Principios de Justicia y de Interpretación para Alcanzar la Vida Eterna

Y conoceréis la Verdad, y la Verdad os libertará. Juan 8:32

¿Que necesito hacer para ser salvo? Independiente de la rama del Evangelio al que cada quien pertenezca, la respuesta es una común a todos: necesitas creer y perseverar en lo que has creído; hablando por supuesto, de creer en Jesús.

Es una respuesta generalizada que nace del evangelismo que se estableció en nuestras tierras introducida por los misioneros que ayudaron a la colonización de las tierras recién descubiertas, principalmente las tierras latinoamericanas. No ha habido mayor cambio desde aquel entonces.

Sin embargo, cuando leemos algunos pasajes de los hechos de Jesús, de gente que llegó ante Él con similar pregunta, notamos que Jesús no corrigió el planteamiento de la pregunta sino que contestó según el planteamiento en que ellos habían preguntado.

Permítanme explicarme. Lucas registra un primer relato de un doctor de la Ley que le preguntó: Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la Vida Eterna? (10:25); y luego, en el segundo relato, Lucas registra las palabras de un príncipe que le pregunta casi en los mismos términos: maestro bueno ¿qué haré para poseer la Vida Eterna? (18:18). En este segundo relato, lo único que Jesús le corrige es sobre la razón de por qué le llama bueno. Tanto Mateo como Marcos solo registran un caso.[1]

En ambos relatos Lucas registra la palabra, hacer, como la base de la pregunta, lo cual si fuésemos precisos, hacer (ποιησας), tiene que ver con ejecutorias o al menos con obras realizadas, según ellos fueron enseñados por la Ley de Moisés, y no necesariamente con creer (πιστεύω).[2]

¿Por qué Jesús no corrige el planteamiento de la pregunta? No necesitas hacer nada, pero tienes que creer. Si Jesús no corrige el planteamiento, quiere decir que la pregunta está bien formulada, y sí, hay algo que es necesario hacer para obtener la Vida Eterna. No puede ser que Jesús ignoró la pregunta dado que ninguno de ambos habría de creer, lo cual de ser así Jesús habría incurrido en un menosprecio.

¿Qué hay que hacer algo para obtener la Vida Eterna? Antes de contestar propiamente a esta pregunta, revisemos otra situación que también tiene que ver con la adquisición, en este caso, de pérdida, de la Vida Eterna. Se trata de otra referencia registrada por Lucas en la que le preguntaron a Jesús: ¿son pocos los que se salvan? (13:23).

En la contestación Jesús explicó que muchos procuraran entrar, y no podrán (13:24); y añadió a su respuesta: Y os dirá: Dígoos que no os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad (13:27). Al final, en la conclusión, Jesús explicó que los que eran considerados delanteros se convertirían en rezagados, y viceversa, los rezagados vendrían a ser delanteros: son postreros los que eran los primeros; y son primeros los que eran los postreros (13:30).

Y de nuevo, la presencia de la expresión obreros (ποιησον en 1881 Westcott-Hort Greek New Testament; ἐργάται en 1550 Stephanus New Testament), refiriéndose a los que trabajan (los que hacen), nos conduce a ver la acción de hacer algo como determinante para obtener la Vida Eterna.

La doctrina de Jesús establece que la salvación es por Gracia,[3] y no por obras;[4] que es don de Dios;[5] todo esto por medio de la fe en Jesús el Ungido de Dios (Mesías en hebreo, Cristo en griego),[6] lo cual nos conduce a afirmar el fundamento de fe de que la Vida Eterna no se gana por obras.

¿Por qué entonces Jesús no corrigió a quienes le plantearon sobre qué hacer para obtener la Vida Eterna? Y de hecho, en su enseñanza sobre los que se convierten en postreros usó la expresión de obreros, lo cual argumenta en favor de hacer como elemento determinante para obtener la Vida Eterna.

La situación se resuelve entendiendo el hacer no como obras ejecutadas, sino como establecimientos de principios de justicia y de interpretación. La salvación se obtiene por la fe en Jesús, pero demanda el establecimiento de principios de justicia y de interpretación, el no considerarlos puede provocar que los actos se conviertan en actos de iniquidad.

Entendamos esta última parte. Lucas registra que Jesús justo antes de explicar acerca del porqué muchos procuraran entrar, y no podrán (13:24), Jesús había tratado una situación con el principal de la sinagoga por la sanidad de la mujer que tenía espíritu de enfermedad dieciocho años (13:11).

Ante el enojo del principal de la sinagoga por la acción de sanar en sábado, Jesús llevó al principal de la sinagoga a que viera su deficiencia de justicia y de interpretación de los hechos, pese al amplio conocimiento que tenia de la Ley.

Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey o su asno del pesebre, y lo lleva a beber? 16Y a esta hija de Abraham, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado? (13:15-16)

La Vida Eterna consiste en descubrir la justicia de los actos y saber establecer la prioridad de ellos. Somos salvos por la justicia que hacemos, o mejor dicho, para ser cónsono con la revelación de la Palabra, somos salvos por la justicia que establecemos. En esto consiste la vida de fe, y sobre de lo cual se construye la Vida Eterna,

He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en él: mas el justo en su fe vivirá. Habacuc 2:4


Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe. Romanos 1:17


Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá. Gálatas 3:11

Las obras de justicia son fruto de la fe sin las cuales la fe muere,

¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?…  26Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta. Santiago 2:20-26

Lucas registra varios casos de gente que supo establecer la justicia de su fe, y por ello ganaron el derecho de obtener la Vida Eterna. Un primer ejemplo es el caso de la mujer con flujo de sangre que toca el borde del manto de Jesús,

Y una mujer, que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y por ninguno había podido ser curada, 44Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre….  47Entonces, como la mujer vio que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana. 48Y él dijo: Hija, tu fe te ha salvado: ve en paz. (8:43-48)

Un segundo ejemplo es el caso de la mujer que enjuga con sus lágrimas los pies de Jesús,

Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha limpiado con los cabellos. 45No me diste beso, mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. 46No ungiste mi cabeza con óleo; mas ésta ha ungido con ungüento mis pies. 47Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama. 48Y a ella dijo: Los pecados te son perdonados. 49Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? 50Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz. (7:44-50)

Los postreros que se convierten en primeros son los que hacen (establecen) obras de justicia; en cambio, los primeros que se convierten en postreros son los que creen pero no hace nada, son teóricos; con el tiempo su inacción los constituye en obreros de iniquidad.

La Vida Eterna no solo es creer, consiste en saber hacer (establecer) la justicia de su fe.

La interpretación de los hechos por parte del principal de la sinagoga era injusta; claro que entendía que era necesario desatar el pollino para llevarlo a abrevar, pero no podía ver la necesidad de una hija de Abraham, mayor que el pollino, que necesitaba liberación de quien la tenía atada; con justa razón se avergonzó de su forma de interpretar.


La principal razón de por qué no tenemos suficientes principios de justicia y una adecuada interpretación de los hechos es porque no nos exponemos a las acciones más insignificantes. Si quizá soltáramos más a menudo el pollino para llevarlo a abrevar podríamos ver la necesidad de liberación de quien está atado, endeudado y afligido,… aunque sea sábado…

 

 

 


Las citas bíblicas son tomadas de la Versión Reina-Valera Antigua, (RVA1909)

 


Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

[1] Mateo 19:16; Marcos 10:17

[2] Juan 3:15

[3] Romanos 3:24

[4] Efesios 2:9

[5] Idem 2:8

[6] Romanos 3:30; 5:1

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