conocer a Dios, doctrina de Cristo, Evangelio

Fe o creencias, ¿Cómo saber qué es lo que nos mueve a actuar?


Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿hasta cuándo no me ha de creer con todas las señales que he hecho en medio de ellos?  

Números 14:11

La vida en cristo Jesús no es una vida de creencias, no se construye vida espiritual a partir de las creencias que la persona sustente; la vida en Cristo Jesús consiste en ‘creer’, no en tener creencias. Creer y creencias no es lo mismo, no convergen en el mismo punto; creer es la parte activa de la devoción y sinceridad de la persona nacida por el impacto del Espíritu, creencia es la parte pasiva, la que simplemente identifica a la persona y la ubica en una posición con respecto a otras. Tener creencias no necesariamente lleva a la persona a creer, las creencias mas bien pueden ser un estorbo para que la persona crea en lo que le conviene creer; de hecho, el mayor peligro al que uno que cree en Jesús puede exponerse es construir convicciones en base a creencias. Creer nace de la Revelación y te lleva a moverte hacia Dios por Jesús, las creencias te llevan a desarrollar tan solo ideales, nada más.

La vida en Cristo Jesús es una vida de fe, significa creer que en y por Jesús, y en su enseñanza, únicamente, somos capaces de hacer aquello que por las limitaciones humanas no podíamos hacer; la vida en Cristo Jesús significa ser empoderados de virtudes espirituales que desarrollan la capacidad sobrenatural para actuar en un ambiente de limitaciones.[1] Sin embargo, hay que tener en cuenta que como la fe está sujeta a la Voluntad del Señor, la fe no es un pasaporte para hacer lo que la persona quiera hacer, u obtener lo que quiera obtener, la fe es el recurso en Jesús para completar sobrenaturalmente la deficiencia de fuerza requerida para que el cree en Jesús complete la obra de testimonio que le ha sido delegada por el Espíritu de Verdad.[2]

 La vida de fe en Cristo Jesús se desarrolla a partir de la exposición voluntaria a las enseñanzas de Jesús, es el impacto que las Palabras de Jesús provocan en el espíritu del que cree en Jesús la que lo mueve a hacer aquello que la instrucción de la enseñanza le establece; y cuando decimos que es el impacto que las Palabras de Jesús provocan en el espíritu del que cree en Jesús la que lo mueven a actuar, nos referimos, a las Palabra contenida en las Escrituras,[3] y a la Palabra que el Espíritu de Verdad imparte como depósito de Revelación en el espíritu del que cree en Jesús;[4] son las dos únicas formas que sustentan la vida de fe en Cristo Jesús; una palabra profética no tiene la capacidad de desarrollar fe, la fe es de carácter individual, por eso la persona tiene que recibirla directamente por el Espíritu de Verdad. La palabra profética es considerada como ‘exhortación’ por el Espíritu.

La fe desarrolla y construye vida espiritual, es la vida espiritual como único el hombre puede tener comunión con el Señor,[5] de allí que fe y vida espiritual son dos aspectos que corren paralelos que conforman la perfección del que cree en Jesús. Si la fe se detiene, la vida espiritual se estanca,[6] de allí la necesidad de entender que la fe está fundamentada sobre la actividad permanente del Espíritu de Verdad en el ser interior del que cree en Jesús,[7] y que es responsabilidad del que cree en Jesús cuidar el depósito de Revelación que el Espíritu de Verdad ha depositado en su ser interior.

Una acción contraria a la operación del Espíritu por parte de quien cree en Jesús puede detener el movimiento del Espíritu de Verdad; las acciones contrarias a la operación del Espíritu están basadas en el uso de las costumbres de la forma antigua de vivir,[8] y en la tolerancia de doctrinas heréticas y apostatas.[9]


La única responsabilidad que tiene a su cargo aquel que ha dispuesto creer en Jesús es cuidar su fe. ¿Cómo se cuida la fe? Perseverando en lo que hemos creído.[10]


¿Qué significa ‘perseverar’ hasta el fin? Perseverar hasta el fin es la exhortación del Evangelio del Reino de los Cielos para que quien ha dispuesto creer en Jesús se mantenga firme en su convicción de fe en Jesús, significa no hacer ni permitir cambios a la instrucción de la enseñanza que ha recibido; significa también, no permitir interpretación a la Palabra de Verdad.[11]

El camino de la perseverancia es un camino arduo, no tanto por los inconvenientes externos que tengamos que sortear para seguir avanzando,  sino más, y sobre todo, por la demanda de perfección que el proceso de fe ajusta en la persona en cuanto a los cambios en naturaleza adámica. El camino de la perseverancia está compuesto por tres etapas de perfección de la fe.


La obediencia a la instrucción de la Palabra,

¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecer le, sois siervos de aquel a quien obedecéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?

Romanos 6:16

Contrario a lo que la filosofía religiosa establece como definición de fe, la fe no es un sentimiento ni una sensación de entusiasmo que se apodera de la persona, la fe es sencillamente la capacidad que la persona desarrolla de seguir instrucciones, instrucciones de la Palabra, escrita o revelada, por cierto. Una revisión de los casos donde Jesús operó obra sobrenatural entre sus seguidores, nos muestra que la clave para la ejecución de la obra consistió en la capacidad de seguir las instrucciones de Jesús por parte de aquellos que las recibieron.

La fe se construye a partir de la obediencia ‘ingenua’, es decir, a partir de la obediencia que no cuestiona el porqué tiene que hacerse de la forma que le establecen. El apóstol Pablo lo presenta claramente cuando en su epístola a la comunidad de fe de Roma, les establece que el principio de la fe consiste en obedecer: sois siervos de aquel a quien obedecéis, de la obediencia para justicia.


La obediencia es un acto, la fe entonces, es hacer. De allí que nadie debe leer la Biblia, ni orar para güianza del Espíritu de Verdad, si no antes ha decidido que seguirá las instrucciones contenidas en lo que lee. La Biblia –ni la oración– es un elemento para hacer devocionales, es la fuente para construir fe.


No se trata de leer toda la Biblia, no es el cometido del Espíritu de Verdad; debe escogerse porciones, relatos, enseñanzas cortas, libros específicos, y quedarse en ellos leyéndolos por espacios de tiempo suficientemente largos, semanas, meses, una y otra vez, sin consultar fuentes externas, hasta que nos hayamos compenetrado completamente en el relato y seamos capaces casi de recitarlos. ¿Con el fin de qué?


Entender el espíritu de la Palabra,

Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.

1 Reyes 18:21

Con el fin de que entendamos cuál es el ‘espíritu’ de la Palabra que estamos leyendo; la instrucción que vamos a seguir, es decir, la instrucción sobre la cual vamos a construir fe, es el propósito de enseñanza sobre la cual se construyó la Palabra que estamos leyendo.[12] Veamos el siguiente ejemplo para establecer la enseñanza de fe.

En Deuteronomio 21:21, leemos: “Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán con piedras, y morirá: así quitarás el mal de en medio de ti; y todo Israel oirá, y temerá.” La instrucción aparentemente apunta a ‘apedrear’ con piedras al infractor hasta que muera, pero esa instrucción no es el ‘espíritu’ de este mandamiento; el ‘espíritu’ de esta Palabra consiste en: así quitarás el mal de en medio de ti, este es el propósito de enseñanza sobre el cual se construyó esta Palabra; por eso ahora podremos entender con certidumbre de fe por qué Jesús no permitió ni se sumó a los que estaban por apedrear a la mujer encontrada en pleno acto de adulterio;[13] el propósito no era apedrear, el propósito era ‘quitar el mal de en medio del pueblo’.


Una Palabra ejecutada sin entendimiento reproduce una acción ciega, sin fruto espiritual alguno. Hay muchas personas que aparentemente están siguiendo a Dios, pero en realidad son servidores de Baal.


Discernir las motivaciones del corazón,

Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois.

Lucas 9:55

Una persona es verdadera no porque habla Verdad sino porque actúa Verdad; la Verdad no consiste en las cosas que se dicen, sino en ser consecuente con las cosas que se creen. La Verdad no es un concepto, es la sustancia de que están hechas las personas; la Verdad es fidelidad, es perseverancia, es consistencia, es firmeza; la Verdad tiene que ver con la realidad de las personas, es decir, con lo que la persona es en realidad; la persona se define no por la apariencia ni por el comportamiento exterior, la persona se define por la motivación de sus impulsos, el comportamiento externo es una fachada que oculta sus verdaderas motivaciones.

No hay que confundir motivaciones con intenciones, las intenciones no definen a la persona, de hecho, las intenciones son un distractor que empañan la verdadera existencia de la persona, en el fondo, las intenciones en una persona solo sirven para evadir responsabilidad ante su misma conciencia. Las intenciones son un alter ego que la persona construye para disfrazar moralmente sus conductas erradas.

La fe no es cien por ciento creer, ni consiste tampoco en cien por ciento en obedecer, ellos solo son el punto de partida, hasta tanto el que ha creído en Jesús se adecúa al sometimiento al Señorío de Cristo, pero a partir de allí, el que ha creído en Jesús debe mostrar cuán digno es de ser ‘llamado’ hijo de Dios, y cuán fiel es de mantener una salvación tan grande.[14]  

La fe consiste en la capacidad que puede desarrollar el que ha creído en Jesús para discernir sus propias motivaciones, lo cual significa, la verdad de la persona para caminar conforme a la doctrina del Evangelio, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de ánimo la voluntad de Dios.[15]

Motivaciones incorrectas reproducen una fe deformada. En la enseñanza de Jesús contenida en el escrito de Mateo, Jesús estableció como parte de Su Evangelio, que las motivaciones de la persona pueden ser tan fuertes como la acción misma, y que aunque la persona no llegue a concretar la acción, la motivación per se es considerada como la realidad de la esencia como la persona es definida ante Dios. Los ejemplos que Jesús propuso; En cuanto a matar, cualquiera que se enojare locamente con su hermano, cualquiera que le dijere, necio, imbécil, etc., y aun, cualquiera que dijere, Fatuo, es equivalente a ‘matar’ y por cuya motivación-acción será culpado del juicio.[16] En cuanto al adulterio, cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.[17]

La motivación de la persona es su definición ante Dios,[18] o lo que es equivalente, Dios conoce a la persona no por sus acciones sino por sus motivaciones; de allí que, para que el hombre y la mujer de fe caminen en perfección delante del Señor, Jesús recomendó, no repudies a tu mujer buscando escusa legal para hacerlo, haces que ella adultere y te contará a ti;[19] no juréis en ninguna manera,[20] mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede;[21] no resistáis al mal; antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra;[22] y junto con esto mismo, amad á vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.[23] La enseñanza de Jesús está dirigida a los hombres y mujeres de fe que buscan caminar en perfección; la perfección se alcanza cuando el hombre y la mujer depuran sus motivaciones.[24]


Discernir sus propias motivaciones significa que cada quien se vuelve juez de sí mismo, y cada quien determina cuándo actuar, cuándo no, y bajo qué circunstancias se debe actuar. El ejemplo claro lo tenemos en las palabras del apóstol Pablo sobre cómo juzgar la prioridad de las cosas: “Todo me es lícito, mas no todo conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica.[25] ¿Qué significado tienen sus palabras? Aunque todo me es licito, no todo conviene ni todo edifica, así que la fe es hacer conforme a lo que conviene, y conforme a lo que edifica; en otra sección de su misma epístola, añadió: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen: todas las cosas me son lícitas, mas yo no me meteré debajo de potestad de nada.[26] La fe consiste en discernir las motivaciones para no meterse bajo potestad de nada, ni de nadie.

Como podrá verse, la fe no es una plataforma de lanzamiento para hacer y/o para adquirir lo que se quiere obtener; le fe es el recurso de ‘corrección’ para avanzar en la vida espiritual, a fin de alcanzar aquello para lo cual fuimos alcanzados por la Gracia de Jesús.[27]


Recapitulando, la vida en cristo Jesús no es una vida de creencias, no se construye vida espiritual a partir de las creencias que la persona sustente; la vida en Cristo Jesús es una vida de fe, significa creer que en y por Jesús, y en su enseñanza, únicamente, podemos hacer lo que por las limitaciones humanas no somos capaces de hacer; ¿todo esto para qué? Para que tengamos la capacidad y potestad de establecer testimonio sobre la tierra de que solo en Cristo Jesús hay Salvación, porque no hay otro nombre bajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.[28]

¿Hacia dónde nos dirigimos? La respuesta la obtenemos respondiendo a otra pregunta, ¿Qué nos mueve a actuar? Es sorprendente descubrir la cantidad de gente que ha creído en Jesús que vive en un estado de ingenuidad, y de religiosidad, acumulando creencias, dogmas y doctrinas, pero sin saber qué hacer con ellas. Tengo conocimiento por la Revelación del Espíritu de Verdad que en los años venideros enfrentaremos muchas más pandemias, muchas más escaseces, y muchos mas caos, que lo que hemos enfrentado este año 2020; si con una sola pandemia que paralizó todas las naciones del mundo y desbarató incluso sistemas de gobierno, muchos hombres y mujeres de fe no pudieron dar respuesta de su fe en Jesús, y se vieron confundidos sobre si esto venia del diablo, o de Dios, ¿cuánto más lo que vendrá más adelante?


Es necesario que empecemos a reajustar los fundamentos del Evangelio en el cual hemos creído, ¿fe o creencias?


Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, 1909 (RVA).


Pastor Pedro Montoya

Twitter: @pastormontoya


[1]     Efesios 1:17-20: 17 Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento; 18 Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 19 Y cuál aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza, 20 La cual obró en Cristo, resucitándole de los muertos, y colocándole a su diestra en los cielos,

[2]     Isaías 40:31: Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán.

[3]     Hebreos 4:12: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

[4]     Juan 16:13-15: 13 Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir. 14 El me glorificará: porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. 15 Todo lo que tiene el Padre, mío es: por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

[5]     Juan 4:24: Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

[6]     Santiago 2:17-26: Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma…   20¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?…   26Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.

[7]     1 Corintios 6:19: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

[8]     Efesios 4:29-31: 29 Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación, para que dé gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. 31 Toda amargura, y enojó, e ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia:

[9]     2 Juan 9-11: Cualquiera que se rebela, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios: el que persevera en la doctrina de Cristo, el tal tiene al Padre y al Hijo. 10 Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ­bienvenido! 11 Porque el que le dice bienvenido, comunica con sus malas obras.

[10]   Mateo 24:13: Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. (Marcos 13:13; Lucas 1:4; 1 Juan 2:27)

[11]   1 Timoteo 1:4: Ni presten atención a fábulas y genealogías sin término, que antes engendran cuestiones que la edificación de Dios que es por fe; así te encargo ahora. Tito 3:9: Mas las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y debates acerca de la ley, evita; porque son sin provecho y vanas.

[12]   Santiago 1:25: Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho.

[13]   Juan 8:5: Y en la ley Moisés nos mandó apedrear a las tales: tú pues, ¿qué dices?

[14]   Hechos 17:11: Y fueron estos más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así.

[15]   Efesios 6:6

[16]     Mateo 5:22

[17]     Idem 5:28

[18]     1 Samuel 16:7

[19]     Mateo 5:32

[20]     Idem 5:34

[21]     Idem 5:37

[22]     Idem 5:39-42

[23]     Idem 5:44-45

[24]     Idem 5:45 Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos.

[25]   1 Corintios 10:23

[26]   Idem 6:12

[27]   Filipenses 3:12

[28]   Hechos 4:12

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El pastor Pedro Montoya y su esposa Yolanda Montoya son los fundadores del Ministerio Apostólico y Profético Cristo Rey, un ministerio con sede en Puerto Rico y con énfasis en la formación ministerial. Los pastores Montoya desarrollan programas de capacitación en las áreas de formación del carácter según la vida en Cristo, y capacitan sobre cómo implementar el modelo apostólico y profético para el establecimiento de comunidades de fe. Además, los pastores Montoya han desarrollado el Programa de Capacitación Ministerial en el Hogar, un programa de capacitación ministerial por Internet basado en el modelo de educación en el hogar (home schooling), a partir del cual se está capacitando a muchas personas en América Latina; el programa está orientado a desarrollar funciones ministeriales no convencionales en preparación para el regreso de Jesús a la tierra.