Autor: pastor Pedro Montoya

La contaminación del espíritu del hombre y el lugar donde se asienta su impureza


El hombre es por lo tanto un ser capaz de captar, adoptar y albergar toda presencia espiritual que se le acerque. Por razón de la desobediencia a la cual Adam dispuso someterse, el hombre es susceptible a ser seducido por toda presencia espiritual que le represente o le sugiera cambio de estatus.