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Reconstrucción de ciudades bajo maldición: ‎‎26 de junio de 2015.‎

El día de hoy el mundo enteró fue sorprendido con la noticia en Estados ‎Unidos de América, de que la Suprema Corte había llegado a una importante ‎regulación con respecto al matrimonio de personas del mismo sexo.

En una ‎decisión dividida de 5 votos a favor contra 4 votos en contra, la Suprema corte ‎de los Estados Unidos legalizó el matrimonio entre parejas del mismo sexo, y en la ‎enmienda 14 estableció que los estados no solo deben permitir el matrimonio ‎de parejas homosexuales, sino que también están obligados a reconocer las ‎uniones entre dos personas del mismo sexo si esa unión fue legal, con licencia, ‎y aunque se haya celebrado en otro estado. ‎

A los pocos minutos de conocerse públicamente la decisión de la ‎Suprema Corte, el presidente Barack Obama se manifestó en su cuenta de ‎Twitter, y dijo:

Hoy damos un gran paso en nuestra marcha hacia la igualdad. Las ‎parejas del mismo sexo ahora tienen derecho a casarse, como todo el mundo. ‎‎#Triunfaelamor“.‎

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, también se pronunció, y dijo:

‎‎“Estados Unidos nunca olvidará este día, y tampoco lo olvidarán las personas alrededor ‎del mundo que conocen el significado del amor y la compasión. Junio 26 de 2015 será ‎por siempre recordado como un momento de cambio en la historia de nuestra nación, el ‎día en el que la Corte Suprema afirmó nuestros valores centrales de amor, igualdad y ‎justicia, y rechazó la ignorancia y la malicia“.‎

Esta noticia me llevó a reflexionar, y a escribir sobre el asunto, porque ‎creo que las personas que tenemos convicciones bíblicas no podemos pasar por ‎alto este momento histórico, y el significado espiritual que tiene dentro del ‎protocolo del establecimiento del Reino de Dios en estos últimos días.‎

La noticia no trata de una preferencia de estilos de vida, de una sociedad ‎igualitaria, o de gobiernos que buscan regular que todos sus ciudadanos ‎tengan las mismas opciones según las normas de las mayorías, o mas ‎privilegiados. Al fin y al cabo, antes de la regulación ya muchísimas parejas ‎vivían según sus propias preferencias sexuales. ‎

Se trata, creo, de una situación de más trascendencia, de reconstruir ‎sociedades sobre los escombros de ruinas de ciudades que cayeron bajo el peso ‎de la maldición. ¿A qué me refiero?‎

El capítulo dieciséis del primer libro de Reyes termina con este texto: ‎‎“En su tiempo Hiel de Beth-el reedificó a Jericó”. Se trata de la Jericó que Josué ‎conquistó en su paso hacia Canaán, la misma donde Zaqueo había establecido ‎su residencia. El énfasis del texto, si lo observa detenidamente, no está en la ‎reconstrucción de la ciudad, o en los personajes que la reconstruyen, sino en el ‎tiempo de cuando fue reconstruida, así comienza la frase. ‎

Jericó fue reconstruida en el tiempo de Achâb, el rey de Israel que se casó ‎con Jezabel, sacerdotisa de Sidón que servía a los baales,‎ ‎ y por cuya gestión ‎se estableció sobre la nación el mayor tiempo de apostasía. Fue en su tiempo ‎que Elías por mandato divino dijo que no llovería por tres años y medio,‎ ‎ y ‎quien al final de ese periodo confrontó a cuatrocientos sacerdotes de baal.‎ ‎ Fue ‎en este tiempo de apostasía que se reedificó a Jericó.‎

Jericó se convirtió en un símbolo de rebeldía y apostasía, y se ‎reconstruyó ignorando la advertencia de que quien lo hiciera ganaría sobre él ‎y sobre su generación la maldición por levantarse en contra de Dios. No se ‎trata de preferencias sexuales, de estilos de vida, de igualar garantías para ‎todos, se trata de tiempos de apostasía a los cuales hemos entrado, y no nos ‎hemos percatado, porque hay un pueblo numeroso con convicciones bíblicas y ‎espirituales que escoge a sus gobernantes por simpatías, por presiones de ‎grupo, por fascinación, y no bajo la guianza del Espíritu de Verdad. Un ‎pueblo que se ha dejado dominar por las tinieblas y que ha consentido con la ‎adoración idolátrica, un pueblo que claudica en dos pensamientos.‎

La nación americana, la misma que en sus inicios acuñó en su moneda ‎‎“in God we trust”, este día ha entrado en apostasía. Sus máximos líderes han ‎determinado servir a los baales, y han permitido que entren por sus puertas ‎tiempos de angustia y escases, tiempos de persecución. Este día se han hecho ‎débiles ante sus enemigos, y no prevalecerán ante ellos, perderán posiciones ‎estratégicas. Mientras que un enemigo, ISIS se levanta y fortalece ganando ‎adeptos aun en países occidentales, y se fortalece en el radicalismo de la ‎doctrina de su máximo profeta, Mahoma, los Estados Unidos de América se ‎debilitan alejándose de la doctrina bíblica que una vez fue su fundamento.‎

Como dije anteriormente, no se reduce a aceptar las ‎preferencias sexuales de estos que disienten de la definición ‎bíblica, ya han sido aceptadas, estamos acostumbrados a ‎tolerarlos todos los días. El problema es más grave, va mas ‎allá a leyes que atemperan la conducta individual a los ‎cambios de la sociedad moderna. Esta decisión es equivalente ‎a la decisión de Hiel de Beth-el, que decidió reconstruir sobre los ‎escombros de una ciudad derribada por Dios mismo, trayendo ‎sobre su generación el castigo por su oposición a leyes divinas. ‎

En el tiempo de Achab, tiempo de apostasia, fue reconstruida ‎Jericó. Bajo el gobierno de Obama se han ejecutado decisiones ‎que han promovido el surgimiento de potencias que atentan ‎contra la libertad mundial. Iran, ISIS, los mas inmediatos y ‎violentos, se perfilan como enemigos silentes que penetrarán‎ las ‎fronteras de Estados Unidos y traerán desgracia a nuestra ‎tierra.‎

Una preocupación particular me trae el hecho de que la juez Sonia ‎Sotomayor es de ascendencia puertorriqueña, y quien estuvo de acuerdo con ‎la decisión adoptada. Me preocupa porque por su gestión abrió puertas de ‎apostasía y escasez para la isla.‎

Este día es histórico, sí, efectivamente, nadie lo duda, quedará escrito ‎como se escribió de Jericó, en su tiempo… que triste que esta administración ‎sirvió solo para eso, para traer apostasía a occidente.‎

por

El pastor Pedro Montoya y su esposa Yolanda Montoya son los fundadores del Ministerio Apostólico y Profético Cristo Rey, un ministerio con sede en Puerto Rico y con énfasis en la formación ministerial. Los pastores Montoya desarrollan programas de capacitación en las áreas de formación del carácter según la vida en Cristo, y capacitan sobre cómo implementar el modelo apostólico y profético para el establecimiento de comunidades de fe. Además, los pastores Montoya han desarrollado el Programa de Capacitación Ministerial en el Hogar, un programa de capacitación ministerial por Internet basado en el modelo de educación en el hogar (home schooling), a partir del cual se está capacitando a muchas personas en América Latina; el programa está orientado a desarrollar funciones ministeriales no convencionales en preparación para el regreso de Jesús a la tierra.

1 comentario

  1. deykis says

    tan interesante como escalofriante pero bajo el conocimiento biblico sabemos que todas estas cosas deben de pasar estan profetizadas pero adelante el ejercito de dios a fortalecerce y arrebatar las almas

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