, sirve para que el lector entienda cuál fue la forma de cómo los doce se convirtieron en discípulos de Jesús. Judas Iscariote no fue la excepción, que si traicionó a Jesús fue porque aceptó influencia satánica que lo llevó a actuar como tal. En su segundo tratado Lucas registra las palabras de Pedro las cuales clasifican a Judas como un obrero con salario de iniquidad.[5]

Lucas muestra un aspecto del carácter de Jesús hacia los escribas, fariseos y doctores de la Ley que no se aprecia en los otros evangelios. En la lectura de los otros evangelios el lector desarrolla un rechazo hacia los escribas y fariseos, y los identifica como personajes hipócritas. Sin embargo Lucas toma cuidado para mostrar que Jesús cuidó de ellos y fueron los primeros a quienes Jesús les dedicó tiempo suficiente para instruirlos en la obra de redención.

La primera referencia de Lucas sobre el interés de Jesús por el grupo la encontramos cuando Jesús tiene doce años de edad: tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. (2:46)

Lucas describe una reunión cumbre con un amplio grupo de ellos, en Capernaum: Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén: (5.17)

Lucas describe ocasiones cuando Jesús aceptó invitaciones a cenar de parte de fariseos:

Y le rogó uno de los Fariseos, que comiese con él. Y entrado en casa del Fariseo (Simón), sentóse a la mesa. (7:36)


Y el Fariseo, como lo vio, maravillóse de que no se lavó antes de comer. (11:38)


Y ACONTECIÓ que entrando en casa de un príncipe de los Fariseos un sábado a comer pan, ellos le acechaban. (14:1)

Lucas también hace referencia al tipo de enseñanzas que Jesús compartió en reuniones con los fariseos. Las enseñanzas de mayor trascendencia espiritual fueron impartidas en reuniones con ellos.

En la reunión con el fariseo Simón, Jesús enseñó sobre que la magnitud del amor de una persona hacia Dios, y hacia las cosas del Evangelio, son la medida del perdón que la persona ha recibido, o quiere recibir, de parte de Dios. Nadie que no entienda el valor del perdón de Dios puede desarrollar el suficiente amor por Dios y por su obra: Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama. (7:39-47)

Ante un maestro de la Ley Jesús enseñó acerca de cómo se obtiene la vida eterna, acerca de cómo se debe interpretar la Ley, y sobre quién es el prójimo, aspectos todos ellos contenidos en la Ley de Moisés: (10:25-37)

En la reunión con un grupo de fariseos y doctores de la Ley Jesús enseñó acerca de la integridad y acerca de la perfección de las obras: Empero de lo que os resta, dad limosna; y he aquí todo os será limpio. (11:38-52). Lucas presenta esta cena con un grupo de escribas y fariseos, a solicitud de uno de ellos, y la presenta como el momento de rompimiento de las relaciones entre el grupo y Jesús. La razón de la ruptura es por causa de la hipocresía de su doctrina: consideran más importante lo de fuera del vaso y descuidan la condición de lo interior, que según el reclamo de Jesús, está lleno de rapiña y de maldad (11:39). El reclamo de Jesús a los doctores de la Ley es que con sus interpretaciones han quitado la llave de la ciencia (11:52).

En otro momento, en una reunión con un principal de los fariseos Jesús enseñó sobre qué significado espiritual tiene el día de reposo, y las cosas que deben hacerse en ese día; enseñó acerca de no tener un concepto arrogante de sí mismo, acerca de dar sin esperar recibir algo a cambio, y acerca de renunciar a las cosas materiales, todo como requisito para heredar el Reino de Dios: Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo (14:1-15:32).

Un poco más adelante, nuevamente Lucas vuelve a presentar a Jesús impartiendo enseñanza a otro grupo de fariseos, esta vez motivados por su afán de encontrar algo de que acusar a Jesús. Sin embargo, pese a ello Jesús comparte con el grupo tres grandes enseñanzas sobre el valor del arrepentimiento como puerta de acceso al Reino de Dios.

En esta ocasión encontramos a Jesús impartiendo sobre la oveja perdida, parábola por la que establece su doctrina sobre el gozo que hay en el cielo por un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento (15:7).

La parábola de la dracma perdida, para establecer que aun los ángeles de Dios se regocijan por un pecador que se arrepiente, y con esta parábola confronta a los fariseos de cómo es posible que los mismos conciudadanos se irriten porque ellos se interesen por oír Palabra de Dios (15:10).

La parábola del hijo menor que vuelve a casa porque reconoce el valor de su padre y de la abundancia en su casa es la última de las tres parábolas (15:11-32), y reúne las enseñanzas de las dos anteriores para mostrar a un Dios que tolera de igual forma a sus dos hijos: un hijo menor aunque descarriado en un momento de su vida (publicanos y pecadores), procedió en arrepentimiento a pedir perdón; y un hijo mayor aparentemente justo (escribas y fariseos) pero que no reconoce el valor de ver volver a la vida a quien vive perdido alejado de Dios.

Lucas cuida de presentar estos casos como prueba de la atención que Jesús les dedicó a este grupo con el fin de incluirlos en la obra de redención. Los reproches que Jesús hace a los escribas, fariseos y doctores de la Ley, sobre sus errores interpretativos de la Ley, no son presentados como juicios religiosos, sino como correcciones doctrinales, y nunca con el propósito de criticarlos y/o marginarlos como grupo; En su segundo tratado, Lucas hace mención de un grupo grande de fariseos que han abrazado la fe en Jesús:

Mas algunos de la secta de los Fariseos, que habían creído, se levantaron, diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés. (15:5)

Lucas expone con cuidado cuáles fueron las razones de por qué estos grupos no pudieron aceptar a Jesús, pese a que se maravillaron de las palabras de Gracia que salían de su boca.

  1. Los escribas, fariseos y doctores de la ley vieron en la expresión, soy Hijo de Dios, de Jesús, una influencia de los semidioses de la mitológica griega contra la que Israel había luchado desde el tiempo de los macabeos.

Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron a pensar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? (5.21)


Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? (7:49)

  1. La intolerancia acerca de las obras de Jesús en sábado.

Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados? (6.2)


Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaría en sábado, por hallar de qué le acusasen. (6.7)

  1. El no sometimiento de Jesús a ritos y tradiciones según la religiosidad judía

Y el Fariseo, como lo vio, maravillóse de que no se lavó antes de comer. (11.38)


Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos, y tus discípulos comen y beben? (5.33)

  1. La atención de Jesús hacia el grupo de los publicanos

Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores? (5.30)


Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. (15.2)

  1. El no rechazo de Jesús a la gente que en la comunidad era conocida como “pecadores”

Y como vio esto el Fariseo que le había convidado, habló entre sí, diciendo: Este, si fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora. (7:39)


Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. (19:7)

Los relatos sobre las obras y enseñanzas de Jesús que Lucas presenta no son la única fuente a la que él estuvo expuesto, Lucas tuvo muchos mas otros relatos y experiencias que contar debido a que él tuvo acceso a mas testigos que otros, a juzgar por las personas que aparecen en sus primeras narraciones; sin embargo, el material recopilado son relatos escogidos por su valor doctrinal y por el establecimiento de verdad que representan para Teófilo, a quien Lucas dirige el escrito.

Para el tiempo cuando Lucas está escribiendo su primer tratado, ya hay intenciones entre los apóstoles de Jesús de dejar memoria de los hechos de Jesús. En su segunda epístola, el apóstol Pedro reconoce la necesidad de que los que habían alcanzado la fe tuvieran memoria de estas cosas;[6] y es porque por las experiencias que Pedro sufrió, los hechos de Jesús tienen un valor de potencia y presencia de Jesús; lo observamos en las conclusiones que él presenta ante hechos que afectan sus creencias:

Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. (22:61)


Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió. Juan 2:17


Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua; mas vosotros seréis bautizados en Espíritu Santo. Hechos 11:16

Así que, los relatos no son información histórica acerca de los hechos de Jesús, sino el testimonio de la honra, gloria y majestad[7] de Dios Padre dadas a conocer por medio de Jesús. Son utilizados para transmitir un conocimiento doctrinal sobre la fe en Jesús. Nótese, por ejemplo, en el relato de la conversión de Cornelio, cómo por el relato contado por Pedro llevó a los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea junto con el grupo de los fariseos que habían creído, a concluir que Dios había dado arrepentimiento para vida.

Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: De manera que también a los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida. Hechos 11:18

Otro ejemplo lo tenemos cuando los discípulos de Juan el bautista son enviados a Jesús, para preguntarle sobre si es Él quien había de venir, o ¿esperaremos otro? Jesús le envió respuesta a Juan no en términos de una frase afirmativa, sino en hechos de lo que Jesús hizo en ese momento ante sus propios ojos,

Y en la misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos; y a muchos ciegos dio la vista. 22Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, dad las nuevas a Juan de lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, a los pobres es anunciado el evangelio: (7:21-22)

La evangelización no se llevó a cabo a base de disertaciones y/o discursos retóricos; la evangelización consistió en enseñar acerca de las grandezas de Dios, y eso según la tradición hebrea no requería de la oratoria. Lucas es cuidadoso de referir que la actividad evangelistica consistía en compartir narraciones de lo que Jesús hizo, en testimonio de lo que las Escrituras habían anunciado con respecto a la restauración de Israel y del reinado del Mesías, hijo de David; sus testimonios establecían no historia, sino doctrina, y por esa doctrina, la gente creía en Jesús. Nótese el testimonio doctrinal de Cleofas,

Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Tú sólo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días? 19Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20Y cómo le entregaron los príncipes de los sacerdotes y nuestros príncipes a condenación de muerte, y le crucificaron. 21Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel: y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer día que esto ha acontecido. 22Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro: 23Y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive. 24Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho; más a él no le vieron. (24:18-24)

La evangelización es compartir sobre los hechos de Jesús,

Mas si las hago, aunque a mí no creáis, creed a las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. Juan 10:38

Cada narración, cada hecho de Jesús que ellos compartían, lo hacían para establecer la fe de lo que ellos habían conocido durante su interacción con Él. Lucas recoge en sus relatos testimonios de un público presencial que al irse convirtiendo en discípulos de Jesús, convierten los hechos en testimonios doctrinales con y por los cuales la fe en Jesús se dispersa y añade a otros a la fe:

Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca,… (4:22)


Y se maravillaban de su doctrina, porque su palabra era con potestad. (4:32)


Y hubo espanto en todos, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda a los espíritus inmundos, y salen? 37Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca. (4:36-37)

Lucas establece que esta forma de evangelizar fue la instrucción que Jesús les entregó en los días previos a su ascensión a los cielos,

Y díjoles: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; 47Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones, comenzando de Jerusalem. 48Y vosotros sois testigos de estas cosas. (24:46-48)

El relato es un testimonio doctrinal; en su transmisión oral, con el tiempo y ante la propagación de doctrinas heréticas, el relato fue sustituido por una confesión doctrinal para salvación, en algunos casos inclusive, en una forma de contraseña para descubrir a los falsos hermanos que entran secretamente para espiar.[8] Así encontramos aun en los escritos de Pablo evidencias de estas confesiones doctrinales,

Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud a todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego. Romanos 1:16


Mas gloria y honra y paz a cualquiera que obra el bien, al Judío primeramente, y también al Griego. Romanos 2:10

Los hechos de Jesús son el mensaje de que Dios ha dispuesto salvar lo que se había perdido. El tiempo ha llegado cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.[9]

La iglesia se formó sobre la base de los hechos de Jesús; la iglesia (εκκλησια llamados a salir de), nunca tuvo un énfasis religioso; La iglesia es una comunidad de fe, de la fe en Jesús;[10] la iglesia es una comunidad de comunión (κοινωνια).[11] La iglesia es el cuerpo de Cristo;[12] es la novia del cordero por quien Él volverá nuevamente a la tierra, y a quien le entregará la ejecutoria de juzgar al mundo y a los ángeles.[13]

La iglesia se constituyó como tal a razón de la confesión doctrinal de que el Espíritu Santo convoca a los llamados para salir de la arrogancia, de la autosuficiencia y de la desobediencia adámica, para volverse a Dios, y vivir según la doctrina de Jesús;

Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Hechos 2:40

Esta confesión doctrinal está también presente en la segunda epístola del apóstol Pablo a la comunidad de fe de Corinto,

Por lo cual Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré, 2da. Corintios 6:17

Confesión doctrinal establecida originalmente como palabra profética por el profeta Isaías,

Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; limpiaos los que lleváis los vasos de Jehová. Isaías 52:11

Lucas escribe para establecer la verdad de las cosas; los relatos son ordenados en la redacción de su tratado conforme a la verdad que originalmente cada relato representó en la vida de fe de las comunidades.

¿Qué vio Teófilo con el relato del llamado al ministerio de los pescadores Pedro, Andrés, Jacobo y Juan? (5:1-11)


Y como cesó de hablar, dijo a Simón: Tira a alta mar, y echad vuestras redes para pescar. 5Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red. (5:4, 5)

El principio de fe es la Palabra, y la fe es la respuesta sencilla a la Palabra. Lucas describe la formación y desarrollo de un ciclo que al cerrarse establece procesos de Revelación y de operación de obra sobrenatural. Lucas descubre con este relato el misterio de la iniquidad que opera en el mundo entero: El no haber guardado la Palabra de Dios fue lo que llevó a Adam a rebelarse en contra Dios, y a pecar de desobediencia. Es la misma historia de Judas Iscariote.

¿Qué mas importante que obedecer a Dios? En esto consiste la vida de fe. Con justa razón los pescadores dejaron todo y siguieron a Jesús.

En el caso de la sanidad del hombre lleno de lepra (5:12-14), Lucas descubre cómo opera la Ley en todos los de la fe en Jesús.

Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo a Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 13Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fue de él. 14Y él le mandó que no lo dijese a nadie: Mas ve, díjole, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para testimonio a ellos. (5:12- 14)

La Ley establecía que el leproso debía mantenerse alejado de la población sana, y ante cualquier acercamiento a ellos, gritar: “inmundo, inmundo”.[14] Para los de la fe en Jesús, la Ley ya no tiene vigencia,[15] no porque haya sido abolida, o derogada; sino porque por la fe en Jesús el creyente es constituido en justo.[16]

En Jesús es cumplida la Ley, así que quien a Él se acerca es convertido, en Él, en cumplidor de la Ley. El ejercicio de los requisitos de la Ley en cuanto a los votos y pactos son para establecer testimonio profético del beneficio de la restauración.

En el caso de la sanidad del hombre que estaba paralitico y que fue introducido a la casa por el techo, (5:17-26), Lucas establece sobre la divinidad de Jesús y la necesidad de recibir perdón de pecados para sanidad y restauración de vida.

Las preguntas de Jesús son directrices para el discernimiento de una situación: ¿De qué se extrañan? ¿De que pueda perdonar pecados, o de que para sanar al paralitico lo haga perdonando sus pecados, o de que consideran que el paralitico no es digno de la sanidad?

La sanidad del que estaba paralitico descubre la arrogancia de quienes se consideraban líderes religiosos de Israel. El relato establece el testimonio doctrinal de que paralitico no solo es quien está postrado en una cama sin movimiento, lo es también aquel que se arroga dignidad por encima de otros.

La enseñanza establece también la capacidad en Dios de los hijos de la fe de perdonar pecados: A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: a quienes los retuviereis, serán retenidos.[17]

Con respecto al ayuno, Jesús enseñó que los actos de fe, en este caso el ayuno, se hacen dependiendo del proceso de revelación y/o de ejecución bajo el cual se encuentre cada quien:

Empero vendrán días cuando el esposo les será quitado: entonces ayunarán en aquellos días. 36Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo. 37Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán. 38Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva. 39Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor. (5:35-39)

La expresión, ¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos?, es una referencia a la Ley mosaica en torno a la disposición de consideración a los recién casados:

Cuando tomare alguno mujer nueva, no saldrá a la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a su mujer que tomó. Deuteronomio 24:5

La sanidad del hombre que tenía la mano derecha seca que recibe sanidad en el día de reposo (6:6-11), establece el testimonio doctrinal de que el día de reposo no es para detener la obra de Dios sino para certificarla: Lucas cita dos casos similares en el mismo capítulo: El Hijo del hombre es Señor aun del sábado. (6:5), y: ¿Es lícito en sábados hacer bien, o hacer mal? ¿Salvar la vida, o quitarla? (6:9)

También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado. Marcos 2:27

La sanidad del siervo del centurión que estaba enfermo (7:1-10) establece el testimonio doctrinal sobre la mayor dignidad que puede recibir el hombre y la mujer que se acerca a Dios. El asunto que se trata es sobre quien es digno de ser considerado digno. En el relato, Lucas utiliza dos términos diferentes para referirse a ser digno: αξιος axios (7:4), e ικανος ikanos (7:6)

El primer término, αξιος, se refiere a la dignidad producto del mérito por las obras realizadas. El segundo término, ικανος, la dignidad producto del nivel de alcurnia, de nobleza. Lucas establece una comparación de la dignidad atribuida a un mismo hombre: el centurión; la primera, otorgada por los residentes del lugar; la segunda, atribuida por sí mismo.

Por la forma de presentar su solicitud, el centurión ganó una tercera designación de dignidad, una mayor: ni aun en Israel he hallado tanta fe.

La mayor dignidad que puede recibir el hombre y/o la mujer en su búsqueda de Dios, es ser considerados como hombre o mujer de fe. El testimonio doctrinal que Lucas presenta es que la fe no pertenece a una nacionalidad en particular; el principio de la fe está en saber reconocer la línea de autoridad, y sujetarse a ella.

La resurrección del hijo de la viuda de Naín, (7:11-17) establece el valor que ante Dios tiene la categoría de las viudas, los huérfanos y los extranjeros, y valida la parte de la Ley que promulgó sobre el cuidado de ellos.

Maldito el que torciere el derecho del extranjero, del huérfano, y de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén. Deuteronomio 27:19 (véase también Éxodo 22:22; Deuteronomio 10:18; 14:29; 16:11, 14; 24:17, 19, 20, 21, 26:12, 13)

Este cuidado por las viudas fue el primer ministerio que la iglesia instituyó en Jerusalén.[18] Pablo también da recomendaciones a Tito sobre cómo se debe administrar los recursos para las viudas.[19]

La liberación del endemoniado de la tierra de los Gadarenos (8:22-39) es un caso que Lucas lo utiliza para mostrar que los demonios, identificados también por él como espíritus inmundos (ακαθαρτοις πνευμασιν akathartis pneumasin), aunque seres espirituales pueden y prefieren cohabitar dentro del hombre, y les transfieren su misma naturaleza y capacidad. Lucas presenta este caso también para mostrar que los demonios pueden ocupar regiones enteras de territorio. Los habitantes de aquella región aunque sabían del pasado del endemoniado, y que éste había sido libre por la intervención de Jesús, prefieren y le piden a Jesús que salga de su comarca.

En todo su tratado, Lucas hace seis referencias a espíritus inmundos, y veintitrés referencias a la actividad de los demonios en el hombre. Los casos referidos por Lucas muestran que la posesión demoniaca en el hombre es la causante de distintos tipos de enfermedades, achaques, males, plagas, demencias, epilepsias, mudez, y aun deformaciones físicas.[20]

Para Lucas, todo caso de liberación es el testimonio doctrinal de que el Reino de los cielos ha llegado a las regiones. La liberación de demonios es parte activa del Evangelio del Reino; de allí que, la evangelización no solo signifique la proclamación de las buenas nuevas, sino también el arrebatamiento de territorios ocupados por el reino de las tinieblas. Evangelizar es arrebatarle territorios de gobierno a Satanás, estaba profetizado.

El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Isaías 9: 2

El apóstol Pablo establece en sus escritos que la evangelización no consiste solo en la proclamación y divulgación de las buenas nuevas, sino más, sobre todo, en la capacidad desarrollada por las comunidades de fe de aniquilar a las fuerzas de las tinieblas que se levantan en oposición a Jesús,

Porque es menester que él reine, hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. 1ra. Corintios 15:25

Como vemos en el evangelio de Mateo, esta confesión doctrinal pertenece a la enseñanza directa de Jesús a sus discípulos,

Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Mateo 16:18

El relato de la liberación del gadareno termina con la ordenación al apostolado del que estuvo poseído por demonios. No tenemos su nombre, pero Lucas lo reconoce como el primer apóstol de Jesús enviado a los gentiles de la comarca conocida en ese entonces como Decápolis:

Y aquel hombre, de quien habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo: 39Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él. (8:38-39)

Esta es la verdad de las cosas en que tanto Lucas como Teófilo fueron enseñados, y ahora Lucas lo establece en su primer tratado como testimonio doctrinal de lo que significa seguir a Jesús, y del verdadero significado de ser miembros del cuerpo de Cristo.

Lucas escribe con una sencillez de palabra, y a la vez con una contundencia espiritual, que a juzgar por la decisión de él de convertirse en parte del equipo apostólico de Pablo, provocó en quienes leyeron sus tratados una reacción de moverse hacia lo evangelístico y hacia lo apostólico. La liberación del gadareno es el relato cumbre de sus narraciones de Lucas; es el relato mas contundente de Jesús acerca de su autoridad sobre los demonios, aun así se presenten convenidos como legión. La tempestad en el mar advertía de la fiereza del endemoniado; acción que sirvió para mostrale a sus discípulos la autoridad plena de Jesús sobre la Creación, y sobre Satanás: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y al agua manda, y le obedecen?

A la liberación del hombre de Gadara le siguió la sanidad de la mujer con flujo de sangre, y la resurrección de la hija de Jairo, principal de la sinagoga de Capernaum.

La mujer con flujo de sangre es insertada en el relato de la sanidad de la hija de Jairo, y pareciera como si por causa del retraso de Jesús por conocer a la mujer que le tocó para ser sanada, fue que Jesús no llegó antes de que la hija de Jairo muriera. Sin embargo, Lucas presenta el caso de la sanidad de la mujer con flujo de sangre como un caso adicional para mostrar la autoridad en Jesús de actuar por sobre la Ley de Moisés sin que su acción sea contada como transgresión. En su presentación Lucas logra establecer cómo la persona cumple con la Ley a través de la fe en Jesús.

La mujer con flujo de sangre es una mujer clasificada como inmunda, condición según la Ley de Moisés peor que la de una pecadora, pues aunque no hubiera cometido pecado, recaía sobre ella la condición de inmunda que la obligaba a separarse de todo público durante el estado de su condición; una condición compartida casi en igual estado con el infectado de lepra.

Y cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su carne, siete días estará apartada; y cualquiera que tocare en ella, será inmundo hasta la tarde…  25Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días, fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre; todo el tiempo del flujo de su inmundicia, será inmunda como en los días de su costumbre. 26Toda cama en que durmiere todo el tiempo de su flujo, le será como la cama de su costumbre; y todo mueble sobre que se sentare, será inmundo, como la inmundicia de su costumbre…  28Y cuando fuere libre de su flujo, se ha de contar siete días, y después será limpia….  30Y el sacerdote hará el uno ofrenda por el pecado, y el otro holocausto; y la purificará el sacerdote delante de Jehová del flujo de su inmundicia. Levítico 15:19-30

La razón de por qué la mujer vino temblando, ante la pregunta de Jesús, pues precisamente por su condición de inmunda no podía contaminar a nadie. La mujer de momento se ve descubierta y teme que corra riesgo de ser considerada digna de recibir azotes por su aparente maldad intencionada. Sin embargo, para su sorpresa, la mujer recibe de Jesús no solo la Virtud que detuvo el flujo de su sangre, instantáneamente, sino que recibe además la certificación de que su fe la ha salvado, y la envía en paz.

Según la Ley de Moisés, Jesús se hubiera convertido en inmundo inmediatamente, pero no lo fue; de lo contrario no hubiera salido Virtud de Él. Lucas ve en este hecho la autoridad en Jesús de actuar por sobre la Ley de Moisés sin que su acción sea contada como transgresión. No que la Ley es derogada en Él, es que Jesús está por encima de la Ley.

El hecho de que la mujer fue enviada en Paz, hace ver que Jesús absolvió a la mujer de toda culpa, y la purificó de su condición, que es lo mismo que hubiera hecho el sacerdote según la ordenanza de la Ley. Lucas establece que la fe en Jesús hace que la persona sea constituida en cumplidor de la Ley.

La expresión, tu fe te ha salvado, expresión con la que Jesús certifica la sanidad de la mujer con flujo de sangre, es más que una frase religiosa para calificar la decisión de acción de alguien que busca recibir de Dios, es la respuesta de Dios al testimonio que dejaron aquellos que vieron a Jesús y entendieron su posición dentro del Reino. Lucas recoge la expresión para mostrar que quienes recibieron tal certificación fueron gente de fe que por ella alcanzaron también la perfección de gozar de los beneficios de la Vida Eterna. Lucas recoge la expresión en varias ocasiones:

La mujer pecadora que regó con lágrimas sus pies: Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz. (7:50); la mujer con flujo de sangre: Y él dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz. (8:48); el leproso samaritano que regresó a Jesús para agradecerle por su sanidad: Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado. (17.19); y el ciego de Jericó que estaba mendigando junto al camino: Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo. (18:42)

La resurrección de la hija de Jairo concluye la serie de enseñanzas que Jesús comenzó ese día a la orilla de la mar. Jairo es un principal de la sinagoga de Capernaum, alguien a quien Jesús conoce muy bien por las muchas veces que Jesús ha enseñado en la sinagoga del lugar. La expresión, no temas: cree solamente, y será salva, muestra que Jairo ha creído en Jesús, razón por la cual lo busca tan pronto descubre la gravedad de la salud de su hija.

Es la segunda resurrección que Jesús opera, las dos únicas que Lucas refiere como hechos de Jesús, y lo hace para mostrar junto con el caso del hijo de la viuda de Naín, la autoridad de Jesús sobre la muerte. El hecho sirve para establecer acerca de la resurrección de los muertos a la venida de Jesús, tema doctrinal del que el apóstol Pablo abunda en sus escritos. Juan recoge palabras directas de Jesús acerca de la resurrección,

De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán. Juan 5.25


Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente. Juan 6.58


Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Juan 11.25

[1] Hechos 7:54

[2] Levítico 17:7; Salmo 106:37

[3] Hechos 2.38; 3:19; 10.43

[4] Hechos 11:18

[5] Hechos 1:18

[6] 2da. Pedro 1:15

[7] 2da. Pedro 1:17

[8] Gálatas 2:4

[9] Juan 4:23

[10] Hechos 2:46; Romanos 1:12; Tito 1:4

[11] Hechos 2:42; 1ra. Corintios 10:16; 2da. Corintios 6:14

[12] 1ra. Corintios 12:27

[13] 1ra. Corintios 6:3

[14] Levítico 13:45

[15] Romanos 6:15

[16] Romanos 5:1

[17] Juan 20.23

[18] Hechos 6:1

[19] 1ra. Timoteo 5:3-16

[20] Lucas 4:33-4:41; 6:18; 7:21, 8:2, 27, 29, 30; 33, 35, 38; 9:1, 42, 49; 10:17, 20; 11:14, 15, 18, 19; 11:20, 26; 13:16, 32

 

Todas las citas bíblicas son tomadas de la Biblia versión Antigua (RVA1909)


 

 

Pastor Pedro Montoya

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La Verdad de las Cosas en las cuales has sido Enseñado: La Redención de la Generación de Adam


Serie de Enseñanzas basadas en el Primer Tratado de Lucas a Teófilo. Segunda Parte



 

En palabras de Lucas, Jesús es enviado para establecer redención a Israel. Lucas deja bien claro que Jesús es enviado a Israel conforme todo lo que los profetas hablaron acerca del Mesías de la casa de David que establecería un reinado de justicia; Lucas abunda en los detalles sobre la misión de Jesús a Israel,

Y nos alzó un cuerno de salvación En la casa de David su siervo, 70Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio: 71Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron; (1:69-71)


Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. (2:11)


Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él. (2:25)


Cuyo bieldo está en su mano, y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí, y la paja quemará en fuego que nunca se apagará. (3:17)

La obra de redención, sin embargo, aunque presentada con un énfasis político por la naturaleza de la continuidad del reinado de la casa de David, en realidad es una obra profética y espiritual porque demanda arrepentimiento individual y colectivo, arrepentimiento sin el cual no se puede establecer el Reino de Dios; la obra de redención consiste en la actitud del hombre de volverse a Dios. Lucas describe cómo esa obra comenzó en el año quince del imperio de Tiberio Cesar, por la palabra del Señor sobre Juan:

Y él vino por toda la tierra al rededor del Jordán predicando el bautismo del arrepentimiento para la remisión de pecados;

Lucas toma tiempo para definir en qué consiste la obra de redención.

La obra de redención es una obra profética, es el cumplimiento de todas las palabras con las que los profetas antiguos amonestaron a Israel; consiste en la disposición del corazón del hombre de ponerse a cuentas con el Señor. Lucas cita la palabra del profeta Isaías, y la presenta como fundamento de la proclamación del Evangelio del Reino,

Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, Haced derechas sus sendas. 5Todo valle se henchirá, Y bajaráse todo monte y collado; Y los caminos torcidos serán enderezados, Y los caminos ásperos allanados; 6Y verá toda carne la salvación de Dios. (3:3-6)

La obra de redención es un llamado a abandonar toda actitud de autosuficiencia, y a arrepentirse por haberse alejado de Dios,

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir en vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos a Abraham. (3:8)

La obra de redención es un llamado a establecer la Justicia de Dios a partir de la justicia estipulada en la Ley de Moisés.

Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. (3:11)

La obra de redención es un llamado a restablecer la rectitud y la integridad de la persona según el diseño bajo el cual fue formado, a imagen y semejanza de Dios.

Y él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. (3:13)

La obra de redención es un llamado a reconocer la soberanía de Dios, y a dejar en sus manos toda operación de venganza; quien hace estar de pie o hace caer, según la relación de cada uno con Dios,

Y le preguntaron también los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dice: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestras pagas. (3:14)

Notemos la paridad de la enseñanza que Lucas recoge con las enseñanzas de otros escritores contemporáneos,

¿Tú quién eres que juzgas al siervo ajeno? para su señor está en pie, o cae: mas se afirmará; que poderoso es el Señor para afirmarle. Romanos 14:4


Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿quién eres tú que juzgas a otro? Santiago 4:12

La paridad de enseñanzas con ambas referencias demuestra el valor del llamado a reconocer la soberanía de Dios, y a abandonar toda actividad pro-derecho propio para provocar resultados egoístas.

Lucas ha cuidado de desglosar todos estos detalles introductorios, detalles la mayoría de ellos conocidos muy bien por Teófilo porque fueron parte de las buenas nuevas de gran gozo con las cuales se comenzó a proclamar el año agradable del señor.

Lo ocurrido en Bethlehem (Belén) no fue trascendental solo por la movilización masiva de mucha gente provocado por causa del censo de Augusto Cesar, lo fue por todo lo que los pastores contaron acerca de la manifestación de ángeles: Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. (2:18); Bethlehem fue conmocionada por este testimonio, que tan pronto terminó el censo de Augusto Cesar y las gentes a volverse a sus lugares actuales de residencia, se constituyó en las buenas nuevas de gran gozo que llegó a toda la parte habitada dentro de los límites del imperio romano, y duró como antecedente de evangelio hasta los inicios del ministerio rabínico de Jesús.

Luego se suma lo sucedido en Jerusalén durante la presentación de Jesús al cabo de cuarenta días; la presencia de Simeón y de Ana, personajes sin ninguna notoriedad ante el pueblo pero que identificaron a Jesús como la salvación de Israel, es importante porque se constituye en el primer testimonio sobre Jesús en el Templo, sobre todo porque se trataba de un día de reposo.

Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él27Y vino por Espíritu al templo… (2:25-27)


Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Phanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad,…  38Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de él a todos los que esperaban la redención en Jerusalem. (2:36-38)

Estos sucesos hicieron que se estableciera una pre-fama de Jesús en toda Jerusalén. El hecho es importante no solo para su madre, lo es para toda Jerusalén pues Jesús no era ningún desconocido cuando inicia su ministerio. Jerusalén entera sabia de Él. No hay duda de que Nicodemo es uno de tantos que ha seguido de cerca el desarrollo del crecimiento de Jesús.

Lo que sucedió con Jesús en el Templo, a la edad de doce años, la semana siguiente luego de concluida la fiesta solemne de Pesaj (cordero pascual), es el testimonio de que Jesús entiende su misión de redención, pues es en dicha fiesta solemne que Él veintiún años más tarde entrega su vida, cumpliendo la palabra de Juan cuando dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. 47Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas. 48Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor. 49Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar? (2:46-49)

El relato de las tentaciones del diablo a Jesús no es un relato solamente de “pruebas” a las que fue sometido Jesús, representa el inicio del ministerio rabínico de Jesús. Las tentaciones son las pruebas de que Jesús es Dios (Hijo de), varón sin pecado ni nada que reprocharle, y apto para ejercer el sacerdocio según las disposiciones de Moisés:

De edad de treinta años arriba hasta cincuenta años, todos los que entran en compañía, para hacer servicio en el tabernáculo del testimonio. Números 4.3; 23; 30; 35; 39; 43; 47


Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre, entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido eterna redención. Hebreos 9:12


(Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas éste, con juramento por el que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente Según el orden de Melchîsedec:) 22Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesús. 23Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podían permanecer. 24Mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable: 25Por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. 26Porque tal pontífice nos convenía: santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho más sublime de los cielos; 27Que no tiene necesidad cada día, como los otros sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto lo hizo una sola vez, ofreciéndose a sí mismo. 28Porque la ley constituye sacerdotes a hombres flacos; mas la palabra del juramento, después de la ley, constituye al Hijo, hecho perfecto para siempre. Hebreos 7:21-28

Las tentaciones de Satanás a Jesús, y la victoria sobre éste, son el derecho ganado por Jesús para sustituir a Adam y recuperar por la obediencia lo que Adam por la desobediencia perdió. A partir de este punto se inicia la recuperación de lo que se había perdido. (19:10)

Obsérvese cómo el relato de las tentaciones del diablo a Jesús está unido a la lectura del libro del profeta Isaías. Lucas deja constancia del inicio del ministerio rabínico de Jesús y establece con el relato en qué consiste la labor mesiánica, y cuál es su principal propósito,

El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido (Mesías en hebreo, Cristo en griego) para dar buenas nuevas a los pobres: Me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; Para pregonar a los cautivos libertad, Y a los ciegos vista; Para poner en libertad a los quebrantados: 19Para predicar el año agradable del Señor…  21Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos. (4:18-21)

Y así, Lucas concluye estableciendo que Jesús es el cumplimiento de una serie de leyes espirituales establecidas desde la promulgación de la Ley, y confirmadas por los profetas, que el que ha de venir viene para restaurar el orden de la Creación establecido en Edén, orden trastocado por la desobediencia de Adam. Jesús establece que la redención de la generación de Adam consiste y se fundamenta en la obediencia, de allí el valor de la definición de la Ley: Por tanto mis estatutos y mis derechos guardaréis, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos: Yo Jehová.[1]

[1] Levítico 18:5



 

 

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Pastor Pedro Montoya

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¿Realmente, Merece el Esfuerzo Conocer de Dios y Seguir a Jesús?


Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas a Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. 9Porque temor le había rodeado, y a todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado; 10Y asimismo a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres. 11Y como llegaron a tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron. Lucas 5:8-11

Los otros días leyendo en el tratado de Lucas dirigido a su antiguo amigo Teófilo, en el relato de cuando Simón Pedro, Juan y Jacobo, y posiblemente otros pescadores no mencionados en el relato, fueron testigos del poder de Jesús de provocar un milagro impresionante, de hacer surgir peces donde no los había, y producto de ello, la decisión de cada uno de dejarlo todo por seguir a Jesús, no pude menos que preguntar, ¿Qué fue lo que realmente llevó a Pedro, a Juan y a Jacobo a tomar semejante decisión por seguir a Jesús?

Aunque en uno de los relatos solo se menciona la suegra de Pedro (4:38), todos ellos tenían familia que sostener, la prueba de ello era su oficio; para el tiempo antiguo el oficio que cada quien ejercía era provocado por la necesidad de sostener una familia, no por el hecho de desarrollar una profesión. Así que, teniendo familia que dependía de ellos para su sostenimiento diario, ¿Cómo es posible que ellos estuvieran dispuestos a dejarlo todo por seguir a Jesús?

Aunque hubo convicción producto de las enseñanzas de Jesús a la orilla de la mar ese día, y por el milagro de la pesca sobrenatural, ¿Cómo pudo pesar más que el compromiso de hombres de familia de llevar el sustento a sus respectivas familias? A más de todo esto, ¿Qué del compromiso que adquirieron ante los padres de sus esposas cuando se desposaron con ellas? En la tradición judía el padre de la novia mantiene responsabilidad sobre sus hijas aun casadas.[1]

Ese día los pescadores dejaron su oficio, sus familias, su responsabilidad ante la comunidad, literalmente, lo dejaron todo. ¿Por qué? ¿Qué encontraron los pescadores en Jesús que estuvieron dispuestos a tal decisión?

Si ellos, los pescadores, estuvieron dispuestos a dejarlo todo, quiere decir que sí merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús; pero, ¿Cuál es el beneficio?

El relato en mención describe que esa mañana, antes de la realización del milagro, las gentes se agolpaban sobre Él para oír la palabra de Dios. ¿Merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús?

Merece el esfuerzo si queremos saber qué piensa Dios de nosotros, si nos interesa saber cómo Él ve nuestras decisiones, y cómo pondera nuestras acciones; las gentes se habían dado cita a la orilla de la mar esta vez no como otras veces, para comprar pescado, sino para escuchar la voz de Dios. La vida no solo consiste en lo que somos y/o en lo que podamos llegar a ser, consiste en saber cuál es el propósito que Dios tiene para cada quien; consiste en conocer los planes de vida que Él ha diseñado.

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Jeremías 29:11

El milagro no solo lo fue para tres pescadores, o los pescadores que hubieran estado con ellos, el milagro lo fue para toda la multitud agolpada esa mañana a orillas de la mar. ¿Merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús?

Merece el esfuerzo si aceptamos a vivir bajo el conocimiento de que Dios tiene cuidado de quienes estén dispuestos a confiar en Él. Esa mañana sucedió algo diferente a lo de otras mañanas anteriores, la gente que llegó al lugar buscando comprar pescado recibió el pescado de gratis, no pagaron por ellos. El testimonio de Lucas en su narración describe que era tanta la cantidad de peces encerrados en la red que su red se rompía, tanto que hubo necesidad de pedir el auxilio de otro barco para que viniesen a ayudarles; y aun así, llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.

La pesca sobrenatural no fue el único milagro de provisión sobrenatural que ellos experimentaron; más tarde en su caminar con Jesús los pescadores vivieron otras experiencias de multiplicación, una de cinco panes entre cinco mil hombres,[2] otra de siete panes entre cuatro mil,[3] y Pedro, de provisión para pagar el impuesto del Templo.[4]

En la recopilación de la doctrina de Jesús, Lucas registró en su escrito a Teófilo lo que más adelante se constituiría en el fundamento de la fe en Jesús y del Reino de Dios sobre la tierra,

Y dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis afanosos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis. 23La vida más es que la comida, y el cuerpo que el vestido. 24Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves? 25¿Y quién de vosotros podrá con afán añadir a su estatura un codo? 26Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis afanosos de lo demás? 27Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28Y si así viste Dios a la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 29Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, o qué hayáis de beber: ni estéis en ansiosa perplejidad. 30Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas. 31Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. (12:22-31)

Merece el esfuerzo conocer a Dios y seguir a Jesús si estamos dispuestos a depender de su provisión: Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, o qué hayáis de beber: ni estéis en ansiosa perplejidad. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; que vuestro Padre sabe que necesitáis estas cosas.

Lucas concluye el relato de la pesca sobrenatural describiendo la parte fundamental del porqué del milagro: Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas a Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. 9Porque temor le había rodeado, y a todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado; (5:8-9)

Ningún milagro fue provocado para mostrar la capacidad de Jesús sobre la naturaleza, lo cual es en realidad una ostentación; los milagros fueron realizados para provocar una reacción en la gente hacia Dios, de volverse hacia Él,

Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. Juan 20:31


Y tomó espanto a todos, y glorificaban a Dios; y fueron llenos del temor, diciendo: Hemos visto maravillas hoy. Lucas 5:26

Simón Pedro se derribó de rodillas a Jesús, lo cual significa que reconoció el Señorío de Jesús sobre él, y denunció y se confesó pecador, lo cual significa el primer paso de arrepentimiento para recibir la salvación del Reino de Dios.

Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. 1ra. Juan 1:9


Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos: 9Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:8-9

¿Merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús? Sí, merece el esfuerzo conocer a Dios y seguir a Jesús si estamos dispuestos a denunciar y confesar nuestro pecado y apartarnos de él. La paga del pecado es muerte, mas la dadiva de Dios es Vida Eterna Cristo Jesús Señor nuestro.[5]

Sí, merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús si estamos dispuestos a someternos a Su Señorío, si estamos dispuestos a obedecer su Voz y caminar por Su Palabra.

Sí, merece el esfuerzo conocer de Dios y seguir a Jesús si estamos dispuestos a dejarlo todo, por amor de Él.

Lo que llevó a Pedro, a Juan y a Jacobo a tomar la decisión de abandonarlo todo por seguir a Jesús fue que esa mañana ellos tuvieron un encuentro con Dios. todo lo que abandonaron no es de comparar con lo que encontraron: encontraron la Vida Eterna.


¿Qué te parece, vale la pena servir a Jesús? Por supuesto, lo digno de servir a Jesús no se basa en los beneficios que recibamos a cambio; se trata de entender lo impresionante de la experiencia espiritual de comunión con el Señor, se trata de entender la Gracia de haber sido considerados dignos de ser partícipes de su Gloria.

 

 


Todos los textos bíblicos han sido tomados de la Biblia versión Reina Valera Antigua (RVA 1909)

 


Pastor Pedro Montoya

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[1] Génesis 34.12; Éxodo 22.16-17; 1 Samuel 18.25

[2] Mateo 16:9

[3] Idem 16:10

[4] Idem 17:27

[5] Romanos 6:23